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Te vi venir — capítulo 1
Prólogo Terminé de hacer la maleta para irme. Nunca más volvería a pisar el suelo que estaba pisando ni a ver esos cuadros que veía, ni la bonita decoración que esa mansión tenía. La lujosa casa se había convertido en mi hogar, un hogar donde era feliz y estaba cómoda a pesar de los inconvenientes sucedidos, y ahora me dolía tener que marcharme. Me conocía cada rincón de esa casa como la palma de mi mano, y también a las personas que en ella habitaban. Agarré la maleta con una mano, intenté mentalizarme de que nunca más volvería a esa mansión, y pasé la otra mano por la barandilla de la escalera, recorriendola con la misma velocidad que llevaba yo al bajar los escalones. Intenté captar la esencia de lo que me rodeaba para así poder guardarlo en mi interior para siempre.
Cuando llegué al final de mi trayecto, me encontré con cinco personas que habían marcado mi estancia en ese lugar. Sus expresiones eran todo un poema. Una de tristeza absoluta, otra de alegría, una más de indiferencia junto a la de euforia contenida con sonrisa disimulada y la que más me llamó la atención; la suya... de desesperación. Miraba a algún punto por encima de mi hombro que no distinguí, pero estaba claro que prefería no mirar mis ojos. Yo sabía que tenía que irme, era mi destino... Es decir, le amaba... ¿verdad? Él era guapo ¡vamos que si era guapo!, elocuente, inteligente, divertido, sensible... ¡Vamos por Dios! ¡¿A quién demonios quiero engañar?!