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Historia 56112 — capítulo 22
Georgina había despertado con los ojos llorosos y la pena por las certezas que de forma tan repentina habían llegado a su vida.
Pero más tristeza aún había en los ojos de Román que lo último que hubiera querido era que ella se enterara acerca de la clase de persona que había tenido por amiga,precisamente de aquel modo tan hostil para una personalidad tan delicada como la suya.
El daño ya estaba hecho,y solo quedaba superarlo.
-¿Cómo te sientes?.-le preguntó aún sabiendo la respuesta mientras se aseguraba como médico de controlar su salud.
-Muy mal Román.¿Desde cuándo pasa esto?
-No importa Georgi.Descansa que no quiero que te alteres.
-Dímelo.
Román suspiró y para que no se inquietara,accedió a contarle.
-Desde la tarde que llegó Carmela.Ese día.Emilse me vino con un planteo medio raro terminó poniéndome la mano encima.Digamos que eso confirmó lo que yo ya sospechaba;miradas fuera de lugar,insinuaciones,roces.Un asco Georgi;ni vale la pena revolver basura.
Me callé por mi hermano,y por supuesto por ti que la idolatrabas.Los quise cuidar a los dos y por lo visto en tu caso fallé.No me salió.A lo mejor te lo tendría que haber contado.Pero me frenó un poco la muerte de tu papá;tampoco te quería arruinar la alegría por la llegada de tu hermana y la nena.Pero ya ves,por querer protegerte,al final no te protegí.Estaba regalada la tipa.No sé que más quieres que te diga.No hay nada más.
-¿Me quieres?.-preguntó Georgina con el corazón medio envenenado por lo que había visto.
-Te amo,por supuesto que sí.Solo para resguardarte no hablé a tiempo.
-Era mi hermana Román.Y que Dios me perdone por lo que voy a decir,pero ella era mucho más que Carmela.Y mira como me paga.Pero la culpa es mía.Por estúpida.A nadie le cerraba Emilse.Todos veían como era;la única ciega era yo.
-La querías mucho.Es normal.Cuando queremos a alguien no le vemos nada malo.No te angusties.Me da la impresión de que si vino hasta acá e hizo lo que hizo fue porque estaba desesperada.Pienso que cualquiera de nosotros dos le daba igual con tal de estar bien económicamente.Es una interesada.Otra de las tantas que hay.Ya ni pienses.No vale la pena.Carmela es tu hermana,la verdadera.Por algo la encontraste.
-Me da vergüenza Román,me siento muy mal.
-¿Vergüenza por qué?
-De haber tenido,a ver como te lo explico para que me entiendas,una escala de valores tan mal planteada.¿Tu sabes las veces que prioricé a Emilse;inclusive eligiéndola hasta por sobre mi mamá?.Me quedaba con ella escuchándola,secándole las lágrimas cuando la aplazaban una y otra vez.
-Si nunca agarró un libro Georgi.A este paso no se va a recibir nunca.Ella se casaba con mi hermano y listo.Después tal vez se divorciaba o no,pero para ella era una puerta para "acceder".Un trámite más.Es así.Y ya no te preocupes y ve si puedes levantarte despacio.Yo te ayudo.
-Me duele la cabeza.
-Por el golpe,si,pero estás bien.No tienes nada malo.-le dijo abrazándola de la forma en la cual solo un tipo con un carácter entrañable como el suyo podía hacer.
-De ahora en adelante quisiera que no me ocultaras más nada Román.Quisiera que me trataras como a una adulta y no como a una nenita.Eso me hace sentir peor.Si yo analizo las razones por las que no me dijiste nada,no te juzgo;te entiendo.Pero a partir de ahora ya no quiero que haya secretos entre nosotros.
-Está perfecto Georgina.Palabra.-dijo mientras ambos salían juntos caminando muy despacio.
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Carmela se despertó cerca de las nueve de la mañana.No había extendido demasiado la charla telefónica con Aníbal,y por primera vez en mucho tiempo había dormido bien.
Se vistió sin hacer ruido para no incomodar a Luz,una vez más con el estilo sencillo de Río Angosto,y se dirigió a desayunar.
Se extrañó muchísimo cuando vio a Magdalena,a Adela junto con Braulio y a Román en la cocina.Hasta Gabriel estaba allí.Todos conversaban en voz baja y parecían preocupados.
Saludó a todos con un beso,y no quiso preguntar nada esperando que ellos solos le habilitaran la confianza y decidieran hacerla partícipe de esos motivos que habían generado aquella impensada reunión.
Solo que cuando notó que faltaba Georgina,entonces si se inquietó de verdad,como con un raro presentimiento.
-¿Le pasó algo a mi hermana?
-Sí Carmela.Lamentablemente si.Está durmiendo ahora.Anoche se desmayó en el hospital cuando fue a verme.
-Sí me dijo que iba a ir,pero qué le pasó...
Todos se miraron como para ver quien le contaba semejante papelón ya que hacerlo era bastante difícil y engorroso tratándose de Emilse que había estado a un solo paso de ser de la familia.
