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'Hermitage Road' — capítulo 8
La primera noche en la residencia y no podía dormir. Y no porque no tuviera sueño o porque no lo hubiera intentado. Eras tres diablillos los que no la dejaban pegar ojo.
Habían llamado a su puerta en mitad de la noche pidiéndole explicaciones. El problema era que ni ella misma sabía qué decirles. Sí, había tenido una cita con Viktor; sí, se había encontrado con Draco y sí, le había seguido hasta...
-¿Un centro educativo para ciegos? -Pansy no se podía creer lo que sus oídos escuchaban-. ¿Estás segura?
-Leí el letrero cuatro veces -dejó claro Hermione.
-No tiene sentido. -Luna se paseaba de una lado para otro de la habitación-. Draco no es ciego y tampoco tiene ningún familiar que lo sea. E incluso si así fuera, le meterían en un centro privilegiado, de esos que cuestan un ojo de la cara, no en uno perdido por Chester.
-¿No sería mejor preguntarle directamente a él? -sugirió Ginny.
-Lleva evitándome cuatro días -dijo apenada la morena-. Si no me lo ha contado ni a mi, a quién se lo dirá.
-¡Pues no le dejes escapar!
Luna miraba seriamente a Pansy. Draco le caía muy bien; era un chico que, aunque no había tenido mucha relación con ella, siempre la saludaba cuando se encontraban.
-¿No os habéis parado a pensar que, si no le ha dicho a nadie lo que está haciendo, es porque no quiere que nadie lo sepa? -Las palabras de Ginny cayeron como una losa sobre las otras tres chicas.
-No puede guardarse algo tan importante como esto -interfirió Pansy-. Esta mañana sin falta hablaré con él.
'Si consigo que me escuche, claro', pensó casi inmediatamente después de haber confesado sus intenciones. Se levantó de la silla en la que había estado sentada y salió de la habitación de Hermione con intención de meterse a la cama y consultar con la almohada la táctica que seguiría con Draco.
-Bueno, yo también me voy a dormir, -anunció Luna- que mañana tengo que recuperar las horas perdidas en la uni por culpa de Rolf.
Antes de que marcharse, Hermione la retuvo un momento.
-Hablando de Rolf... creo que no deberías ser tan dura con él, Luna.
La rubia esperó a que se explicara.
-No me ha contado mucho, pero creo que su pasado le ha marcado profundamente y no es algo que le guste recordar. No intento excusarle, -aclaró Hermione- pero deberías tener cuidado con las cosas que le dices; no sabes cuánto le pueden afectar. Además, él entiende la vida de manera distinta a los demás, por eso a veces actúa de manera incomprensible.
Luna asintió dando a entender que había entendido las palabras de su amiga y desapareció tras la puerta.
-Bueno, ¿y qué hay de ti?
Hermione miró a la pelirroja sin entender a qué se refería.
-No volvíste en el autobús de las ocho y media. ¿Pasó algo entre tú y Viktor para que tardárais tanto? -preguntó con mirada lasciva.
-No es lo que estás pensando -se apresuró a desmentir la chica-. Lo único que pasó es que nos perdimos al intentar volver a la Gran Vía. Draco nos hizo dar un buen rodeo...
-Ya, ya... -Ginny no se creía ni la media.
-¡Es verdad!
-¿Ni un piquito?
-¡Ginny! ¡Le conozco desde hace sólo unas horas!
-¿Y qué? En la discoteca te lías con gente a la que conoces de unos minutos...
-Es diferente y lo sabes -le dijo Hermione-. Viktor es mi compañero de clase.
'Mi encantador compañero de clase', pensó para sus adentros. Ginny suspiró sabiendo que no conseguiría unir a los dos tortolitos de la noche a la mañana.
-Siento haberte hecho volver sola -se disculpó Hermione.
-¡No, si volví con Harry! -le dijo la pecosa-. Me lo encontré por allí.
-¡Qué casualidad! Anda que no es grande aquello...
Ginny asintió. Estaba totalmente de acuerdo con su amiga. 'Tal vez demasiada casualidad', pensó por un momento. Pero en seguida desechó la idea que se había formado en su cabeza. 'Ginny, Ginny... necesitas dormir', se dijo a sí misma.
-Oye, que me voy a la cama.
Hermione la despidió y apagó las luces para intentar recuperar el reposo que las tres chicas le habían robado durante casi una hora.
Se acurrucó entre las sábanas y cuando sus ojos ya se habían cerrado y su mente entraba en letargo, un olor la sobresaltó.
