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Pelirroja: ¿Saldrías conmigo, por favor? — capítulo 11
Capítulo 11: Para siempre
"Y el sentimiento de duda ha desaparecido. Jamás me sentiré solo otra vez, contigo a mi lado. Y hemos pasado malos y buenos momentos, pero tu amor incondicional siempre ha estado en mi mente. Te doy mi corazón, porque nada se puede comparar en este mundo contigo."
Warmness on the soul- Avenged Sevenfold
-No puedo hacerlo.
Mis amigas me miraron como si estuviera loca, y por lo realista de su expresión, no logré evitar creer por un momento que ellas decían la verdad. Me había vuelto loca.
-¡No puedo! ¡Hablo en serio!
Alice puso los ojos en blanco, y Jennifer suspiró audiblemente, notablemente molesta. Nany se cubrió el rostro con las manos. Yo, me puse de pie, y comencé a caminar en nuestra habitación, hecha un manojo de nervios. Me paséunas quince veces un mechón de cabello detrás de la oreja, antes de armarme de valor para volver a hablar.
-¡No lo entienden! No es tan fácil. ¡No es fácil!- aseguré, ante sus miradas escépticas.
-A ver Lily… ¿Qué es lo difícil en esto?- preguntó una cansada Jennifer, esforzándose por no sonar grosera. Abrí la boca para responder, pero nada salió de mis labios en un principio. No encontraba cómo explicar mis razones… ¡pero claro que las tenía! Pero nadie me comprendía. Nadie entendía como me sentía. Al ver que yo norespondía absolutamente nada, puso los ojos en blanco y continuo hablando.- ¿Lo ves? - me pregunto, mirándome seriamente a los ojos. Le respondí la mirada con una cara que bien ella definía como "cara de niña culpable". Ojalá resultara lo bastante conmovedora para que me dejara en paz.
Pero no lo fue. Jennifer cruzó los brazos sobre el pecho.
-Es qué…- comencé.- Es que Po…James.- me corregía al instante tras ver a Jennifer abrir la boca para regañarme.
-¿James? ¿Qué tiene James?- preguntó Jennifer, escéptica.
-Creo que se ha comportado bastante bien. De hecho, ha sido bastante paciente y no te ha presionado. - observó Alice. Nany y Jennifer apoyaron sus palabras con un frenético asentimiento en la cabeza. Fruncí los labios.
Era cierto. James había aceptado cada una de mis órdenes sin rechistar. Hoy era el último día de clases, y lo mío con James seguía siendo un secreto. Habíamos salido un par de veces más, a escondidas por petición mía; y habían sido unos momentos… geniales. Aunque a mi orgullo le costará admitirlo. Habían sido citas bastante divertidas, y más por el hecho de que no hubo ningún hombre lobo u otra criatura mágica poniendo en riesgo la seguridad de Hogsmeade, Hogwarts y quizás el resto del mundo mágico.
"Lily" gruñó algo en mi interior. "Dignidad por favor."
Claro, había tenido citas mejores con otros chicos… bueno, en realidad no. Nunca me había divertido tanto hasta que salí con James.
Bien, sí debía decir la verdad, Potter no era tanmalo cuando lo conocías de verdad. No era tan engreído, arrogante, estúpido, inmaduro…y otros adjetivos ofensivos con los cuáles lo califique durante siete años. En realidad, James era bastante simpático, divertido, agradable, caballeroso, detallista, leal, valiente…cuando decía que no era tan malo, trataba de decir que no era nada malo, y qué en realidad era increíblemente genial…James erala persona más asombrosa de todo el mundo.
"¡Lily" me regaño una vocecita en mi cabeza. "¡No hables así de Potter! ¡Él es un idiota mujeriego, recuérdalo"
Ah, sí, cómo decía: Potter no era tan idiota. Pero seguía siendo idiota. Creo…
-Aúnasí.- prosiguió Alice, tan madura como siempre.- Aunque James se vea en contigo en secreto, respete tus decisiones y te espere con mucha paciencia, no vas a poder esconder lo suyo por siempre, Lily. Sé que no es fácil, y menos para ti, que eres tan orgullosa. Fingiste por siete años odiar a alguien que en realidad amabas,y ahora que admites que lo quieres… no es fácil. Pero ponte en el lugar de James. Aunque no lo creas, para un hombre no es muy sencillo declarar su amor. Siempre está el temor del rechazo.Y aunque James, de alguna manera sabe que lo quieres, todo ser humano necesita que le demuestren amor. Así que Lily, sí lo quieres, esfuérzate.
Baje la mirada, y decidí que lo mejor era no responder nada. Ya sabía todo lo que Alice me había dicho. Me lo repetía yo misma una y otra vez enel día, y en la noche esas palabras me atacaban sin descanso. Ya sabía que el orgullo no me llevaría a ninguna parte. Pero no podía desaparecerlo de un día para otro.
-Nos vemos en un rato.- dijo Alice, poniéndose de pie. Ese día llevaba el cabello suelto, no su acostumbrada coleta que hacía parecer su rostro aún más redondo. La seguí con la mirada como niña regañada hasta que Alice desapareció. Después me encontré con la mirada de Nany y Jennifer.
Suspire audiblemente, al tiempo que yo también me ponía de pie, con lentitud. Me sentía unos quince años más vieja.
-Nosotras no vamos también.- dijo Jennifer.
-¿A dónde van?- les pregunté con curiosidad. Jennifer sonrió tímidamente.
-Con Colagusano.- respondió, hinchada de felicidad. Nany hizo un gesto de asco detrás de ella que me hizo sonreír.
-No puedo creer que…-comencé, pero Jennifer me interrumpió, desafiante.
-¿Qué seamos novios? Pues a mí no me da pena admitir que estoy enamorada de él aunque sea un Merodeador.
-No, no da pena que sea un Merodeador. Lo qué da penaes que sea… él.- barbullo Nany, con una sonrisa bromista que se desvaneció ante la mirada amenazante de Jennifer. Nany carraspeó, un poco incómoda.- ¿Vienes, Lily?
-No.- murmuré.- Bajaré en un momento.- expliqué, al tiempo que buscaba algo que me diera una buena excusa para no bajar. Encontré un cepillo y lo tomé como si fuera un trofeo.- Debo…debo cepillar mi cabello.
-Yo lo veo muy lindo.- repuso Nany, alzando una sola ceja escéptica.
-Sí, bueno… es que no quiero que se enrede y…
-Lily.- me cortó Jennifer.- No podrás huir de esto toda tu vida.
-Lo sé.- fue lo único que fui capaz de decir, rindiéndome.- Ya lo sé. Pero no puedo. Simplemente… no es fácil.
