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Historia 54514 — capítulo 5
Día cinco: Sexo
No he dormido casi nada, a mi cabeza viene la imagen de Layla derramando la sangre en el cuerpo de nuestro descarnado amigo, pero los pocos minutos que dormí soñé que Layla mataba a el sujeto que alguna vez fue ese cuerpo, sueño que lo mato para convertirlo en zombi, en su sirviente personal y descarnado, soñé que ella y su sirviente venían por mi para convertirme en uno mas, para matarme y dejarme podrir al sol.
Me levanto y bajo, la abuela no esta, no importa que tan temprano me levante no la alcanzare, como sin demasiada hambre mientras veo por la ventana, el cielo esta nublado, pasan las horas sin que me de cuenta, ya es casi medio día, quizá me quede dormido sentado, o solamente el tiempo se doblo y viaje por un agujero de gusanosiete horas adelante en el tiempo apareciendo en el mismo sitio, sonrió ante las estupideces que puedo pensar.
Salgo y pienso en ir a ver a mi amigo de la colina es entonces que veo que Layla viene caminando por la colina rumbo a la casa, la espero recargado en la pared.
-¿Qué hacemos hoy?_ me pregunta a modo de saludo, hoy luce mas hermosa que nunca, viste sencillo, como siempre, pero de ella emana una belleza extraña, casi mística.
-No lo se_ se lo digo un poco receloso, aun me intriga de donde saco la sangre que vertió en nuestro amigo_ Layla…
-¿Hm?_ contesta mientras se quita los zapatos, no le gustan.
-¿De donde sacaste la sangre?
-De la carnicería, no creíste que era humana ¿o si?
-NO, claro que no.
-Oye, ¿Puedo pasar aquí el día? Tu abuela se va a quedar todo el día con mi abuela, no se que van a hacer, pero la casa empezó a apestar a eso… no se a que...
-Claro, quédate, pasa.
Nos sentamos en el sillón a ver la tv, no hay nada, nada que alguien medianamente inteligente soporte ver, así que terminamos por apagarle, cuando estoy por decirle que vayamos a la colina a ver el cuerpo empieza a llover, gruesas gotas caen como piedras, el ruido que hacen al chocar contra el techo ahoganuestra plática.
Me siento en el sillón, Layla va a al baño, pasan los minutos y ella no vuelve, me recuesto en el sillón, cuando me doy vuelta, veo sus pies descalzos que se acercan, entre mas levanto la vista veo que ella viene totalmente desnuda. Subimos a mi habitación y tenemos sexo.
Ella parte por la tarde dejándome solo.