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Eva Monte & Alec Vulturi — capítulo 17

Después

En mis sueños no había otra cosa que sangre, fuego y dolor. Me levanté de golpe y oí mi grito extraño en mis oídos.

-¡Eva!- miré hacia la pared.

-¡Alec!- me levanté, corrí hacia el y caí de rodillas ante él.

-Eva ¿estas bien?- asentí y le abracé.- tranquila, nada ni nadie puede hacerte daño.

-No se que he soñado pero sé que era horrible.- me levantó y me abrazó con más fuerza.

-Vale entonces no pasa nada.- me acarició el pelo.

-Señor, si tengo el pelo empapado.- me separé.

-Tranquila, venia a buscarte para ir a un motel que hay al lado del aeropuerto.- asentí.

Me agarró por el brazo y me puso en su espalda. Lo único que vi fue un muro negro impenetrable. El viento me azotaba el rostro, cerré los ojos porque me escondían. Pude esconder la cara en su cuello. Supe que habíamos parado porque el viento paró.

-Ya estamos- me solté un poco cuando posé los pies me tambaleé y el me agarro.- ven.

Abrió la puerta y me senté en la cama. Me miró con cara de preocupación y le sonreí.

-¿qué?- me miró.

-En el armario tienes ropa y ahora llamó para que traigan la comida.- Asentí.- ¿qué pasa?

-Nada que prefiero darme una ducha primero.- se rió y con una reverencia me abrió la puerta.

Entré pero al cerrar la puerta todo se me vino encima. Abrí el agua a todo meter y me senté. Sentía que me hundía en la desesperación, hacia mucho que no me había sentido así. Las lagrimas me cayeron por las mejillas pero esa espiral seguía hay me levanté y cogí el espejo de tocador y una toalla. Envolví el espejo dentro de la toalla y lo rompí. Cogí un pedazo afilado, lo coloqué en mi antebrazo, un pequeño corte pero no pude seguir y se me cayó al suelo. <<*Alec no se merecía eso. >>*Recogí el espejo y lo tiré a la pequeña papelera y me metí en la ducha.

Al mirar el agua correr vi que el agua caía con barro. Acabé y salí. Me envolví bien en la toalla y salí.

Alec estaba en la cama tumbado con los ojos cerrados.

-Alec- abrió un ojo y se incorporó.

-¿Qué te a pasado?- miré mi brazo.

-Nada, ¿Dónde esta la ropa interior?- me miró un momento y se levantó.

-Creo que te servirá,- me dio una bolsita negra.- no me lo vas a decir.

-Espera a que me vista y lo sabrás.- apretó los labios y me metí en el baño.

No se que me había pasado. Me puse una tirita del botiquín. Me gusto el peinar mi pelo por eso no lo sequé.

Al salir no vi a Alec pero me abrazó por detrás.

-No me lo digas si no quieres, oye el vuelo sale pronto así que será mejor que duermas.

Vale, gracias por no pedirme explicaciones- acarició mi rostro y besó mis labios suavemente.

Me tumbe en la cama y le miré, mis ojos se cerraban lentamente pero el seguía sin moverse.

-Alec.- me abracé a él y se recostó para que estuviera más cómoda.

-¿si?- le sonreí.

-Te quiero.- suspiró.

-Y yo a ti.- me dio un beso en el pelo.

Hacía tiempo que no había dormido tan bien. Deseaba conocer Forks pero eso ya se vería mañana. Me quede dormida.

(ALEC)

Estaba placidamente dormida. No sabía porque no me quería decir que había pasado. Cuando entró al baño hoy como se rompía algo pero fue a propósito porque el ruido se había oído amortiguado por algo, seguro que por una toalla. Le di la vuelta a su brazo el pequeño corte estaba con una tirita, pase un brazo por detrás de mi cabeza. Acaricié su brazo y noté unas pequeñas cicatrices, un mortal no lo apreciaría eran de hace tiempo. ¿Qué secreto escondía mi pequeño ángel?

Se removió un poco y me abrazó con fuerza. Me sentía frustrado porque no sabía que la atormentaba, no quería contármelo y sentía que algo la distanciaba de mí, todavía. La acaricié el pelo y ella suspiró. Me encantaba tenerla aquí. Nunca pensé que me enamoraría y menos de una humana, mi mundo se había visto transformado en tan poco tiempo pero eso ya no importaba porque pronto estaría cerca de los Cullen.