-¡Lily! Por Dios.- gruñó Jennifer, exasperada.- Entraste a una escuela de magia y te volviste la mejor de la clase desde el primer día. Eres de las mejores estudiantes. Enfrentaste a varios hombres lobos. Salvaste a James de morir, nos salvaste a todos. Fuiste muy valiente. Pero ahora, después de todas las cosas que has hecho, no puedes admitir lo que sientes. Ser valiente no es solo enfrentarte a bestias y embrujos, ser valiente es enfrentarte a ti misma, enfrentar tus miedos y superarlos. Y escúchame bien, Lily, porque solo te lo diré una vez: sé que puedes superar este miedo. Porque tienes un motivo para hacerlo, yese motivo es James. Confío en ti.
-Y yo.- agregó Nany, entre divertida y seria por las palabras de Jennifer. Lo más profundo que mi amiga había dicho en su vida era algo como: subsuelo. Me puso una mano sobre el hombro.
-Él te quiere, Lily.- dijo Jennifer.- Sí ese es tu temor, yo y todo el colegio podemos decírtelo. James te quiere muchísimo.
Me pase un mechón de cabello detrás de la oreja, y baje la mirada, pues habían enrojecido estúpidamente. Oh, tonta Lily. Jennifer había dado justo en el clavo.
-¿Estás… estás segura?- me atreví a preguntar, tartamudeando en una voz tan baja que creí que nadie había logrado oír. Oh, tonta y estúpida Lily, actuando como una tonta y estúpida adolescente, inmadura y enamorada.
-Por supuesto.- replicó ella con un asentimiento de la cabeza. Me alboroto el cabello dejándolo bastante despeinado.
-¿Y qué sí solo está jugando?
-¿De verdad lo crees?- cuestionó Nany, como si fuera la pregunta más tonta del mundo.- ¿Crees que James jugaría contigo por siete años?
-Siempre creí que solo jugaba.- dije, como tratando de justificarme. Oh, sí. Siempre había creído que ese afecto que el Merodeador expresaba hacia mí no era otra cosa que una tonta broma de mal gusto.
-Pues no lo hizo. Míralo a los ojos, y dime sí está jugando contigo.- insistió Nany.
-Solo piensa en el bosque, la noche de su primera cita. James lo dio todo para salvarte.- agregó Jennifer.
Sonreí con desgana. Ojalá pudiera decir en voz alta la verdad. Que estaba loca por Potter desde primero, y ahora estaba mucho más embobada con él. Que a veces suspiraba en clases por él, o que podría mirarlo a los ojos por siempre. Que le había escrito poemas, bastante malos, y los había escondido para que nadie los leyera. Que al recordar sus bromas me reía en silencio. Que me ruborizaba cuando recordaba sus elogios. Oh, cómo decirles que soñaba con él cosas tan tontas como que nos casábamos y éramos felices el resto de nuestras vidas.
-¿Vienes?- preguntó Nany, tendiéndome una mano. Dudé un poco, pero terminé negando.
-No…creo que ahora sí debo peinarme.
-Cierto.- dijo Jennifer con aire culpable.- Te esperamos, sí quieres…
-No, no. Vayan. Jennifer no puede llegartarde a su cita.- les dije, tratando de lucir animada. Ojalá pudiera yo ser tan abierta como Jennifer.
-En realidad, yo también tengo una cita.- comentó Nany.- Austin Fleche. Slytherin.
Fue el turno de Jennifer de hacer un gesto de asco. Nany le golpeó juguetonamente, mientras yo soltaba una carcajada.
-¡Vamos Lily! Nany sale con una serpiente y yo con sex symbol y no nos da nada de pena admitirlo. - bromeó Jennifer. Volví a reír.
-¿Vienes?- insistió Nany.
-En unos minutos. Necesito un tiempo a solas.- sentencie.
-Te esperamos en el Gran Comedor.- dijo Nany con un guiño. Entonces, salieron burlándose la una de la otra entre risas. Cuando estuve completamente sola, me tire en la cama con un audible suspiro.
"*Míralo a los ojos, y dime sí está jugando contigo."*Recordé la mirada sincera de James. No, en realidad no había duda alguna de que me quisiera. Lo hacía, y yo lo sabía. Había estado a punto de perder a sus amigos y su propia vida por mí. Había insistido salir conmigo durante siete años, y no se rindió incluso tras cada uno de mis crueles rechazos. Y ahora, no me presionaba a contarle a todo el mundo sobre lo nuestro. Esperaba con una paciencia que no creí que él tuviera.
James estaba dando todo de sí. Mientras que yo… me limitaba a ser tan reacia como siempre. Tenía que entender que él sí me quería, que ya no había motivo para seguir siendo tan orgullosa y fría. Pero admitir ante todos que… que quería a James era tan complicado.
Pero era lo mínimo que podía hacer por él, después de todo lo que había hecho por mí. ¿Y sí mi orgullo lo arruinaba todo? ¿Y sí le hacía daño? ¿Y sí destruía el amor que me tenía? Había tantas dudas en este incierto futuro que me daba miedo.
Nadie dijo que sería fácil. Pero cuando estaba con James, todo parecía tan sencillo. Junto a él, sí podía gritar que lo adoraba. Pero… con el resto de las personas era más difícil. ¿Qué pensarían? ¿Qué yo había perdido mi dignidad? ¿Qué James había logrado conquistarme como a muchas otras? ¿Qué dirían mis padres cuando les digiera? ¿Y mi hermana? ¿Cómo reaccionaría cuando le comentará que salía con un mago? Y Severus… habíamos tomado caminos muy distintos, pero… alguna vez habíamos sido amigos. Y él había odiado a James. ¿Cómo le sentaría saber que ahora yo… estaba enamorada de Potter?
Gruñí por lo bajo. ¿Y a mí que me importaba lo que ellos pensarán? Debería de bastarme con saber lo que yo pensaba. Y yo pensaba que James era genial.
Pero tenía tanto miedo… no lo quería dejar ir. No habría otro James. Pero con mi orgullo solo terminaría alejándolo. Y aunque él me quisiera y todo… no sería justo estar con una mujer que fingía no quererlo con el resto de la gente. Suspiré otra vez, antes de enderezarme y cepillarme el cabello con tanta meticulosidad como nunca antes había hecho. Armándome de mucho valor, incluso más valor del que se necesitaba para enfrentarse a un hombre lobo, salí de la habitación.
La Sala Común estaba vacía. Supuse que se debía a que todo el mundo estaba en la ceremonia en el Gran Comedor. Me sorprendió un poco ver una figura medio adormilada sentada sobre un sillón, lejos del fuego. Parpadeé varias veces antes de asimilar quién era.
-¡James!
James se sobresaltó y se puso de pie inmediatamente con las gafas algo torcidas y el cabello negro muy despeinado. Se pasó una mano por el pelo, pero solo logró alborotárselo más.
-¡Lily!- respondió él, con una sonrisa cansada. Bajo sus ojos había algunas ojeras.
-¿Mala noche?
-Luna llena.- fue su respuesta, y entonces entendí. Asentí en silencio.
-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en la ceremonia?- le pregunté, con una sonrisa. Misteriosamente, no podíadejar de sonreír. Vaya cosa tan tonta.
