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'Hermitage Road' — capítulo 30
Hermione se derrumbó agotada en el sofá de la sala común. Había pasado una estupenda mañana con sus padres, que habían viajado hasta Hermitage Road para saludarla y, después de comer, había disfrutado una hora junto a Viktor. Los dos se lo habían pasado muy bien imaginando cuáles serían sus nuevas asignaturas durante el próximo cuatrimestre, lo que aprenderían y los trucos que emplearían para ganarse a los profesores. Aprovechando que no retomaba las clases hasta la semana que viene, intentaba agotar al máximo el tiempo libre porque después sería casi imposible.
Sin lugar a dudas, lo mejor de los exámenes era que venían acompañandos de una semanita de descanso que le sentaba de maravilla a la machacada mente. Una pena que, en apenas tres días, se acabasen los minutos sin hacer nada y empezasen de nuevo las clases en la universidad.
-Hola, Hermione -dijo la pelirroja leyendo interesada lo que parecían unos folletos.
La joven se limitó a suspirar de puro cansancio.
-Vaya, sabía que el búlgaro macizo era bueno en casi todo, pero no imaginaba que pudiese dejarte exhausta en tan solo una hora -comentó como quien no quiere la cosa, ganándose una palmada en la cabeza acompañada de un comentario mordaz de Hermione que sonó algo así como: "no seas guarra...".
Un gruñido sonó de uno de los alumnos que estaban sentados en los ordenadores, pero pasó imperceptible para sus compañeros, excepto para un amigo que chateaba con la ciber-novia en el monitor de al lado.
-¿Estás bien, Ron?
-Es... el estómago. No te preocupes, Neville.
-¿Y bien?
-¿Y bien, qué?
-Pues ya sabes... cuéntame si ha pasado algo digno de mención entre Viktor y tú.
-Oye, Ginny, de vez en cuando, me gustaría tener un poco de intimidad -explicó Hermione.
-¡O sea que ha pasado algo! -dijo la Weasley toda emocionada y entrechocando las palmas de las manos.
-Exceptuando que una avispa parecía tener una extraña fijación por las zapatillas de Viktor, sólo hemos hablado.
-¿Sólo hablado? -preguntó Ginny incrédula-. ¡Habrá caido algún beso, ¿no?!
Llegados a este punto de la conversación, Ron se levantó del ordenador y se dirigió a la salida para tomar un poco el aire y evitar tener que escuchar la respuesta, pero un pitido en la pantalla de su ordenador le indicó que acababa de recibir un mensaje en su correo electrónico, y volvió a sentarse a regañadientes. Cuando leyó el mensaje, su rostró mostró una sonrisa ladeada y cínica. Una idea acababa de formarse en su cabeza; y tenía el presentimiento de que le daría un buen resultado.
-En el encuentro y a la despedida -dijo Hermione. Su amiga entristeció el rostro-. ¿Qué más quieres, Ginny? En una hora no da tiempo a mucho...
-Hay parejas que están todo el rato comiéndose la boca...
-Pues Viktor y yo no formamos parte de ese grupo.
La pelirroja se abstuvo de comentar lo sosos que eran como novios y tuvo que prestar atención a su hermano cuando éste la llamó.
-¡Hey, Ginny!
La chica giró la cabeza lentamente demostrando lo poco que le interesaba el tema que iba a tratar.
-¿Qué quieres, pesao?
-¡Lavender me acaba de decir que se viene a estudiar a Cambridge este cuatrimestre! -comentó con alegría fingida-. Adivina dónde se va a alojar...
-No me digas que tendré a esa idiota correteando por aquí todos los días -se quejó la pelirroja. Su hermano asintió con pesar-. Bueno, de todos modos, no me interesa. Podías haberme evitado la mala noticia...
-Es que no te lo he comentado por eso -retomó Ron-. Lavender no viene sola.
Al principio, Ginny mantuvo la mirada de incomprensión y desinterés, pero tras unos cinco segundos la verdad aterrizó en su mente como si la hubiera alcanzado un rayo.
-¡NO! -gritó haciendo que toda la sala se girara hacia ella-. ¡Dime que no es verdad!
Ron no se doblegó ante la exigencia; le hubiera mostrado el mensaje aunque no se lo hubiera pedido. Cuando Ginny volvió a alzar la vista, después de leerlo, Hermione se asustó de verla pálida.
-¡Ginny! -se acercó a ella y la apartó del ordenador-. ¿Qué te ocurre? ¡¿Qué le has hecho?!
Ron se ofendió con razón ante la grave acusación de la chica.
-¿Crees que le haría algo a mi propia hermana?
-De ti no me extrañaría nada -replicó ella mordazmente.
-Si tan malo crees que soy, entonces déjame en paz y vete con tu novio inflado a músculos.