Se levantó de la cama y dejó de oler aquel perfume que hacía tres segundos había inundado sus fosas nasales. Volvió a acostarse y el olor penetró en ella con igual intensidad que antes. Se revolvió en la cama buscando el origen de aquel aroma. Era colonia de hombre, de eso no tenía ninguna duda. En seguida se dio cuenta de que el olor no estaba impregnado en las sábanas, sino en la colcha. Un nombre le vino a la cabeza; el único chico que olía así y que, además, se había tumbado sobre su cama unas horas antes.
'Ron'.
Se dio la vuelta intentando alejarse del olor, pero era imposible. Toda la cama parecía estar empapada de su aroma.
Trató de dormirse sin pensar en él, pero era misión imposible. Los pocos minutos que estuvo despierta recordó la conversación que había tenido con él aquella misma mañana y cómo la había invitado a la discoteca. Durante su tiempo de sueño, el inconsciente la traicionó y la hizo soñar cosas de las que se arrepentiría por la mañana.
Le agarró a tiempo. De no haber estado allí para ayudarle, el chico se habría precipitado sin remedio.
-Gracias -le dijo quien había sido salvado de tragarse el suelo mientras las risas seguían sonando a sus espaldas.
-No hay de qué. -Hermione se volvió hacia quienes seguían carcajeándose salvajemente-. ¡¿Estáis tontos o qué?! ¡¿Por qué le habéis puesto la zancadilla?!
El pelirrojo se encogió de hombros sin poder ocultar una sonrisa satisfactoria.
-Nos aburríamos -dijo Neville.
-¿Que os aburríais? -Hermione no podía creer que fuera verdad aquella respuesta.
-A ver, Hermione; no ha sido para tanto, ¿no? -le preguntó Ron-. Sólo ha sido una pequeña broma.
-¿Pequeña broma? ¡Podría haberse hecho daño!
El joven que había sufrido el tropiezo la detuvo para que no siguiera discutiendo.
-Déjalo, en serio.
Los dos amigos entraron en el comedor para desayunar dejando tras de sí a Hermione, al blanco de sus bromas y un ambiente cargado de risas perversas. La chica se alegró de que los sueños con Ron que la habían acechado por la noche sólo habían sido eso, sueños. 'Vaya un idiota'.
Cuando Neville pasó por delante de ellos dos, dejó caer algo así como: 'Maricón de mierda'. El chico a quien había ayudado agachó la cabeza con tristeza y se dirigió a su habitación.
-¡Espera!
Él se giró ante la llamada de Hermione.
-¿No ibas a desayunar?
-Se me ha quitado el hambre.
-Soy Hermione Granger -se presentó ella.
-Lo sé, te vi en la sala cuando te presentó Ginny. Yo estaba en uno de los ordenadores, pero parece que te fijaste en la gente equivocada -contestó mirando hacia la puerta por donde habían desaparecido Ron y Neville-. Yo soy Ted Lupin.
-Encantada.
En ese momento una cabellera pelirroja desde lo alto de la escalera le pidió que la esperase abajo, y Ted desapareció por uno de los pasillos laterales.
-¡Qué rápido te has levantado! -se sorprendió Hermione. Su amiga no tenía clase hasta unas horas más tarde y le extrañaba verla ya despierta.
-No tenía sueño. -La pecosa sonrió como si no tuviera más remedio que aceptar su insomnio.
-Acabo de ver a tu hermano y al novio de Luna poniéndole la zancadilla a Ted.
Ginny puso mala cara.
-No es la primera vez que lo hacen y, desgraciadamente, no será la última -le explicó-. Hace como un mes vieron a Teddy enrollándose con un chico en una fiesta y desde entonces no le dejan en paz. ¡Pero estaba muy borracho aquella noche! ¡A lo mejor ni es gay y simplemente no sabía lo que hacía!
A Hermione le costaba pensar que Ted se hubiera liado con otro chico si no le atrajera, por muy borracho que fuera. Decidió no comentar eso y centrarse en otro punto.
-Ya entiendo por qué odias tanto a Neville. -Los ojos de Ginny se incendiaron sólo con oír su nombre-. Me ha dado la impresión de que Ron y él no están muy acostumbrados a que les echen la bronca.
-Nadie se atreve a decirles nada porque les tienen demasiado miedo -comentó Ginny-. Por aquí, son una especie de matones o algo así. ¡Pero te aseguro que mi hermano no es así! Sólo se junta con Neville porque se divierte con él, pero muchas de las cosas no las aprueba; lo que pasa es que no quiere quedar como un gallina.
-Y prefiere quedar como un imbécil insensible en vez de defender lo que piensa.
Las muchachas se miraron sabiendo que entre las dos no podrían solucionar gran cosa. Tras unos segundos de debate interno, se decidieron a entrar al comedor; eso sí, se sentaron bien lejos del Rey Weasley y de su fiel vasallo, Mister Longbottom.
