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Historia 56112 — capítulo 21
Carmela y Georgina compartían la merienda mientras Luz tomaba su leche en la mesa del patio siempre atenta a lo que hicieran sus amigos los Terranova.
-Que buen apetito hermana...
-¿Tanto se me nota?
-Sí,si estás radiante.Alguien de las dos y que no soy yo precisamente,parece que tuvo una tarde...¿linda?-dijo Georgi casi desesperada por saber.
-Bueno sí,Aníbal y yo estuvimos juntos.Más que eso.Él me dijo que me quiere y yo descubrí que me pasa lo mismo.Es como que antes no lo podía reconocer.Como que las culpas por Francisco y Agustina me bloqueaban.Pero el sentimiento lo tenía.Sabes que generalmente en las relaciones que son,digamos, la causa de la ruptura de un matrimonio,primero está la piel y luego el entendimiento en otros aspectos,si es que lo hay.Nosotros con Aníbal empezamos al revés.Primero nos entendimos en todos los niveles posibles,y recién ahora llegamos a tener sexo.Y fue excelente,como era de esperarse.
-Me alegro Carmela.No se sabes el gusto que me da saber que de a poco te vas ordenando.Aunque sabes quien me da pena...
-Me imagino.
-Gabi,sí.Estuvo hecho una sombra desde que te fusite no te das una idea...iba de acá para allá;no me preguntó nada pero se moría por hacerlo te lo juro.Igual yo tampoco le hubiera dado detalles.Se tiene que ubicar Carmela.El hecho de que yo sea la cuñada,y además hermana tuya y tu me cuentes tus cosas no es para que venga a querer averiguar conmigo.
-Si Georgi,y conociéndote te diría que estás mal por tu amiga también.Tu te pones mal por todos y lo que tienes que hacer como una vez te dije,es pensar en Román y nada más.Todos somos gente grande y ya vamos a ver como hacemos para cuidarnos.
-Sí,es cierto.Sabes...hoy voy a llevarle algo rico al hospital.Antes de que termine su turno.Así manejo yo,que él va a estar cansado y me vengo para acá o nos quedamos allá en casa.Me gustan esos detalles;hacerlo sentir bien.Siempre le aviso cuando voy,pero hoy quiero que sea sorpresa.
-Tu siempre haces sentir bien a todos.Siempre positiva.Te quiero Georgi y muchas gracias por haberme cuidado a la nena.
-Me encantó hacerlo.Pero bueno;que me pongo sensible,y no quiero desviarme del tema que ahora me interesa,que es preguntarte de verdad como te sentiste.Como te fue en...en fin...
-Ah...entiendo.-dijo Carmela haciendo una pausa.¿Braulio y Adela dónde están?
-Fueron al centro a hacer compras.Puedes hablar tranquila.Gabriel está en su cuarto.Comió muy poco y se encerró ahí.Estamos solas acá en la cocina,Luz está afuera...así que si me quieres contar...
-Bueno Georgi.Perfecto fue.No querrás detalles...
-Eso no...
-Hablando en serio hermana.Fue muy lindo.Me sentí muy cuidada,cómoda.Amada realmente.Eso es lo que quiero rescatar.Te cuento que Aníbal tiene un diario íntimo dedicado a mi.Me lo mostró.Esto no es algo pasajero,o un capricho.Acá hay sentimientos involucrados que vienen desde hace mucho.Yo personalmente nunca pensé que me podía llegar a enamorar de un tipo como Aníbal.Y más si tienes en cuenta lo que fue Francisco.
-Parece bueno tu ex.
**-Es un amor.Solo que no era para mi,ni yo para él.Aníbal fue el detonante pero quien sabe que hubiera sido de nosotros de seguir juntos.Cada vez estoy más convencida de que fuimos amigos con intimidad.Si pienso en Francisco lo hago con un cariño bien grande,pero como si fuera un amigo que me dio una hija;nada más.****Aníbal para mi es mi otra parte.Mi otro yo necesario.No podría estar sin él.En todo este tiempo que pasamos separados,yo me privé de considerarlo una posibilidad.Como que me cerré.No lo quería asumir.Porque aceptar eso era aceptar que yo había sido infiel y que había lastimado gente.****Tu quizás no entiendes porque lo tuyo con Román es más relajado.Ustedes son tranquilos,tienen otra clase de relación.**Sabes Georgi...tienes una hermana medio personaje.
-Un personaje que adoro.Y me alegro que Aníbal te haga feliz.Te dije que fuera cual fuera tu decisión yo te apoyaría,y es lo que hice y lo que voy a seguir haciendo.Así que tranquila,que todo va a ir saliendo bien.
-Dame un abrazo.Y dime qué le vas a llevar a ese divino que tengo de cuñado cuando vayas al hospital esta noche.
-Le llevo cosas dulces.Me quedo un rato haciéndole compañía.Salvo que entre algún herido.Las guardias en general en un pueblo chico son tranquilas.Ya todos me conocen.Acá no es como en la ciudad.Román prueba un poco de lo que le llevo y después compartimos el resto con un café cuando llegamos a casa o venimos acá.
-Que bueno Georgi.¿Vamos afuera a ver que hace Luz?
Al segundo que las hermanas se levantaran de la mesa,una sombra veloz se retiró como en huida antes de que fuera puesta en evidencia.
Gabriel había escuchado precisamente todo aquello que no debía escuchar.