A Hermione la enervó que el pelirrojo se metiese con Viktor cuando, además de que apenas le conocía, no le había hecho nada. La verdad era que la relación entre Ron y Hermione cada vez iba a peor; el uno se portaba mal por los celos que sentía y la otra, por ver que el joven no reaccionaba ni se lanzaba a conquistarla cuando, de hecho, lo estaba deseando.
Sin embargo, eso no era lo más importante en aquel momento, sino el estado de su amiga, quien ya había desaparecido escaleras arriba.
-Ginny, ¿estás bien? -preguntó la chica tocando con los nudillos la puerta de ébano que mostraba un brillante número quince en la parte superior. Cuál fue su sorpresa al comprobar que la puerta estaba abierta y que se oían voces procedentes del interior.
Entró en la estancia ténuemente iluminada y cruzó el pequeño pasillo que separaba el cuarto de baño del espacio establecido como dormitorio y sala de estudio. Por el camino, recogió un abrigo de lana gruesa granate que había caído al suelo. Al doblar la esquina se detuvo y se camufló entre las sombras. Ginny estaba sentada en el borde de la cama de edredón ocre y, a su lado, recogiendo las lágrimas que se esparcían por su bello rostro, se encontraba Harry. '¡Qué rápido ha llegado!', fue lo primero que pensó en cuanto les vio juntos. Eso y que, sin duda, formaban una bonita pareja. Deshechó los pensamientos y se concentró en la conversación que mantenían. Las palabras de la pelirroja eran difíciles de descifrar de lo débiles que las susurraba.
-Pero ya no puede hacerte daño, Ginny. Todo aquello ya pasó; tú misma lo has dicho.
-Los recuerdos siguen ahí, Harry. Por mucho que intente borrarlos, cada vez que algo me lo recuerda revivo todo lo que me hizo sufrir -confesó la chica-. ¿Cómo me sentiré cuando tenga que verle todos los días?
-Eso no puede decírtelo nadie. Pero sí te puedo prometer que no volverá a hacerte pasar por lo mismo -juró él-. No dejaré que se acerque a ti para hacerte daño.
Las palabras del muchacho fueron un bálsamo insustituible para Ginny que, aunque se hacía la dura, necesitaba saber que podía contar con sus amigos. Un crujido sonó frente a ellos y, cuando alzaron la mirada, encontraron a una avergonzada Hermione observándoles cual espía. Ella, al verse delatada, no pudo hacer más que toser y aclararse la garganta.
-Siento interrumpir, pero estaba muy preocupada por ti, Ginny, y como estaba la puerta abierta...
La pelirroja sonrió al ver cómo su amiga, siempre tan serena ella, se trababa ahora con sus palabras.
-No importa. Esperaba que aparecieses de un momento a otro -dijo.
-Bueno -resopló Harry-, os dejo solas para que habléis tranquilas.
Se incorporó, alisó el colchón que se había bamboleado ante el cambio de peso, y por último besó la mejilla de la chica de la que estaba enamorado.
-Hasta luego. Si me necesitas para algo, estoy abajo.
Hermione asintió agradecida por todo lo que el chico hacía por Ginny, aún no siendo consciente de ello. La Weasley, por el contrario, se tocaba el papo besado por Harry mientras le veía abandonar su habitacíón y notando cómo se estremecía entera. Era algo que nunca le había pasado y, aunque intuía lo que significaba, no quería aceptarlo. Amar hacía mucho daño y no estaba dispuesta a pasar por lo mismo otra vez.
-¿Cómo estás?
Ginny se encogió de hombros.
-Ahora mejor -trató de sonreir.
-Harry ha sido muy atento contigo -comentó Hermione de pasada.
-Sí, es muy bueno.
-Y contigo más -la pinchó su amiga. La pelirroja se dio cuenta de a dónde quería ir a parar Hermione y cortó el tema de raíz.
-No empieces, por favor. Ahora no estoy de humor.
-No me extraña. Si hubieses visto la cara que se te quedó cuando tu hermano te enseñó no se qué cosa en el ordenador... -dijo con curiosidad.
-Era un mensaje, por si te lo preguntas. Uno no muy agradable.
Hermione decidió tantear el terreno.
-Te he oido hablar con Harry de un chico que te hizo daño... -Notó cómo su amiga se tensaba y decidió parar. Tal vez algún día sabría lo que sucedía con aquel malnacido que había hecho sufrir a Ginny, pero en aquel momento, la pelirroja no tenía cuerpo para contar nada-. Perdona, no es asunto mio.
-Sí lo es -refutó la muchacha Weasley-. Eres mi amiga y hay cosas de las que deberías estar al tanto, pero ahora no me apetece hablar de eso...
-Muy bien. -Hermione cambió el tono suave de voz por uno más alegre-. ¿De qué te apetece hablar, entonces?
Ginny sonrió pensando en un chico búlgaro que ambas conocían muy bien. Estaba a punto de sonsacarle más información a su compañera cuando recordó que las desgracias nunca vienen solas.
-¡Tengo que hablar con Ron! -se puso de pie de un salto y se metió al baño para lavarse el rostro y mostrarse presentable.
