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Historia 54514 — capítulo 7
Día Once Presos
El sol todavía tardara en salir por el horizonte pero yo no he cerrado los ojos en toda la noche, la abuela no ha salido, no me llamo para cenar, me preocupa que algo pueda pasar, ¿Dónde esta Layla? ¿Qué demonios sucede con estas ancianas?
Las preguntas quedan sin respuesta para mi, ellas mencionaron que Layla tomo unos libros, debe ser el libro que llevo la otra vez, el que no pude leer y ella dijo que era para hacer zombis, ese libro, ella lo devolvió a su casa, quizá tomo algo mas y la descubrieron, pero ¿Qué demonios hacen esas viejas?
Por la ventana veo que el sol esta próximo a salir, la abuela se fue sin decirme nada, eso es bueno, ¿Pero que debo hacer? ¿Escapar? ¿Llamar a mis padres? ¿Denunciar a estas ancianas? No se, no puedo denunciarlas, ni siquiera se que demonios están haciendo, tal vez solo sea mi imaginación.
Me levanto y bajo, cuando bajo veo a la abuela junto a las otras viejas, están alrededor de la mesa comiendo algo que no distingo, parece un festín cuando me acerco un poco veo algo horrendo, en cuanto bajo me ven, se ven extrañas, sus arrugadas caras parecen estar contorsionadas, tiesas y sin expresión, las tres se levantan a un tiempo y caminan hacia mi, me siento aterrado y empiezo a correr, salgo de casa y me dirijo a la colina, volteo pero las ancianas no me persiguen.
Llego hasta donde esta el cadáver putrefacto, me siento a su lado a esperar, no se que espero pero aun así me siento ahí, por momentos creo que las ancianas subirán hasta ahí y me atraparan pero no sucede nada.
Pasan las horas y nada sucede.
Ya es medio día, el sol me sofoca, el olor a muerte que despide el que creo que es Lucas me esta mareando, me levanto y empiezo a caminar hacia la casa de la abuela de Layla, no se ve nadie, me acerco con cautela hasta llegar a la puerta, toco con suavidad pero nadie atiende, toco con mas fuerza, se escucha algo, no se explicarlo, es algo extraño. Como un sonido ahogado.
Me decido y giro la perilla, la puerta abre de inmediato, entro, el lugar apesta como la casa de la abuela, entro y reviso cada lugar, en la habitación de Layla no hay nadie, parece que ella no ha dormido ahí en días, incluso hay polvo en las cosas mas obvias, vuelvo a escuchar el ruido, es de abajo.
Hay una puerta al sótano, de ahí proviene el ruido, cuando abro la oscuridad cubre todo con un manto imposible de penetrar, no puedo ver nada, entro a hurtadillas agarrándome a la pared, cuando desciendo hasta abajo veo que en el lugar apesta, es un olor único, huele a muerte, huele como nuestro pútrido amigo, avanzo y la veo ahí, no lo puedo creer, es Layla y esta atada por cadenas al suelo, a su alrededor hay entrañas y viseras, esta amordazada y atada con cadenas al suelo.
Le quito la mordaza.
-Layla ¿Estas bien?
-No_claro que estúpida pregunta, la intento desatar pero no puedo_ la llave debe estar arriba, junto a la puerta.
-Si_ ella se intenta levantar, yo corro y subo, la llave esta donde ella dijo, espero que sea esa, veo por la ventana, por el camino viene la abuela de Layla, por un momento pienso en salir corriendo de ahí y dejar a Layla amarrada abajo, pero me contengo, bajo aprisa, de inmediato empiezo a abrir los grilletes_ vamos, vámonos de aquí.
-Si… _ ella se recarga en mí y empezamos a salir, la anciana aun esta lejos, salimos por la puerta de atrás y nos escondemos esperando el momento para salir de ahí, en cuanto la vieja entra nosotros comenzamos a caminar a la colina.