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Lo que una chica puede soportar — capítulo 40
Por suerte llegue a salvo a la playa, al llegar no vi al chico grosero y pesado por lo que decidí comenzar mi calentamiento y al terminar me puse a correr sin darme cuenta que detrás mío venia el chico corriendo hasta que se me adelanto con una sonrisa burlona lo cual me molesto, ese chico acababa de reírse de mi, apreté el paso tratando de seguir su ritmo pero vaya que si era rápido pero no me rendiría tenia que alcanzarlo.
Por más que me esforcé jamás lo pude alcanzar y ya cansada me senté en una de las bancas a esperarlo y descansar ya que de regreso debíamos correr por la arena y no por el pavimento, mientras esperaba decidí recostarme en la banca y cerré los ojos para tratar de relajar mi cuerpo y la respiración agitada, pasaron algunos minutos cuando el chico llego a donde yo estaba y me toco suavemente el brazo causando que abriera mis ojos.
-Cansada-me dijo mientras trotaba en el mismo lugar.
-No-le conteste secamente y me levante y camine hasta unas escaleras que bajaban a la arena seguida por él.
-Oye tienes algún problema conmigo-dijo con voz burlona.
-En primer lugar-dije mientras seguía caminando sin verle-Yo te hable bien cuando estábamos en el gimnasio y tu ni me volteaste a mirar y simplemente caminaste como burro sin mecate, en segunda quien te crees para burlarte de mí y por ultimo vienes y me preguntas con voz burlona si tengo algún problema pues déjame te contesto que si tu eres mi problema porque detesto a los chicos como tu-termine de decir cuando me di cuenta que ya estaba corriendo por la arena tratando de alcanzar nuevamente al chico.
Sin darme tiempo a reaccionar caí al suelo arenoso pegando de gritos y agarrándome la pierna.
-Que tienes dijo el chico regresando tras sus pasos al escucharme gritar.
-Me golpeé con algo en la pierna-dije al tiempo que la mirada de él y la mía buscaban el causante de mi caída y mi golpe.
-Demonios niña estas sangrando de tu pierna-dijo en tono molesto como si fuese mi culpa el haberme caído.
-Oye no me caí ni me golpee a propósito sabias-conteste sarcástica.
El chico se puso a buscar y noto que en realidad no me había tropezado por no fijarme donde pisaba sino que había una especie de pilar enterrado en la arena por lo que no habría tenido manera de verlo y al seguir la trayectoria de mis pasos noto que un poco más adelante estaba oculta entre unas algas secas y piedras un trozo de madera quebrada con lo que posiblemente me corte la pierna.
-Sabes esto está muy peligroso pudiste haberte accidentado más feo-dijo preocupado y con una patada quebró la parte de madera que sobresalía.
-Bueno por lo menos la próxima persona que se tropiece como yo ya no se cortara porque ya quitaste un poco de peligro al quebrar la madera que sobresalía-dije con una media sonrisa.
-Si algo bueno salió de tu torpeza-dijo al tiempo que me extendía la mano para ayudarme a levantarme, mientras lo miraba molesta tome su mano.
Intente levantarme pero el dolor de la pierna era tan fuerte que al hacerlo hice gestos y al querer apoyar para caminar note que no podía pisar del todo bien y comencé a cojear.
-Hey permíteme ayudarte-dijo el chico tomando mi mando y pasándola por su cuello.
-No puedo estas alto y yo pequeña.
-Mmmm si lo note, creo que te lastimo mas así, que te parece si te cargo hasta el gimnasio
-Estás loco-dije mirándolo sonrojada.
No pregunto más y me ayudo a colocarme en su espalda y me cargo y así camino en tramos y en otros tramos corría hasta que por fin llegamos al gimnasio donde ya quedaban pocos alumnos y una maestra.
-Pero que le sucedió-pregunto Aarón uno de mis amigos de gimnasia quien me consideraba como una hermana pequeña.
-Se accidento en la playa estaba una saliente de concreto enterrada en la arena y no la logro ver y se tropezó y un trozo de madera quebrada la alcanzo a cortar en la pierna, lo mejor será llevarla a un hospital-dijo el chico.
-Yo la llevo dijo Aarón-tomándome entre sus brazos
-No señor ella es responsabilidad de su compañero-intervino la maestra-Sergio la va a llevar así que devuélvesela.
Aarón quiso protestar pero Janice lo jalo del brazo
-Anda amor dale al chico raro a su compañera de entrenamiento y llévame a casa-dijo empalagosamente.
-Ten pero cuídala bien, la quiero como una hermanita y si le sucede algo mas te parto la cara escuchaste-dijo en tono amenazante.
-Aarón estaré bien-intervine.
-Ok pero para estarme más tranquilo llamare a tus padres-dijo Aarón serio pero con dulzura en su voz.
Asentí y me aferre al cuello del chico serio.
-Así que tu amigo es celoso-dijo el chico serio mientras caminaba llevándome en sus brazos al hospital que quedaba cerca del gimnasio.
-Como él te dijo soy como de su familia soy como que la hermana menor para él.
-Es que en realidad eres muy linda, por cierto creo que empezamos mal…hola me llamo Sergio tengo 16 años ¿y tú?
-Yo me llamo XureItza y soy un año mayor que tu.
Mientras conversábamos me quite el mal concepto en el que lo había catalogado, en realidad Sergio era un buen chico y simpático pero según él tenía que cuidar su reputación de ser el chico raro, solitario, ratón de biblioteca y el perdedor.
-Entonces eres el menor de 5 hermanos-le dije mientras el doctor me revisaba la herida.
-Sí, tengo 2 hermanas mayores y 2 hermanos mayores, y tu eres la mayor la del medio o la consentida.
-Las tres-dije y solté la risa al ver su cara de confusión.
-Veras soy hija única no tengo hermanas ni hermanos.