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Historia 55210 — capítulo 1

Capitulo 1

Que día mas lindo para tomar un delicioso café antes de ir a su largo día de trabajo. -Si, aquí estoy otro día mas, sin novio, sin mis amigos, pero totalmente tranquila- decía para si misma aquella chica sentada en, la hermosa cafetería muggle, que amaba y si le preguntaran el porque siempre iba a ese lugar antes y después del su largo día, tendría mas de una respuesta, en primero que casi nunca había gente, y normalmente iba gente mágica de padres muggles, otra porque tenia una vista hermosa de la ciudad, pero en especial, había dos razones aun mas grandes, la cafetería estaba en planta alta y en la planta baja, esta nada mas y nada menos que una hermosa florería y a un costado un consultorio dentista, que podría ser mejor que eso, tener el hermoso aroma de Flores, pasto, dentífrico, café y pasteles por la mañana, eso la tranquilizaba mas que nada, aunque aun así, un pequeño casi nulo sentimiento de soledad la invadían, como había cambiado, hacia 5 años que ya no estaba en Hogwarts, su cabello cambio era mas lindo, bueno a decir verdad ella había cambiado algunas cosas, su cuerpo tambien había tenido un drástico cambio y no se quejaba, se arreglaba un poco mas, pero lo que le molestaba era que no frecuentaba mucho a sus amigos solo a Ginny, que ahora estaba de lo mas feliz porque se acercaba su boda. Todos esos pensamientos que la invadían, fueron arruinados por un ruido que la saco de los mismos y roto para mirar el motivo del desorden en el lugar, una cabellera rubia se encontraba llegando,-Quiero, un café y el pay de todos los días- afirmo aquel chico con un tono, grosero, la chica solo miro la espalda del chico y rodó los ojos con desagrado, algo le recordaba esa escena - Malfoy - susurró para si misma, lo raro era que ese chico afirmaba que siempre asistía, y ella jamás lo había visto, no le dio importancia, se encogió de hombros, esperando nunca volvérselo a topar y que arruinara uno de esos días la tranquilidad que le proporcionaba el lugar, así lanzo un leve suspiro para dar el ultimo sorbo a su café y marcharse.

Camino, sin mirar atrás y sin darse cuanta que había logrado llamar la atención del joven arrogante. -Adiós, señor Thomas- se despidió, del hombre blanco regordete con una sonrisa, mientras caminaba entre las mesas abriéndose paso a la salida -Que tenga lindo día señorita- afirmo el mesero, quien llevaba el pedido del joven, mismo que no quitaba la mirada de la escena*-Aquí tiene joven-* afirmo el mesero, el chic sonrío y el mesero quedo totalmente extrañado*-Gracias, puede irse-* respondió sutilmente el chico, dando un sorbo a su café y disimulando una sonrisa torcida, quedo totalmente perdido en sus pensamientos.

Bajo, rápidamente las escaleras al notar que ya era algo tarde -Maldición las 7:40, tengo que llegar a tiempo- decía la chica en susurro *-Que tenga lindo día señorita Granger-*se despidió la dueña de la florería, una joven como de la misma edad de Hermione y con cabello lacio y obscuro hasta la cintura -Gracias, Kathy- se despidió rápidamente la castañay salio como una bala de lugar, sin antes dar un gran respiro para acaparar aquellos aromas que la volvían loca, por la tarde regresaría a la florería ya que Ginna, como ella le llamaba, quería especialmente arreglos muggles para su boda.

Después, de un largo día de trabajo, antes de regresar a casa, tenia que ver aquellas flores para los arreglos de su amiga -Ginny, es tan exigente- se dijo para si misma mientras caminaba por las calles de un hermoso Londres atardecido, al llegar a la esquina, el aroma invadió todos sus sentidos y cerro los ojos respirando así todo lo que pudo hasta que sus pulmones se hincharon, abrió la puerta de aquél lugar embozando una sonrisa tontamente. -Hola, señorita Granger- saludo la florista -Hola, de nuevo Kathy- le contesto Hermione mientras miraba un ramo de gerberas en la entrada 

-Son hermosas- dijo la castaña con un brillo, diferente en sus ojos, y con una media sonrisa.En la obscuridad de las calles un rubio de ojos grises, caminaba ya exhausto de un día agotador lleno de trabajo, miraba el suelo pero no perdía el maravilloso porte de su traje, deslumbrante todo un caballero, músculos marcados y una hermosa mirada, gris azulina, introdujo su mano por dentro del saco y con un movimiento desapareció en aquellas calles solitarias. Y de pronto reapareció, en la esquina de aquella cafetería, aun con la cabeza baja camino hasta llegar a la entrada "Bar-Café Petit", sin notarlo paso por un lado de una chica de cabellera castaña quien miraba, con ilusión un ramo de flores en aquella entrada -Buenas noches Señor- saludo Kathy la empleada, quien no podia dejar de mirarlo con un brillo en sus ojos, el solo movió la cabeza en forma de saludo sin notar lo que causaba en la joven, y subió por las pequeñas escaleras hacia la cafetería.

