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Historia 56112 — capítulo 30
Francisco no esperó a estar a solas en el cuarto para llamar al celular de Carmela.
-Hola;ya llegué.-le dijo.-ya estoy acá.Por favor ven a buscarme al hotel España.
-¿El hotel España?.-pronunció Carmela con un hilo de voz pensando en Aníbal.
-Sí,es la mejor opción de la zona,¿no te parece?
-Claro Francisco.Ya salimos para allá con Luz.Después vemos lo que quieras hacer.Dame un rato para organizarme.No te esperábamos hoy.
-Es que adelanté el viaje.Te espero.Nos vemos.-le dijo cortando y fingiendo normalidad como si nada hubiese sucedido para no inquietarla,para que no manejara nerviosa.
-Deberías haberle dicho que hablamos.Ella ahora debe estar muy sorprendida.
-Por eso no le conté nada.Le hablé normal.
-Francisco parece que no conocieras a Carmela.Creo que así la dejaste con las peores expectativas.Pero bueno.¿Trae a la nena?
-Sí.-le respondió tajante,aunque sin odio.Él era incapaz de experimentar ese sentimiento.
-Entonces me voy a callar mientras tanto.No sea cosa que mi indiscreción traiga problemas.Te dejo.Y espero de verdad,que puedan hablar tranquilos por tu hija.Ella está al margen;ya te lo dije.
Francisco no respondió nada.
Vio a Aníbal dejar el comedor,luego de que le palmeara la espalda como el viejo amigo que había sido alguna vez y cuya relación se había terminado al haber abierto aquella puerta del beso del fracaso,y del final.
Aníbal se encerró en el cuarto,y se dejó caer sobre la cama.
Se debatía entre decir y no decir.Pensaba en Luz,y optaba por contenerse.
Pero luego tomaba en cuenta a Carmela y venía a su mente el tema de prevenirla a través del celular,aunque luego volvía a desistir y así seguían sus incertidumbres.
Pensó entonces en los tiempos que sabía calcular,en la distancia que había desde el hotel a la casa de los Tenaglia;en cuanto tardaría Carmela en estar lista.
Tanto pensó y razonó,que tomó el teléfono entre sus manos,y redactó un breve mensaje que dijera poco,pero mucho a la vez.
Un texto que no cambiara las cosas ni generara angustias,y que indicara que había novedades.
Pulsó enviar para aquellas dos palabras "Quédate tranquila",y aprisionó una vez más ese libro que sin dudas tenía la esencia sagrada de Carmela.
Respiró profundo y esperó que el tiempo y las circunstancias se acomodaran en otra escena de esa vida suya y de la mujer que pronto estaría a su lado,que últimamente se había vuelto una continuidad de emociones.
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Francisco se había quedado esperando en el hall del hotel.
Sentado en un cómodo sofá color arena,acallaba sus nervios con caramelos de mentol,mientras el concerje lo miraba trazando una y mil suposiciones,con aquellos escasos elementos que desde que había llegado,había estado tratando de vincular.
Francisco miraba hacia la calle como único punto de su interés,hasta que contempló la pequeña figura de Luz adelantándose a su madre para abrir la puerta.
-Papi...-dijo corriendo a abrazarlo,mientras él notaba lo mucho que parecía haber crecido en su ausencia.
Habían salido a relucir sus ojos simples de buen tipo al contacto con ese ángel sanador.
-¿Cómo estás Francisco?-dijo Carmela dándole un beso,con aquel mensaje de Aníbal bien comprendido,y dispuesta a dialogar con la mejor predisposición.
-Bien.-le respondió sin mucho más que decir,con la certeza de que como mujer ya no le pertenecía,circunstancia que se le había tornado demasiado triste.-Dime tú cómo has estado.
-Muy bien;con muchos cambios en poco tiempo.Quiero que me digas que quieres hacer.Yo sugiero que nos vayamos hasta la plaza.Le compramos un helado a Luz y después que juegue a la sombra;aunque hoy está nublado.
-No hay sol;es cierto.Pero bueno;vamos.Hago lo que te parezca bien.
No fueron muy lejos.Solo dos cuadras separaban al hotel de esa plaza verde y prolija que olía a verano,musicalizada por el canto de los pájaros audibles en la quietud.
-Tenemos que hablar ya con la nena Francisco.Es un buen momento.Quiero que entre los dos le contemos que nos vamos a separar.Que lo sepa desde ahora,así lo puede ir asimilando hasta que terminen las vacaciones.
Carmela parecía una postal rara sentada en aquel banco,iluminada por la claridad del día.
-¿Nunca,en algún minuto pensaste en componer nuestra relación?
-No Francisco.No y no te puedo mentir.Mis sentimientos son otros,y precisamente de eso te quería hablar antes de que Luz te dijera quien vino a Río Angosto.
-No me digas nada que yo ya sé de que se trata.Me encontré con Aníbal en el comedor del hotel,hace un rato en el almuerzo.
Carmela sintió que todas sus sospechas se confirmaban y comprendió plenamente el significado del mensaje de texto que había recibido.No supo qué decir y se entregó a una pausa silenciosa.
