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Historia 56112 — capítulo 27
Aníbal estaba esperándola en la puerta del hotel.
A Carmela se le dibujó una sonrisa como si fuera un reflejo cuando lo vio,mientras estacionaba junto al cordón de la vereda.
Él también le sonrió.No lo hacía muy a menudo,pero solo para ella guardaba esa expresión que era tan solo una leve muestra de lo que le pasaba internamente.De lo importante que esa mujer era en su vida.
La detuvo cuando ella intentó descender del auto y le pidió que se pasara al asiento del acompañante,muy dispuesto a conducir.
Miró a Carmela fijándole sus ojos intimidantes con una expresión entre maligna y encantadora que ella conocía a la perfección,como si ocultara algo.Y de hecho,era cierto.
-Perdón,no te saludé como debía.-dijo buscando su boca y ella sencillamente no opuso resistencia alguna.
Luego se separó y quiso accionar la llave para el arranque,cuando Carmela detuvo su mano.
Lo contempló tan bien vestido como siempre y adoró ese perfume de pino y madera que lo envolvía.Le sonrió siguiendo su juego de suspicacias.
-¿Adónde se supone que vamos?
-No te digo.
-Es mi auto Aníbal,y no te dejo manejar si no me dices adónde vamos.
Él volvió a besarla,y luego se acercó a su oído.
-A un lugar digno de alguien como tu.Así que confía y deja que yo conduzca.Pensaba que por estos lugares no había buenas opciones,pero me equivoqué.Ya vas a ver.No es lejos.Diez kilómetros por ruta.Nada más.
-Me tienes intrigada.
-¿Te parece que yo podría llevarte a un lugar predecible o de mal gusto?
-Tu jamás.
-Entonces vamos que cuanto más pronto lleguemos es mejor.
Carmela una vez más detuvo el arranque.
-Espera Aníbal.
-¿Qué pasa?
-El sábado llega Francisco y ya sabes,tengo cierto temor,ya te lo expliqué.Prefiero decírtelo ahora para no arruinar después la sorpresa que tienes.
Aníbal la abrazó fuerte.
-Sabes Carmela...pensaba en un principio irme de Río Angosto cuando él llegara.Pero no lo voy a hacer.Eso sería cobardía y yo no tengo nada de qué avergonzarme.Los dos somos libres y tu ex lo va a tener que entender.
-Él viene a ver a Luz.
-Perfecto.Es lo que le corresponde.Pero no tiene más derechos sobre ti.
-Todavía nos unen los documentos Aníbal.Pero bueno,no voy a esperar que Luz le cuente de tí.Yo misma le voy a decir que estás acá.
-¿Quieres que hablemos los dos con él?.¿Te tranquiliza eso?
-No Aníbal,te lo agradezco mucho sinceramente,pero es un tema que yo sola tengo que enfrentar.Pero no sabes cuanto te agradezco este gesto.Eres un "señor" con todas las letras.Cada día te valoro más.Cada día te descubro más y más interesante.Me sorprendes,me halagas,me animas,estás ahí cuando te necesito.Me haces muy feliz.
-Tu me haces feliz.Eres el milagro.Ojalá te guste mi sorpresa.
-Te dejo manejar entonces.
-Me parece muy bien.
Aníbal condujo a través de la ruta desierta de vehículos a esas horas y borró rápidamente esos pocos kilómetros,acompañado por buena música y alguna que otra mirada furtiva que auguraba lo que sucedería pronto.
En un punto específico de la solitaria carretera,tomó un camino de ripio enmarcado por un pinar verde oscuro que lo adornaba a cada uno de sus lados.
Una enorme casona del siglo XIX reciclada para el turismo,marcaba el fin de la corta travesía.
" Casa de los Rosales"
Decía el cartel de acceso a un predio perfectamente parquizado que deleitaba la vista a partir de tanta belleza.
-¿Y esto?
-Un destino turístico de escapadas de fin de semana.Un buen almuerzo criollo de comidas y postres regionales,paseo en carruaje antiguo,reseña histórica en una charla opcional,cabalgatas si prefieres...relax...habitaciones ambientadas como en aquellos tiempos...
-Muy interesante.Sobre todo lo último.Las cabalgatas no son lo mío.El paseo en carruaje,podría ser pero...es algo común.La historia de estas estancias es interesante pero ya la conozco...
-O sea que elegí muy mal mi sorpresa.-dijo Aníbal fingendo decepción.
-Relax y habitaciones sí me gustan mucho...¿A ti no?
