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un poco mas... — capítulo 9
Un tango terminante, se hizo tango eterno en lo infinito…
Un tango entre tus brazos…
Entre notas resbalosas por mis labios, entre pasos complejos, entre líos de pisadas y abrazos. Me entregue a aquel tango sin conocerlo ni haberle bailado, me entregue a sus estrofas, despojándome la ropa. Bebía de su sonido, le sentía a mi piel unido, las gotas se hicieron notas de nuevo, cantando a mis oídos, gemidos ajenos, largos y cortos, secos y húmedos…
Mis manos se hicieron vivas y dejaron de mí la dependencia, pareciese que danzan a gusto el tango desconocido, pareciese que gozan sin estrés bajo las suaves notas.
Y el aliento fue al fin respondido, se oculto tras la obscuridad de lo prohibido, y sepulto con él, todo aquello que emanaba desde el fondo de la libido…
Entonces…solo entonces…los comportamientos se volvieron extraños y tardíos…
De nuevo un gemido desconocido…
Dejaba de hallarse en aquella bocina de mi cabeza una sola pieza del tango desconocido, se unía a algo, o a alguien, o a algo y su alguien que bailaba tango conmigo…
Tango infinito que resbala su estrofa sobre mi espalda, tango inagotable que también se hizo agua… agua bebida de mi espalda, por aquel gemido mío, por aquel gemido que se hizo mío…
Tango eterno en lo infinito…
En sus labios y en los míos… infinito entre lo eterno… eterno entre lo infinito…
Y mis manos volvieron, entusiasmadas de un contacto, me apretaron y cubrieron, y después se esfumaron en sus labios…
Piernas inmóviles, sin pasos, sin ritmo, sin el ritmo del tango, solo el pasmo del alguien, solo el tacto de otras piernas danzando tango conmigo…
Y mis ojos siempre vivos, parpadeaban y brillaban, daban luz a lo vivido, daban brillo, fuego a lo prohibido…
Tango eterno en lo infinito… viniste a mi mente primero, luego a mi boca y a mi todo por entero. Después encontraste otro tacto, otro aliento, y este se hizo eterno… eterno en mis pensamientos…
Eterno en mis labios, en mi espalda y en fuego…
25.02.11