Toc, toc.
Se giró y trató de olvidar el golpeteo en su puerta, pero éste no cesaba y oía que alguien le llamaba por su nombre. Al final, tras varios segundos rezongando en la cama, se levantó con la pretensión de mandar a la porra a quien se había atrevido a despertarle. 'Como sea Filch, lo mato'.
Abrió la puerta a tientas, frotándose los ojos con una mano y quitándose las legañas que se habían solidificado durante las pocas horas que había alcanzado el sueño.
'No sé por qué me sorprendo', pensó al ver que quien estaba tras su puerta era la morena que le despertaba todos los días. Sin embargo, aquella mañana se había adelantado.
-Pansy, ¿has visto qué hora es? -Ni el propio Draco sabía la hora, pero por la cantidad de cansancio que todavía acumulaba dentro, suponía que era temprano.
-Ayer te vieron entrando en el Centro de Educación Especial para Invidentes de Chester. -La joven entró al grano, aunque no era verdad del todo puesto que ni Hermione ni Viktor le habían visto cómo entraba, pero la evidencia era abrumadora.
El chico se quedó impactado. '¿Quién me ha visto? ¿Cómo se ha enterado? ¿Qué le digo ahora?'. Preguntas y más preguntas se agolpaban en su cabeza. Desgraciadamente, no tenía respuesta para ninguna de ellas. Optó por quedarse callado. Pansy vio la resolución en sus ojos.
-¿Es verdad?
Draco se quedó callado, pero sabía que no podía mantenerse mudo para siempre, así que buscó la manera de salir cuanto antes de aquel entuerto.
-¿Qué más da? -Por la cara de Pansy se dio cuenta de que no había empezado bien; prácticamente le había contestado afirmativamente-. Quiero decir... ¿para qué quieres saberlo?
-¿Cómo que para qué? No entiendo qué haces en un centro para esa gente...
-¿'Esa gente'? -Draco se enfadó-. ¡No son marcianos! ¡Son personas como tú y como yo!
-¡No lo he puesto en duda en ningún momento! ¡Sólo me pregunto qué se te ha perdido a ti en un sitio así!
-Eso no es de tu incumbencia -dijo él rápidamente.
-O sea que es verdad... estuviste allí. -Pansy se quedó mirando el limpio suelo del cuarto-. Soy tu amiga, al menos, a mi me lo podrías contar. Tampoco creo que sea pedir demasiado.
La morena hizo ademanes de dejar la habitación claramente decepcionada y Draco, dándose cuenta de ello, la detuvo antes de que se enfadara de verdad.
-Espera. -Decidió contarle una verdad a medias-. Fui a visitar a una amiga.
-No me habías dicho que tenías una amiga invidente.
-Se acaba de quedar ciega en un accidente de tráfico -confesó-. Y, además, tampoco la veía mucho antes porque vivía lejos, pero ahora está en Chester para aprender a adaptarse a su incapacidad.
Aquella respuesta pareció convencer a Pansy, quien se acercó a Draco y le dio un abrazo de apoyo.
-Lo siento mucho por esa chica. -El joven correspondió a su abrazo-. Se nota que eres una gran persona, Draco; sólo alguien como tú sería tan generoso como para hacerle compañía.
-Lo hago desinteresadamente. -Al decir estas palabras se sintió terriblemente mal. 'Eres un mentiroso, Draco', pensaba. 'Buen mentiroso, pero embustero, al fin y al cabo'.
-Eso te honra.
Pansy se acercó al chico y le besó en la mejilla, esperando que él le diera permiso para acercarse aún más a sus labios. Pero el rubio la apartó con delicadeza.
-Deberías ir a desayunar -le recomendó.
Ella asintió con un nudo en la garganta. Por un momento, había llegado a pensar que, por fin, entre Draco y ella habría una bonita historia de amor, pero por el momento tendría que conformarse con su amistad. 'Sólo necesita más tiempo para darse cuenta de que estamos hechos el uno para el otro', se autoengañaba. De todos modos, esas esperanzas que se daba a sí misma la hacían feliz y eran suficientes.
Por ahora.
¡Hola! :D
Sé que no os ha convencido mucho la versión que Draco le ha contado a Pansy, pero os prometo que en próximos capítulos iréis conociendo más de la amiga ciega del rubio y de las mentiras del chico...
Por cierto; antes solía actualizar por las mañanas y desde que llegué del viaje me estoy acostumbrando a subir los capítulos por las tardes (de España, claro). De todos modos, lo importante es que subo el capítulo el día que prometo, sea unas horas antes o después. XD
¡Actualizo este viernes!
¡Un besazo! ^^