Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 54514 · de

Historia 54514 — capítulo 4

Día cuatro: Sangre

Despierto de madrugada, el sol ni siquiera ha coqueteado con salir, no e escuchado a la abuela hablarme, lo más posible es que ella ya se haya ido y no la escuche. Cuando bajo por las escaleras me topo con la abuela.

-Ya me voy_ me dice con su tono lacónico_ te deje la comida en la mesa.

Y se va, pienso que se le debe haber hecho tarde, pero cuando reviso el reloj veo que soy yo el que se ha levantado muy temprano, son las tres de la mañana, pero no consigo conciliar el sueño, a mi mente me viene el recuerdo del cadáver ardiendo en la colina.

Escucho como la abuela se va, me siento a la mesa y empiezo a comer, la comida aun esta caliente, pensé que sabía extraño por estar fría pero no es así, aunque esta caliente sabe extraño.

Me siento en el sillón a esperar el amanecer, pasan las horas lentamente y el sueño termina venciéndome y caigo dormido, en mi sueño estoy en la colina, el cadáver arde en llamas mientras Layla baila y canta inocentemente a su alrededor, yo camino hacia ellos, cuando estoy lo suficientemente cerca veo que el cadáver ardiendo se levanta y empieza a danzar al son que Layla marca, bailan un ritmo de vals, yo me acerco lentamente, ella voltea y me ve fijamente, con sus enormes ojos negros, me ve fijamente, el cuerpo que arde en llamas a su lado me ve también, entonces cuando creo que Layla abrirá la boca para decir algo veo que la abre y de ella empieza a brotar sangre, la sangre se mueve con vida propia y entra al cuerpo en llamas sanándolo, reviviéndolo hasta devolverle su forma original, cuando veo el cuerpo en perfecto estado me doy cuenta que soy yo, el cuerpo es idéntico al mío, entonces el cuerpo habla y dice.

-Ella te matara….

Despierto sudoroso en el sofá, subo y me baño con agua fría intentando aclarar mi mente, al parecer será imposible, no salgo de casa me quedo viendo la tv, pero sin verla en realidad, si alguien me preguntase no sabría que he visto las ultimas tres horas.

Es casi medio día cuando llega la abuela, viene acompañada por una mujer vieja, nunca la había visto, bueno no he visto a muchas personas desde que llegue, las dos mujeres pasan de mi como si no me vieran siquiera, la abuela empieza a hacer la comida mientras hablan.

-Las cosas se vuelven mas difíciles…_ empieza la desconocida pero alcanzo a ver por el rabillo del ojo que la abuela me señal y la vieja cambia el tono_ Cada vez hay mas desapariciones, el ultimo muchacho ¿Cómo se llamaba?

-Lucas, creo, un muchacho muy delgado, sabes lo que dicen en el pueblo.

-¿Qué?

-Que lo mato Layla, la nieta rara de Josefina, es muy extraña siempre hablando de fantasmas, vampiros y esas cosas, esta loca, ya no es una niña debería madurar…

-Layla…_ susurro la desconocida en un tono raro, con una voz que hizo que mi piel se estremeciera pero continúe viendo la tele, al fin me di cuenta que veía un melodrama, una asquerosa telenovela, pero ni modo de cambiarle así que seguí viendo mientras escuchaba a las ancianas_ Quizá sea ella, Javier, el de la carnicería dice que una vez le pidió sangre de las vacas para tomársela…

-¿Se la dio?

-Creo que no. Pero de todos modos, esta loca._ se quedó callada un instante, lo único que se escuchaba era el ruido de la abuela cocinando, un cuchillo rebanando una cebolla, el aceite hirviendo, dejo caer algo en el aceite, mueve con una cuchara, ¿realmente están calladas o no las puedo escuchar? Pero me niego a voltear, entonces escucho la voz de la desconocida susurrar_....y de "eso" ¿Cuándo lo haremos?

-Esta noche…

Después no pude escuchar mas, la abuela sirvió dos platos, las dos viejas comieron, hablaban y comían, pero yo continuaba sin querer voltear imaginaba sus bocas abrirse y cerrarse al hablar, dejando caer trozos de comida.

-Te deje un plato servido, volveré muy noche, no me esperes._ cerro la puerta y se fue.

Yo por fin me muevo, no sabia por que había permanecido quieto mientras las viejas estaban aquí, hasta ahora lo entiendo, tenia miedo, no se por que pero tenia miedo.

Doy un par de bocados a la comida pero me vienen ala mente las imágenes de ellas comiendo y hablando regando la comida por la mesa y desisto de mi intento de comer.

Veo por la ventana la colina, me pregunto si el cuerpo seguirá ahí o si de verdad ardió en llamas, estaba pensando en ello cuando veo una sombra frente a la casa, aun es de día y el sol esta todavía muy alto, pienso en ver por la puerta pero siento miedo, no se la razón, así que me acerco a la ventana e intento ver, no hay nada, tímidamente digo

-¿Hay…hay alguien ahí?_ nadie responde, debió ser mi imaginación, pero en ese momento sale de la nada Layla y toca la ventana dándome un susto de muerte, tengo que admitirlo grite como niñita, pasaron unos segundo hasta que me controle y salí a ver a Layla que se caía de la risa, puse mi cara mas seria hasta que ella dejo de reírse…

-Debiste verte…. yo me escondi bajo la ventana, solo me levante y tu…. Y tu… jajajaja

La risa la vuelve a dejar sin decir nada, pasan unos minutos en los que yo me siento a esperar que ella se tranquilice, al final me dice.

-Ven, vamos con nuestro amigo.

Caminamos hacia la colina en silencio, mi condición física esta muy mal llego a la cima con un poco de sudor en la frente, cuando llegamos ella me enseña una pequeña bolsa plástica con una sustancia viscosa en su interior, es sangre.

-¿Qué es eso?

-Sangre.

Ella comienza a caminar alrededor del cuerpo sin vida, es extraño, da unos pasitos que me recuerdan un baile, después empieza a verter la sangre en el cuerpo….