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'Hermitage Road' — capítulo 14
Habían llegado lo más rápidamente posible. Empujaron las puertas violentamente haciendo que las personas que esperaban en la sala de espera volteasen a ver lo que ocurría. El hombre de la recepción les miró con cara disgustada.
-Sshh... ¡Esto es un hospital! -Agachó la mirada de nuevo rebuscando entre una montaña de papeles de tonos pastel mientras murmuraba algo que sonó como 'jóvenes...'.
Un hombre alto y fornido reconoció a los recién llegados y les abordó.
-¡Ginny!
-¡SSHH! -volvió a chistar el recepcionista como si de un bibliotecario se tratase.
-¡Oiga! -saltó la pelirroja enfadada-. Mi hermano ha sido atropellado y estamos muy preocupados por él, así que no nos mande callar como si fueramos perros. ¡Ahora mismo estamos de los nervios, ¿entiende?!
-Ginny, déjalo o nos terminarán echando...
-¡No, Harry! ¡Ya estoy harta de que este tío nos mire como si nos estuviese echando un mal de ojo!
El hombre que les había esperado en la recepción la agarró de la mano y la metió en el primer ascensor que encontró antes de que los guardias de seguridad la expulsaran del centro.
Una vez dentro del habitáculo, el pelirrojo pulsó el cuarto botón.
Harry miró al hermano de Ginny. No conocia a todos los Weasley, pero por el aspecto trajeado y adulto de él, supuso que sería uno de los hermanos mayores.
-¿Qué ha pasado, Bill? -le preguntó angustiosamente la chica-. Harry sólo me ha podido decir que a Ron le ha atropellado un coche cuando iba a la universidad.
-No ha sido exactamente así -dijo el Weasley-. Ron iba en el todoterreno de un compañero de clase, que era el que conducía. Según nos ha dicho uno de los policías que se han presentado en el lugar del siniestro, una moto que salía de un callejón sin salida se ha cruzado con el coche. No les dio tiempo a frenar y se llevaron por delante a la motorista.
Ginny se cubrió la sorpresiva boca con la mano tratando de mitigar el horror de lo que su hermano le relataba.
-¿Qué le ha pasado a la chica? -preguntó Harry, que no conocía aquella parte de la historia.
-Por fortuna nada, pero cuando Ron salió del coche para ayudarla, una furgoneta le golpeó lateralmente a gran velocidad y se dio un fuerte golpe contra el suelo. Nos han dicho que perdió la consciencia durante unos minutos.
Justo entonces, el ascensor se paró en la planta que habían indicado y, con una musiquilla, se abrieron las puertas. Bill salió el primero tomando el primer pasillo a la derecha.
-¡Es la 401! -anunció el pelirrojo esperando que alguno de los otros dos jóvenes encontrara la habitación antes que él. Sin embargo, como era de esperar, Bill fue el primero en ver los números correctos de la habitación donde estaba Ron.
Empujó lentamente la puerta temiendo lo que podía encontrar al otro lado. Oyó una voz muy familiar que la tranquilizó.
-¿Ya ha llegado la enfermera? ¡Qué rapidez! -dijo Molly.
No era la enfermera quien entró por la puerta, sino su hija pequeña.
-¡Ginny! -la mujer corrió a abrazarla, mientras el cabeza de familia se quedaba junto a la camilla en la que se encontraba reclinado un magullado Weasley.
De un cubículo salieron dos chicos que se parecían el uno al otro como dos gotas de agua.
-¡Ya pensábamos que no llegarías! -dijo el gemelo más cercano a la chica.
-¿Llegar a dónde? -preguntó ella.
-Cariño -Arthur se separó del convaleciente y agarró a su hija por los hombros-, Ron va a ser operado de urgencia.
Las palabras cayeron como una losa sobre la joven, pero también sobre Harry, que se había mantenido silenciosamente distante de la escena familiar, como si sobrase.
