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Eva Monte & Alec Vulturi — capítulo 13
Empecé a retorcer las manos, para liberarme. Hace tiempo había aprendido como se hacía.
-venga… un poquito más… ¡Bien!- me había liberado.
Me incorpore en la cama y le llame. No había nadie. Como era posible que me hubiera atado. Me empezaba a preocupar por su actitud. Mire alrededor y me percate de que su abrigo estaba en la silla contra la esquina. Me levanté y lo cogí, si lo había dejado aquí quería decir que volvería pronto. Me lo puse y salí a la entrada del motel. No sabía dónde me hallaba y no reconocí nada. Baje las escaleras lo más rápido que pude. Cuando iba corriendo, como un bólido, por la acera pasando al lado de la gente. Note que algo se movía en el bolsillo del abrigo. Me paré, metí la mano en el bolsillo y saqué una cartera. Era su cartera y estaba llena de dinero. No pensé, actué.
-perdone, ¿sabe cómo se llega a la estación de autobuses?- le pregunte a una viejecita.
-sí, querida- me dio unas indicaciones y salí corriendo en dirección contraria.
Cuando llegué a la estación corrí hacia la ventanilla y pedí un billete para Volterra. No me podían dejar en el pueblo no lo permitían, así que me dejarían en la entrada.
Mientras esperaba a que llegara el autobús me puse a pensar en todo lo que había pasado. Solo había una explicación y es que esa pada de psicopas, que me habían atacado, se creían vampiros. ¿En qué embrollo se había metido Alec? La única solución era salir escopetada de su lado y alejarme lo más posible.
Esa idea me producía un dolor insoportable.
-señorita, ese es su autobús- me aviso el señor de la taquilla cuando salía.
-gracias- me había quedado ensimismada.
Me levanté y fui al autobús. Al entregarle el billete a conductor. Me miro y me lo entrego, al subir me puse en el fondo y me di cuenta de que tenía todavía el uniforme de la escuela. Estaba llena de barro y tenía el pelo pegajoso.
Me quede dormida y me sobresalte a oír la voz del conductor que me despertaba. Al bajarme note que hacia fresco. Estaba helada y no sabía si era porque estaba en estado de shock.
No me acordaba la última vez que había sentido tal alivio al entrar en la muralla. Iba caminando cuando oí la voz que me helo la sangre en las venas.
-¿Qué pasa mi hermano se ha cansado de ti?- al girarme vi allí plantada a Jane, parecía echar fuego por la boca.
-no.., oye mira no se qué pasa pero no quiero problemas.- me sentía como una niña asustada.
-pues no haberte interpuesto entre Los Vulturis.- antes de poder reaccionar estaba encima de mí y no vi nada.
Cuando me desperté note la mejilla contra algo helado me intente incorporar y recordé de golpe lo que había pasado.
Estaba en una estancia de mármol blanco y había tres tronos encima de unas escaleras. Debía de estar en una torre. Me volví hacia la puerta y ande hacia a ella. Me dolía todo el cuerpo y un dolorse extendía por mi cuello nunca había sentido nada parecido. Estaba hartándome de acabar siempre inconsciente. Puse la mano en las manillas que había en las puertas y entonces sentí un fuerte tirón. Me vi volando por los aires y aterrizar en el suelo un poco antes de los escalones donde se hallaban los tronos.Había aparecido un montón de gente en la sala, había tres hombres en los tronos, Jane, Félix, Demetri y un tres chicas que desaparecieron por una puerta oculta en la pared.
-bien, entonces esta es la chica que tantos problemas estácausando.- dijo el que se había levantado.
-Aro no empieces como la última vez. Mátala. -dijo el de pelo rubio.
-calma Cayo, solo quiero ver todo lo que sabe- yo no me había levantado y Aro se planto frente a mi - levanta querida- tendió su mano hacia mí.
Yo me levanté sola. Nunca me había gustado que me tocasen o que yo tocase a excepción de una solapersona. Me miro con cara divertida. Y se volvió a acercar y yo di un paso atrás.
-no temas querida solo quiero ver todo lo que sabes- me puse tensa no quería que viera MI secreto. - lo harás quieras o no y prefiero que sea por las buenas.