Después de un rato la castaña estaba cansada de ver tantas flores y no decidirse por ninguna, para aquellos arreglos de su exigente amiga -Sabes Kathy, necesito pensar los gustos de Ginna, y tomar un café para poderme decidir, ya cerraras?- pregunto la castaña algo apenada -Si , señorita, pero no se preocupe la esperare, yo aquí vivo ya lo sabe, usted podrá ver las flores en cuanto termine su café- afirmo Kathy con aire amable y una sonrisa -Gracias, Kathy que haría sin ti, subiré antes de que tu padre cierre- dijo la chica algo apurada, sacando su cartera del bolso -No se preocupe, mi padre tambien la esperara esto es bar recuerda, además aun hay gente- grito la chica mientras Hermione corría escaleras arriba. -¿Aun hay gente?- se pregunto al entrar y no ver a nadie, observo hacia el pequeño balcón del lugar y pudo ver una figura -"Señorita"- la voz hizo que se sobresaltara -Thomas, terminaras matándome de un susto- dijo sonriendo -Lo siento, ¿quiere algo de tomar?- pregunto el hombre amablemente -Oh! Gracias, por atenderme tan tarde- afirmo la chica -No es nada, que le parece si va a su mesa y ahora le llevo el café- dijo el señor mientras caminaba hacia la barra, Hermione seguía rebuscando entre su bolso y se coloco en la mesa de siempre, sin mirar aquel hombre que se encontraba en el lugar, tomo asiento y cerro los ojos al sentir un corriente de aire venir, y ahí estaba la mezcla de aromas que siempre la hacían sentirse totalmente relajada, movió la cabeza de lado y saco unos papeles que tenia en su bolso, para comenzar a ojearlos.

Había algo en ella que le parecía conocido, ese cabello enrulado, esa forma de leer ¿Quién era, esa chica que lo tenia pensando? Se preguntaba una y otra vez el ahora dudoso rubio, escucho unos pasos venir y se acomodo en su asiento, para no ser descubierto, siguió jugando con el anillo que tenia en su mano.

Sentía, una mirada pero claro que no era capaz de mirar atrás u preguntar si algo se le ofrecía, escucho los pasos del señor Thomas venir e hizo lo que siempre antes de que llegara su café, una costumbre extraña pero amaba ese aroma mezclados con el anochecer, respiro fuertemente, y cerro los ojos pero el viento le jugo una mala pasada, haciendo que la fragancia de aquel hombre inundara por completo todos su pulmones, haciéndola estremecerse, abriendo los ojos como platos -Por Merlín, y sus apóstoles, que olor tan, tan Maravilloso, en si supera al pasto recién cortado, las flores, el fresco del amanecer y el dentífrico, pero ese olor le era conocido, Dulce, fuerte, con personalidad, coraje y cobardía a la vez, tan dulce como el abrazo se un niño y tan fuerte como el mar, tan fresco como el viento de invierno y tan tibio y acogedor como una frazada tersa - Aquí tiene, señorita Granger- dijo Thomas con una sonrisa, pero aquella voz había retumbado en el lugar, solo dos personas, en un mismo lugar, aquellos cabellos que un día fueron enmarañados, aquellas manos que siempre estuvieron sosteniendo libros, esa forma de leer, todo y cada detalle solo pertenecía a una persona y el la conocía, la recordaba y lo peor había estado pensando en ella -La sangre sucia, la rata de biblioteca, la come libros- pronuncio en un susurro aquel rubio emblanquecido, la mano que sostenía su café, tembló levemente provocando que este cayera, llamando la atención de Hermione y Thomas*- Señor Malfoy , se encuentra bien-* pregunto Thomas, la castaña quedo pasmada, como si hubiera visto al mismísimo Voldemort regresar, el chico no respondió y ambos sabían quienes eran, porque les pasaba esto y ahora ambos recordaban.