-Bueno…- dijo él, acomodándose un poco más el cabello.- Vi a tus amigas ahí abajo así que… creí que quizás seguirías aquí, y que a lo mejor no te gustaría llegar sola al Gran Comedor, por lo que vine aquí y…pensé que quizás podría acompañarte. ¡Pero solo sí tú quieres! - se apresuró a agregar.- Si no, no hay problema, eh. No te preocupes.
-James…
-¡En serio, no te preocupes! Estará bien tu decisión, te juro que no me molestaré, ni nada…
-James yo…
-Sí, bueno, yo… yo ya me voy.
-¡James!- lo interrumpí. Aspiré una fuerte bocanadade aire antes de hablar.- Está bien. Puedes acompañarme, no hay problema.
Él suspiro, un poco azorado y nervioso.
-Vaya. Creo que hablo mucho, ¿no?- comentó, con una sonrisa.- ¿En serio no te molesta? Insisto, Pelirroja, no hay problema si tú…
-Potter, ahora hablas más que Jennifer. He dicho que sí.- bromeé, sonriendo aún.
-De acuerdo, de acuerdo.- Pareció que quería decir o hacer algo, pero en lugar de eso, sonrió y señaló la salida.- Vayamos entonces, bella Pelirroja.
Nos echamos a andar en silencio, al principio. Yo iba con los brazos cruzados sobre el pecho, y la mirada en el suelo, aún recordando los retazos de las conversaciones de hace un momento. Me armé de valor nuevamente para poder hablar. Carraspeé, incomoda.
-Y… ¿qué harás estás vacaciones?- pregunté, sin encontrar algo mejor que decir para romper el silencio. No quise levantar la mirada, aún cuando James comenzó a hablar.
-Bueno, creo que nada. Supongo que Canuto vendrá a pasar el verano conmigo, y… tenía en mente que podría escribirte… ¡pero solo si tú quieres! Y sí mis suegros quieren… ¿No les molestaría ver una lechuza un poco fea llegar a su casa con una carta mía?
-¡Oh, para nada!- me apresuré a decir, ampliando mi sonrisa. ¿No era adorable? ¡Me escribiría en vacaciones! Eso era tan… tan romántico.
"Tan estúpido y cursi" dijo una voz en mi cabeza, transformando mi sonrisa en una mueca monstruosa.
-¡Estupendo! Entonces, te escribiré.- comentó James, con alegría.- ¿Qué harás tú estás vacaciones?
-"Planeaba casarme contigo."- dijo una voz que fingía ser aguda.
-¡Sirius!- exclamamos James y yo al unisonó, en tono de reproche, al ver llegar a Sirius, colocarse en medio de ambos y pasarnos a los dos un brazo por lo hombros con gesto amistoso.
-No me toques, perro sarnoso.- le gruñí medio en broma y medio en serio, frunciendo el ceño con fingido desprecio. Sirius no quitó su brazo, y se limito a reír socarronamente.
-¡Canuto! -Exclamó James, sorprendido.- ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar con lo de…?- dirigió una mirada significativa a Sirius, que sonrió solamente, y le guiñó un ojo carismáticamente.
-Todo está en orden, Cornamenta.
-Conozco esa cara.- murmuré, analizando la expresión divertida de Sirius y el rostro de fingida inocencia de James. -¿Qué demonios están planeando?
-¿Nosotros?- bufó Sirius, risueño. Cruzó una mirada con James.
-¡Sí, sí! Ustedes. -afirmé, traspasando a los dos Merodeadores con la mirada. -¡Dejen de mirarse así!
-¿Celosa?- preguntó Canuto, con un guiño.
-Obviamente no, Black.- le reproché, gravemente ofendida, poniendo los ojos en blanco.- Es que solo se miran así cuando están planeando algo malvado…
-¿Nosotros?- preguntó James, frunciendo el ceño, como sí él fuera totalmente incapaz de hacer tal cosa. Se señaló a sí mismo con extrañeza.- ¿Yo, planeando algo?
-¿Teníamos algo malvado programado para hoy, Cornamenta?- cuestionó Sirius con inocencia. James fingió leer una agenda invisible, y luego negó con la cabeza. Sirius frunció el ceño.- ¿No vamos a molestar a Quejicus?
-Sirius…- empecé, pero él siguió hablando.
-¿O ponerle algo a la comida?- James negó con la cabeza.- ¿Liberar a los elfos? ¿Hacerle algo a Colagusano? ¿Ponerle bichos a las plantas del Invernadero? ¿Nada para hoy?
-No, Canuto, no tenemos ningún plan malvado para hoy.- sentenció James, dirigiéndome una sonrisa, que no pude evitar devolver.
-Aw, hermosos, son unas ternuritas.- interrumpió Sirius, de nuevo con su fingida voz aguda. Le pellizqué el brazo, mientras le dirigía una mirada asesina.- Que agresiva eres, Evans…
-Que idiota eres, Black.
-Exacto, tú sí sabes.- afirmó, con una sonrisa. Suspiró, como si estuviera decepcionado.- Qué lástima que se separarán por todo el verano. Voya tener que oír a James hablarme de ti todos los días. Arg. Será tan increíblemente aburrido. Pero pondré un poco de atención cuando me hable de su primer beso. Seguro fue tan romántico, muero de celos.
James le dio un golpe a Sirius, haciéndolo callar. Baje la mirada al suelo, azorada, mientras sentía cómo la sangre se me agolpaba en las mejillas.El motivo era que…
-¿¡No se han besado?!- se horrorizó Sirius, con una fingida mueca de terror. Ninguno de los dos respondió.- ¡Por Merlín! ¿Ni siquiera un beso chiquito? ¡Eso debe ser ilegal! Oh, vamos, no se sonrojen. Llegará su momento.- nos aseguró, lanzándome una mirada cómplice.- ¿Te conté que James opina que tienes los labios más lindos de todo el mun…?
Un golpe por parte de James hizo callar a Sirius, pero yo ya me había sonrojado aún más. Imagine que mi cara estaría toda roja, quizás tanto como mi cabello, y eso me hizo sonrojarme aún más. Estúpido Sirius. ¿Realmente James había dicho eso de mis labios? ¿No era adorable?
"Y asqueroso." Añadió la vocecita.
-¡No es cierto, Lily! Bueno, en realidad sí… pero Sirius no tiene porque decirlo.- añadió James con irritación, zafándose del abrazo de Canuto. Pero este lo agarró del cuello y le volvió a pasar un brazo por los hombros.
-¡Oh, tranquilo James! Lily pensará que es muy lindo de tu parte. ¿No es cierto, Lily?
No respondí, ni siquiera me sentí capaz de levantar el rostro a que Canuto viera que esta roja como tomate. Maldije algo por lo bajo, y le recomendé en voz baja a Canuto lo que le iba a pasar a sus labios sí seguía molestándome, pero tuve la sensación de que él no me estaba poniendo atención. Se detuvo súbitamente.
