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Historia 54514 — capítulo 1
El primer día.
El instituto había terminado, preferí no ir el ultimo día, lo odio, es un día tan hipócrita, tan falso, los padres acompañan a sus hijos e intentan aparece sonrientes, cuando nunca están con ellos, es tan falso.
Los compañeros son la misma falsedad, el año pasado acabe secundaria, todos reunidos diciendo lo bueno que había sido el año, diciendo que volverían a verse o que estarían en contacto, yo al menos, no los he vuelto a ver, ni lo quiero hacer.
Mis padres casi me obligan a levantarme para ir el ultimo día, pero mi padre recordó que tenia que hacer algo y se fue, mi madre paso a recoger mis papeles y me quede solo en casa, sin hacer nada, odio la escuela, pero también odio las vacaciones.
Y estas serán las peores de mi vida, mis padres tomaran un crucero y me dejaran en casa de mi abuela en un pueblo donde nunca pasa nada, espero con ansia que el verano acabe y eso que aun no inicia.
Llegamos al pequeño pueblo, empedrado, el coche de mi padre salta por la pequeña y empinada calle, hay niños pequeños que corren por las calles y viejos sentados sobre troncos que asemejan bancas, como si fuese la música de fondo se escucha a alguien tocando una vieja canción, no recuerdo el nombre.
Veo el pueblo y creo que voy a morir este verano, pero lo peor es que la abuela vive a las afueras del pueblo, tiene una granja, mi padre le ha dicho que la deje y que vaya a la ciudad, creo que quiere vender la granja y meter a la vieja en un asilo.
El auto avanza por caminos de terracería, el polvo entra por las ventanillas, pero dejarlas cerradas seria suicidio aun con el aire acondicionado la humedad que se siente es de lo peor. Al paso de un par de horas llegamos, sospecho que no esta tan lejos, pero mi padre avanzaba a vuelta de rueda, nos rebasaron un par de viejas camionetas Dodge, ambas tan viejas que podía escuchar sus motores estallar aun cuando ya habían desaparecido de mi vista.
El camino de la granja era viejo, y lucia descuidado, los terrenos estaban secos, alcance a ver dos vacas que inútilmente pastaban en el desértico paisaje, no es una buena granja, supongo que es por que la lleva la abuela sola, el abuelo murió hace diez años, no tengo recuerdos de él.
Entramos a la casa, la abuela esta en la sala con muchos papeles extendidos en la mesa, parece preocupada, pero en cuanto nos ve entrar empieza a recoger los papeles y nos recibe con una sonrisa. Cuanta falsedad existe en el mundo.
Mis padres se van y me dejan ahí, con la abuela que apenas y se dio cuenta de que me dejaron y que mis padres iban por el camino y saco de vuelta los papeles, ignorándome totalmente.
Tengo hambre, así que camino a el viejo refrigerador, es un dinosaurio me pregunto si podre dormir con el ruido que hace, lo abro y veo que esta lleno.. De verduras y cosas que parecen imposibles de tragar, así que mato el hambre con la mente y salgo de la casa aprisa, la abuela no se da cuenta.
La casa de los abuelos tiene un olor extraño, es el olor a viejo, a olvidado, ¿así olerán las tumbas? Camino por los terrenos de la casa, hay una pequeña colina mas adelante, camino hacia ella, creo que desde ahí veré el pueblo, y el coche de mis padres avanzando muy, muy despacio.
No contaba con que yo avanzaría así de despacio por la colina, respiro agitadamente por tan poco esfuerzo, en definitiva lo mío no es lo físico.
Al llegar a la cima de la pequeña colina me olvido por completo de ver el auto de mis padres, olvide que acababa de llegar a ese pueblo, olvide que el verano empezaba, olvide mi hambre, olvide todo al ver…..
Un cuerpo tirado en el suelo, boca abajo, en descomposición.....