-¿Ahora? ¿Por qué? -Hermione siguió a su amiga al aseo pensando en las pocas ganas que tenía de ver al joven.
-Tengo que advertirle de que no se le ocurra meter a Lavender en su habitación si no quiere que Filch le persiga con la fregona para vómitos el resto de su vida -explicó en tono humorístico. Sin embargo, a Hermione no le hizo ninguna gracia aquella frase.
-¿Cómo que 'meter a Lavender en su habitación'? ¿Quién es ésa? ¿Qué quieres decir?
-¡Ah!, ¿no te lo había contado todavía? -exclamó sorprendida Ginny-. Lavender Brown es una antigua amiga de Ron, del insituto, y este cuatrimestre se va a quedar en 'Hermitage Road' para hacer un cursillo de no se qué relacionado con las finanzas. Bueno, en realidad, quien dice 'amiga', dice follamiga.
La cara de Hermione se desencajó. No había previsto tener que competir con una chica explosiva que, encima, conocía a Ron "muy a fondo".
-A lo mejor tu hermano pasa de ella, ¿no? Como llevan mucho tiempo sin verse... -comentó esperando que Ginny le diera la razón-. O tal vez ya tiene novio, o puede que ya no le interese Ron, o...
-Si Lavender tuviera novio, te aseguro que ponerle los cuernos con el estúpido de Ronald no sería algo que preocupase a ninguno de los dos -dijo sin darse cuenta de que cada palabra que decía encogía aún más el corazón de su amiga-. Sinceramente, creo que ha sido la oxigenada de Brown la que ha pedido el traslado expresamente para ver a mi hermano. Estará necesitada de sexo, pobrecilla.
Hermione abrió mucho los ojos, aunque trató de aparentar seriedad y mera curiosidad cuando continuó preguntando.
-¿Y tu hermano se deja utilizar así? -Para su sorpresa, Ginny rompió a reir.
-¿Ron utilizado? -Ambas salieron del baño y la pelirroja rebuscó entre los cajones unos polvos maquilladores que espolvoreó por las pecas-. Es cierto que siempre es Lavender la que se le insinúa, pero Ron decide cuándo y dónde. No es ninguna víctima, precisamente.
Se pasó el peine un par de veces por su fogosa melena y se miró al espejo por última vez.
-Por eso tengo que dejarle claro que use la habitación sólo para dormir -determinó-, que le tengo en la habitación de al lado y no me apetece tener que aguantar sus gemidos. Los de ella, me refiero, porque Ron suele ser bastante silencioso, pero la zorra rubia pega unos alaridos que despiertan a todo el edificio.
Hermione sentía tantas ganas de gritar, chillar, y pegar a Ron y a su follamiga, que le estaba costando controlarse.
-Recuerdo una vez en que nos quedamos los tres solos en La Madriguera, nuestra casa, y esos dos se empezaron a dar el lote en el sofá. Me tuve que subir a mi habitación, pero incluso ahí era imposible concentrarse por los ruidos, así que...
-¡BASTA!
Ginny pegó un brinco del susto. Por un momento, le pareció ver los ojos de Hermione brillantes y acuosos, pero en un parpadeo, volvieron a la normalidad.
-Perdona por gritarte. No me apetece conocer la vida sexual de Ro... Lavender -se excusó.
-¡Ah! Pensé que te haría gracia -dijo la pelirroja confundida.
Las dos amigas se quedaron en silencio, un tanto incómodo.
-¿Bajamos? -preguntó la pecosilla.
Hermione asintió con la cabeza.
Por el camino, trató de poner sus pensamientos y sentimientos en orden. No podía delatar la emoción que sentía cada vez que Ron la miraba, ni lo traicionada que se sentía tras haber visto la ilusión en los ojos del pelirrojo ante la noticia de la llegada de Brown.
No quería ni pensar en el infierno que viviría cada vez que se cruzase con aquella chica por los pasillos de la residencia o cada vez que se le insinuase al Weasley. Afortunadamente, tenía a Viktor para evadirse y si el juego consistía en pasearse con el ligue, ella sabría hacerlo mejor que nadie. Le demostraría a Ron que la relación liberal que tenía con Lavender no le afectaba para nada.
¡¡Felicidades, fans de Harry Potter!! :D
¡¡LLEGÓ EL DÍA!!! ¡Por fin se estrena la película del añooooo!! :DDD (Madre mía, que emoción!!) jajajaja
Tanto tiempo esperando este día y, al fin, puedo decir que en unas horas veré la película que promete romper todos los récords de taquilla. ¡Estoy que no me lo creo! (Si alguien ya la ha visto, que no se le ocurra contarme NADAA) XD
¡Hasta la semana que viene, lectorcitos de mi almaaa!!!! Disfrutad de la primera parte de Las Reliquias de la Muerte tanto como podáis (yo pienso hacerlo!!) xP
¡Un beso pottérico! (no me preguntéis cómo es porque no lo sé) ^^