Al ver que no tenía escapatoria me acerque el paso que había atrasado.
-dame tu mano querida.- no sabía para que quería mi mano pero se la di. Tiro de ella un poco y inclino la cabeza hacia nuestras manos entrelazadas.
(ARO)
Ahí estaba la chica que me traía de cabeza desde hacía poco tiempo. Era bonita y parecía frágil y asustada. Algo se encogió en mi interior cuando hacerlo su mano para dármela.
Vi muchas cosas. Estaba asustada y tenía por su vida y su "secreto". Tenía que averiguar que era ese secreto.
Todo era un baile de colores oscuros y furia. Había intentado suicidarse desde hacia
tiempo se sentía desgraciada hasta que Alec apareció. Habían pasado muy poco tiempo juntos y ella empezaba a estar enfadada por la falta de respuestas.
Temía mucho a Jane, Félix y Demetri. Seguí adentrándome en sus recuerdos. Algo estaba claro ella comprendía muchas cosas que otros humanos o vampiros acerca de la vida.
Llegue a un recuerdo que se resistía a que viera, ese debía de ser su secreto.
Todo estaba oscuro y se escuchaban muchas voces en mi cabeza. El sonido se volvió desquiciante y me tape los oídos. Llegaba alguien cerca y debía de ser muy pequeña. No sabía que pasaba y mi madre estaba protegiéndome.
-¡¡también es hija mía!!- me revolvía en sus brazos.
-pero no te importa en absoluto-dijo mi madre.
Se acercó el que había hablado. Era muy pálido y rubio. Me acaricio el pelo y me sonrió.
-Hola pequeña, ven con papá- me revolví en los brazos de mi madre.
El me cogió en brazos y yo le dije con voz musical.
-tú no eres mi padre-
-sí que lo soy solo que mama no te lo ha dicho, ve al salón que tengo que hablar con ella-, me bajo al suelo y me dirigí a salón donde tenía un peluche.
De repente se escucharon unos gritos, me levanté y volví a caer por mi vestido, fui corriendo hasta la cocina. Mi madre estaba amenazando a mi padre con un cuchillo.
-mama- dije sollozando.
- Eva, ve al salón- me acercaba a ella.
-mama, deja el cuchillo con eso no se juega-
-¡¡¡EVA!!! Al salón- me puse a llorar y me senté en el suelo.
-¿vas a clavarme ese cuchillo?¿delante de nuestra pequeña?- seguía llorando.
Sentí algo cálido en mi pecho y de repente, paso algo increíble. Las cosas salieron volando por la habitación y las cortinas se prendieron fuego, las bombillas estallaron y yo reía.
-hay tienes la prueba de que es hija mía, tarde o temprano vendrá a verme.- se acercó y me dio un beso en la frente- hasta pronto Eva.- salió de la casa y las cosas cayeron al suelo.
Me había quedado atónito, la chica que se hallaba ante mi era mi sobrina, hija de Cayo.
Tenía muchos dones, estaba en un parte de sus recuerdos de modo que ella no podía acceder a ellos.
La mire a los ojos y ella se encogió un poco.
-¡¡¡no la toques!!!- las puertas se abrieron y Alec estaba delante de mí con Eva detrás de él. Me miro con una furia en los ojos tas grande que no me podía creer que fuera nuestro Alec.
-no voy a…- me dio una patada tan fuerte que me tumbó en el suelo. Todos se pusieron en movimiento y lanzo a Eva contra la pared de la derecha.
Si Félix entraba en combate lo machacaría. Cayo miraba la mar de tranquilo a la chica tirada en el suelo al otro lado de la habitación con una sonrisa malvada en su rostro. Tenía que hacer algo. Me levanté a la velocidad del rayo y fui hasta Cayo.
-¡¡Cayo!! Ella es tu hija, es Eva,¡¡¡ protégela!!!- se quedo paralizado y desplazo su vista varias veces de la chica inconsciente a mí y de mi a ella.
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Espero que os guste el capitulo. Siento no haber podido escribir hasta ahora pero es que he estado estudiando y fue mi cumple.
Feliz año nuevo a todos.