-¡Hemos llegado! - celebró Canuto, deteniéndose frente a las puertas del Gran Comedor. Se oía el fuerte ruido de cuchillos y tenedores dentro de él, y las risas y pláticas de los estudiantes sonaban alegres y llenas de emoción por saber que casa se llevaría la copa este año.
-Ya ha empezado…- murmuré. Una parte de mí se negaba a entrar en el comedor, repleto por todo el personal del Hogwarts, acompañada por dos Merodeadores, uno de los cuales era James, ser que supuestamente yo odiaba… miré a James, y lo encontré preocupado.
-Canuto, ¿no deberíamos estar en…?- comenzó James, con un hilo de voz. Pero Canuto lo hizo callar, agitando la mano tratando de restarle importancia a lo que fuera que James iba a decir. Los miré anonadada.
-¿Qué demonios hicieron?- susurré. Vi a James palidecer, mientras que Canuto esbozaba una sonrisa enorme, y con un empujón nos liberaba de su abrazo.
-Decidimos cambiar un poco los planes, Cornamenta.- explicó Sirius, alegremente.- Confía en nosotros.
James no se veía totalmente convencido, y yo no tenía ni la más ridícula idea de que estaban hablando. El corazón se me acelero, mientras pensaba que fuera lo que fuera, no debía ser nada bueno; puesto que la cara de James no podía significar otra cosa.
-Pero Canuto…- insistió James, mirándome de reojo.
-¿Qué sucede?- los interrumpí, pero ninguno de los dos me dirigió algo más que una rápida mirada.
-Confía en nosotros.- repitió Canuto. James lo miró atentamente.
-Lo arruinan y me los como vivos.- susurró, muy serio. Pero Sirius soltó una carcajada perruna, y James termino riendo también.
-¡Somos totalmente incapaces de arruinarlo, James! ¡No te preocu…!
Su voz quedó ahogada por el estruendoso ruido que se escuchó en el Gran Comedor. Segundos después, y sin que ninguno de los tres pudiera analizar cuál era el motivo del ruido, las puertas del comedor se abrieron de par en par, y por ellas, brotó el caos. Una multitud enorme de chicas, chicas de todas las edades, asustadas y gritonas. Los tres nos quedábamos paralizados, mientras las alumnas nos rodeaban y esquivaban henchidas de un terror brutal.
Todas corrían lejos del comedor cómo sí un fantasma las persiguiera, lo cual no tenía lógica, porque en Hogwarts tenemos muchos fantasmas y nadie huye de ellos nunca. No parecían querer dar explicaciones, pues ante nuestras miradas de total incertidumbre solo respondía con grititos agudos.
Vislumbré a Nany entré la muchedumbre, y tiré de ella.
-¿Qué sucede?- le pregunté, elevando la voz para hacerme oír entre los gritos.
-¡R-ratones!- gritó, antes de echarse correr con el resto. Sirius y James se miraron.
-¿Fue idea nuestra?- preguntó James. Canuto, está vez realmente extrañado, negó con la cabeza.
-¡No! En serio no tenemos ningún plan malvado para hoy… nada podía haber arruinado el otro plan, excepto…
Los dos tuvieron la misma idea al mismo tiempo.
-¡Colagusano!
-Claro, me encuentro muy bien sin tener idea de que están hablando.- comenté sarcásticamente.
-Pelirroja, ¡tenemos que huir antes de que llegue…!
-¿De qué llegue quién, Potter?- dijo una voz amargosa. Nos encontramos con la cara de Filch que sonreía macabramente. Escuché a James tragar saliva audiblemente.
-Un hombre tan simpático como usted, señor.- respondió. Filch le dirigió una mirada ponzoñosa. Detrás del conserje, Remus y Colagusano aparecieron con cara de preocupación. Los cuatro Merodeadores intercambiaron unas cuantas miradas.
-Hola chicos.- saludó James. Remus no había abierto la boca cuando Filch le colocó una mano sobre los labios, obligándolo a callar.
-¡Shh! ¡Ahora si los agarre!- festejó el hombre.- ¿Arruinando el último día de clases? ¡Dumbledore los expulsara!
Los cinco cruzamos una sonrisa, y después estallamos en una carcajada.
-¿Qué es lo gracioso?- gruñó Filch.
-¡Qué ya nos graduamos!- explicó Canuto, alegremente. Filch soltó una amarga risa también.
-¡Qué divertido! ¿Sabían Dumbledore los puede hacer repetir este año?
Nos callamos instantáneamente.
-Eso creí. ¿No parece tan divertido ahora, verdad? ¿Cuál será su excusa de hoy? ¿O ya se les acabaron?
-En realidad, todavía nos quedan un par.- comentó James, mirando a Canuto, quién asintió.- ¿Cuál nos toca hoy?
-Creo que es la de la enfermedad metal de Colagusano, no lo recuerdo muy bien.- replicó este.- Le tocaba a Lunático la excusa de hoy, no a mí.
-Lhefsd jwjgprjhg joasdsf ojpsojpsjisj ijsiissjwre
-Creo que le entenderíamos mejor sí le quitará la mano de la boca, señor Filch.- repuso James con un tonito adulador. Filch lo fulminó con la mirada, pero termino retirando la mano.
-Hoy toca la del accidente mientras realizábamos nuestros deberes.- explicó Remus, tranquilamente.
-Ahí está, puede escoger la excusa que quiera, señor.- continuo James.
-¡Los voy a…!- rugió Filch.
-Señor Filch, está vez los Merodeadores no son los culpables de este alboroto.- dijo una voz cansada. La profesora Mcgonagall apareció detrás de Filch, con su mano sobre el hombro de un chico muy conocido.
-¡Harry!- dijeron los Merodeadores a la vez, abriendo los ojos de par en par.
-Hola chicos…- respondió este, tímidamente.
-¡Lo han podrido! ¡Ustedes pudrieron a este niño!- acusó el señor Filch, señalando a James con un mugriento dedo.- ¡Me vengaré, lo juró! ¡Estos siete años han sido los peores de mi vida, y ojalá que nunca vuelvan al castillo, porque…!
-No se preocupe, Harry heredara nuestra monarquía.- comentó Canuto.- Tendrá alguien con quién divertirse.
-¡Oh, por Merlín!- reprochó la profesora. Parecía que no tenía nada de ganas de regañar a los Merodeadores por sus bromas. O quizás ellos tenían esa suerte siempre.- Vamos, señor Filch, terminemos con esto. Esas chiquillas se asustaron con unos simples ratones. Que insensatez. Y tú, Harry, no permitiré que sigas el ejemplo de estos chicos estando en tu primer año, porque…
Su voz quedó ahogada por el sonido de los profesores realizando unos cuantos hechizos, seguramente para desaparecer a los ratones que habían ocasionado todo.