-¿QUÉ? ¿Por qué? ¿No está consciente? -Ginny tenía mil y un preguntas que, unidas a los mil y un miedos, la estaban llevando al borde de un colapso.
-Ahora duerme y está estable, pero la doctora Pomfrey nos ha dicho que tiene que abrirle el cráneo para...
-¡BASTA, BASTA! -chilló la chica tapándose los oídos. No quería saber los riesgos por los que tenía que pasar su hermano; que, aunque era con el que más roces tenía, en momentos como aquellos no podía ni imaginarse que algo malo le pasara.
Se quedaron unos veinte minutos (nadie llevó exactamente la cuenta, pero les parecieron horas) mirando a Ron, reconfortándole en su silencio y suspirando esperanzadoramente cada vez que le temblaban los párpados o arrugaba la nariz en sueños.
Los Weasley que se encontraban en el hospital, exceptuando Ginny, habían tenido tiempo para hacerse a la idea de cuál era el estado de Ron. La chica, en cambio, seguía pensando que aquello era una mala pesadilla. Su hermano; el más animado de todos, el más arrogante, el más desenfadado e irresponsable; no, él no podía ser el mismo joven que estaba recostado y desecho sobre la camilla. Además, ella no contaba con el apoyo suficiente como para superar aquello: su hermano Charlie trabajaba en Rumanía y no podía hacer un viaje tan largo para ver a Ron, y Percy estaba estresado laboralmente, lo cual no era nada sorprendente, por lo que no podía hacer una visita a su hermano menor hasta que no resolviese sus asuntos.
Una mano acarició lentamente su cabeza. Ginny, que estaba sentada en el austero sofá de la habitación, se empezó a quedar dormida con aquel vaivén de dedos enredados en su suave pelo rojizo. Su madre sí que sabía cómo relajarla. Desde pequeñita la había peinado con las yemas de los dedos del mismo modo que lo hacía en aquel momento. Sonrió por primera vez desde que habían interrumpido su clase en la universidad y le habían dado la trágica noticia.
-Gracias, ma... -se calló al girar la cabeza y ver que quien la había estado consolando con sus dulces caricias no había sido otro que Harry. Su sangre subió a la cabeza a una velocidad vertiginosa y sus mejillas adquirieron un adorable color rosado, que se intensificó al notar la intensa mirada del chico.
-Lo-lo siento, Harry. Cre.. Creía que era mi madre quien me... acariciaba. -La última palabra salió de su garganta como un suspiro. Ni siquiera podía asegurar que el moreno la hubiese oído.
-Estabas temblando -se justificó él.
Ginny se sorprendió ante esto porque era algo de lo que no se había dado cuenta; de que el miedo de perder a Ron se había transformado en auténtico terror exteriorizado físicamente en forma de pequeñas convulsiones. Ella le sonrió a Harry agradeciéndole el apoyo moral que la brindaba, pero mucho más también. En su sonrisa se leía la gratitud de que el chico hubiera estado con ella, no sólo en ese momento, sino en los más duros y difíciles que recordaba desde su ingreso en 'Hermitage Road'. Incluidas aquellas tardes en las que la había acercado hasta Liverpool en su coche, cuando todavía lo pasaba francamente mal por su distanciamiento con Luna, distanciamiento que todavía persistía, pero que el asunto de Ron lo había relegado a un hueco de su desordenada mente.
Volvió a mirar a los intensos ojos verdes de su amigo y se sintió más tranquila que nunca. Sin embargo, algo todavía la mantenía inquieta sin poderse relajar lo suficientemente.
Las puertas de la habitación se abrieron de pronto y la persona que entró en el cuarto fue la única que le proporcionó de inmediato el aura necesaria para que no se volviera loca del todo.
-¡Hermione! -dijo sorprendido Harry en cuanto vio que la chica se echaba precipitadamente sobre el cuerpo acostado en la cama.
