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'Hermitage Road' — capítulo 54
Salió de la habitación sin hacer ruido y se movió de puntillas por el pasillo. Al llegar a la escalera, echó un vistazo al piso inferior para comprobar que Ron no estaba esperándola. El chico no había parado de atosigarla desde que habían vuelto de La Madriguera y, aunque al principio le resultaba molesto, tiempo después se había dado cuenta de que le encantaba que el pelirrojo la cortejase. Sin embargo, esto la asustaba sobremanera porque cada vez se sentía más débil con él a su alrededor y temía caer en sus brazos en el momento más inesperado. Por eso lo evitaba lo máximo posible.
Una vez en la planta inferior, asomó la cabeza por una de las esquinas y respiró tranquila al ver que en la sala solamente se encontraban Harry y Neville hablando animadamente sobre las vacaciones. Iba a hacer acto de presencia cuando de la sala de juegos apareció Ginny recogiéndose el cabello en una coleta alta.
Neville continuó hablando sin parar, pero Hermione comprobó que, para Harry, el tiempo se había detenido. Pocas miradas en el mundo demuestran el amor profundo y desesperado y, desde luego, la del moreno era un claro ejemplo de ello. Entonces recordó la escena de Carnaval, enfundada en el ridículo disfraz de su amiga mientras Potter confesaba sus sentimientos a la chica equivocada. Y por la esperanza reflejada en los ojos verdes del muchacho, estaba claro que él seguía creyendo una mentira.
"No puedo dejar que siga sufriendo", se dijo. Acto seguido se maldijo así misma por ocurrírsele semejante idea. Si empezaba a dudar de sus decisiones pasadas, acabaría lamentándolo. "Calladita estás mejor, Hermione. Si Harry sufre, no es problema tuyo. Con el tiempo se le pasará, o se enamorará de otra, o le dirá algo a Ginny…".
Y de esta forma, Hermione Granger volvió a mentirse y ocultó la verdad. De nuevo.
-¡Ginny! -La chica se giró por la llamada, sabiendo de sobra quién la realizaba-. No te recomiendo que salgas ahora; Argus está en el vestíbulo colocando una nueva nota informativa.
-Agghh -gruñó teatralmente-. No me apetece encontrarme con el viejo, la verdad. Aunque… por otra parte, podríamos incordiarle un poco, ¿no crees?
Agarró de la mano a Harry (quien no puso ningún reparo en ello, dicho sea de paso) y ambos cruzaron la sala hasta llegar al vestíbulo donde, efectivamente, y tal y como había dicho Potter, el conserje estaba colocando un pequeño mensaje que previamente había coloreado de rosa fosforito para que no pasara desapercibido a ningún estudiante.
-¿Qué es eso? -preguntó la chica en alto. Filch, que se hallaba de espaldas a los estudiantes y no les había oído entrar, se pinchó el dedo con la chincheta que estaba colocando en el panel de corcho y que sujetaba la escueta nota.
-¡Maldita niña! ¡Por sustos como los tuyos me levanto cada día con más arrugas! -refunfuñó el carcamal, que marchó a la tienda de ultramarinos en busca de una tirita para su esquelético dedo.
Harry aprovechó para leer las dos líneas del mensaje que Argus había dejado sobre la mesa, a la espera de colocar.
-¡Va a venir la directora de la residencia! -Le pasó el papel rosado a su amiga, quien lo leyó con interés.
-Pero aquí no dice cuándo. -Le dio la vuelta por si había escrito algo por detrás, pero comprobó que no era así.
-Supongo que querrá que le informemos de cómo van las cosas por aquí... -sugirió Harry.
-Estupendo -se alegró la pelirroja-; tengo unas cuantas cosas que decirle sobre los modales de Filch, sobre el billar al que le faltan dos bolas, los ordenadores desfasados de la sala y una larga lista de etcéteras.