-Bien, Evans, está es la vida de los Merodeadores. Siempre entrando y saliendo de los problemas cómo sí fuéramos manteca. ¡Nunca se terminan! - aseguró Black. Remus le dirigió una mirada de prevención, mientras que seriamente decía:
-No te preocupes, Lily, las cosas no siempre son así.
-¿Bromean? ¡Eso fue lo más divertido y excitante que he hecho en toda mi vida!- me sinceré, con una sonrisa.- ¡Jamás me habían acusado de haber infestado el castillo con ratones!
-Vaya… con razón te gusta, eh, James. - murmuró Canuto. Estallaron en un ataque de risa, dónde la casi fingida risa de Colagusano era la más audible, hasta que Black lo miró, y el chico no tuvo otra opción que callarse.
Un par de horas después, con las chicas convencidas de que ya no había más roedores en el comedor, nos encontrábamos disfrutando de nuestra última cena en Hogwarts. Los platos de oro brillante, estaban a rebosar de carnes y pastas. Las coloridas ensaladas y el fresco y delicioso jugo de calabaza hacían la merienda perfecta. A excepción, por supuesto, de la ruidosa y asquerosa carrera de "A ver quién come más" que se estaba desarrollando a mi lado, participando los Merodeadores y unos pocos chicos más.
Frente a mí, Jennifer miraba embobada como Colagusano se llenaba la boca de patatas, mientras Alice charlaba animadamente con Frank. Nany contemplaba con una mueca de horror total la carrera de glotonería, y de repente cruzaba algunas palabras conmigo antes de continuar observando el juego.
La carrera finalizó con Colagusano vomitando un tipo de mantel buhlanco doblado, que parecía muy importante para los Merodeadores, pues apenas el accidente ocurrió, ellos dieron un salto y Canuto amenazó con asesinar a Colagusano. Remus le pidió que se contuviera, pero por su gesto irritado, era lógico que él estaba deseando matar al pobre Peter también. James, se quedó en estado deshock por un largo rato, hasta que los cuatro chicos, bajaron las cabezas misteriosamente, y pusieron a cuchichear por lo bajo.
Todo el comedor los miraba con curiosidad, Incluyéndome. Cuando me acerque a preguntarles sí ocurría algo malo, no sin antes comprobar que nadie me viera hablando con ellos, la respuesta de Canuto fue bastante extraña:
-¡Nada, Evans, nada!
Iba a reprocharle a Canuto su mala educación, cuando el sonido de una cucharita golpeando una copa llamó mi atención. En el imponente estrado de los profesores, Albus Dumbledore se ponía solemnemente de pie, con una sonrisa. A veces me resultaba extraño ver a Dumbledore en túnicas color verde limón, cómo la que traía en ese momento, riendo y contando chistes; y darme cuenta de que ese mismo hombre había vencido a Grindelwald. Resultaba tan extraño que Dumbledore no fuera un noble hombre de serio gesto y semblante orgulloso y solemne como los héroes de los cuentos. Sin embargo, Dumbledore, a pesar de no tener las mismas características que esos héroes ficticios, imponía respeto con su sola presencia. Aunque jamás me imaginaría, sí fuera un muggle normal, que ese hombre tan rarito fuera un héroe en una comunidad secreta de magos que se escondía entre la humanidad.
Dumbledore no necesito pedir silencio para que todos nos calláramos súbitamente. Nos miraba, desde lo alto, con los ojos encendidos por una chispa de alegría, y una enorme y sincera sonrisa. Extendió los brazos, como si quisiera darnos un fuerte abrazo a todos, y habló con voz clara:
-¡Otro año se nos va!- exclamó. Algunos estallaron en vítores, y el profesor esperó pacientemente que guardaran silencio nuevamente para volver a hablar. - Les daré la vieja cháchara de un viejo que solo tiene intención de aburrirlos un rato con sus palabras anticuadas. Espero que aún recuerden que hace poco tiempo, ¡un tiempo tan corto que se paso volando!, se encontraban aquí en este mismo comedor, preguntándose que pasaría durante su ciclo escolar. Algunos temían no encontrar amigos con los cuáles divertirse, otros deseaban estudiar para ser los mejores. Unos cuantos se preguntaban sí encontrarían el amor ¿qué sorpresa les tenía el futuro?Tenían tantas dudas, miedos y deseos. Para muchos este año fue tan malo como la temporada de Quidditch de los Red Dragons.- se escucharon risitas por todo el comedor.-Para otros fue tan asombroso, que jamás lo olvidarán.
Dicho esto, aparté la mirada de Dumbledore para dirigirla a otra persona. Mis ojos verdes se encontraron con los ojos cafés de James. Al verlo de esa manera tan directa, me estremecí.Nos miramos unos segundos. Sonreímos al mismo tiempo. Sí, este año había sido asombroso. El mejor.
-Cometimos errores- comentó Dumbledore en un tono más grave. Y a mi mente vino mi pelea con Severus. Jamás nos habíamos reconciliado. Recordé también los rechazos crueles y groseros a James. Y por supuesto, apareció en mi cabeza el recuerdo de la noche de nuestra primera cita, dónde todo pudo haber resultado una masacre y un horrible final por mi estúpida curiosidad y mi inútil manipulación. Y vino, finalmente, mi relación a escondidas con James. Fruncí el ceño. Algo me decía que no era correcto esconder eso. Quizás debería seguir a mi estúpidamente enamorado corazón en lugar de mi orgulloso cerebro, y decirlo… gritarle al mundo que…Sacudí la cabeza. No, no podía hacerlo. - Y algunos los reparamos.-continuo Dumbledore.- Aún estamos a tiempo de reparar nuestros errores. Nos equivocamos muchísimas veces, tantas veces que obtuvimos experiencia. Pasamos por muchas situaciones, pero a pesar de todo, nos encontramos aquí, este último día de clases, disfrutando de una deliciosa cena, y celebrando las vacaciones.
-Y cada uno de ustedes, espero, aprendió una lección que no olvidará por el resto de su vida.- prosiguió el profesor.- Este viejo anciano, les desea de todo corazón el éxito y la paz que necesitan en sus vidas. Son tiempos difíciles.- murmuró con un suspiro. Hubo un aire sombrío en el Gran Comedor.- Pero mientras la unidad, la compasión y el amor entre nosotros persistan, seremos invencibles ante aquellos que buscan destruirnos. Porque, muchachos, en la vida solo hay una cosa que puede vencer cada una de las barreras del mundo. Barreras que nos ponen otros… ¡o que nos ponemos nosotros mismos! El vencedor es el Amor.Somos diferentes, pero nuestras diferencias no son ningún impedimento para estar unidos. El Amor vuelve las diferencias invisibles. El Amor es la única cosa que va a salvarnos, es lo que nos hace fuertes. Es el Amor lo que nos creó. Así pues, llenen su vida de Amor, y destruyan esas barreras para siempre.
