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Historia 54514 — capítulo 6

Días seis, siete, ocho nueve y diez: soledad.

Hoy desperté de madrugada de nueva cuenta, la abuela me avisa que se va ¿A dónde va? No me importa, no me interesa en lo más mínimo. La escucho partir cada madrugada, cuando vuelve trae consigo un olor extraño, ese desagradable olor que impregna la casa, no se explicarlo, es como si algo se quemase y le quedase el olor del humo impregnado, en toda la casa hay ese olor.

Los días pasan y no he vuelto a ver a Layla después de lo que hicimos, después he que tuvimos sexo, creo que esta apenada por momentos, a otros pienso que ya no quiere verme, la verdad no se.

He ido a ver a nuestro putrefacto amigo todos estos días con la esperanza de encontrarla ahí, pero nada, no se deja ver, es como si hubiese desaparecido quizá sus padres han vuelto y se fue con ellos dejándome solo.

Hoy fui hasta las cercanías de la casa de su abuela, la anciana estaba en el jardín parada, cuando noto mi presencia me comenzó a ver fijamente y de forma extraña,me inquieto y mejor vuelvo a casa cruzando la colina pasando de nuevo con el cuerpo pudriéndose.

El cuerpo ha vuelto a apestar horrores, ya había terminado de deshidratarse pero las lluvias de los días pasados le brindaron nuevos líquidos, nuevos gusanos para comer la re hidratada carne, la ropa empieza a podrirse y en algunas partes la carne cae a pedazos dejando ver sus huesos,un trozo del cuero cabelludo a terminado por caer dejando ver una parte del cráneo.

Pateo la pierna un poco y de ella sale una horda de gusanos volando, veo mi zapato con asco, ha terminado humedecido de líquidos de putrefacción. Ahora que Layla no esta me siento muy solo en este pueblo, estoy tan solo como el cuerpo en la colina, solo que él ya no puede sentir soledad, él solo esta ahí, bajo el sol, cara abajo en el pasto, frio, muerto.

Regreso a casa de la abuela, ese maldito olor se confunde con el de mi zapato, no se cual es peor, pero son parecidos. Me siento frente al televisor, es pequeñito y a blanco y negro pero lo peor es que solo capta tres canales y lo que es aun peor es que los tres son canales basura, programas estúpidos y sin sentido con eternos comerciales consumistas y para colmo la señal se ve a cada momento dejando la pantalla en estática, pero es mejor que los programas, apago el televisor.

Saco mi móvil que no tiene nada de señal y empiezo a jugar tetris, puedo durar horas y horas sin perder pero al final siempre me aburro, cambio de función y me pongo a escuchar música, un buen momento solo, pero la carga se acaba, no me siento con ánimos de subir a buscar el cargados así que me quedo sentado en el sillón con los audífonos en las orejas, veo el sol que se va escondiendo en el horizonte, entonces la abuela vuelve a entrar, viene con dos viejas, una es Josefina la abuela de Layla y la otra ya había venido pero no escuche su nombre.

-Las cosas se complican_ dijo Josefina, pero callo al notar mi presencia, por el reflejo de la pantalla de la tv veo que la abuela le indica que no escucho que traigo los audífonos con un ademan exagerado_ Lucas desapareció y no lo conseguimos encontrar, la gente ya comienza a decir que no es que se vayan es que hay alguien que los secuestra…. ¿Crees que ya empiecen a sospechar?

¿Qué demonios dice la abuela de Layla? Ellas son las que están secuestrando gente, no lo creo, pero aun así quizá Lucas sea mi putrefacto compañero de soledad.

-No digas estupideces Josefina, no pueden sospechar, nosotras hemos sido cuidadosas, pero tú no, tu estúpida nieta, tomando cosas que no debería tomar, no debiste dejar esos libros a la vista, desde el principio debiste haberla dejado en algún lugar, o debiste asesinarla.

No puede ser, estas viejas están locas. Intento no parecer nervioso, me levanto y finjo que las acabo de ver, me quito los audífonos.

-Hola abuela, me voy a dormir un rato, Buenas tardes_ saludo a las señoras.

-Buenas tardes_ responden ellas fríamente.

-Anda, vete a descansar, yo te aviso cuando este la cena._ me dice ella amablemente.

Subo al cuarto aprisa con un solo pensamiento, tengo que huir de ese lugar.