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Batidora de Drabbles — capítulo 6

RETO6: El principio de la 10. y el final de la 6. / La señora Norris ve a Cronshacks y || se vuelve loco por la enfermedad

El amor no tiene límites ni siquiera para el reino animal. Él cortejaba a ella con un baile sensual acariciando su cuerpo, entrelazando sus colas. Ella se dejaba hacer y ronroneaba de placer por el contacto de sus pelajes. No sabían si estaba bien o mal lo que hacían, sólo seguían su instinto.

Se veían en las noches, aquellas noches en las que Cronshacks se escapaba del cuarto de su dueña y se reunía con su amada en alguna clase vacía, en el gran comedor o en cualquier sitio donde pudiera encontrar calor mutuamente.

Ellos no sabían sobre la sala de los Menesteres, pero si llegaran a tener conocimiento y la sala quisiera abrirse para unos seres tan inocentes e irracionales, seguramente encontrarían, con todo lujo de detalles, una estancia placentera para retozar.

 ***

Los días pasaban y Filch, el conserje del colegio Hogwarts, no encontraba casi nunca a su querida señora Norris. Siempre, siempre estaba con él, a todas horas, pero ahora desaprecia sin dejar rastro.

Un día, el profesor Dumbledore le comento a Filch que lo mejor para una persona u animal era encontrar el amor. Aunque el conserje no poseyera muchas luces en su cabecita, una se encendió inmediatamente: su gata, la señora Norris, estaba con otro gato.

Con ese pensamiento, un día decidió seguir a su querida gata y pudo ver como ronroneaba con las caricias del gato de la niña del pelo de arbusto. Su ira fue inimaginable por lo que decidió hechizar a Cronshacks. Pero Filch no sabía magia pero en sus años en Hogwarts había confiscado muchos objetos prohibidos y uno de ellos le sería de gran ayuda.

Esa noche, mientras su pequeña gata dormía, él le echo unos pequeños polvos por su pelaje. Cuando la señora Norris fue al encuentro de su amado Filch fue detrás. Cuando Cronshacks la vió se volvió loco, comenzó a bufar, se le erizó el pelaje y sacó las uñas. La señora Norris se asustó y salio corriendo hacia los brazos de su amo. Mientras Filch se la llevaba en sus brazos ella maullaba desconsolada. Eran maullidos lastimeros.

Al día siguiente, en una de sus rondas, la señora Norris se encontró con Cronshacks. Se miraron a sus ojos gatunos y ella pasó de largo.

El amor es efímero y doloroso y más si alguien se entromete.