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un poco mas... — capítulo 11
En el cuanto oscuro donde la sangre derramada se
a secado dentro de mi cuerpo, con frío con miedo,
con la inseguridad de poder o no darte un beso,
ansiosa por una noche mas por tener tu frondoso
cuerpo entre mis brazos, temerosa de tus efectos,
saciada con mi propio veneno. Encerrada entre
dilemas en el va y ven de un instante cansada, de
tener que conservarme tan solo para ti, me he
convertido en la linda chica que despacha cada
uno de tus deseos, sueño lloro y escribo, me
vuelvo loca entre humo y desperdicios, el tiempo
es mi mejor amigo y la agonía la sábana que me
cobija noche a noche, me protege de la prontitud
de una lanza en mi pecho destrozada por dentro,
partida en mil pedazos, resuelvo mis dudas y
ansias, retengo hoy mis ganas por tenerte, me
muero entre sueños y escribo notas celestiales
que me hagan sentir bien.
Me refugio entre letras de poetas, me baño con la
sangre de tu bañera, cada vena, cada arteria
contaminada de ti, de la esencia estúpida que
mata mis instintos, he dejado de pensar en como
será la luz del sol cuando a medio día se
encuentra, sueño con no volver a despertar,
dichosa entre penumbras, las sombras me obligan a
sospechar, hay un bandido, un fiel servidor que a
mi condena hace eterna, un ser extraordinario e
imponente que a mi alma vuelve loca.
Vivo entre desiertos de dudas, soy el reflejo de
una tristeza incomprendida, me envuelvo, me
callo, respiro, espero encontrar la llave que me
deje salir del infierno de tus besos, busco entre
letras, entre notas, y solo encuentro más razones
para amarte.
Agonizo me estremezco, sueño con poder destrozar
tus pensamientos, sigilosos pasos se acercan
hacía mi, acaso este será mi fin?¡….
Trato de escapar pero la prenda oscura
transparente que me envuelve entorpece cada paso,
cada intento por caminar y correr…
Muero entre remordimientos, sueño con tener tus
pensamientos, con ser parte de cada uno de ellos,
con besarte con atarte, con matarte. Mi piel
perfecta guarda el aroma del val ferra, mis
mejillas se llenan, se empalagan de la dulce
sustancia que habita sobre ellas, muero en el
intento y divago entre recuerdos, tu rostro bello
olvidar hoy no puedo, los ojos que imponentes se
aferran a mi figura gris me han ido
enloqueciendo, te recuerdo, te abrazo y me
desvelo, sonrío, me enojo, soy capaz de tirar hoy
un simple sueño, porque con el paso del tiempo yo
he estado ya muriendo…