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Historia 55210 — capítulo 2
Capítulo 2- ¿Merlín que tienes en mi contra?
El señor Thomas levanto rápidamente la taza, con algo de miedo y temblor en sus manos -Ahora le traigo otro café, señor Malfoy- afirmo el mesero, mientras caminaba rápidamente hacia la barra a preparar lo dicho. Hermione estaba en shock, sin mirar atrás y con las manos temblorosas, tomo el café y continuo releyendo los mismos papeles. El señor Thomas, llego con el café del chico -Aquí tiene señor Malfoy si necesita algo mas, solo llámeme- afirmo el hombre y se marcho a atender a los hombres que llegaban y se acomodaban en la barra. Sin mirar a la sorprendida castaña rompió el silencio -¿Y ahora, aras como que no me conoces?- pregunto el chico, esperando una respuesta, Hermione solo cerro los ojos con la esperanza de que no se dirigiera a ella, en verdad que aún odiaba a ese chico después de lo sucedido en los años del colegio. Con una sonrisa arrogante, el chico se puso de pie, tomo su café y camino hacia la mesa de la chica, quien ya lo esperaba con los ojos cerrados y manos temblorosas *-¿Puedo sentarme, Granger?-*pregunto el chico señalando el asiento frente a ella. Hermione, abrió los ojos pero ni siquiera lo miro, solo se dedico a seguir con su repaso -Lo tomare como un, Si- dijo el chico tomando asiento, frente a la ya enojada joven -Vamos, Granger no seas inmadura- dijo el chico dando un sorbo a su café, Hermione bajo lentamente los papeles que tenia en sus manos, dejándolos en la mesa y cruzo los brazos -Que quieres?, Seguirme molestando tambien después del colegio, ¿qué? ¿Tienes algún nuevo sobrenombre para mi? Que no sea Sangre sucia, come libros, rata de biblioteca, novia de pobretón, nosé algún otro.-decía la chica algo sobresaltada moviendo una mano de un lado a otro -Por Merlín Granger, no creo que te allá afectado tanto todo eso-respondió Draco, con la misma sonrisa arrogante que lo caracterizaba -¿Y si fue así, que diablos te importa?- respondio la castaña, con los ojos entrecerrados -Como haz cambiado, Granger nunca había notado que luces hermosa enojada- afirmo el chico con una sonrisa torcida, recargándose en el asiento con la mano izquierda bajo su costado derecho -¿Acaso, Intentas burlarte de mi?- pregunto la chica aun mas furiosa,-No, yo ya deje de ser inmaduro, además no me caracterizo por decir mentiras- dijo el rubio, dando el ultimo sorbo a su café para ponerse de pie, Hermione había quedado paralizada, sin habla, con los ojos como platos -Será mejor que me marche- dijo el chico mirando a Hermione, le sonrío y esta sintió que la sangre subía a sus mejillas, el chico saco un par de billetes y los coloco en la mesa-Yo invito, esta noche, no te vallas muy tarde Granger, después de todo eres mujer y cualquier cosa puede pasarte- afirmo el chico con una hermosa sonrisa y se marcho -Como si le importara que me pasé algo- afirmo la chica aun con una mezcla de sentimientos en su interior.
Después de 3 tazas de café, decidió bajar a escoger aquellas flores de su amiga, Kathy aun la esperaba -Perdona, la tardanza Kathy- se disculpo Hermione -No importa señorita Granger ¿ya sabe cuales llevara?- pregunto Kathy mientras Hermione, volvía a ver aquel hermoso ramo de flores en la entrada -En verdad le gustan las gerberas, ¿Porque no las lleva?- pregunto la morena *-Quiero recibir unas y que sean especiales-*dijo la rubia, con una sonrisa inocente y un brillo especial en sus ojos, como si fuera lo mas maravilloso que hubiera visto. Después de un rato Hermione se decidió por una flores maravillosas.
-Creo, que a su amiga le encantaran- afirmo Kathy -si eso es lo que espero y ambas rompieron a reír *-Es hora de marcharme-*afirmo la chica -Si, señorita tenga mucho cuidado ya es tarde-, Hermione asintió con una sonrisa y se despidió dejándole como encargo los arreglos para el fin de semana.