El Gran Comedor estalló en un aplauso cuando Dumbledore terminó de hablar. El alboroto se fue calmando poco a poco, al ver que el hombre todavía tenía unas cuantas palabras más que decir. Cuando hubo silencio nuevamente, Dumbledore sonrió aún más ampliamente.
-Y ahora… ¡prosigamos con la premiación! En cuarto lugar, Slytherin con trescientos doce puntos.La casa de Ravenclaw, en tercer lugar, con trescientos sesenta y tres puntos. En segundo lugar… los leones Gryffindor con trescientos noventa y siete puntos. Y en primer lugar, los leales miembros de la casa de Hufflepuff se llevan la copa, ¡con cuatrocientos ocho puntos!
La mesa de Hufflepuff estalló en una celebración, mientras el Gran Comedor era decorado mágicamente con los colores de lacasa. Aplaudí quedamente, fingiendo una sonrisa. Habíamos perdido, pero al menos habíamos ganado el segundo puesto. No estaba tan mal, pero, me hubiera gustado haber tenido la victoria completa.
-Pero, tenemos otros premios que dar.- repuso Dumbledore, con una pícara sonrisa.- Hay algunos alumnos que merecen ser nombrados, debido a los acontecimientos recientes. Me gustaría felicitar, en nombre de todo Hogwarts, al señor Sirius Black, por su notable lealtad y por su capacidad de ser un excelente amigo.
-¡Canuto!- dijo James, dándole una palmada amistosa a su amigo. Sirius estaba congelado y sonreía nerviosamente. Jamás lo había visto tan serio. Gryffindor entero se abalanzó sobre él, con una oleada de salvaje alegría, a felicitarlo. Los aplausos resonaban por todo el comedor.
-Muchas felicidades señor Black.- continuó Dumbledore.- Estar apoyando a tus amigos en los momentos más difíciles requiere de verdadera empatía. Más sí lo has hecho por siete años. Felicidades, señor Peter Pettigrew, por habernos demostrado que usted posee de esa empatía.
La avalancha de festejo fue tras Colagusano, que se había sonrojado como un tomate. Jennifer, efusiva, se abalanzó sobre él, echándole los brazos alrededor del cuello y llenándole el rostro de besos, haciendo que se sonrojara más. No pude evitar reír al notar el parecido de mi amiga con Gretel.
-A veces hay momentos dónde la vida nos hace caer. Está en nosotros sí decidimos levantarnos o no. Al señor Remus Lupin.- Lunático abrió mucho los ojos, sorprendido.- Es necesario felicitarlo por su fuerza en los momentos difíciles, por su valentía, su fabulosa moral y su capacidad de perdonar a un amigo.- repuso Dumbledore con una sonrisa.
En el rostro de Remus se dibujó una cansada sonrisa. Los ojos del chico brillaban con emoción.
-A veces el Amor nos hace cometer tonterías.- rió Dumbledore.- Pero el señor James Potter sabe ser siempre leal a sus amigos. Es tremendamente perseverante, nunca se rinde…
-…oh sí…- murmuró Canuto.
-Y su valentía lo llevan a hacer muchas travesuras que causaron caos en los siete años que estuvo en Hogwarts. - Hubo unas cuantas risas ahogadas.- Pero también lo impulsó a luchar a muerte para salvar a las personas que quiere. Y en este aspecto, podemos felicitar al señor Potter por tener lazos muy fuertes de Amor… y de Amistad.
-¡James!- sonreí, entre los vítores y aplausos. Rodeado de abrazos y palmadas, James se giró a guiñarme un ojo.
-Y nuestra última felicitación…- interrumpió el profesor. Todos se callaron.- Va para Lily Evans.
Me quedé sin aliento. ¿Había escuchado…"Lily Evans"? ¿Yo? ¿Yo había ganado algo? Pero… si solo me había dedicado a chismear, manipular y llorar. ¿Por qué deberían de felicitarme? No lo merecía. ¡No había hecho nada!
Sentía como si todo Hogwarts estuviera mirándome, y me sonrojé tanto como Colagusano, mientras deseaba poder volverme invisible en ese momento. Escuché los acelerados latidos de mi corazón resonando en mis sienes. Una gota de sudor comenzó a resbalar por mi cuello, mientras Dumbledore continuaba hablando.
-El amor y el orgullo pueden ser nuestra defensa más poderosa. Pero también el camino a nuestra propia destrucción. Y la señorita Evans, tiene un corazón enorme lleno de bondad. Haría lo que fuera por proteger a los suyos. Felicidades por romper las barreras que impiden la unidad, y por hacer de las diferencias factores totalmente invisibles a su cariño.
-Felicidades, Pelirroja. Te lo mereces. - me susurró James, por lo bajo. Entre los aplausos, le dirigí una sonrisa, aún sin poder creer que todas esas cosas lindas que Dumbledore había dicho estaban relacionadas conmigo.
-Ahora, les pido a los cinco mencionados pasar al frente, por favor. - ordenó el profesor. Corrimos, preguntándonos que seguía ahora. Fui consciente de que todos nos miraban, y me sonrojé todavía más. Por si fuera poco, a mi lado caminaba James, un poco nervioso e incómodo. Era algo extraño, pues siempre creí que disfrutaba ser el centro de atención…
Sentí cómo sí estuviera teniendo una sorpresiva revelación, mientras caminaba hacia el estrado bajo la mirada de Hogwarts. ¿Por qué escondía lo mío y lo de James? James no era el ser arrogante y sin sentimientos que yo había creído que era por más de siete años. Y pesar de que anteriormente juraba que él era un odioso, había estaba enamorada de él desde primero. Quizás esos adjetivos con los que describía a James eran mi manera de proteger mi orgullo. Quizás James nunca hubiera sido tan arrogante y estúpido, si no que era lo que yo quería creer sobre él, para no seguir embobada con un Merodeador.
James había cometido errores, por supuesto, pero era como todo ser humano: tenía sus defectos…y sus virtudes. Al igual que yo, que Jennifer, que Colagusano o que Remus. Ninguno de nosotros era totalmente malvado y totalmente bueno. Entonces, sí James y yo éramos iguales, ¿por qué esconder que lo quería?
¡Sí yo creía que James era el ser más asombroso del mundo! ¿Por qué esconderlo, sí realmente moría de ganas de contarle a Jennifer sobre nuestras citas? ¿Por qué no gritar al mundo que yo tenía ese poder del Amor que Dumbledore había dicho? Sí Jennifer quería a Colagusano, y Nany al Slytherin… ¿qué diferencia había entre James y yo? ¿Qué importaba lo que las personas pensaban sobre nuestra relación, mientras yo fuera feliz?
-¿Todo listo?- murmuró Canuto a Remus. Este asintió. James abrió la boca para replicar.
-¿Qué demonios están planeando?- pudo decir, antes que sus palabras se vieran ahogadas por la voz de Dumbledore hablando con mucha emoción. Sirius movió los labios diciendo: "Confía en nosotros" y James no pudo decir nada más.
