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Lo que una chica puede soportar — capítulo 41

-¡Hija que te sucedió!-la voz de preocupación de mi madre corto el hilo de la conversación entre Sergio y yo.

-Doctor como esta mi hija-pregunto mamá al borde de la histeria.

-Su hija está bien, la inyectamos contra el tétanos aunque el muchacho dijo que se había cortado con un trozo de madera, pero como precaución le recetare medicamentos contra infección.

-¿Y él quien es hija?-cuestiono mi padre quien hasta el momento permanecía calmado y callado.

-Ah él es Sergio él fue quien me trajo hasta el hospital-dije omitiendo que por ir discutiendo con ese chico había tenido el percance.

-Muchas gracias-dijo mamá mirando a Sergio.

-N no hay de que señora-

-Cariño porque no lo llevas a su casa sus padres han de estar preocupados.

Al escuchar que mi madre sutilmente estaba corriendo a Sergio me sentí triste no quería que él se fuera, quería seguir platicando con él, Sergio parecía pensar lo mismo ya que al mirarme sus ojos reflejaban tristeza.

Mis padres salieron un momento para hablar con el médico…

-Sergio-lo llame en un susurro.

-Si dime

-Quédate-dije en voz baja-No quiero estar sola-dije sin mirarlo ya que la pena me impedía ver su rostro.

-Ok me quedare pero duerme un poco te hará bien-dijo después de soltar un suspiro.

En ese instante la puerta se abrió dando paso a mis padres.

-Anda muchacho ven te llevare a tu casa-dijo mi padre.

Quise evitar que se fuera, quería seguir platicando con el pero ante la presencia de mis padres no me atreví ha hablar, temía algún regaño por su parte pero no quería que mi madre se quedara a cuidar de mi, deseaba en realidad que algún amigo o una amiga me cuidase y no mis padres, ya que ellos son de esos padres que tienden a ver que todo lo que sus hijos hacen esta incorrecto y que solo ellos tienen la razón siempre y los hijos solo deben callar y obedecer sin renegar, pero si me preguntaran quien de tus padres prefieres que se quede a cuidarte sin pensarlo diría que papá, el es más comprensivo y cariñoso. Pues a final de cuentas mi padre y Sergio se fueron dejándome sola con mamá quien me sermoneo durante las horas que podía estar despierta…diciéndome lo torpe que fui y que ahora tendría una horrenda cicatriz en la pierna y puras de esas. Al final entro una enfermera con una bandeja de comida la cual sería mejor dicho mi cena, después d cenar mire un rato la televisión junto con mi madre y me quede dormida. En la mañana mi madre me despertó diciéndome que ya nos podíamos ir a casa pero que el doctor dijo que necesitaba reposo ya que la madera había logrado lastimar un poco de tejido interno y que debía darle tiempo de descanso para que se recuperara más pronto, lo cual para mi significaba no ir a clases de gimnasia de ahí en fuera podía asistir a mis clases normales excepto deportes, obvio que tenía que usar muletas para no hacer esfuerzo con mi pierna.