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Historia 53939 — capítulo 28

Epilogo.

Noviembre de 1179, año de Nuestro señor.

-¿Mi señora? Lord Harry ha vuelto- dijo Luna, mirando por la ventana de la habitación de Ginevra-. ¿Me llevo a William?- la doncella frunció el ceño.

Ginevra miro a su hijo, que estaba dormido en la cuna, y sonrió. Podía dormir con cualquier ruido, pero después de la ausencia de Harry por más de dos semanas, podía imaginar que ocurriría.

-Si, Luna. Llévaselo a lady Lily y discúlpate por mi ausencia- su suegra había ido a visitarla, después de haberse instalado en Ravenglass.

La doncella tomo al bebe en brazos y prácticamente salió corriendo de la habitación en su deseo de evitar a Harry. La última vez casi la echo de la habitación y no era algo que quería repetir.

Harry las había pillado desprevenidas y no se había dado cuenta de que la doncella estaba atendiendo al bebe en la habitación de su mujer.

Ginevra se desato los lasos con una rapidez que había desarrollado en los últimos meses. Se quito el vestido por encima de la cabeza, se deshizo de los suaves zapatos de piel y mientras se quitaba los calcetines se sentó en la cama. Oyó a Harry gritar mientras subía las escaleras, y sonrió. Ginevra se quito el velo y la redecilla de la cabeza y se metió en la cama.

-¡Apartaos!- grito Harry a los hombres que lo seguía, esperando su atención.

Ginevra se estremeció al oír el tono de su voz. La puerta se cerro tras el y ella espero.

-¿Mujer?- susurro una vez en la habitación-. Te deseo ahora.

Ginevra anhelaba sus caricias, y el calor aumentaba en su interior a cada paso que Harry daba hacia ella. El le sonrió pícaramente y la beso al llegar al borde de la cama.

Se quito la túnica y la camisa interior aun más rápido que ella, y se inclino hacia adelante para profundizar el beso. Sin apartar la mirada de sus ojos, Harry se separo un poco de ella, para luego comenzar a acariciarla, Ginevra volvió a unir sus labios a los de el, para que continuara con lo que había comenzado.

-Al fin en casa- le oyó suspirar cuando alcanzaron juntos el borde del placer. Cuando sus respiraciones se normalizaron, Harry la beso nuevamente y la miro a los ojos abrasándola.

-Bienvenido, mi señor- dijo Ginevra riendo.

-Gracias por esta bienvenida tan cálida, mi señora. ¿Cómo estas?

Cada vez que llegaba a casa decía lo mismo. Y en el mismo orden, porque el nunca le daba demasiado tiempo para hablar, ella no ponía ninguna objeción.

-Estoy bien, al igual que tu hijo.

Harry levanto la cabeza y miro la cuna vacía.

-¿Luna se lo ha llevado?-ella asintió con la cabeza y se rió de nuevo-. Intente disculparme, Ginevra. De verdad.

-Tal vez si tus ojos hubieran reflejado lo mismo que tus palabras cuando lo intentaste, Luna habría aceptado tus disculpas.

-Fue culpa de Ron. El me dijo que debía someterte- Harry se sentó y se apoyo en el cabecero de la cama-. Hablando de el, te manda muchos saludos. Dice que deberías verle, se queja constantemente de que no tiene con quien conversar. ¿Puedo ponerme celoso de ello?- salto de la cama y se dirigió a sus habitaciones.

Ginevra sonrió alegremente, mientras se aparto el cabello del rostro y se cubrió con una sabana. Harry volvió y se sentó a su lado.

-Se que es tarde para celebrar el aniversario de tu nacimiento, pero espero que te guste.

De la bolsa que trajo de sus habitaciones saco un paquete, le dio una pequeña caja de cuero y las manos de Ginevra temblaron al abrirla. Dentro había un collar de pequeñas gemas y cuentas de oro. Los colores eran sus favoritos y la joya tenía el tamaño ideal.

-Muchas gracias por este regalo. Lo cuidare.

-Ah, pero ese no es el verdadero regalo. Es este- saco un paquete más grande, envuelto en lienzo.

A Ginevra se le llenaron los ojos de lágrimas, ya que sabía lo que era. Cuando había comentado que tenía intención de ser su verdadera esposa inglesa, Harry le había prometido algo especial para esa ocasión.

Desenvolvió el paquete y ante ella apareció un nuevo libro de Horas con su nombre, lady Ginevra, señora de Hogsmeade, en relieve en la primera página. Pero fueron las palabras que había bajo el nombre las que le hicieron llorar: Amada esposa de Harry.

-Se supone que tienes que estar feliz. Si lloras cada vez que te trigo algo, tendré que dejar de hacerlo.