El resto del tiempo me pasé observando como dormía y escuche que echaba de menos a su familia pero estaba soñando, yo la susurraba palabras de consuelo y se quedaba tranquila.

No me di cuenta cuando empezó a amanecer, solo fui consciente de ello cuando Eva se estiró como un gatito y me sonrió.

-¿qué hora es?- miré mi reloj.

-Las 7 tenemos que ir yéndonos pero antes desayunas.- me sonrió y se puso encima de mi.

-No es posible que me beses y no desayune- su sonrisa picara me desarmo y perdí el hilo de mis pensamientos.

-yo… esto…- me besó y se quedó tumbada encima con las piernas a mis costados.

-Alec me has escuchado dormida, ¿verdad?- se irguió y me miro.

-si…- desvió la mirada.

-Vale, pues me gustaría que nunca me dijeras que digo dormida.- asentí- bien ahora…

Me besó y sentí sus manos en mi pecho, por primera ve sentí algo muy humano, me puso de una manera prohibida.

-señor…- tapo mi boca mientras desabrochaba mi camisa tenia que pararla o perdería el dominio de mi. Le agarré las manos y me miró, estaba divertida ósea que estaba jugando conmigo.

-¿qué te pasa?- me miró, señor… estaba sintiendo un calor enorme.

-Nada.- se rió y me beso que hizo bien poco por aliviar el ardor que sentía en otra parte de mi cuerpo.

Muchas veces me había acostado con vampiras de la guardia pero nunca había sentido esto que siento con ella, nunca me había atraído una chica de tal manera, perecía mi condena.

Se levantó y se fue al baño, me levanté y estaba en la puerta del baño antes que ella. Me miró extrañada.

-Alec ¿Qué pasa?- le sonreí.

(EVA)

Muchos hombres me habían mirado con el deseo pero lo de Alec era abrasador, hacía que me recorriera un sudor frío. Le miré y ni siquiera oí el golpe de la cama cuando me tumbo en ella.

Me besó y nunca pensé que quisiera estar con un hombre pero con él lo deseaba ferozmente. Se apartó un poco para mirarte y sonrío cuando le pegué un pequeño mordisquito en la barbilla, sujetó mi cara y me besó con un deseo voraz. Le rodeé con las piernas y pasó su mano por mi muslo. Me besó el escote y gemí cuando sentí el rocé de sus dientes en mi cuello. Me pegó unos mordisquitos por el cuello y le agarré el pelo.

-Evelyn… tenemos que coger un avión- dijo contra mi cuello.- Otro día te lo daré todo.

-Vale pero no pares hasta que sea la hora.- me volvió a besar y sentí la excitación que daba ahora sentía que podía entregarle todo, quería darle lo que no le había dado a nadie.

Gemí cuando sentí que su cadera se movía sobre la mía lo que hizo que le apretara más. Se apartó y me miró pero no tardo en volver a besarme, el siguiente gemido fue cuando le estreché más contra mí. A un hombre normal se le estaría cortando la circulación pero Alec no se inmutaba.

Bajé mis manos hasta su cintura y le desabroche el cinturón y el pantalón. El me quitó la camiseta del pijama y deslizó su mano derecha por mi espalda hasta que desabrochó mi sujetador y lo tiró al suelo. Le quité la camisa y con mis piernas empecé a bajarle los pantalones, al cabo de un segundo oí el sonido que indicaba que estaban en el suelo. Se movió entré mis piernas, supuse que para quitarse los zapatos. Me subió un poco más hasta que mi cabeza llegó a la almohada. Cogió la cintita que ataba mis pantalones de pijama y la desató. Su mano se deslizó por dentro y rasgó la costura. Me besó explorando mi cuerpo, solté otro gemido cuando sentí que me mordía un pecho. Subió para besarme e intentó controlarse, lo supe cuando se intentó separar pero volvió a donde estaba. Suspiré cuando sentí su mano en la goma de mis braguitas.

Eché la cabeza hacía tras y el me beso el cuello, mordisqueó el lóbulo de mi oreja.

-Evelyn nos da tiempo.- me cortó un poco el rollo y le miré.- de verdad.

-Vale- me besó- no hay tiempo Alec.

