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'Hermitage Road' — capítulo 64

Durante el largo trayecto había tenido tiempo suficiente para repasar las pruebas y sus propias deducciones una y otra vez. Todas las piezas encajaban perfectamente y, de hecho, sabía que no había otra forma de acoplarlas. A pesar de que la realidad fuese monstruosa, especialmente para él, sentía cierto alivio al pensar que quien estaba detrás de todo aquello no era la chica de la que aún seguía enamorado. Le repateaba que otros hubiesen intentado decidir su vida por él y que incluso estuvieran dispuestos a hacerle daño con tal de llevarle por "el camino apropiado". Aún así, la verdad no le sorprendía lo más mínimo, y eso le entristecía mientras que, al mismo tiempo, le llenaba de rabia.

Fue ese mismo rencor el que le condujo con extraordinaria rapidez desde la estación de tren hasta lo que siempre había considerado "su hogar". Tal vez aquella fuese la última vez que visitase la mansión Malfoy.

-Griphook, dile a mis padres que tengo que hablar con ellos -exigió sin derecho a réplica-. Ahora.

-El señor está recluido en su despacho y ha pedido expresamente no ser molestado -informó el enano-. Y su madre tampoco puede atend…

-He dicho ¡ahora! -Pegó un portazo que retumbó por cada rincón de la casa para hacer saber a todo ser viviente que se encontrase en un radio de mil metros a la redonda que Draco Malfoy estaba muy cabreado y buscaba respuestas.

-¡Draco! -La mujer abrazó tiernamente a su único hijo. Al fin y al cabo, llevaba sin verlo más de un mes-. ¿Cómo así que has venido? Si nos hubieses avisado, habría pedido que te arreglasen la habitación.

-No te preocupes. No voy a quedarme mucho tiempo -dijo secamente.

Narcisa notó el tono rudo del rubio, pero se abstuvo de comentarios.

-Necesito que esperes hasta la tarde; ahora tengo una videoconferencia con el tesorero del P.E.D.D.O.

-Por supuesto…

-Bien, dile a Merope que te prepare un café o algo -le interrumpió ella sin esperar a que el muchacho terminase de hablar.

-… que no voy a esperar a que sigas extendiendo tu manipulación por todas partes -Esta vez, Narcisa no pudo pasar por alto el ceño fruncido en la pálida tez del joven, y tampoco sus duras palabras.

-Oye, Draco, no te voy a consentir que me hables de esa forma -le advirtió la mujer-. Si te has levantado con el pie izquierdo, yo no tengo la culpa.

-¿Que no tienes la culpa? -Comentó incrédulo, para súbitamente tranquilizarse-. Bueno, tal vez tengas razón. Puede que tú no tengas "toda" la culpa. Probablemente la idea venga de la tía, ¿no? ¿O lo planeasteis juntas?

-¿De qué estás hablando?

-Mejor aún: ¿papá está metido también en todo esto? -La enfrentó cara a cara, preparado para escuchar cualquier estrategia o plan perfectamente elaborado contra él y contra la que hoy en día era su ex novia.

-¿Sería mucho pedir que me explicaras a qué te refieres? -pidió la señora Malfoy. La videoconferencia había quedado enterrada en un lugar muy pequeño de su memoria; en aquellos momentos algo le decía que era más importante comprender a su hijo.

-¿Os compinchasteis los tres para borrar a Astoria de mi vida?

Narcisa no necesitó más datos para saber que Draco había descubierto sus artimañas. Lo primero que sintió no fue vergüenza por haber inventado algo tan enrevesado ni porque el rubio hubiera descubierto sus intenciones, sino tristeza porque a partir de entonces ya no podrían seguir adelante con toda aquella parafernalia. 'Con lo bien pensada que estaba…', se lamentó en susurros que no fueron captados por el chico. De todos modos, no hizo falta: la expresión de Narcisa reflejaba la verdad como si de un libro abierto se tratase.

-Así que es cierto.

-Draco, hijo, lo hicimos por tu…

-¡Ni se te ocurra decir que fue por mi bien! -gritó. Sentía que las lágrimas se arremolinaban en las comisuras de sus ojos. Eran gotas fabricadas con los rastros de impotencia, rabia y dolor que destilaba por doquier-. ¡No tienes ni idea de lo que es bueno o malo para mí!

-¡Claro que lo sé! ¡Soy tu madre! -le recordó ella-. Soy la persona que más te va a querer en toda tu vida y sólo por eso debes tener por seguro que mis decisiones nunca quieren perjudicarte. Terminar con la relación es lo mejor que te podía haber pasado. Debiste hacerme caso cuando te dije que esa ciega no era una buena influencia para ti, pero quisiste hacerte el rebelde y decidiste echar tu vida a perder. Como comprenderás, no puedo permitírtelo. Cuando seas padre, lo entenderás.

Con cada palabra de la mujer, el joven Malfoy se horrorizaba más y más por la vehemencia con la que ella se justificaba. Era evidente que Narcisa verdaderamente creía que había obrado de la mejor forma, y no habría manera de hacerla cambiar de opinión. Draco decidió no perder el tiempo intentando convencerla de que él debía vivir su propia vida, aquella formada por sus propias decisiones, y, en cambio, se centró en el plan llevado a cabo por su familia. Quería despejar cualquier duda que pudiese quedar sobre las hermanas Greengrass.