El moreno la había estado escuchando con los ojos brillantes de emoción, tal y como la había mirado los últimos meses. "Probablemente, así será toda la vida", supuso. La diferencia la marcaba la propia Weasley. ¿La amaría desde las sombras y en secreto el resto de su vida, temiendo que cualquier otro se la arrebatase? ¿O reclamaría la respuesta que llevaba esperando desde febrero?
Se imaginó a sí mismo dejando pasar la oportunidad y se vio con la misma angustia y esperanza que le habían acompañado a lo largo del mes. No podía esperar más, así que preparó a su corazón para recibir una respuesta y abordó a la muchacha con el tema que no le dejaba dormir:
-Oye, Ginny… yo te quería comentar… -tragó saliva y volvió a intentarlo-. Bueno, quería saber si habías pensado algo sobre lo que te dije.
-¿A qué te refieres? -Harry no habría imaginado ni en mil años que Ginny podría olvidar la declaración de amor que tanto le había costado pronunciar.
-Mmm… lo de Carnavales -le recordó pausadamente.
Ella se quedó pensando en lo ocurrido aquel día, pero solo se acordaba vagamente de la fiesta y, por supuesto, del precioso vestido que había intercambiado con Hermione. Los detalles no habían sido grabados por su loca cabecita. De todos modos, suponía que eso no era a lo que Harry se refería.
-Lo siento, Harry, pero no te sigo. ¿De qué me estás hablando? -Por la ventana lateral se percató de que Filch regresaba de la tienda con el dedo vendado de arriba abajo. Desvió un poco la mirada y observó una pareja aún más interesante-. ¿Es ésa Pansy? ¿Qué hace con Seamus?
Sin esperar contestación de su compañero salió de 'Hermitage Road'. Harry se quedó con la palabra en la boca, mientras se resignaba a tener que resolver sus problemas amorosos en otro momento. Oyó que Neville le llamaba desde la sala y regresó con él, no sin antes echar un último vistazo a la pelirroja de sus sueños, que cruzaba la calle para encontrarse con Parkinson y Finnigan.
-Llevas varios días muy tranquila. -La había estado observando durante el desayuno y no podía pasar por alto el aura orgullosa y feliz que acompañaba a su mujer desde la llegada de su cuñada a la mansión.
-¿Y eso es malo? -dijo ella sin levantar la vista del periódico que leía sentada en el sillón de cuero negro.
-Es raro. -Se encogió de hombros como si no le importara el tema, cuando lo cierto era que estaba muy intrigado por el cambio de actitud de Narcisa-. Después de cómo se desenvolvió todo, deberías estar disgustada. Draco se marchó con la ciega y según Griphook, están juntos y revueltos. E-na-mo-ra-…
-Ni se te ocurra mencionarlo -le cortó la señora Malfoy-. No mancilles la palabra "amor" con esa burda atracción que cree sentir nuestro hijo.
El hombre se limitó a suspirar. Tal vez no tenía que haber perturbado a su esposa con sus elucubraciones. De estar tan contenta como si fuese Año Nuevo había pasado a la antesala de la furia en tan solo unos segundos. Sin embargo, Narcisa era inestable como el tiempo y, por ello, la confianza había vuelto a su rostro cuando volvió a hablar.
-No te preocupes, Lucius -comentó más para sí que para su marido-. Nuestro hijo sentará la cabeza muy pronto.
-Mmm… eso me huele a estratagema. -Vio cómo Narcisa sonreía y supo que había dado en el clavo-. ¿Está involucrada tu hermana en esto?
-¿Para qué preguntas si ya sabes la respuesta?
Lucius se levantó del escritorio, recogió un par de informes que había estado revisando y se retiró a los jardines.
-Mientras os salga bien la jugada… -comentó al salir.
-¿A qué ha venido eso? -Preguntó molesta- ¡Prácticamente le has mandado a la mierda!
-Es donde se merece estar -replicó la otra joven-. ¿Cómo puedes dejarte embaucar por él?