-¡Estos cinco, son los ganadores del Premio Anual de este año escolar! ¡Démosles un fuerte aplauso!
Muy apenas logré escuchar lo que el profesor decía, y segundos después, cuándo todo el colegio estaba sumido en el ruido de múltiples y fuertes aplausos; capté lo que esas palabras significaban. Y el tiempo pareció congelarse
-¡Y yo que creí que no me graduaría!- bromeó Sirius, henchido de felicidad. Nos pasó a Colagusano y a mí un brazo por los hombros, mientras en un ataque de risa, los tres celebrábamos nuestro triunfo.
¡Era el Premio Anual! ¡No podía creerlo! ¡Debía de ser imposible! ¡Siempre había deseado ese premio…y ahora, lo tenía! ¡Era el Premio Anual!
Sentí cómo sí algo que se estaba conteniendo en mi interior, algún tipo de bomba, explotaba. Y llenaba mi interior de felicidad. ¡Quería ponerme a saltar, a gritar, a bailar!
Y toda esa felicidad, la quería compartir con una sola persona.
Entre los aplausos, el festejo y los gritos de júbilo, mis ojos se encontraron con los ojos cafés de James. Supe, con una sola mirada que me gustaría perderme en esos ojos cafés, cálidos y amables; por el resto de mi vida. Porque los necesitaba ver para saber que estaba viva, los necesitaba ver para sentirme totalmente feliz. Pues esos ojos cafés tenían un sentimiento tan intenso y puro que no podía sentirme completa sin haberlos mirado. Y mi vida no hubiera sido nada si mi mirada nunca hubiera terminado viendo esos ojos cafés.
Lo quería demasiado. ¡Y sí, no importaba que el mundo se enterara de que los dos nos amábamos! Eso era algo que debía de presumir, de gritar por el mundo entero, de publicar en El Profeta: ¡lo más lindo que había en mí debía de extenderse por el mundo! ¿Por qué no gritar que había encontrado al amor de mi vida? ¿Por qué no gritar que me perdía en los ojos de James cada vez que lo miraba? ¿Por qué no gritar que lo necesitaba para ser feliz? ¿Por qué no decir que quería abrazarlo y revolverle el cabello? ¿Por qué no decir que lo amaba con locura, y daría mi vida por él?
Le sonreí a James, y ese gesto fue suficiente para que, sin necesidad de palabras, los dos supiéramos que era lo que seguía.
Y sin importar los muchos ojos que nos miraban, maestros, alumnos; sin importar que nos juzgarían, sin importar que muchos no aceptarían nuestra relación; me lancé sobre James, rodeándole el cuello con los brazos. Los brazos de James correspondieron a mi abrazo con cierta torpeza, y noté que sus manos temblaban ligeramente. Entonces, le susurré al oído:
-Te quiero, James. Gracias por todo.
Él rió y fue una risa de alivio y total felicidad.
-Pelirroja, ¿Serías mi novia, por favor?
-No podría decirte que no.
Y entonces, mientras ambos sonreíamos y nos mirábamos a los ojos, mis labios buscaron los suyos, hasta que formaron un beso apasionado, salvaje, dónde desbordaba la lujuria y el deseo enloquecido de estar besando a un hombre tan increíblemente sensual que…
-¡James!- lo regañé, mientras todos estallaban en un ataque de risa.- ¡Eso no fue lo que en verdad pasó!
-¡Por supuesto que sí!- respondió él, haciéndose el inocente, pero con una sonrisa traviesa en el rostro.
-Es mentira, vamos, no le crean a este arrogante Potter.- insistí, frunciendo el ceño.
-Yo recuerdo que vi una lengua entre ustedes…- comentó Sirius. Pero tuvo que callar cuando recibió un fuerte manotazo de parte mía.- ¡Qué! ¡Solo digo lo que vi!
-¡Oh, por Dios! Solo termina la historia y ya.- refunfuñó Jennifer. Canuto la miró extrañado.
-¡La has escuchado cientos de veces!- le espetó.
-¡Tú también!- replicó ella.
-Oh, ya cállense. Mañana es la boda de estos chicos,- comentó, muy seria, señalándonos a James y a mí. Sentí un ataque de nervios en el estomago.-Y no pueden desvelarse.- gruñó Nany. Ambos callaron, conteniendo una carcajada.- Prosigue, Lily.
Entre la alegría, olvidé por completo que me encontraba frente a todo el colegio, cuando los labios de James se posaron con delicadeza sobre los míos. En ese instante, Hogwarts entero estalló en una ola de aplausos que seguramente era tan fuerte que llegaría hasta la Luna.
Pero lo único que importaba en ese momento, era James. Cerré los ojos, y contuve un suspiro. Había sido el momento más dulce y tierno de toda mi vida, y deseé que pudiera durar para siempre. Porque jamás había sido tan feliz, y ahora el Premio Anual no parecía tan importante.
Entonces, el resto de los Merodeadores se abalanzó sobre nosotros, rodeándonos de abrazos y palmaditas en la espalda.
-¡Por fin, por fin!- rugía Canuto, mientras revolvía el pelo de James, quién sonreía enormemente, mientras le daba las gracias a sus amigos sin parar. Dumbledore, traía el trofeo dorado del Premio Anual en sus manos, mientras sonreía también. Nos lo entregó con orgullo, y aplaudió alegremente frente a nosotros.
-Felicidades, chicos.- murmuró, antes de retirarse. Entonces, volví mi mirada hacia un punto en específico del mar de aplausos y alegría que era el Gran Comedor. Una mesa verde y plateada, mucho más tranquila que el resto de las demás, dónde un punto negro y serio resaltaba entre el resto. No aplaudía, no sonreía. Había en su cara, más bien, una mueca de horrible desprecio.
Severus me miró por unos segundos. Y entonces, sin que yo me lo esperara, sonrió. Fue una sonrisa triste, pero era una sonrisa. Se la devolví sin pensarlo.
Mis dedos se entrelazaron con los de James, mientras bajábamos finalmente del estrado, dirigiéndonos a nuestra mesa. Había perdido el miedo, mientras tuviera su mano sobre la mía. Hacia cualquier parte que mirara, podía ver sonrisas. Incluso en los profesores, en los grises fantasmas.
-¡Felicidades por su premio!!- rugieron Jennifer, Alice y Nany apenas nos sentamos.
-Ya era hora, ¿no?- murmuró Nany, guiñándonos un ojo.
-Así es.- interrumpió Sirius.- Evans es una Merodeadora ahora.- sonrió.
-Gracias, Sirius.- respondí.
-¿Sirius? ¡Bah, tú dime Canuto! Tú también necesitas una apodo, de hecho… ¿qué tal…?
-No lo digas o te asesinaré, Canuto.
-Sabes, creí ver una lengua mientras se besaban…
-¡Sirius!- exclamamos todos.
-Le has quitado todo lo romántico a esto, Canuto.- bromeó James. Sus ojos brillaban de emoción.
