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Eva Monte & Alec Vulturi — capítulo 4
(EVA)
Fui a separarme de él pero me retuvo y en el preciso momento en el que alce los ojos para mirarle el, sin más, me soltó. Yo estaba muy decepcionada, había esperado otra cosa pero bueno también es verdad que no le conocía de nada.-Ha ha, no sabía que eras tan… apasionada - sonreía y parecía divertido con mi reacción. Yo todavía estaba intentando controlar la respiración pero sentía que tenía que estar cerca de él.
-¿yo?,¡ ah!,¡¡ no!! Es… solo que ese collar es muy importante para mí. Es que era de mi madre entonces… pues…- me calle, ¿por qué demonios le daba explicaciones? ¿Cómo era que me había vuelto tan comunicativa de repente?. Me miro con ojos amables pero desconcertados, pensé que iba a preguntarme por eso pero no fue así.
-
porque no damos un paseo- no era una pregunta pero lo necesitaba o iba acaba lanzándomele.
-
vale, pero no muy lejos, tengo que estar en casa a la hora de comer- el soltó una risita y empezó a caminar.
Iba muy rápido y tenía que correr para seguirle, el se dio cuenta y disminuyo la velocidad de su zancada. Me sentía alagada por estar hablando con un chico así. Nunca había sido muy solicitada, bueno no era solicitada, punto. El caminaba a mi lado en silencio y me di cuenta que era muy sigiloso y a menudo tenía que volver la cabeza para ver si seguía caminando. En un momento dado me agarro del brazo y me giro hacia un callejón sin salida y oscuro. Hay hacia más frio así que me abrace y sentí la piel de gallina debajo de mis manos. El miraba para la pared, se dio la vuelta y me miro.
-lo siento, es mejor que no me vieran contigo en la plaza - me miro, sonrió y se quito su chaqueta para acto seguido dármela.- será mejor que te la pongas estas temblando y esa ropa no debe de abrigar mucho.
- gracias, quien no debe verme en la plaza contigo ¿es esa chica rubia con la que discutías antes?- me puse la chaqueta, era muy gruesa y pesaba pero también abrigaba mucho. Me quedaba grande y me llegaba hasta la mitad del muslo.
-no y si -pareció evaluarme con la mirada - es complicado.
-¿es porque es tu novia?- levanto la mirada de sus pies donde la había clavado, perecía divertido.
-
no es mi novia es mi hermana -seguía sonriéndome, el corazón me iba a romper las costillas de puro alivio.
-
ah, vale, es que… bueno era tan guapa… que pensé que…- me calle el rompió a reír para acto seguido mirarme con extrañeza.
(ALEC)
Ella pensaba que el motivo por el cual no podían verme con ella era tan simple como si fuera un simple humano y solo me preocupara una novia. Levanté la cabeza y la mirereprimiendo el impulso de echarme a reír.
-no es mi novia, es mi hermana - pareció aliviada ante esa perspectiva y su corazón latía fuerte y muy deprisa.
-
ah, vale, es que… bueno era tan guapa… que pensé que…- rompí a reír, no pude evitarlo. Parecía tan avergonzada.
-
no pasa nada, y, si, supongo que es guapa pero lo que tiene de guapa lo tiene de mal carácter.
Estaba hay plantada como si no pasara nada y me agradaba la idea de que pudiera ser así.
-bueno… esto… me puedes decir una cosa- parecía azorada solo de pensarlo. Arrugue el ceño con precaución.
-depende de lo que sea-
-porque te has fijado en mí, digo como amiga- parecía avergonzada, al ver que no respondía dijo- o, ¿no lo somos?.
Parecía que esa idea le dolía. Yo me quede pasmado, cosa rara en mi, nunca me habían hecho esa pregunta y menos una humana.
-no es buena idea que lo seamos pero es una idea que me agradaría mucho, pero creo que después de lo que ha pasado podría intentarlo.- sonrió y me volvió a abrazar.¡¡¡Dios!!! Su olor…. de nuevo me golpeaba con una fuerza brutal. Des hice su abrazo y la mantuve a una distancia de seguridad.
