← Eva Monte & Alec Vulturi · de
Eva Monte & Alec Vulturi — capítulo 14
-no puede ser- dijo con voz atragantada. Su respiración se acelero. Se sujetó las costillas mientras paseaba la vista de Eva a mí, de nuevo. Se levantó de irguió de golpe.
-¡Alec utiliza tu don!- grito de golpe Cayo con la mirada frenética.
Alec le miro confundido con una mirada enloquecida, mientras sujetaba a Dimitri por la pechera de la chaqueta para evitar un golpe en las costillas. Se le iluminó la mirada de golpe. Lanzo a su prisionero hacia donde estábamos nosotros.
Le vi concentrarse y caí al suelo. Había utilizado su don.
(EVA)
Me encontraba tirada en el suelo con las piernas doloridas. No se que había pasado pero temí que Alec no fuera normal. No veía que pasaba pero algo se arremolino en mi cuerpo, una fuerza oscura que me asustaba. Entonces, justo entonces, todo el mundo callo al suelo, la sala estaba llena de gente y Alec estaba en medio parado y no se movían.
Se acerco a mí con deliberada lentitud.
-no voy ha hacerte daño, tranquila-iba con las manos hacía delante.
Yo estaba paralizada en el suelo y era incapaz de pronunciar palabra.
-tranquila.- no paraba de decir eso.- no temas.
-¿por qué dices eso una y otra vez?- se paro de golpe.
-¿qué?- estaba atónito.-Eva, oh, Eva. ¿Estas bien?
Se arrodillo donde estaba yo. Y me cogió de las manos mientras me ayudaba a incorporarme. No me había percatado de que estaba temblando. Me paso un brazo por la cintura y me sujetó bien hay.
-vamos esto no durara mucho.-empezó a arrastrarme hacia las puertas. Me negué a andar pero me arrastraba casi sin esfuerzo.
-para... no pienso salir de aquí.-me intente deshacer de su brazo y él pareció percatarse de mis intentos y me miro. Acercó sus labios a los míos pero yo gire la cabeza y el no dijo nada.
-por favor, Alec no me sigas arrastrando.-se paro, pensé que me soltaría para escucharme pero me paso un brazo por las piernas y me levantó.
-¡Alec! ¡Escúchame!- me miro y siguió andando.
-¿qué pasa?- me lo dijo así sin más como si estuviéramos hablando del tiempo.
-¿qué que pasa? Pues no se que no se lo que acaba de pasar, que me has atado a una cama que he tenido que venir a Volterra y que tu dulce hermana la ha dado por amenazarme.Ya estoy harta de tanto misterio y quiero que me des una explicación o me dejes aquí mismo y me piro a casa.
Apretó los dientes y mascullo algo. Al ver que no me iba a responder me empecé a revolver en sus brazos. Me sujetó más fuerte y me miro con desesperación.
- te lo contare todo cuando estemos a salvo, ¿vale?- no estoy segura de que lo dijera de verdad pero no lo iba a olvidar así como así.
-vale.- me sonrió. Se acercó a mis labios y esta vez deje que me besara. Al principio fue dulce y delicado pero se convirtió en algo fuerte y lleno de pasión. Cuando se aparto de mi yo le cogí del cuello de la camisa y lo acerqué. Gimió entre beso y beso y me aparto con delicadeza.
-para por favor, solo un momento.-me pregunte que demonios había pasado pero no me importo mucho, me había prometido una respuesta.-solo duerme un poco esto es demasiado para cualquiera.
Cuando me desperté estaba tumbada en una cueva con arena de playa. Estaba tumbada en un amanta verde y tapada con el abrigo que le había quitado a Alec al irme del motel. El estaba de pie en la pared, me indico con un gesto de la cabeza que le siguiera.
Era una playa pequeña pero se veía que no era muy transitada por no decir nada.
-¿dónde estamos?- me miro mientras se apoyaba en un árbol.
-en la playa que hay cerca de Volterra- se encogió de hombros.
-No tenía ni idea de que había una cueva aquí- dije cuando me adentré de nuevo en la cueva, examinado las suaves paredes de roca, la arena rastrillada y las velas apiladas en un rincón, junto a la manta verde.
-Nadie lo sabe.-sonrió-. Por eso guardo aquí mis cosas. Se camufla entre las rocas y la poca gente que viene pasa al lado sin verla siquiera. No obstante, la mayoría de esas personas pasa sin ver lo que tiene delante de sus narices.
-¿y como la descubriste tú?-le pregunté mientras me senté en la enorme manta verde.
Alec se encogió de hombros.
-supongo que no soy como la mayoría de las personas.
Se tumbó a mi lado y después tiró de mí para que yo hiciera lo mismo. Apoyó la mejilla en la palma de la mano y me miró durante tanto tiempo que no dudé evitar ponerme nerviosa.
-¿por qué te escondes tras aquella fachada de gótica?-susurró mientras me acariciaba la mejilla con los dedos y colocaba un mechón de pelo detrás de mi oreja-¿no sabes lo hermosa que eres?
Tensé la mandíbula y aparté la mirada; me agradaba gustarle, pero deseaba que se callase. No quería seguir con esa conversación y tener queexplicarme, defenderme por qué soy como soy.
Una lágrima se deslizó por mi mejilla y trate de darme la vuelta para que él no lo viera. Pero me sujeto con fuerza para mantenerme inmóvil mientras borraba mi tristeza con sus labios antes de besarme en la boca.
-Eva...-dijo con voz ronca y una mirada abrasadora. Luego cambió de posición y se sitúo encima de mí. El peso de su cuerpo me colmó de una agradable calidez que muy pronto se convirtió en fuego.
Deslicé mis labios a lo largo de su mandíbula hasta su barbilla, comencé a jadear cuando Alec movió sus caderas en círculos sobre las mías, despertando todos los sentimientos que tanto había luchado por mantener ocultos. Pero estaba harta de luchar, harta de ocultarlos. Lo único que quiero es volver a ser normal. ¿y qué puede ser mas normal que esto?
Cerré los ojos mientras me quitaba el uniforme del instituto. Me rendí. Me permití sentir la presión de la palma de su mano y de sus dedos, diciéndome a mi misma que esta extraordinaria sensación, esta maravillosa euforia que invade mi interior solo puede ser una cosa. Solo puede ser <>
Gracias por leer la historia. Este capitulo se lo dedico a Claudia97 por ser una gran lectora y a Nieves por estar tan enamorada de Alec como yo.