Harry le tendió el borde de la sabana y ella se seco las lágrimas. El tomo el libro y lo dejo sobre la mesa labrada de lectura que había ordenado fabricar; después abrió el estuche de cuero, saco el collar y se lo puso alrededor del cuello. Ella se levanto el cabello para que pudiera abrochárselo. Cuando el se inclino hacia atrás y la miro con amor, Ginevra volvió a llorar.

-Yo no tengo nada que darte cuando eres tan generoso- dijo ella, acariciando las piedras que ahora adornaban su cuello.

-No es cierto. Me has dado un hijo, el mejor de los regalos. Lo que me recuerda…- volvió la bolsa del revés, hasta que de ella cayó un pergamino-. Hemos hablado de ella, pero tengo noticias para ti.

-¿Genevive?- pregunto Ginevra.

La hija que había tenido el rey con su hermana era un año mayor que su hijo, y no la había visto desde que debió volver a la corte. Ahora era Dominique quien la cuidaba en el convento en donde servía a Dios.

-Albus me ha dicho que se ha abierto un nuevo convento Gilbertino en el este de Carlisle y que han nombrado a Dominique ayudante de la hermana reverenda.

-¡Pero es muy joven!

-Por lo que parece, ha tenido apoyo de alguien lo suficientemente poderoso como para influir en aquellos que deben tomar las decisiones.

Draco. El rey estaba detrás de todo aquello.

-Lamentablemente no tiene una comunidad laica, como los demás conventos.

Ella lo miro intentando descifrar su menaje. La importancia de sus palabras la sorprendió.

-¿Qué pasara entonces con Genevive?- Ginevra lo miro asustada- ¿Yo podría…?- no pudo terminar la frase. Se le hizo un nudo en la garganta y los ojos volvieron a llenársele de lágrimas- ¿Me permitirías…?

Harry asintió y ella rompió a llorar abrazándolo.

-Como buen marido temeroso de Dios que soy, no veo ningún inconveniente en que nuestro hijo tenga una hermana, además podríamos hacer un retiro anual, por ejemplo, al convento de tu hermana siempre que me prometas decir una plegaria por mi alma malévola.

-¿Tu alma malévola? Creo que no- se enjugo los ojos y lo miro, esperando que Harry pudiera ver en sus ojos el amor que sentía por el.

-Si tuvieras idea de los pensamientos impíos que cruzan por mi mente a pesar de estar hablando de conventos y oraciones, ya estarías rezando por mi alma.

-O rezando para que sigamos siendo felices- lo acerco a ella y lo beso en los labios- Gracias Harry, muchas gracias.

-¿Por qué me agradeces? Solo quiero que seas feliz.

-Eso lo soy desde el día que me tomaste por esposa, y a pesar de todo lo que se decía de mi, tu creíste que podía ser buena en tu vida cuando ni siquiera yo lo creía.

-Me haces muy feliz- dijo Harry recostándola contra si, y besándole el pelo-. Ahora, sino quiero tener que soportar a Ron ebrio, dice que en serio requiere de ti. Ha hablado de una castaña….

-Ay dios mío- exclamo Ginevra poniéndose en pie de un salto-. ¿Recuerdas que mandaste a traer a tu prima por mi?- Harry asintió-. Pues bien, tu madre y ella han venido desde Ravenglass a visitaros, mi señor. Y, Ron y tu prima han chocado mucho.

-¿Por qué?

-Ron dice que es endemoniadamente inteligente, para ser una mujer, y que no se sabe comportar como tal. Le parece increíble que Lady Lily haya sido capaz de criar a un "demonio" como ese.

-Creo que mi amigo tiene serios problemas con las mujeres cultas- dijo Harry refiriéndose a su esposa.

-Lady Lily, y tu prima te requieren en el salón de arriba, mi señor. Seria bueno que las saludases, además así verías a William.

-Muy bien mi señora. ¿Te veré mas tarde?

-Como cada noche, mi señor- dijo saliendo de la recamara. De inmediato se fue al jardín posterior del castillo. Últimamente era el lugar preferido de Ron, pues la prima de Harry casi nunca se paseaba por allí. Lo vio sentado en una roca, jugando con la espada. Se rio socarronamente.

-Señor Prewett- dijo claramente-. Para ser tan fuerte eres un cobarde.

-¡¡No soy ningún cobarde!!- exclamo furioso-. Es que esa muchachita me pone fuera de mi.

-Tú siempre estas fuera de ti. Ella solo dice la verdad. Solo que sin tanto adorno.

-Pues me encantan los adornos. Odio que sea tan… tan… tan odiosamente sabihonda.