Los señores Weasley, que no conocían a la extraña que acababa de entrar en la habitación, intentaron separarla de su hijo de inmediato, temiendo por él.
-Pero, ¿qué haces? ¿Quién eres tú? -preguntó Molly mientras intentaba separar las manos de la chica del rostro de Ron. Sin embargo, en menos de un segundo, su hija salía en defensa de la recién llegada.
-¡Mamá, es una amiga mia!
Media hora más tarde, la habitación 401 se hallaba prácticamente vacía. Los Weasley habían bajado a la planta baja para informarse de la hora exacta a la que sería operado el chico y, ya de paso, para aprovechar y comprar algo en la máquina expendedora de la sala de espera.
Harry se había quedado con Hermione en la habitación contándole lo que había pasado.
Se frotaba los ojos enrojecidos de tanto llorar. Se sentía derrumbada y, aunque los gemelos trataban de reconfortarla y sostenerla, ella sólo quería que todo se acabara, que operaran a su hermano siendo el resultado fuese cual fuese, pero que aquella pesadilla terminase de una vez por todas.
Su madre le acercó un zumo de frutas que había cogido de la máquina. Abrió el envoltorio y, antes de dar el primer sorbo sin ganas, apartó un par de mechones pelirrojos de la cara. En frente vio un rostro que le resultaba familiar. Enfocó la vista y unas imágenes en el centro de Chester junto a Hermione impactaron en su mente. 'Viktor Krum'.
-Es probable que no salga de ésta, ¿verdad? -preguntó débilmente ella.
-No pienses así. -Harry le limpió un lágrima que recorría silenciosamente su nariz-. Hay que tener esperanza.
Hermione se convulsionó en un sollozo. El joven la dio palmaditas en los hombros tratando de reconfortarla sin éxito.
-¿Cómo te has enterado del accidente? -Era una cuestión que todavía no le había quedado clara a Harry-. ¿Y cómo has llegado hasta aquí?
-Me llamó Luna, que se lo había dicho Neville. -El chico asintió comprendiendo-. En cuanto me enteré del hospital en el que estaba, le pedí a un compañero de clase que me trajese hasta aquí.
En esto, el rostro de Hermione cambió violentamente. Las cuencas de sus ojos se agrandaron al igual que su boca.
-¡VIKTOR!
-¿Qué pasa? -Harry agitaba las manos indicándole que bajara el tono de voz para no despertar a Ron.
-¡Le pedí que me esperara en la sala de espera! ¡Y se me ha olvidado que sigue allí!
-Tranquila -insistió el moreno-, si quieres, puedo bajar yo y decirle que no te espere; que te vas a quedar aquí mucho tiempo.
-¿En serio? -Su amigo asintió, aunque no tenía ni idea de cómo reconocería a ese tal Viktor-. Muchísimas gracias, Harry; te debo una.
Él se limitó a acariciar la mejilla de la chica y a salir de la habitación dejándola sola con el desfallecido pelirrojo.
-¿Qué estás haciendo aquí?
-He venido con Herrrmione. -A la chica le dieron ganas de reír al escuchar su marcada acentuación.
Tras las oportunas presentaciones y el posterior saludo, Ginny había sacado a relucir su curiosidad femenina y Viktor no parecía quejarse en contestarla, tal vez influía el hecho de que llevaba más de hora y media esperando en aquella sala de paredes desconchadas rodeado de ancianas con artritis y mujeres con panza sobresaliente.
El búlgaro vio las lágrimas de la joven resbalar hasta perderse en las comisuras de su boca y del jersey que la resguardaba del incipiente invierno que se avecinaba. Sacó un pañuelo y se lo dio para que se secara el agua de su rostro.
-Gracias. -Se pasó aquel trozo de tela que olía a menta y tabaco.
Él sonrió y pasó sus fuertes brazos alrededor de los finos de ella, envolviéndola en un abrazo afectuoso.
