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'Hermitage Road' — capítulo 7

Tea Kiss era, probablemente, la cafetería más abarrotada de todo Chester.

Sus dueños habían empezado con un local recogidito y acogedor en uno de los barrios humildes de la ciudad, pero con el paso del tiempo, la cafetería se hizo famosa en los suburbios y la superficie disponible resultó insuficiente para acoger a toda la clientela. Ya no sólo era el lugar de encuentro de las cotillas del barrio, sino que también se reunían allí grupos de ejecutivos que buscaban un lugar apacible donde poder fimar contratos y cerrar acuerdos.

Madame Rosmerta había enviudado poco antes de trasladar el negocio hasta la Gran Vía, donde se situaba actualmente, y siempre que tenía un momento libre entre el ajetreo diario de los pedidos recordaba a su difunto marido, que no había llegado a conocer la inmensa fortuna que ahora ella disfrutaba en soledad.

La repentina muerte de su esposo no hizo que Rosmerta dejase de lado el negocio que habían levantado juntos; al contrario, invirtió la mayor parte del capital en incluir nuevos servicios, como un espacio dedicado a la heladería artesanal y otro especializado en bollería y pastelería. Así, consiguió hacer famosa su 'cafetería' por toda la ciudad y en las localidades adyacentes, atrayendo a más visitantes al día de los que realmente podía albergar. Las mesas en la terraza no se hicieron esperar y, como por aquellas fechas estaban repletas de gente día y noche, el espectáculo que otorgaban a la calle era muy animado y vivo.

Así se lo encontró Hermione cuando bajó del autobús con Ginny. Ésta, al ver la cara de susto que tenía su amiga por la cantidad de gente que se arremolinaba en torno al local, le confirmó lo que ya sospechaba.

-Sí, -asintió con la cabeza reforzando sus palabras- aquello es Tea Kiss.

Hermione no podía dejar de preguntárse cómo iba a encontrar a Viktor entre tanto barullo.

-Bueno, me voy -anunció la pelirroja-. Te veo a las ocho y media en esta misma parada, ¿vale? Yo seré la que venga cargada con bolsas, por si las moscas.

La joven asintió. En aquellos momentos estaba tan nerviosa por su 'cita' con el búlgaro, que hubiese preferido irse de compras con Ginny. Sin embargo, no le dio tiempo a arrepentirse: antes de que pudiera echar a correr tras la pelirroja, alguien la agarró del brazo con fuerza.

-¡Herrrrmione!

No necesitaba volverse para saber quién era. Reconocería aquellas erres en cualquier parte.

-Hola, Viktor.

El chico la miró con una gran sonrisa en el rostro.

-Me alegra que hayas venido. -La chica le sonrió tímidamente. Viktor miró hacia el tumulto de gente concentrado en el local de Madame Rosmerta-. ¿Quierrres un helado?

-Claro.

Llevaba veinte minutos esperando a que le atendieran, pero todos los dependientes parecían estar demasiado ocupados como para prestar atención a un adolescente. Cuando por fin uno de los responsables del departamento se había dignado a atenderle, ya no recordaba para qué se había desplazado desde 'Hermitage Road' hasta aquella tienda de vinilos. Su mayor divertimento había sido ver a través del escaparate cómo docenas de personas iban de un lado para otro, unas con admirable tranquilidad y la gran mayoría con exasperante prisa.

-¿Necesitas algo? -le preguntó un hombre que rondaba la treintena y cuyo grueso bigote apenas dejaba adivinar la pequeña boca que ocultaba.

-Ehh... sí, quería... -De pronto, vio algo que le llamó la atención; o mejor dicho a alguien. La chica de la que estaba enamorado hasta la médula entró en el local de enfrente. Miró al dependiente-. Sólo estaba mirando, gracias.

Y tras decir estas palabras, salió precipitadamente de la tienda en busca de la mujer de sus sueños.

Habían hecho cola durante media hora, pero había merecido la pena; aquel era el mejor helado que Hermione había probado jamás. En varias ocasiones estuvo tentada de decirle a su acompañante que era mejor aprovechar la tarde en vez de estar esperando para comprar dos helados, pero al ver los rostros satisfechos de la gente que ya había tenido la oportunidad de adquirirlos, prefirió tragarse sus palabras. Una vez probado el helado de Madama Rosmerta se había alegrado de no haberle dicho nada a Viktor.