-Lo que odias es que lleva la razón por encima de la tuya. Eso es todo…

////***

-Madre- dijo Harry al entrar-. Oh, pequeño William…. ¿Hermione?

-¡¡Harry!! Dios mío, estas… estas. Bueno no lo se. Tu esposa te ha cambiado mucho.

-Y para bien- dijo Lady Lily.

-Tu estas bastante preciosa, querida Lady Hermione.

-Mentiroso-a cuso de inmediato-. Sabes bien que eso no es cierto, y no me lleves la contraria, no te atrevas a decirme que estoy preciosa, cuando he visto a tu adorable esposa.

-Oh bien. Me rindo. Contadme. ¿Cómo ha ido el viaje?

////** 

Julio de 1180. Año de Nuestro Señor.

-Hermano Hagrid- dijo Ginevra entrando a los aposentos de este-. ¿Ha visto a Lady Hermione?

-Mi señora- dijo levantando el rostro-. Me ha pedido tinta y pergamino. Ha dicho que quería escribir a Lady Lily.

-Empezaremos entonces hoy la colecta de las especies- pregunto ilusionada.

-Por su puesto, mi lady. Solo requiero un poco de ayuda con este…- no termino de hablar cuando Ginevra le estaba ayudando a cargar el cesto-. Los años no vienen solos…. También traen canas- y ambos echaron a reír mientras salían de la estancia.

////***

Lady Lily:

Como habéis pedido, te escribo después de regresar de nuestra estadía en Ravenglass. Estoy feliz. Ya sabes. El verano siempre es agradable aquí en Hogsmeade. Lord Harry esta bastante contento con Neville, quien junto con la doncella de Lady Ginevra, espera su primer hijo. Tendrá cerca de cinco meses y su vientre ya se ve abultado. Debo confesarte que me he encariñado mucho con aquella mujer, que ha aprendido muy bien de su señora, pues es bastante dulce y agradable.

El pequeño William y la dulce Genevive siguen creciendo. William ha dado sus primeros pasos, y Genevive muerde todo cuando encuentra, sobre todo al amigo aquel de lord Harry. Por otro lado, lady Ginevra esta muy feliz. Estamos ayudando al hermano Hagrid en su recolecta anual de plantas, y lady Ginevra que es muy paciente me deja tomar las notas. Tengo las manos bastante manchadas, y también cansadas, pero recompensa es ver la satisfacción en el rostro del hermano Hagrid, y las provisiones de medicinas para el pueblo.

El próximo verano, cuando volvamos a tu propiedad, cuídate de tener muchos vasallos y mucha paciencia. Aunque ella no lo sepa aun, al parecer Lady Ginevra espera el tercer hijo de lord Harry.

Con todo cariño.

Hermione Granger.

Hermione observo una vez mas por el balcón de su recamara. En el jardín trasero del castillo estaban los hijos de su primo jugando a la luz del sol, mientras Ginevra y el hermano Hagrid recogían las plantas. Y en una esquina del rectángulo que se formaba, estaba aquel hombre. Hermione no sabia a que se debía esa sensación, se lo adjudicaba a la incomodidad, lo cierto era que cuando estaba cerca del caballero-hombre-noble-guerrero, lo que fuera, algo le ponía intranquila.

Al cabo de unos meses de estar el Hogsmeade su percepción sobre aquel tipo había cambiado. Pero su forma de actuar no. Hermione seguía tratando a Ron como si aquel fuera un simple guerrero y no el noble que era. Y lord Harry y lady Ginevra encontraban muy gracioso burlarse de los dos. Pues bien, a ella eso no le divertía, notaba sus mejillas sonrojarse, y no pretendía que asociaran ese sonrojo al amor o algo así, al menos quería evitar que los demás se dieran cuenta de ello.

Sello el pergamino con un poco de cera y lo tomo, bajo rápidamente las escaleras. Iba hacia la caballeriza. Allí pidió un caballo, quería llegar lo mas cerca posible a donde estaba Seamus, que era la taberna del pueblo. Y, ¿Para que quería una mujer llegar hasta allí? Pues simplemente para no ver a Ron. Como lord Harry le había dado ya permiso para salir, tomo las riendas del caballo, lo monto y le dio un par de espolones, con lo que el caballo salió a galope, mientras ella sentía el viento en su rostro.

El ocaso se estaba poniendo y el caballo ya no cabalgaba. Bajo de este y entro en la taberna, donde el administrador de Hogsmeade estaba bebiendo.

-Señor Seamus- dijo ella entrando-. Esto es para que lo pueda enviar en el correo que sale esta noche.

-Muy bien lady Hermione, será enviado.

-Gracias. Buena noche- y salió de aquel lugar en el que olía fuertemente a cerveza. Un licor con el que no estaba nada familiarizada.