-¿Dónde está Daphne?

-¿No lo sabes? -preguntó la mujer, asombrada-. Pensaba que a estas alturas ya te habrías puesto en contacto con ella. No entiendo cómo has podido averiguar que nosotros estábamos detrás de todo esto sin haber hablado con Daphne.

-O dejasteis un par de cabos sueltos -comentó de pasada-. ¿Dónde vive?

-La última vez que hablé con ella estaba en California, y eso fue hace semana y media.

-Así que lleva en Estados Unidos desde el año pasado, ¿no? -confirmó el rubio-. Tal y como imaginaba.

-Tal y como le había dicho a su hermana -apuntó la señora Malfoy.

-Fue un gravísimo error por mi parte no haberme dado cuenta de que Bellatrix vivía en Exeter, desde donde fue enviada la carta que comenzó todo este infierno -dejó caer Draco, más para sí mismo que para su madre.

-Tu tía la escribió antes de enviarnos por correo electrónico una copia a tu padre y a mí. Daphne nunca supo nada de ninguna carta; sólo era consciente de una apuesta.

-¿Cuánto dinero la habíais prometido a cambio de superar la apuesta? -Preguntó a continuación-. ¿O era a cambio de su silencio?

-No, era todo cosa de la apuesta -afirmó la mujer-. El que no se pudiera comunicar con su hermana era una de las condiciones para ganar las cuatrocientas cincuenta libras que recibiría por haceros creer que estaba incomunicada. Bellatrix le dijo que todo formaba parte de una gran broma.

-Por suerte, Daphne no aguantó tanto tiempo sin hacerle saber a Astoria que estaba bien, y hace unos días le envió un escueto mensaje del que pude deducir todo lo que pasaba.

-Y yo que pensaba que sería capaz de cumplir su promesa…

-El amor por su hermana y su preocupación por ella se impusieron a cualquier cosa. Al igual que el amor por un hijo debería estar por encima de cualquier estrategia, mamá -concluyó con mirada afilada y siendo muy consciente de que era la primera vez en varios días que calificaba a su madre como tal.

Narcisa miró a su hijo implorando raciocinio, pero no perdón, pues no consideraba haber cometido nada que lo requiriese. Lo que más temía ahora era que Draco se alejase de ellos, que eran sus mayores defensores y protectores. ¿Qué haría su hijo sin el consejo de sus padres, que tanto lo adoraban?

-¿Qué vas a hacer ahora que sabes que tu padre y yo nos extralimitamos un poco en nuestras funciones? -Draco la miró con sorna, y ella leyó en su mirada aquello que más temía-. ¡No pretenderás volver con la ciega, ¿no?!

-Si ella me permite regresar a su lado, por supuesto que lo haré -confirmó orgulloso, ante la faz aterrorizada de Narcisa-. La amo. Más que a nada en el mundo. -Cogió aire para decir lo único que detendría a su madre, quien ya estaba formulando nuevos planes en su cabeza para separarlos de nuevo-. Más que a ti.

La señora Malfoy no derramó ni una sola lágrima. En casi veintiocho años que llevaba viviendo en aquella mansión jamás se había permitido el lujo de mostrar sus sentimientos abiertamente. Pero, aún así, sintió que algo se le rompía por dentro. ¿Qué había hecho mal con Draco? Le habían dado la mejor educación, lo habían rodeado de las mejores compañías y, a pesar de todo, su único hijo no había conseguido madurar en los ideales que compartían los jóvenes del P.E.D.D.O.

Lo observó en silencio mientras le veía recoger su cazadora vaquera y habría la puerta del salón, con dirección a la entrada. Cualquier palabra estaba fuera de lugar en aquel momento. No sabía cuánto tardaría en recuperar a Draco o incluso si lo haría algún día, pero estaba segura de que tarde o temprano el chico volvería pidiendo sopitas a casa después de que la ciega le dejase con la tarjeta de crédito temblando. 'Esa chica acabará siendo una carga, más que un consuelo', se dijo satisfecha.

-Despídete de papá por mí. Probablemente no nos volvamos a ver en mucho tiempo -fue lo último que oyó decir a Draco, antes de que él desapareciera de la mansión Malfoy para no volver jamás.


¡Holaaa!! =DD

Lo más probable es que muchos de vosotros no hayais entendido del todo lo que había pasado con el asunto de la carta porque reconozco que no le he escrito de forma clara y fácil de comprender. De todos modos, sabéis que podéis plantearme vuestras dudas en cualquier momento con un simple comentario, así que no le doy más vueltas al asunto.

Por otra parte, según voy escribiendo los últimos capítulos me doy cuenta de que tal vez tenga que hacer divisones en las tramas y que, por tanto, podrían acabar resultando más capítulos de los que os dije la otra vez. De todos modos, os aseguro que la historia no pasará de los setenta capítulos (con epílogo incluido).

Otra cosa muy IMPORTANTE: Me voy de viaje, así que no podré actualizar el tiempo que esté fuera. Por eso, os subiré el próximo capítulo el viernes 5 de agosto .

¡Ojalá la espera no se os haga eterna! xP

¡BESITOS! ^^