En aquel momento, unos minutos después de salir de Tea Kiss, los dos jóvenes paseaban por un parque cercano a la Gran Vía; el pulmón verde de la ciudad. Se habían preguntado el uno al otro por sus familias, por el pasado y la visión de futuro que tenían. En esto último, ambos coincidían: no lo tenían muy claro, pero se imaginaban trabajando en el mundo de la publicidad. Viktor incluso aventuraba una esposa y un par de hijos. Ambos rieron ante esta pretensión.

La tarde se les echaba encima y, aunque era verano, las frondosas ramas de los árboles que proporcionaban una agradable sombra durante el día, oscurecían el parque al atardecer.

-¿Vamos a darrr una última vuelta por El Barrrrrrrio Viejo? -propuso el chico.

Hermione asintió y ambos se dirigieron a una de las muchas salidas de aquel pequeño bosque artificial.

Un joven rozó el brazo de Hermione sin darse cuenta; sólo tenía ojos para su reloj de pulsera. Cuando ella se giró para ver quién la había golpeado, descubrió a Draco, que se marchaba rápidamente por una de las callejuelas interiores.

-Espera -le dijo a Krum-. Acompáñame, por favor.

Anduvo tras el rubio a una prudente distancia, mientras Viktor la seguía sin rechistar.

Ginny había pasado por cuatro tiendas de ropa y salía con seis bolsas en la mano. No se había dejado los ahorros, ni mucho menos, pero tampoco se había controlado en exceso. De hecho, una de las camisetas que había adquirido era similar a otra que ya poseía, y el juego de pulseras sólo se lo había llevado porque estaba en oferta.

Entró en una tienda de caramelos muy bien escondida y se llevó un par de regalices y una piruleta. Justo al salir, y cuando ya había devorado medio regaliz, una voz la llamó.

-¡Ginny!

La chica se volvió y esperó a que el chico moreno llegara hasta donde ella.

-Hombre, Harry. ¿Qué haces aquí? -le dijo realmente sorprendida.

-Estaba en la tienda de enfrente y te he visto por el escaparate -confesó un poco avergonzado.

-¿No has comprado nada? -preguntó la pelirroja, aunque ya se había fijado en que ella era la única de los dos que iba cargada.

-No me han atendido. -Harry alzó los hombros restándole importancia, pero Ginny se enfadó mucho.

-¡¿Cómo que no te han atendido?! ¡Pero, ¿qué es esto?! ¡Ahora mismo voy allí y le digo cuatro cosas al dueño!

Harry la detuvo, casi riéndose. Sabía que la chica lo decía en serio, pero no podía evitar que una sonrisa se asomara entre sus labios. Una de las cosas que más le gustaban de Ginny era lo pasional que era.

-Veo que has comprado bastante -comentó el joven señalando las bolsas de ella.

-¡Bah! Tenía pensado comprar más, pero las rebajas se han escondido de mi...

-Si quieres, te acompaño a mirar ropa...

Ginny le miró con una sonrisa.

-Debes de ser el único chico de la tierra que se ofrece a ir de tiendas.

'Por estar contigo haría cualquier cosa', pensaba el muchacho. Sin embargo, por alguna extraña razón, no lograba decírselo a ella. Y eso que oportunidades no le habían faltado.

-De todos modos, no te voy a torturar -le comentó la joven ajena a los pensamientos de él-. ¿Quieres que demos una vuelta?

No hizo falta que lo dijera dos veces. Harry le habría dicho que sí, aunque por ello se jugara la vida.

-¿A dónde vamos?

-Shhh... -Hermione le hizo callar rápidamente.

Había sido la tercera vez que Draco había estado a punto de descubrirles. Lo cierto era que el rubio parecía estar paranoico. No dejaba de mirar el reloj y a sus espaldas; sus espaldas y el reloj. Esto dificultaba mucho el seguimiento que estaba realizando su compañera de residencia.

Ni siquera la propia chica sabía porqué tenía esa repentina curiosidad por Malfoy. Ella nunca se había considerado una persona cotilla, pero tenía que reconocer que, si Rolf era misterioso, Draco era hermético. No conocía nada de él, excepto sus idas y venidas, siempre con expresión cansada. Sabía que se estaba metiendo en asuntos que no la incumbían, pero eso le importaba muy poco.

Los dos jóvenes le siguieron la pista por varias callejuelas hasta que aparecieron en un barrio acomodado, claramente alejado del centro de la ciudad.

