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Pelirroja: ¿Saldrías conmigo, por favor? — capítulo 2
**Capítulo 2:**James se desespera…
"Yo quisiera ser ese por quien, tú te desvelas y desesperas.
Yo quisiera ser tu llanto, ese que viene de tus sentimientos"
Yo quisiera, Reik.
La sala común de Gryffindor estaba muy poco abarrotada, lo que significa… ¡Los Merodeadores dominan al mundo!- Más bien la sala…-
Vale, vale, no estaba de humor. No estaba nada feliz. Por favor, es fácil saber porque. -Cof, cof, Pelirroja, cof, cof…-
¡No podía dejar de lamentar la estupidez de Colagusano! Esto pedía venganza…pobre Colagusano. Todo iba a salir perfecto, hasta que a Colagusano se le hizo la boca gigante y dijo:
-¿Saco el cartel ya?
¡Ay, Colagusano, que tonto eres! Lunático y yo habíamos perfeccionado el plan. Primero, ser románticos con la notita de Encantamientos. Era la clase favorita de Lily, y debía estar de buen humor.De acuerdo, la nota no funcionó, quizás porque mi poesía fue demasiado metafórica para Lily.
Si la nota no funcionaba, iríamos a lo directo: Acorralarla y sacar el cartel después de que yo declara mi amor. Pero, no, Colagusano tenía que salir con su "pequeño error". ¡Pequeño su cerebro!
Por si fuera poco, todo hubiera funcionado si Colagusano hubiera sacado el cartel correcto, pero no. Colagusano fue tan estúpido que se equivoco de cartel, y saco la crema rejuvenecedora de la madre de Canuto. Vaya suerte…Me preguntó cómo pudieron confundir los carteles.
-Eh, James…-comenzó Canuto.
-¿Si?
-¿Recuerdas lo que dijo Evans sobre ponerle algo en la comida a Snape?
-Si…-respondí, preguntándome que estaría imaginando mi amigo. Sirius sonrió ampliamente.
-¿Quieres intentarlo?
¡Oh, jejeje! Ese Sirius sí que sabe como animarme. Sonreí con una sonrisa del mismo tamaño que la de Canuto… o más. Nada mejor que molestar a Quejicus en caso de grave depresión.
-No es una buena idea.- interrumpió Remus, cuando Sirius y yo ya empezábamos a planear "que" echarle a Snape en la comida. Lunático destruyo nuestra repentina burbuja de felicidad-maldad. Ah, Lunático, siempre tan cuerdo.
-¿Ahora eres amigo de Quejicus?- lo reto Sirius.
-No. Lo digo por Lily, Cornamenta.- especifico Remus, hojeando con pereza un libro que estaba leyendo.
-¿Lily? ¿Qué tiene ella que ver?- pregunté, presa de curiosidad. Remus suspiró desesperado y abrió la boca para responder, cuando…
-¡Se que sucede!- interrumpió Sirius, triunfante.-Se acerca luna llena y Lunático esta de mal humor.- murmuro, en un tono más bajo. Remus le lanzo una mirada mal humorada. No le hacía ninguna gracia.
-¡Espera Canuto! ¿Qué pasa con Lily?- insistí. Remus sonrió por su triunfo.
-Lunático 1- Canuto 0.- agregó Remus, antes de comenzar con su explicación.- Nos dijiste que querías tomarte en serio lo de Lily ahora, ¿no? Si torturas a Quejicus, ella solo pensará que eres un inmaduro. Y ya viste que no le agrada tu inmadurez.
-Bendito seas, Doctor Corazón.-refunfuño Sirius.
-¡Ese es mi Lupin!- festejé.- Lo siento, Canuto, dejemos las bromas a Quejicus para después de la boda.
-¿Boda? ¿De qué hablas?- preguntó Sirius, ahora lleno de curiosidad. Sonreí con suficiencia, mientras me señalaba a mi mismo con el dedo pulgar.
-Me casaré con Lily y tendremos ocho hijos.
Fruncí el ceño cuando Los Merodeadores presentes estallaron en una carcajada con ganas.
-¿Casarte? Vaya, si que vas en serio, Cornamenta…- dijo Sirius, respirando entre risas. Lo mire despectivamente y el detuvo su risa perruna. Lunático hizo lo mismo, sin buenos resultados.- ¿Y cómo harás que Lily acepte?
-Somos medias naranjas… pero ella se sigue sintiendo calabaza.- excusé.
-Claro… ¿la mejor manera de transformar una calabaza en una naranja es diciéndole: Oye tú, preciosa, sé que me quieres?- preguntó Lunático, entre risas.
-Vale, vale…quizás no fue bueno usar esa técnica con Lily… pero con las demás si funcionaba.
-Pero las otras eran mandarinas, Lily es la gran naranja.- bromeó Canuto, riendo aún con esa risa perruna que tenía.- ¿Cómo crees que Lily aceptará tener ocho hijos, amigo?