-Dejen.Yo le explico.-dijo Gabriel.-Ven Carmela por favor.-le dijo haciendo que lo siguiera hasta la sala.
Se sentó frente a ella en el sofá,y la miró a los ojos.Trató en ese momento de separar lo que sentía del tema puntual al que tenía que referirse,aunque se le hiciera muy difícil tener tan cerca esa belleza que literalmente lo hechizaba y ese perfume dulce que parecía una adicción para él.
-Emilse.Fue al hospital a...a..."acosar"a mi hermano.Por decirlo de una manera fina.Estaba sacada,loca,caliente,no sé.Menos mal que terminé con ella.El caso es que Georgina la descubrió justo.Se impresionó,se desmayó,pegó la cabeza contra el suelo.Estamos todos mal como familia.No lo podemos creer.Y es extraño pero yo soy el menos afectado en lo personal.Mis padres están dolidos,Magda,Román pobre... Parece que estuvimos todos ciegos.
-Hay gente manipuladora Gabriel.Hacen bien su trabajo.Se acostumbran a mentir.A la falsedad.No les pesa.Es normal para ellos.Ninguno de ustedes se tiene que poner mal y angustiarse.Tienen que pensar que dentro de todo es una suerte que haya pasado esto.Por lo menos supieron que clase de persona era en realidad.Con razón a mi no me cerraba esa chica.Pero bueno...tómenlo como algo positivo.
-Carmela que serenidad que tienes.Te agradezco mucho tus palabras.Nos va a costar hacernos a la idea.Pero como tu dices,es mejor así.Pero cambiado de tema...¿tu como estás?.Estos días estuvimos medio desconectados.
-Muy bien Gabriel.Aclarándome.Muy de a poco.
-¿Estás bien acá?
-Claro que sí,eso no lo preguntes.
-Te lo digo porque yo solo quiero que te sientas a gusto con la nena.Y por lo de la otra vez...si te incomodé,perdóname.No fue mi intención.
-No te preocupes Gabriel.Todos alguna vez nos confundimos te lo aseguro.Sabes que lo que tu tendrías que hacer ahora es contener un poco a tus padres.A la gente grande le afectan estas cosas.Yo me voy a ocupar de Magda,y por supuesto de Georgi.
Gabriel la miró a los ojos de una forma tan significativa,que Carmela por un momento se compadeció de aquello que era evidente que le estaba pasando.
Se levantó de ese sillón mientras él se quedaba sentado viéndola irse de nuevo a la cocina donde habían permanecido los otros.
-Román...-le dijo dándole un abrazo de contensión,ya que realmente se veía muy triste.
-No se sientan mal.Yo los entiendo pero como ya le dije a Gabriel,por algo esta verdad se supo.Ahora está todo a la vista.Las cosas son como son.¿Le diste alguna pastilla a mi hermana para que durmiera cuñado?
-Sí Carmela.Para que pueda descansar bien.Pero no muy fuerte.
-Bueno,voy a esperar a que se levante.
Carmela aparentaba serenidad,pero en su interior sufría en silencio por lo que había vivido su hermana,y sin quererlo,había vuelto a recordar cuando su ex la había encontrado besándose con Aníbal,por lo que una vieja culpa volvió del pasado para lastimarla.Y aunque las situaciones eran muy diferentes,le dolió a ella una vez más ese dolor que le había causado a Francisco.
Se preparó una taza de café y salió al jardín.Caminó en dirección del huerto custodiado por las acacias en busca de una soledad que necesitaba en ese momento para recomponerse de la mala pasada que le había jugado su memoria.
Trató de mejorarse.Georgina la iba a necesitar lúcida,sin pena en los ojos,y Aníbal,Aníbal tan suyo que le había expuesto su corazón contra todo pronóstico de aventura pasajera y vacía,no tenía que volver a verla dudar.
Ese aire fresco de la mañana se instaló en sus pulmones y la belleza del entorno suavizó las espinas de esas culpas recurrentes.
Ya no tenía que ponerse mal.Se había enamorado del tipo correcto y aquello bastaba.Todos estaban claros y los errores diluídos por el perdón.
La dulzura de la taza de café le aportó un poco de ánimos,y caminando despacio por ese tapiz verde y perfecto,regresó a la casa con la mejor predisposición para cuando Georgina abriera sus ojos.
-¿Y qué vas a hacer hoy?.-le preguntó el abogado reanudando su sutil estrategia,luego del mal momento vivido.
-Quedarme todo el día con mi hermana.No me pienso mover de acá.Consentirla en todo lo que pueda.
-Que linda.-dijo Gabriel con sus ojos de buen tipo,aunque demasiado simple para una mujer tan elevada.
-Es que la quiero mucho.La adoro.
Gabriel asintió.Le dieron ganas de abrazarla,besarla,las mismas sensaciones de siempre.
Carmela estaba ahí cercana y adorable,aunque no pudiese tocarla ni decirle todas las cosas que le hacía sentir.
Como una visita de tantas que habían hospedado sus padres a lo largo de muchos años de practicar esa hospitalidad que había nacido con ellos.
Cordial y encantadora.
Pero solo eso.Nada más.