-¿te molesta que sea tan impulsiva?- parecía seriamente avergonzada de nuevo. Así que decidí mis palabras con cuidado.
-no es eso, solo que, desearía que no lo hicieras, por mi bien más que nada- me percate de que sin darme cuenta la estaba haciendo daño. Tenía los ojos anhelados en lágrimas.- veras es que no estoy acostumbrado a ser amigo de nadie porque mi vida es muy complicada pero deacuerdo no te preocupes, si necesitas abrazarme, hazlo.
(EVA)
¿Cómo tenia Alec el poder para hacerme tanto daño sin darse cuenta siquiera?. No sabía la respuesta pero él me estaba diciendo que básicamente no le gustaban mis abrazos pero podía vivir con ello. Pasamos el resto del día gastándonos bromas y "jugando" en una fuenteen un parque destartalado de la zona más antigua de la ciudad. Parecía que nunca se lo había pasado tan bien.
Al final con mucha desgana me toco emprender el camino de vuelta a casa por calles y calles de Volterra peor él iba a mi lado. Llevábamos mucho rato callados, el parecía estar pensando mucho en algo y yo bueno solo me dedicaba a oler su chaqueta, que olía a una mezcla de miel con limos y tomillo. Sé que es una mezcla rara peor olía muy bien.
-Eva- dijo de repente. Pensé que me había descubierto y me puse colorada.
-¿ si?-
-¿te importaría que quedáramos hoy por la noche en las cascadas que hay cerca del lago? - había asumido algo, el no daba explicaciones y además no podía hacer preguntas porque se lo había prometido en el parque cuando nos habíamos tumbado bajo un árbol.
-no, sabes que no pero será tarde porque tengo que cenar y hacer tareas, ¿desacuerdo?-
-claro,¿ a eso de las 2 am?- como iba a negarme, me moría en silencio por los huesos de mi nuevo amigo.
-de acuerdo- ya habíamos llegado y las ventanas derramaban luz en la calle de adoquines.
El me dio un ligero beso en la mejilla a modo de despedida y mi corazón se descontrolo. Contemple como se alejaba caminando calle abajo hasta que desapareció de la vista.
Entre y me fui a cenar, Clara pareció no percibir mi presencia. Eso quería decir que la había ofendido gravemente. Alex comía como si nada y en menos de 5 minutos acabo y se fue corriendo, genial se había hachado novia.
Cuando acabe de cenar subí a mi cuarto y busque un vestido distinto que ponerme. Decidí ponerme mi favorito . Recogí mi cuarto, y a la 1:30 me fui camino del encuentro que tanto anelaba.
(ALEC)
Había vuelto al palacio después de uno de mis mejores días, ella me había contado hasta lo más trivial de su vida y no había hecho preguntas de porque tenía que reunirme con ella a esas horas de la noche, tal y como me había prometido.
-¡¡Alec!!- era Demetri. ¿Qué querría ahora?
-que, Demetri- venia corriendo cosa extraña en él.
- Aro quiere hablar contigo en la biblioteca y Jane me ha pedido que te diga que no intentes escaquearte de nuevo y Félix que te vas a enterar cuando te pille,¡¡ ah!! Y Didame…-
-¡¡ YA!! para. Parece que hoy me he creado muchos problemas. Pero dime Aro estaba muy enfadado-
-¿enfadado? No, quería comentarte tu escapada del otro día y la discusión con Jane- parecía extrañado- bueno será mejor que vuelva con Félix o me va a descuartizar.¡¡ Nos vemos!!
Genial tenía muchos problemas pero lo primero es lo primero, tenía que hablar con Aro. Me encamine a la biblioteca. Llegue frente a la puerta y dude de si entrar o no.
-pasa, Alec-
Entre. La biblioteca era enorme y estaba iluminada por el fuego de la chimenea.