-No te prrreocupes. Estoy seguro de que tu herrmano se rrrecuperará prronto -comentó dando ánimos de manera sutil.
Bajó por las escaleras del hospital, pues no quería perder ni un minuto esperando al ascensor. Una vez abajo, no tuvo que buscar con haínco para encontrar a la familia con el pelo de color del fuego. Pero no encontraba a su chica preferida.
Se metió en la sala de espera y entonces la encontró. Las entrañas se revelaron en su interior y sus manos se cerraron en un puño que amenazaba con cobrar vida propia y lanzarse sobre el chico que abrazaba a Ginny, pero no lo hizo porque su rival era un chaval musculoso y grandote que le haría papilla en menos que canta un gallo.
Se aclaró la garganta para llamar la atención, aunque no esperaba que se volviesen a él todas las miradas de la sala.
-Harry, ven -le dijo la pelirroja en cuanto le vio-. Te presento a Viktor.
'¡¿El amigo de Hermione es este imbécil?!'. Harry apretó la mano del muchacho con mayor fuerza de la que creía tener, aunque no fue suficiente para que el búlgaro no le dejase la mano dolorida con por la presión que había contrarrestado.
-Me ha dicho Hermione que te vayas -dejó claro Harry de forma descortés.
-¿Porrr qué? ¿Se ha enfadado conmigo? -preguntó el búlgaro con la ansiedad reflejada en su rostro. El tono del chico moreno dejaba entrever que Hermione no quería saber nada de él.
-No, pero se va a quedar aquí hasta que Ron salga de la operación, así que no tienes que quedarte esperándola todo el día. -Harry se impacientó esperando que Viktor desapareciera de su vista y se apartara de su Ginny-. Nosotros la llevaremos a la residencia.
Viktor no pudo hacer otra cosa que salir del hospital con el rabo entre las piernas y preguntándose quién era ese tal Ron que conseguía separarle de la chica que le gustaba.
Cada vez que una de sus lágrimas tocaba el rostro pétreo del pelirrojo, ella lo secaba con la mano. Llevaba llorando descontroladamente desde que Harry la había dejado sola en la habitación con el convaleciente. En cuanto el chico se había marchado, había cogido una de las sillas empotradas contra la pared y la había acercado hasta la cama en la que descansaba Ron. Le había estado observando respirar; su pecho se elevaba y se hundía imperceptiblemente. De vez en cuando, aparecían arrugas en su frente o incluso patas de gallo en los extremos de los ojos. Entonces, ella le calmaba acariciándole el pelo o las manos, hasta que sus pecas volvían a la posición original. Al verle tan indefenso, había vuelto a recordar lo que sintió cuando Luna le había dado la mala noticia. Su corazón se había quedado parado durante unos segundos, hasta que Viktor le había sacudido el hombro. Nunca se había sentido tan desdichada como en aquel momento y nunca había deseado algo con tanto fervor: ver a Ron.
Ahora que lo tenía delante se daba cuenta de que era más duro verle que no poder hacerlo. Había olvidado momentáneamente todos los malos momentos que el Weasley la había hecho pasar y se había quedado con el cariño que le había dado aquellas tardes en su habitación que parecían tan lejanas.
-Tienes que recuperarte, Ron -le susurró-. No puedes dejarnos a todos así. Tienes que volver a hacer de las tuyas, a gastar esas bromas tan pesadas, a ignorarme cuando te apetece...
Otro lagrimón cayó por última vez antes de que la doctora Pomfrey entrase en la habitación anunciando la temida operación.
¡Hola de nuevo! :D
Espero que Ronnie no se enfade conmigo después de todo lo que le hago pasar jijiji
La pregunta del millón es: ¿saldrá de la operación? Y si lo hace, ¿tendrá secuelas? :S
¡Nos vemos de nuevo el viernes! xP
¡Un beso enorme a todos! ^^