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un poco mas... — capítulo 10
La llovizna no cesaba sobre el suelo frío e inerte, se acumula en circulos concentricos girando una y otra vez irremediablemente uno tras de otro dando al renolino forma y escuballendose a través de la alcantarilla de agua sucia, tierra, lodo, basura, lágrimas, ese remolino lleva de todo, vidrios ensangrentados y las huellas borrables de una chica que lloraba al pie del agua. Desnuda en los pies y vestida por fuera, pero tan sola por dentro, mas sola que la llovizna misma, vacía, sin color ni frío, sin calor ni risa, sin espasmo de suspiro, simplemente ahí, la mujer irremediable, pecadora, perjura, precoz, fornicadora e impura… simplemente ahí de pie sin causa ni fin en el tiempo, como atada al suelo, tan firme como una estatua, tan fría como el hielo mismo, con los bellos vueltos escalofrío, con las lagrimas fundiendose en el suelo, nada queda en ella, ni rostro orgulloso, ni amor que atesorar, ni risa encantadora, ni melena bien peinada, solo ella en ruinas con la maraña entre sus dedos, con sus oídos casi sordos al unisono caer de las gotas, solo ahí inmediata y loca, sollozando por sus pecados, gritando sin gritar, impotente y rabica, dolorosa y callada… solo ella en medio de la obscuridad, mirando al suelo y a veces al cielo azul grisaseo o negro azulado o vuelto un circulo concentrico como bajando de una alcantarilla hasta el suelo, solo ella y el cielo, y las gotas en sus dedos, solo ella y su tristeza, y la depresión a su lado, solo ella y el estomago revolviendose por dentro, solo ella y el suelo, solo ella y el silencio… ni el gemido se asoma as us labios carnosos y partidos, ni el lamento se escucha en sus propios oídos, solo ella y su angustia, su depresion y tortura, solo ella y la sangre, y el remolino en el suelo…
18.07.11 4. 48 p.m.