James y yo cruzamos una mirada. Y sonreímos. Y supe que lo amaba, y él me amaba. Y estaría con él para siempre, a pesar de lo oscuras que podrían ser nuestras épocas. Valía la pena luchar por amor.
-¡Aw! ¿No es hermoso?- bromeó Canuto, fingiendo la voz, volviéndola más aguda y sensual. - Por cierto, Pelirroja, ¿Te he contado que James quería tener ocho hijos contigo?
-¡Canuto!- lo regañó James, avergonzado.
-¿Ocho hijos?- repetí, anonadada. James se apresuró a arreglar las cosas.
-Bueno… ¡solo sí tú quieres claro! ¡Si no, no hay problema, porque…!
-¿Bromeas? ¡Yo quería tener diez hijos!
Todos estallamos en una carcajada.
-Un momento.- pedí, levantando una mano para pedir silencio.- ¿Qué planeaban ese día? No me digan que nada.- los amenacé. Canuto y James cruzaron una mirada.
-Bien, nuestro plan era llevarte a algún lugar privado y romántico dónde James te pediría que fueras su novia. Pero quisimos hacerlo en grande… pero Colagusano vomitó nuestro plan. Así que pensábamos improvisar… pero lo que ustedes hicieron fue mejor.- aseguró Canuto. Levanté una ceja.
-Bien, creo que es hora de irnos.- dijo Remus, con una sonrisa cansada. Canuto, Colagusano y James reprocharon esto cómo sí fueran niños pequeños haciendo berrinche a su madre.- Mañana es la boda.- fue lo único que Lunático dijo, y fue suficiente para que los Merodeadores de levantaran de sus asientos y comenzarán a retirarse.
-¡Eh, un momento!- los detuvo Jennifer- ¡No dejarán mi casa así de sucia!
-Era lo justo lo que pensábamos hacer.- inquirió Canuto, con una sonrisa, mientras salía de la sala rápidamente, en dirección al vestíbulo.
-¡Eh! ¡Al menos llévate tus sucios y apestosos calcetines!
-¡Soy el padrino! - replicó Sirius, a modo de excusa. Jennifer suspiró audiblemente.
-Qué bueno que jamás salí con él.- murmuró. Solté una risita, mientras la veía salir de la habitación con los calcetines de Canuto en las manos, agarrándolos cómo sí fuera algún tipo de sustancia peligrosa.
-Mañana es el día.- me susurró James.
-¿Nervioso, Potter?- bromeé, guiñándole un ojo. Me sonrió dulcemente.
-No te imaginas cuanto. ¿Y tú, Evans?
-Más de lo que crees.
Reímos un momento, mientras él me pasaba un brazo por los hombros, con cariño.
-Hay algo que nunca te he dicho.- murmuró, un poco azorado.- Gracias por aceptar esa primera cita conmigo.
-Gracias a ti por haber insistido tanto.- respondí.
-Sabía que estabas loca por mí, así que no perdía las esperanzas.- bromeó.
-Sigues siendo tan creído e inmaduro como siempre. -Repliqué. Él soltó una risita.
-Es que quiero estar seguro que no me dejarás plantado mañana en la iglesia.- dijo, muy serio. Puse los ojos en blanco.- ¡Es solo una comprobación!
-¿Desde cuándo eres tan preventivo?-lo reté, frunciendo el ceño. Se encogió de los hombros.-¿Cómo quiere que te lo compruebe?
-Pelirroja, ¿Te casarías conmigo, por favor?- sentenció, muy serio. No pude evitar sonreír.
-No puedo decirte que no.
Y nuestros labios se unieron nuevamente en un tierno beso, cargado del amor que sentíamos el uno por el otro. Vino a mi memoria, aquél primero beso. Mañana era nuestra boda, y estaba ansiosa, tan emocionada como nunca antes. Y di las gracias a todas las fuerzas y dioses que pudieran existir, por haber dicho que sí a aquella cita. Ese "sí" había sido el comienzo de una vida perfecta.
Y sería para siempre.
Fin
-¡Yo veo una lengua!- interrumpió la voz traviesa de Sirius. James y yo nos separamos al instante, y nos abalanzamos con un gruñido sobre él, mientras estallábamos en un ataque de risa.
-¡Canuto!
¿Fin?
¡Hola!
¡Por fin es el final! Yo no me la creo. No siento como si hubiera terminado. Casi me imagino que solo estoy publicando un nuevo capítulo, para después escribir el siguiente a medianoche a escondidas de mi madre xD en los pequeños espacios de tiempo libre. Pero, no, ya no habrá más fic.
Este el final. Y bueno, sí he de ser sincera, a mí no me gustó el final :S hay algo que no me gustó en él, y no sé bien qué es :/ Pero bueno, este fue el final que tuve planeado desde hace mucho, así que…
Hace casi un año, que está historia inició. Recuerdo que en ese entonces, quería explorar más el mundo del fanfiction, probar cosas nuevas, tramas nuevas, parejas nuevas…y escogí a esta pareja para un nuevo fic. Les confieso, y me da mucha risa recordarlo, que al iniciar esta historia no tenía la más mínima idea de cuál iba a ser la trama del fic xD Solo decía: es un Lily/James y… y ya:P Siempre he sido muy espontanea :D Pero después de unos cuantos párrafos del primer capítulo, inventé una trama, y bueno… En lo personal, a mi me gustó mucho el fic. Es alegre, romántico, cómico… era como un descansito a mis otros fics dramáticos y llenos de misterios, asesinatos, romances que dan miedo, etc. Disfrutaba mucho escribir está historia y estoy segura de que la extrañaré muchísimo. Algo que la hacía más diferente al resto de mis fics, es que cada uno de los capítulos incluía un fragmento de una canción. Generalmente, eran canciones que me gustaban mucho, y eso hacía de la escritura del capítulo algo más… liviano, tranquilo y alegre.
"Pelirroja, ¿saldría conmigo, por favor?" ha obtenido hasta hoy, sábado 30 de julio (mañana cumple años Rowling y Harry Potter, ¿no? xD) del 2011, un total de 5,674 lecturas, 71 comentarios, 132 favoritos, 11 capítulos en 97 páginas y 35,980 palabras. Esto la convierto, en mi historia más leída y con más favoritos :D Y todo esto, es gracias a ustedes.
Les quiero dar mis gracias, de todo corazón, por haberle dado una oportunidad a este fic,y a su autora :D Aún soy nueva en el mundo del fandom, pero la verdad es algo que me apasiona muchísimo. Escribir me encanta, y por eso significa mucho para mí ver que le dieron una oportunidad a este fic. ¡Espero que les haya gustado!
Y bueno, los invito con mucho gusto a ver mis otros fics. Quizás alguno les guste, y se encuentren con una historia entretenida que leer. xD
¡Muchísimas gracias por todo! ¡Gracias totales y reverencias para ustedes! Espero verlos pronto :D
Atte.
Silencio13