-Herrrrmione, ¿me puedes explicarrr porr qué le perrrseguimos?

-Calla, Viktor, o nos descubrirá.

Al chico no le gustó tanto secretismo, pero tampoco podía dejarla sola porque temía que le pasara algo. Además, abandonarla en la cita habría sido muy poco cortés.

Draco dio un giro brusco y desapareció tras una curva. Los espías corrieron hasta el fondo de la calle para evitar que se escapara. Al tomar la curva, se encontraron con algo que les hizo detenerse de inmediato.

Intentaba no mirarla. Lo intentaba con todas sus fuerzas, pero en muchas ocasiones, las ganas de ver su pecoso rostro le superaban. Y entonces la miraba. Y volvía a desear no haberla mirado.

Ginny, ajena al tormento por el que pasaba su acompañante, lamía la piruleta saboreando el azúcar mezclado con el aroma a cereza. No se daba cuenta de que, para Harry, ver cómo su lengua se aferraba con desesperación a la bola traslúcida era lo más excitante que había tenido la oportunidad de ver en su vida.

-Está refrescando, ¿verdad? -dejó caer Ginny mientras se frotaba los brazos intentando darse calor-. Las tardes de septiembre son traicioneras...

El chico asintió por inercia, aunque realmente, en su interior, un volcán amenazaba con desbordarse; pero, obviamente, no se lo diría a la chica si no quería que saliera corriendo.

-Toma mi chaqueta. -Harry se quitó la cazadora que llevaba y la echó sobre los hombros de la joven en un gesto de caballerosidad-. Tú la necesitas más que yo, créeme.

Al acomodarse la prenda que el muchacho le ofrecía, su reloj se deslizó hasta el extremo de la muñeca y quedó expuesto a todo aquel que acertase a verlo. Incluida ella misma.

-¿Ya son las ocho y cuarto? -Miró incrédulamente el reloj y lo agitó para comprobar si estaba roto-. Lo siento, Harry, pero tengo que irme ya. He quedado con Hermione dentro de un cuarto de hora en la parada de la Gran Vía.

-Me vuelvo contigo a 'Hermitage Road'. En menos de una hora se hará de noche y todavía tengo que preparar un reportaje para mañana.

Ginny recordó que el chico estudiaba su último curso de Periodismo y entendió el sentido de sus palabras.

-Vale, pues nos vamos juntos. -La chica le regaló una adorable sonrisa que se clavó en el corazón de Harry ayudándole a continuar otro día más sin decirle a aquella joven cuánto la amaba.

Era un callejón sin salida.

'No puede ser', se dijo la chica.

-¿Dónde se ha metido? -preguntó Viktor al ver ante sí un muro repleto de pintadas y graffities, pero ni rastro de Draco.

El misterio pronto quedó resuelto cuando se aproximaron más y vieron que la pared izquierda se hundía ligeramente, ocultando una puerta arrimada a un muro muy alto que no habían descubierto desde la boca del callejón.

-Se tiene que haber metido aquí por narices.

El muchacho asintió a sus espaldas. Era la única explicación plausible ante la repentina desaparición del chico.

Hermione se acercó a la puerta. Era de acero y de grosor considerable, como si se tratara de una puerta de seguridad. Tenía un timbre en el lado derecho y una rejilla desde donde se podía ver quién llamaba. Sin embargo, por encima de todo, lo que llamó la atención de Hermione fue un letrero sucio y de chapa oxidada situado en el muro. Lo frotó ligeramente tratando de brindarle más brillo para facilitarle la lectura.

Los dos adolescentes lo leyeron y se miraron entre sí de la impresión:

"Centro de

educación ESPECIAL

PARA invidentes"


¡¡Hooolaaaaa!! He vueltoooooo :D

¿Cómo os ha dejado este final de capítulo? XD Ya os había dicho que era mejor haber subido este capítulo en vez del anterior; así os habríais quedado semana y media con la incertidumbre que plantea éste anterior porque éste es más intrigante que el capítulo pasado...

Por cierto, durante el viaje me he dado cuenta de que además de la tortilla, los toros y olé, ahora España también es conocida por ser campeona del mundo jajajaja

A partir de ahora retomaré el ritmo de actualización normal, es decir, que subiré un nuevo capítulo el martes que viene xP

¡Muchos besos! ^^