-Solo un pequeño recorrido.- me mordió el otro pecho y me miró.- Eres más bonita que Artemisa.

-Vale- le besé y mordí el labio inferior.

-Vamos,- se apartó deshaciendo el abrazó de mis piernas.- créeme yo también lo deseo pero no podemos quedarnos aquí.

-Eres un experto en cortar el rollo.- me incorporé y el se levantó riendo.

Lo observé y vi que era un dios griego.

-Eva…- se dio la vuelta y sonrió.- ¿tengo tu aprobación?

-Tienes más que eso.- me sonrió- estas para comerte.

-ja, ja. Ok y tu también eres muy atractiva.- recordé que no tenia nada más que las braguitas y me tapé con los brazos.- No eres la primera a la que veo así.

-Ya…- me levanté.- ¿Dónde esta mi ropa?

-En el armario ya te lo dije.- se acercó para abrirlo.

-Gracias.- creí que iba a pasar pero me agarró de los brazos y me empujo contra la pared.

-Aparta los brazos.- negué con la cabeza, roja como un tomate y respirando rápidamente.- Bien yo ya te lo he dicho.

Apartó mis brazos y me sujetó de las muñecas a los costados y me besó el cuello, vi que dobló las rodillas un poco y sentí como me mordía un pezón. Se levanto y me miró.

-¿le has cogido gustillo a mis senos?- me sonrió.

-No debería extrañarte, sabes muy bien.- se apartó.

Fui al armario y cogí un vestido negro, palabra de honor con una falda a picos y capas en rojo oscuro y negro. Las botas que había fuera eran negras y eran como las botas que había utilizado para el instituto eran unas mosqueteras pero más cómodas y se ataban con unas pequeñas cuerdas delante.

Alec se puso unos vaqueros oscuros con una camisa negra y una camiseta roja por dentro. Vio que le observabay vino hacia mi.

-Será mejor que cojas el abrigo para cuando lleguemos.- me puso las manos en la cintura y me besó un momento.- Esa maleta es para ti y me pasé por tu casa para cogerte el pasaporte.

-Vale.- me di la vuelta y cogí la maleta pero el me la quitó de la mano.

-Ven- dejó la maleta a un lado y tiró de mi hacía un pequeño tocador.- siéntate.

-Vale- cogió el cepillo y muy rápido recogió mi pelo con dos trenzas laterales hasta que se unían atrás con un pequeño pasador.- Esta genial

-No, tu estas genial.- me miró.

-Ven que tenemos que irnos.- sacó una maleta negra igual que la mía y las sacó.

El aeropuerto esta al lado y solo caminamos un poco 10 minutos o así.

Embarcamos sin problemas yen un vuelo muy largo estábamos en Forks.

Cuando salimos por la puerta me sorprendió ver a una chica guapísima, parecía una súper modelo.

-¡Alec!- me giré y vi a una chica pequeña pero también guapísima, tenía un aire a duendecillo.

-tranquila son amigos.- Me relajé un poco pero solo un poco.

-Alec, vi que venias y supongo que esta es la chica que no lograba ver.- vino y me abrazó, al acto vi todo lo que quería ocultar en su alma.

-Alice,- se apartó y vi a un chico con el pelo color bronce, también perfecto pero la chica de su lado parecía muy tímida. Era castaña, muy pálida y de ojos oscuros.

-¿qué pasa Edward?- me miró fijamente.

-Hola Eva, ella es Bella.- pegué un respingo y Alec me dio un beso en el pelo.

-Hola… ¡Anda ya habéis llegado!- una mujer muy maja me saludo.- será mejor que nos vallamos. Querida pareces cansada.-

-Sí, un poco.- me sonrió y fue a tocarme el brazo pero me aparté un poco.

-Vámonos.- dijo Edward.

-Venir quiero que vengáis en mi coche.- dijo uno que me recordó a el tal Félix, retrocedí y Alec me agarró.

-Tranquila el no es Félix.- sisearon por lo bajo.

-No, no soy ese salvaje.- Alec apretó los dientes.

-Eva ¿no?- se acercó.

-sí

-Yo soy Emmett.- me abrazó y me levantó del suelo.- Bueno pues vámonos.

-Al, ¿no se te ocurrió coger mi Mp4?- me miró y sonrió.

-Sí,- me lo dio y suspiré. - sé que lo necesitas.