-Pero bueno- dijo algo ofuscado Ron-. Vengo a alejarme de ti y te encuentro aquí. Tanta mala suerte no es posible.

-No he pedido encontrarme con usted, señor. Disculpe si le molesto. Buenas noches.

Hermione subió al caballo sin darse cuenta que el vestido había quedado agarrado, Ron no lo dudo dosveces y subió a su caballo para ir tras ella, antes de que la incomodidad que le estaba causando al caballo lo hiciera ponerse brioso y le causara un accidente.

-Eh, jovencita- grito fortísimo-. Eh, detente. Detente ahora.

-Señor, ha dicho usted que le he molestado la velada. ¿Para que me requiere?

-Su vestido- señalo bajándose del caballo-. Se atoro con el estribo- y cuando lo fue a soltar el caballo relinchó y se hecho para atrás. Para evitar que los aplastaran, Ron bajo a Hermione rápidamente del caballo y la lanzo al suelo, cubriéndola con su cuerpo.

Dos segundos después Ron soltó una palabra que Hermione jamás había escuchado en su vida, pero ya podía intuir su significado. Trato de quitárselo de encimar, pero el la aplaco aun mas.

-Estate quieta mujer- grito en medio del algarabío que estaban formando los caballos-. Estate quieta si quieres salir completa de aquí.

Y nuevamente volvió a gritar, pero este ultimo arranque de Ron era mucho mas fuerte, finalmente uno de los caballos salió disparado, mientras que el otro se calmaba. Hermione se quito de encima a Ron y lo vio. Su rostro estaba contraído por el dolor. Pronto vio por que. La pierna izquierda de Ron había sido alcanzada por una de las patas de los caballos.

Hermione se sorprendió a si misma entrando a la taberna. Quería hablar con Seamus, pero el hombre estaba infelizmente ebrio. Se hallo sola, con un hombre herido y un caballo. Entonces recordó lo que el hermano Hagrid le había enseñado sobre animales. Primero, tomo la herida de Ron y la vendó, rasgando para ello parte del fino vestido verde que llevaba aquella noche. Luego, de algún mudo hizo que el caballo se hincase y logro subir a Ron, y luego ella misma.

Entonces arranco con el caballo a galope y estuvo en media hora en el castillo, gritando a diestra y siniestra.

-¡¡Lord Harry!! ¡¡lady Ginevra!! ¡¡¡Hermano Hagrid!!!- Ron estaba ardiendo en fiebre, ella solo había visto la herida de la pierna y ahora se fijaba que un brazo también estaba lastimado.

De inmediato Neville se presento y le ayudo a bajar a Ron y llevarlo hasta donde el hermano Hagrid.

-¿Qué sucede mi lady?- pregunto el hermano.

-Es Prewett- respondió Neville mientras Harry y Ginevra llegaban.

-Un caballo lo ha pisado- dijo Hermione desplomándose al ver en sus manos la sangre de alguien. Ella llevaba las manos sobre el pecho de Ron, así que supo que de allí venían. Lo ultimo que vio fue a Neville tratando de agarrarle.

////***

El hermano Hagrid estaba curando a Ron y atendiendo a Hermione, cuando el primero, en presencia de lady Ginevra y lord Harry empezó a hablar.

-Hermione, no te muevas. Estate quieta mujer….

A lo que Hermione respondía:

-Ron…. ¿estas bien Ron?

Los tres, lady Ginevra, lord Harry y el hermano Hagrid se carcajearon de la risa, al darse cuenta, que tras un par de meses juntos, lady Hermione y lord Prewett estaban enamorados.

////***

Querida Madre:

Mañana mismo partiremos a visitarte. Hermione ya se ha repuesto del parto. Aun sigue gritando a Ron. Hermione siempre grita a Ron. La pequeña Rose esta muy bien, y Ron esta encantado de ser padre, y aunque le cueste admitirlo esta muy feliz junto con Hermione, que sabe manejarlo y reprenderlo, sobre todo esto ultimo. El matrimonio les ha sentado estupendo, madre, me cuesta trabajo creerlo, pero así es.

Los pequeños desean verte, sobretodo Genevive que esta ansiosa porque le enseñes a bordar. William aprendió a montar a caballo y ahora no hay nadie que lo baje de allí. Por otro lado, Vivian y Mildred han aprendido a decir "Mama" por lo que Ginevra esta muy feliz.

También te visitaran Luna, Neville y su hijo Thomas, pues Ginevra no ha querido viajar sin ella. Tendrás un verano bastante ocupado, y espero que eso te haga feliz.

Pasaremos antes por la abadía, para bautizar a Rose.

Te quiere,

Tu hijo

Harry Potter.

Fin.