-Alec, veamos, quería saber ha donde fuiste esta mañana y la noche pasada-me miraba como si nada malo pudiera pasar- se que Félix te ha estado cubriendo y que por esa escapada has discutido con jane.
- solo necesitaba cambiar de aires. Últimamente he sentido mucha presión- ahora sonreía, genial no se la estaba colando. Iba a tener que ser muy ingenioso para que no me pidiera leer mis pensamientos, si la veía a ella iba a haber un gran problema y no podía permitir que la hicieran daño.
-vale, he estado pensando últimamente en el sentido de mi inmortalidad- no le estaba mintiendo del todo porque eso era verdad.
-
¿y a que conclusión has llegado, querido?-ahora estaba más serio de lo normal.
-
pues tras un rato pensando… decidí irme de caza- vale era un chiste un poco macabro pero era lo que necesitaba para que no sospechara.
-jajá, vale no me lo quieres decir, pero será mejor que hables con Jane estaba muy disgustada y ustedes nuca habían peleado.
-de acuerdo, maestro-Me despedí con un asentimiento de cabeza.
Salí de la biblioteca, pero en vez de ir a hablar con mi hermana me fui corriendo al lago. Ya llegaba tarde y ella debía de pensar que no iba a acudir.
(EVA)
Estaba paseando por las "cataratas "del lago y Alec no venia, él me había dicho que era muy puntual pero eso quería decir que no iba a venir. Se me empezaron a llenar los ojos de lágrimas. Y en ese preciso momento resbale en el mugo para ir a romper la fina capa de hielo del lago .
Sentía como me estaba congelando pero intente nadar, el vestido pesaba y me dolía el cuerpo por el frio.
(ALEC)
Estaba llegando cuando oí como algo caía al lago seguido de un grito. ¡¡¡EVA!!! ¡¡¡Se estaba ahogando!!!. Eché a correr hacia el lago para salvar el espacio que me quedaba para poder salvarla. No salía del agua. Me quite los zapatos, la capa y la chaqueta. Me zambullí en el agua y ella estaba quieta y no se movía. La agarre y al saque a la superficie.No respiraba, sentí como me rompía por dentro en pequeños trozos. Me aparte de ella, tenia los labios morados y entonces, empezó a toser.
-EVA, EVA, me oyes- tenía que saber que estaba bien pero parecía que no se enteraba de nada.
(EVA)
Estaba helada y no podía parar de toser.
-EVA, EVA, me oyes - era Alec tenía que responder, era él y estaba a mi lado.
Sonreí y abrí lentamente los ojos.
-¿Alec? ¿Eres tú?- mi voz sonaba débil y estaba cada vez mas fría.
-sí, sí, soy yo- parecía aliviado pero porque no me tocaba, yo quería que me tocara.- tranquila soy yo.
- Alec tengo frio-
-ya lo sé- ahora sehabía acercado a mí y me estaba abrazando - tranquila, vamos a hacer que entres en calor te lo prometo.
-
te creo, pero no te vayas- eso de caerse y estar al borde de la hipotermia solo me pasa a mí.
-
no me voy a ninguna parte - entonces me percate de que me estrechaba contra su pecho. Alce la mirada y vi otra vez sus ojos, ¿Por qué siempre los veía rojos?
-Alec…-
-¿si? ¿Qué pasa? ¿te sientes peor?-parecía asustado .
-no, estoy bien, solo que… ¿Por qué tienes los ojos rojos?- se puso tenso a mi lado y me miro.
-eso no te lo puedo explicar ahora ¿vale?- se estaba inclinando hacia mí.
-vale, mas tarde- en ese momento empecé a tiritar violentamente.
-¡¡¡Dios!!!- Alec se inclino por encima de mí para coger su capa. Me envolvió en ella y se quedo con la mirada clavada encima de mí. En ese momento se inclino sobre mi hasta dejar mi cara a pocos centímetro de la suya y sin previo aviso….