-Primero el matrimonio, los hijos vienen después.- expliqué. Quería lo suficiente a Lily para respetarla y cuidarla. Pero… ¿por qué nadie me lo creía?
-Si logramos que Colagusano no se equivoque de cartel en la próxima…- comenzó Remus, dejando la oración al aire. Entonces, todos nos dimos cuenta de algo y dijimos al unisonó, preocupadamente:
-¿Y dónde está Colagusano?
Después de usar mi capa invisible para buscar a Colagusano por todo el castillo, lo encontramos encerrado en un armario en el sexto piso, sin memoria. Creo que alguien trato de torturar a nuestro Colagusano. Pero eso no importa ahora, necesitamos un plan y la venganza llegará después.
Nos reunimos en nuestra habitación compartida. Colagusano dormía y eso era bueno, pues sus ideas no eran especialmente…buenas. Pero no me malinterpreten, yo aprecio mucho a Colagusano, pero no le confiaré nuevamente un papel tan importante.
-Deberían hacer una historia sobre nosotros.- dijo Sirius, recostado en su cama de dosel, mirándonos a todos. Remus cabeceaba somnoliento. -Imaginense: El Gran Sirius Black, hijo odiado de la familia Black, único en Gryffindor. Increiblemente atractivo y perfecto en magia… luchador incansable del bien…
Un almohadazo hizo callar a Canuto. Remus soltó una risa cansada.
-Lunático 2- Canuto 0.- murmuro, antes de recostarse en la almohada. Fue mi turno de actuar. Saque mi varita, murmure unas cuantas palabras, y en un segundo, Remus estaba colgado en el aire, boca abajo.
-¡No te duermas! ¡Quiero un plan!- exigí. Remus pareció tener ganas de matarme. Deje caer a Lunático bruscamente. Colagusano ronco entre sueños.
-Shhhh.- siseó Sirius, observando maternalmente a Colagusano. Me estremecí ante tal mirada. - Dejen al pequeño Pete dormir. Ahora, déjenme continuar: Esta James Potter, un maldito acosador que lleva acosando 7 años seguidos a la misma chica, desea un matrimonio serio y formal, que dure más allá de la muerte, y que deje muchos recuerdos y ocho hijos.
-Bien dicho.- dije, aplaudiendo.
-Shhh. Deja dormir a Pete.- gruño Canuto, mientras Remus se sentaba en la orilla de su cama, sabiendo que no podría dormir.- Esta Lunático, demasiado serio, a mi gusto. Remus Lupin, un atractivo y sexy licántropo que envidia a Sirius con… ¡Auch!
-¿Atractivo y sexy licántropo?- cuestioné, escéptico. Sirius se encogió de los hombros.
-¿Qué? Remus es guapo… ¡es una broma, Lunático, tranquilo! Deja de lanzarme cosas. Espera… ¿James, no eran tus lentes?
-¡Maldita sea! ¡Reparo!
-Y está Peter. Él… él… bueno, él… la verdad no se para que sirve Peter.-continuó Sirius, pensativo.
-Nótese la maldad.-susurre. Justo en ese instante, Colagusano hablo en sueños.
-Lily…Evans…-murmuro. Me arrogue contra él, inmediatamente. ¡No me podía traicionar así!
-¡James, detente!- dijo Remus, mientras Sirius me evitaba asesinar a golpes a Colagusano.
-Lily y James…-termino Colagusano, aún dormido. Pero que sueño tiene este chico. Suspiré de alivio.- Quejicus…
-¡Qué asco!- exclamamos Sirius y yo al unísono. Era perturbante que Colagusano soñará con Snape y su gran narizota chismosa.
-Cornamenta, quieres un plan sí o no.- apremió Remus. Tenemos a un lobo enojado… pero muy inteligente.
Así es como este día llego con un nuevo plan para mi pelirroja. Que no puedo entender porque nadie cree que lo que siento por ella es serio. ¿Qué tan difícil es? Quizás he sido bastante… arrogante- ¡es algo muy maduro aceptar tus errores!- pero ya madure. Soy todo un hombre, muy responsable y maduro.
-Canuto.
-¿Si, Cornamenta?
-¿Me pasas el cereal?
-¿Cuál?
-El que tiene formas de snitches.
-Muy maduro, James.
¡Nuevo día, nuevas oportunidades para conquistar a la pelirroja! Ahora sí, teníamos un plan. Y si el plan no funcionaba, teníamos un plan B. Pero de momento, plan A activado.
-Eh, Lunático… mira quien está ahí.-dije, señalando discretamente a una persona especial que entraba al comedor, lista para desayunar.
-Conquístala, tigre.
-¿Me perdí de algo?- preguntó Colagusano.
-Cállate, Colagusano.- le respondió Sirius.
-Nótese la maldad.- interrumpí. Colagusano no respondió al insulto de Sirius. Bueno, nunca lo hacía.