-No me expliques nada mujer.Ya él se encargó de cuidarte por decirlo de alguna manera.Y muy bien.Se ve que el tipo te quiere y te respeta.Otro en su lugar hubiera sido más explícito con tal de ganar posiciones.
-No entiendo Francisco,qué es lo que sabes.
-Que ustedes con Aníbal tienen una relación de pareja.Que sienten cosas.Supongo que muy importantes.Eso.
-Francisco escucha.A mi me importa Luz en este momento.Que me ayudes como el papá que eres a decirle con palabras que ella pueda entender,lo que nos pasó.Tenemos que tener mucho tacto porque me muero si la hacemos sufrir por no cuidar la forma.Nuestro tema personal es nada comparado con la estabilidad emocional de la nena.
-Es cierto.Nosotros ya no tenemos solución.
Francisco en ese segundo notó temor y angustia en los ojos de Carmela,como si se preparara para una agresión o una intolerancia de parte suya.
-No tengas miedo Carmela.No voy a usar a mi hija para hacerte problemas.No me olvidé de todo lo que me diste.
-Fue lindo lo que tuvimos,es verdad.Valioso y para mi un buen recuerdo.
-Pero terminó y ya va siendo la hora de que yo lo acepte.Mira;ahora sentemos a Luz entre los dos y de a poco le podemos ir contando que ya no vamos a vivir juntos.
-Pero que siempre la vamos a amar Francisco.Que le quede claro eso.Y que no hay peleas entre nosotros.Simplemente que cada quien va a tomar un camino diferente en la vida.Tenemos que repetirle mucho que el cariño hacia ella jamás va a cambiar y que la vas a visitar todas las veces que quieras.Que es una cuestión de casas distintas.
-Carmela...ni explicado para una criatura resulta menos triste.Pero así vamos a hacer.Voy a quedarme hasta el lunes para ver como lo toma Luz y después ya viajo a organizar trámites cuanto antes,así pronto nos deshacemos del tema legal.
Francisco hablaba con las mismas proporciones de serenidad y dolor.Aunque no lo expusiera abiertamente.
-Yo me voy a quedar hasta fines de febrero.Luz acá está muy contenida.Fue un acierto venir.Aunque para papá haya sido tarde.Pero bueno;me gané a Georgi y eso me ayudó mucho a sanar heridas.Sabes el tiempo cura Francisco.No es un cliché.Es así.Nos va curando de a poco.
Él asintió mientras observaba a su hija jugar con las palomas que volaban desde el campanario de la iglesia.
Ya sus celos le habían dado un respiro y lentamente le había llegado la aceptación de la realidad.De una realidad que no lo favorecía en absoluto en cuanto a sus deseos,pero que con madurez debía asimilar para la salud de su alma y de la de su hija.
Cuando llegó el momento difícil de llamar a la pequeña,tal y como Carmela había ensayado previamente,ambos se encomendaron a la cuidadosa tarea de decirle lo que sucedía,sin dejar de abrazarla y sin que las lágrimas ganaran sus ojos de buena gente,para que su ángel no se entristeciera.
Le explicaron todo con calma,con un lenguaje sencillo,con respeto por esa esencia pura de princesa cristalina.
Respondieron todas y cada una de sus preguntas de forma natural y relajada,aclararon sus dudas con paciencia,y rogaron a los cielos que nunca le doliera la verdad tangible y plasmada en los hechos de esa separación.
Luz los escuchó atentamente.Era una nena muy madura y hábil para adaptarse a los cambios,y esa cualidad la favorecía enormemente.
Por eso,cuando los abrazó con una sonrisa,y se fue de nuevo a jugar con las palomas blancas que parecían traerle solo buenos augurios,Carmela y Francisco supieron que a pesar de sus miedos lógicos,todo había sido en principio para bien.
Se miraron a los ojos.Ambos querían llorar;pero no debían hacerlo.
Ella tomó la iniciativa de abrazarlo,y aunque sabía perfectamente que él la había perdonado hacía mucho tiempo,de todas maneras sintió que en ese cariño le estaba demostrando que nunca había sido su voluntad causarle dolor.
Francisco supo que ella siempre había sido sincera.
Carmela supo que ya no había obstáculos.Que la plenitud llegaría con el tiempo y la madurez.
Pensó en Aníbal.
En las ganas que tenía de que estuvieran juntos.De decirle que lo amaba.Una y mil veces.
Aníbal como el nombre de su felicidad.
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Quiero contarles que mañana es el final de esta historia,que ya lo escribí en mi cuaderno, y a mi en lo personal me resultó muy emotivo.Ojalá les guste.Eso por un lado.
Tengo siempre ganas de seguir escribiendo,y como tengo este día libre,voy a ver si organizo algunas ideas de mi cabeza en algo lindo y diferente para poder subir hoy por la tarde,pero mañana si lo hago,les cuento de que se trata.
Si queda algo a la altura de ustedes,hoy ya lo publico.
Que tengan un lindo día,
Ceci.