Carmela y Georgina nunca habían notado su presencia oculto tras la puerta.Ya que en el silencio de la casa vacía y el marco del campo,las voces de ellas habían resultado perfectamente audibles.
Se sintió muy mal.Peor de lo que se había sentido durante todo el día,y sin encontrar la resignación que necesitaba.
En esos momentos no podía pensar con tranquilidad y mucho menos establecer algún razonamiento.
Solo tenía en claro que había dado el paso de terminar con Emilse para poder jugar sus cartas en una competencia de iguales condiciones.Para ser considerado un tipo libre.Una clara posibilidad para Carmela.Posibilidad que ella había sencillamente ignorado involucrando su cuerpo con ese intruso que le caía demasiado mal.Hasta intuyó que el sentimiento entre Aníbal y él era mutuo.
No le pasaba eso con Francisco.A ninguno de los dos.Él no era competencia.Estaba al margen de la contienda.
Gabriel tuvo ganas de salir de la casa de sus padres.De instalarse en el departamento del centro al menos hasta que Carmela dejara Río Angosto.Y no hubiera sido una mala decisión.Pero ella lo atraía demasiado,y había hecho mucho para acercarse.Consideró que no podía echar por tierra tanto esfuerzo.
Así estaba.Nervioso,amargado,celoso,con una mezcla de fasidio y rabia;queriendo irse pero a la vez queriendo estar cerca,aunque saliera lastimado.
Respiró profundo,y divisó a las hermanas pasear por el jardín.
Carmela lucía radiante y Georgina parecía avalar esa luminosidad.
Solo el hecho de ver a Luz jugando ajena a todo,hizo que saliera a flote de ese mar de nervios y aceptar con tranquilidad que aquel no había sido su día .
En realidad contaba con algunos elementos para evaluar y juzgar,pero no los estimó suficientes como para emitir una sentencia definitiva.
Pensó como el abogado que era,que podía apelar;que siempre encontraría un recurso,y dio inicio a su autodefensa.
Supo que esperar y ver,era lo más sensato en aquel momento,por lo que trató de portarse normalmente,aunque por dentro sintiera en una gran contradicción que Carmela era una causa perdida.
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Eran las once treinta de la noche de un martes emocional y furtivo.
Luz dormía su cansancio de juegos con la tía Georgi,y Carmela en las penumbras de la habitación conversaba con Aníbal.
Ya ambos sabían que habían cedido el turno de la pasión y habían vuelto los viejos amigos que habían sido siempre.
Habían regresado los viejos libros a ser rememorados,al azar una canción especial había llegado desde el recuerdo,alguna que otra palabra de amor intercalada de vez en cuando como fino detalle,y la belleza de saberse dos para lo que quisieran encarar desde aquel momento en adelante para sus vidas.
Ese era el lado luminoso de la noche refugio de los amantes que habían guardado su pasión durante el reinado de las estrellas,para reservarla para el dominio de los soles.
Pero la noche,también tenía otro rostro,que carecía de luminarias,y cuya oscuridad se proyectaba desde los sentimientos de una persona sin luz.
Porque ella sabía muy bien los horarios de Román.Los conocía de sobra.Mucho tiempo al lado de Georgina le habían dado las claves.Las contraseñas de la confianza.
No tenía ya más nada que perder,y ante una chance terminada,el recurso de convertirse quizás en la amante de ocasión de un hombre que siempre le había gustado,se presentaba como un desafío a concretar.
Román dormitaba en una noche serena.Ya le faltaba poco para dejar su turno,y por fortuna no había ingresado ningún herido.
Emilse entreabrió la puerta sin problemas.La cuñada del doctor,la mejor amiga,como una hermana de su novia;la mujer del abogado.No había historias.Tenía el acceso más que permitido.
Román estaba cansado,y no pudo notar la inesperada compañía,ni tampoco una mano,aquella misma que aquel día había rechazado casi con violencia,que había comenzado a recorrerle el rostro deteniéndose en su boca.
Él despertó como de una pesadilla y al ver a Emilse,se incorporó y recobró de inmediato la lucidez.
-Qué te pasa, ¿estás loca?.Mi hermano no está acá.Así que ya sabes.
-Ya sé que no está.A ti te vine a ver.-dijo rodeándolo con sus brazos de víbora,tomándolo desprevenido.
Tenía sus rulos desordenados como siempre,su rostro pálido y una mirada que indicaba que estaba dispuesta a todo.
De haber hecho Román uso de su fuerza y de su metro noventa de estatura,podía haber llegado a lastimarla,por lo que intentó convencerla con argumentos aunque ella no los oyera,concentrada en tocarlo con un descaro que se hacía imposible de creer.
-¡Basta Emilse!-le gritó haciendo que su voz particular elevada por la furia,resonara como un eco en aquel corredor silencioso.
El poco personal de guardia lo escuchó en esa irrupción en semejante quietud.
Georgina también oyó.Y alcanzó a ver.Y sus sentidos se nublaron.Le parecía imposible que esa hermana que había forjado su cariño le estuviera pagando tan mal.
La escena adquirió una horrible pausa sin reacción,hasta que Román sacó por la fuerza a la serpiente mientras a la vez veía desvanecerse a Georgi a la par de que su cabeza pegaba un golpe seco contra el suelo.
De inmediato trató de reanimarla,de serenarse,de que su profesionalismo se impusiera a las ganas de llorar que tenía.
La última máscara se había caído.
Sabía que cuando Georgina despertara,despertaría también a la desagradable verdad.
Y como siempre,él estaría ahí para amarla y contenerla.