Mientras caminaba rumbo a su casa, pensaba en todo lo que tenia que hacer al día siguiente, bueno ese día, solo que al amanecer, camino despacio por las calles del antiguo Londres, estaba cansada y sin ánimos, pensando que era Viernes y el sábado seria la majestuosa boda de su mejor amiga, y aun no tenia un vestido que ponerse *-Vaya, que inteligencia te cargas Herms, el vestido, no lo tienes-*se reprimió a si misma por su olvidadiza memoria, y eso no era normal pero con tanto preparativo ayudando a su amiga se le había pasado, lo único que la ayudaba era que saldría temprano del trabajo y así podría buscar algún vestido que le acomodar por lo menos bien, así entre pensamientos llegó a su casa, con un extraño latir en la sienes no muy común *-Que extraño, esto solo pasa cuando tengo algún disgusto-*se dijo a si misma, colocando su bolso en la mesita de la recepción y masajeando circularmente sus sienes y entonces recordó -Malfoy, maldito huron, en que momento se le ocurrió a Merlín ponerte en mi camino- suspiro -Como si no fuese suficiente con tu recuerdo, ególatra- decía levantando aun mas la voz con ambas manos en la cabeza, caminando hacia la ducha.
Amaneció, el despertador lo anunciaba constantemente 5:30am -Ah! Maldito, sonido ensordecedor-, decía un chico de ojos grises furioso después de una noche de insomnio, camino a grandes zancadas hacia el baño y ahí se mojo la cara para después mirarse al espejo -Maldición! ¿Como no puedo dejar de pensar en esa sangre sucia?- se preguntaba para después pasar una de sus manos por su ahora cabello rubio -Creo, que solo fue la impresión de topármela- dijo al espejo y así se dirigió a tomar un baño.
La luz de algunos rayos que se dejaban ver entre las nubes grises, anunciaron su entrada por el ventanal, haciendo despertar a una castaña, Hermione se tallo los ojos y miro hacia la mesita de noche -Maldición!- exclamó -Las 7:20, no llegare- y rápidamente te puso de pie para darse una ducha -Ginevra te voy a matar, no mejor primero mato al huron, si que lo are retorcerse del dolor por arruinar mi maravillosa vida sera a ambos por mejor ya que no he podido dormir, de paso me llevare a Merlín por ser tan condenadamente malo conmigo- chillaba la castaña mientras tallaba su cabello rápidamente *-Por Merlín Herms, tu nunca culpas a nadie por nada-*seguía cubierta de jabón y comenzó a resbalar por su cara, mientras se enjabonada en cuerpo -Y que maravilla, hoy no podré ir a saborear el rico café, bueno tiene su punto a favor, no lo veré, eso es bueno- el jabón resbalo de su mano, como estando en contra de aquella afirmación -Ah! Merlín que tienes en mi contra?- preguntaba la chica mientras se agachaba a levantar a coger el jabón y ahí resbalo, dando un duro golpe en la espalda para que después el jabón rebotara y pegara en su frente -Auh! Espero sobrevivir a este ataque- decía la chica mientras a duras penas, trataba de levantarse.
Un maravilloso rubio, conducía por las misma calles de la mañana anterior, mientras iba sumido en sus pensamientos. Llegó a la cafetería y aparco frente a esta *-Hola señor Malfoy, hoy viene temprano-*saludo Kathy, con una sonrisa de ilusión -Buenos días, solo un poco- contesto el chico con un tono de superioridad, y así ingreso al lugar tomo asiento y si quererlo esperaba, no sabia que pero lo hacía, había llegado mas temprano de lo normal las 6:45 para ser exactos, pero ya era casi las 8:00 y tenia que trabajar, así que con un extraño sentimiento en su interior y algo irritado se puso de pie, pago la cuenta y salio de aquel lugar, en su hermoso auto negro.
La castaña, caminaba rápidamente con el cabello húmedo y algo desordenado por la humedad de la llovizna -Las 7:55, tengo que llegar- se decía la chica mientras comenzaba a correr por las calles, -Nunca, antes he llegado tarde al trabajo, este día no será la excepción- después de todo seguía siendo Hermione Granger, talvez mas tranquila, menos encerrada en su mundo, mas alegre, pero siempre iba a ser responsable, pero lo único que le faltaba, a dos cuadras del ministerio, se desato el agua, aunque traía sombrilla, nunca imagino que alguien en auto, tenia la misma prisa que ella y así fue totalmente mojada por aquel auto negro de lujo -Lo siento, Granger- grito un chico rubio por la ventanilla, dejando salir una enorme carcajada, que dejo a un castaña furiosa en la esquina -Maldito Huron- grito la chica -¿Merlín que tienes en mi contra?- preguntaba la chica mientras se sacudía aquella falda negra en tubo y el saco del mismo color.