-Suerte, Cornamenta.
Mientras me dirigía a acosar, digo, a hablar con mi pelirroja favorita, un ataque nervioso me llegó al alma. Si no funcionaba esta vez, tendría que tomar medidas fuertes y torturadoras.
Todos, y me refiero a todos, se preguntaban porque mi obsesión, enamoramiento con Lily Evans. Porque siendo James Potter, nótese la humildad, era sencillo tener el amor de cualquier otra chica… pero yo quería a esa chica. Y no era capricho, simplemente mi querida Lily era especial. Era la especial. La escogida. La elegida. Era la persona perfecta con quien pasar el resto de mi vida.
Tan solo ella…yo… Los Merodeadores…y mis ocho hijos.
-¡Pelirroja! ¡Mira qué casualidad encontrarte aquí, desayunando en la mesa de Gryffindor en esta bella mañana de martes!- dije, sentándome entre Lily y su amiga parlanchina que no me acuerdo como se llamaba… pero acosaba a Canuto.
Vi como mi pelirroja tomaba un tono pálido y luego se ruborizaba. Oh, que hermosa se veía con las mejillas sonrojadas al igual que su rojo cabello.
Pero Lily arruinó nuestro momento amorosamente romántico, poniéndose de pie, murmurando algo ininteligible y huyendo, corriendo hacia la salida.
-¡Eh, Lily!- le grité, causando la mirada severa de McGonagall sobre mí. Muy tarde, la pelirroja había desaparecido por completo. Miré a su amiga, quien negó con la cabeza.- Te consigo una cita con Sirius.
Inmediatamente, la amiga morocha de Lily sonrió y asintió.
-Está en el baño de niñas, 4 piso. Detrás del retrato de Lord Migudh, la contraseña es "Avispas habladoras". ¿Para cuándo la cita?- instó con una sonrisa. Algo me dijo que mi pelirroja necesitaba amigas más leales.
-Este domingo, en Hogsmeade.- respondí, mientras me dirigía a seguir a Lily.-Sin besos y sin noviazgo garantizado, ¿vale?
-Vale.- respondió la chica. Corrí tras mi pelirroja, pensando que a Sirius no le importaría saber que tenía una cita para el domingo.
Esperé afuera del baño- ¿qué? ¿esperaban que entrará?- a que Lily saliera. Justo en el momento que era hora de ir a clases, la pelirroja salió, mirando preocupadamente hacia todas partes.
-¡Lily! ¡Qué casualidad…!- mencioné, llegando de sorpresa y pasándole un brazo por los hombros.
-Qué casualidad, Potter acosador. Casualidad mis medias, que tengo Herbología y no llegaré tarde.- dijo Lily, alejándose de mí y mirándome con odio… ¡Pero qué bonitos ojos tiene!
-Qué bonitos ojos, pelirroja. Se ven bastante atractivos cuando me miras así. Te acompaño a Herbología.- me ofrecí, caballerosamente. Me pareció una buena idea hacer notar a mi pelirroja lo caballeroso que ese gesto era.- ¿Qué te parece, eh? Ahora soy bastante maduro y caballeroso, ¿verdad?
-No. Esfúmate.- respondióLily. Oh, pero que melodiosa voz. Pero yo no me rendiría tan pronto. Seguí a Lily por una serie de pasillos repletos de alumnos, dirigiéndose a sus clases.
-No me rendiré, Lily. No esta vez…- canturreé, mientras llegábamos a la escalera de caracol. Lily se ruborizo aún más.- ¿Me das una oportunidad? ¿Quieres venir conmigo a Las Tres Escobas este domingo?
Lily me miro con esa mirada profunda y sincera que tenía.
-No, Potter. No quiero.- me dijo. Oh, pero que voz tan fría. Mi corazón merodeador comenzó a romperse en pedazos.
Yo sabía que si Lily aceptaba, yo podía conquistarla…simplemente, su presencia me ponía de nervios y trataba de actuar de una manera normal… lo cual nunca funcionaba.
-Yo se que quieres salir conmigo, solo que no lo aceptas…-comencé con la queja.
-Desaparece. Fuera. No insistas. No me importa. No quiero. No saldré contigo, hagas lo que hagas, digas lo que digas. Es hora de que madurez de verdad, Potter.
¡Oh! ¡Eso había dolido! Y bastante. Y lo que dije después, fue mucho peor.
-Bien.- lo dije lo más fríamente posible.-Como quieras.- Me alejé de Evans sin decir nada más. Plan A, fracasado. Plan B, activado.
Sirius decía que el Plan B era un intento desesperado de que el Plan A funcionará. De acuerdo, yo me estaba desesperando.
¡Era el último año! Lily y yo tomaríamos caminos diferentes, y no iba a permitir que ella se alejara de mí. No sabiendo que yo era la persona que la podía hacer feliz.