-¿Y el almuerzo?.-dijo Aníbal abrazándola antes de bajar del auto.
-Me encantaría.Todo es bello acá.Solo que hay opciones más atractivas que otras.-le dijo muy cómplice.
Bajaron del auto y se dedicaron una última mirada antes de encarar la recepción de aquel exquisito lugar,y después visitaron el comedor decorado con lujo en cada detalle acorde a la época que lo hacía un sitio realmente encantador.
Almorzaron sin las tensiones de aquella vez en el hotel,y luego hicieron una relajada sobremesa,para luego subir a su cuarto asignado en la planta alta de la casona.
-Esto es un sueño.De película.-dijo Carmela sentándose sobre la impresionante cama antigua de barrotes de bronce ornamentada y reluciente,con dos mesas de luz de fino cedro a ambos lados con placas de marmol costoso sobre sus bases,acordes con una cómoda con delicados adornos de porcelana fina.
El ventanal de postigones de hierro y cortinas de tul,dejaba asomar el espectáculo visual de la naturaleza con ese paisaje perfecto de la llanura hermanada con el horizonte como un tapiz de esmeralda infinita.
-Gracias Aníbal.Por estos detalles.Todavía no sé como se te ocurren estas ideas.
-Podría decirse que tu inspiras mi creatividad.Contigo un hombre debe esmerarse.Pero no hay secretos hermosa.Tomé folletos en el hotel.Me gustó este lugar para compartirlo contigo.
-Muy buena decisión.Ven.Siéntate acá conmigo.Estás muy lejos.-dijo Carmela haciéndolo abandonar su sitio junto a la ventana en la cual había estampado su silueta masculina casi perfecta.Le tomó su mano y la besó suavemente mirándolo a sus ojos profundos.-Te amo mucho Aníbal.Espero que incluyas esta frase en lo que escribas hoy en tu diario.Pienso que esta coautoría nuestra va a tener muchas frases repetidas,iguales a la que te acabo de decir...pero...aunque sea un fracaso en cuanto a la técnica literaria,a todas las palabras les va a sobrar corazón.-dijo colocando su palma sobre el pecho de Aníbal.
-Romántica.
-¿No te gusta que lo sea?
-Por supuesto.Si te amo y todo lo que hago es para ti.
-Ya lo sé...-dijo Carmela en un breve susurro,para decidirse lentamente a besarlo,y despertar al amante interior para que sin límite alguno comenzara a expresarse a voluntad de nuevo sobre su piel.
Sabían que de todos modos el tiempo no sería suficiente.Porque no alcanzaría para tantos abrazos.Que volaría en el arte de cada beso y cada roce.
Porque para amarse,deberían agregarle horas al día.
Detener los relojes para que cada instante bendito se eternizara.
Porque allí estaban de nuevo cuerpo y sangre.Esencia y espíritu.Roca y terciopelo.Espinas y rosas.
Como viento poderoso.
Como fuego en la lluvia.
Carmela y Aníbal.Nadie más que los dos en aquella combinación perfecta.
Después vendría la vida real,el tiempo de volver,de las breves despedidas,de regresar a la sencillez de Río Angsto y sus detalles,de prepararse para encarar el diálogo con Francisco,todo en orden absoluto para el bien de esa hija maravillosa que hacía honor a nombre.
Ya no importarían Gabriel y sus celos,ni la congoja de tener que dejar el paraíso verde y cambiarlo por la ciudad ataviada vorágine gris.
La vuelta al trabajo,los trámites de la separación.
Todo eso se atemperaba en tanto estuvieran juntos.Todo era más fácil mientras existiera esa comunicación perfecta.
Carmela reposaba sobre el pecho perfumado de Aníbal en aquel marco precioso de detalles.
Por primera vez en muchísimo tiempo,no tuvo miedo ni culpas,ni esas inseguridades que la habían opacado tantas veces.
La plenitud no era un sentimiento generoso que se obtuviera con facilidad, más bien era esquivo y una rareza en sí mismo,pero ella lo experimentaba desde cada una de las fibras de su cuerpo.Se sentía completa.
-¿En qué estás pensando?-le preguntó Aníbal mientras acariciaba su espalda.
Ella se dio vuelta para mirarlo de frente.Hubiera querido decirle muchas cosas.
-En ti.-se limitó a responder con una sonrisa que denotaba que a pesar de todas las dificultades,ella estaba verdaderamente feliz.
Publico recién el día lunes por temas de salud.
Hasta entonces=)
Ceci=)