-¿Pero qué dices, Ginny? Seamus me ha ayudado a estudiar, me lo paso bien con él y me protege de todo -explicó Pansy-. Es mi mejor amigo; bastante mejor de lo que lo fue Draco.
-¿Sólo tu amigo? -Preguntó escéptica la Weasley-. Eso no te lo crees ni tú. Te conozco muy bien, Pansy.
-¿A qué te refieres?
-A que hace unos minutos tenías la misma cara de embobada que ponías con Draco -explicó Ginny-. Mira, Pansy; tú sientes la necesidad de saberte amada y es algo que no puedes remediar.
-¿Ahora vas de psicóloga por la vida? -ironizó la morena, pero su amiga continuó su discurso.
-Ya te pasó con Draco y antes de él, con Zacharias. Te hiciste tan amiga de ambos que confundiste amistad con amor. -La pelirroja estaba realizando un análisis rápido, aunque bastante acertado, de la trayectoria sentimental de Pansy-. Ahora la historia se repite con Seamus. Seguro que te has desahogado un par de veces con él, cuando todavía sufrías por Malfoy, y ya te crees que es el amor de tu vida. La diferencia con la larga lista de pretendientes anteriores está en que Finnigan no es de fiar.
Pansy había odiado momentáneamente a la chica por describirla con tanta precisión, pero lo que no podía soportar era que Seamus fuese el blanco de sus críticas. Hacía tan solo unos minutos atrás, Ginny había surgido de la nada y le había hecho sentir tan incómodo con un par de frases inoportunas que el muchacho se había despedido rápidamente de las dos. Sin embargo, Pansy había podido apreciar la mirada dolida y temerosa del chico justo antes de que se alejara. No iba a dejar que le siguieran machacando a sus espaldas, cuando todo lo que hacía era tratarla como una reina.
Fue por esto que, ante las palabras de su compañera, no pudo evitar replicar:
-¡Pero si no le conoces de nada!
-Te sorprenderías… -susurró amargamente la pelirroja. Pansy no la entendió, así que prosiguió-. ¿Y tú? ¿Crees conocer a Seamus?
El tono de voz de Ginny llamó la atención a Parkinson.
-Le conozco desde hace casi dos meses, que es bastante más de lo que le conoces tú -aseguró la morena.
-Me gustaría que me dijeras qué te ha contado de sí mismo para que veas lo poco que sabes de él -dijo Ginny-. Sin embargo, creo que es más urgente que yo te abra los ojos…
Dio una bocanada de aire, disponiéndose a contar la misma historia que ya había escuchado Harry en su día, y acompañó a Pansy al banco más cercano. Su amiga se dejó conducir intrigada por lo que la chica quería contarle. Algo le decía que no le iba a gustar la historia y que, probablemente, se sentiría traicionada por Seamus tras escuchar a la muchacha, pero aún así, no cortó el relato de su amiga en ningún momento.
Ni siquiera cuando sus gemidos de dolor mataron el silencio. Ni siquiera cuando las lágrimas ahogaron sus gemidos. Ni siquiera cuando oyó el chasquido que anunciaba la ruptura sin remedio de su corazón.
Ni siquiera entonces pudo para de escuchar.
¡Hola a todos (que cada vez somos más!)! =D
Ahora que Pansy sabe la verdad sobre Seamus, ¿qué pasará con ellos dos?
¿Podrá seguir a su lado sabiendo que fue una de las personas que arruinaron la juventud de Ginny? Ya veremos...
Os anticipo que el próximo capítulo llevará por título el nombre de uno de los personajes de esta historia porque, evidentemente, todo el capítulo girará en torno a él. Os dejo averiguando cuál puede ser, aunque os doy una pista: descartad a Ron porque uno de los primeros capítulos del fic ya llevó su nombre por título.
¡Vuelvo el viernes! ;)
¡besos, lectorcillos! ^^