← Historia 56112 · de
Historia 56112 — capítulo 19
-Señora Carmela.Cómo está...-dijo el concerje familiarizado por completo con su presencia total y absolutamente llamativa en Río Angosto.
-Muy bien ,gracias.
-¿Busca a su amigo?.-dijo levantando el teléfono para avisarle a Aníbal tal y como ella le había pedido la vez anterior.
-Deje.No lo llame.Dígame el número del cuarto,si puedo pasar,por supuesto.
-Cómo no,señora.Habitación número doce.Cualquier cosa que necesite,me avisa.
-Muchas gracias,¿cómo es su nombre?
-Andrés.
-Muchas gracias Andrés.Por su amabilidad.-dijo Carmela encarando la escalera hasta el primer piso mientras en cada escalón avanzado sentía acelerarse sus latidos.
Inspiró hondo,y se detuvo junto a la puerta.Golpeó tímidamente ,y esperó en****contrar el rostro de Aníbal.
En un instante,sus ojos bellos y masculinos ya se habían apropiado de su mirada,como un paso hacia la intimidad.
La recorrió con la vista complacido al descubrirla tan hermosa,tan a su gusto,tan propia,como si hubiese sido una construcción desus sueños proyectados.
-¿Puedo pasar?.-dijo Carmela coartando esa pausa interminable****que el hombre había establecido para su propio deleite.
-Claro que sí.-dijo cerrando la puerta,mientras daba un vistazo a la habitación que olía a pino y a madera igual que el cuello de su huésped,que se había acercado para ella en el simple cruce de mejillas del saludo.
-Acá estoy Aníbal.
-Preciosa estás.-le dijo realmente sintiéndolo,y no como un****cumplido que le ganara favores.
Ella se detuvo a contemplarlo.Parecía que se habían puesto de acuerdo sin palabras,ya que él llevaba una camisa finísima de color arena a tono con un pantalón gris de gabardina.
Tenía su cabello de corte artesanal y varonil,perfectamente pein****ado.
-Parece Carmela que****estoy a tono contigo.Es como si pensaras con mis propias ideas.
-Por lo visto,siempre.Pero te escucho.¿De qué quieres hablar conmigo?.Aquí me tienes;con ganas de saber.
-¿Almorzaste?-preguntó cambiando de tema,para desarticular la tensión que flotaba en la atmósfera.
-No pero...
-Te invito.El comedor de este hotel es muy tranquilo a mediodía.Las mesas están frente a un ventanal que da al jardín y la comida es excelente.Acompáñame vamos.Como un relax.Es un crimen que te hayas arreglado tanto para que tengas que encerrarte en un cuarto.Para eso de conversar ya vamos a tener tiempo.
-Siempre tan razonable mi amigo.Me vestí como me gusta.Y además para que no volvieras a decirme "agreste".
Aníbal sonrió.Tenía reales ganas de besarla.De superarse ampliamente con respecto a las veces anteriores.Pero no lo hizo,e invitó a Carmela a bajar al comedor.
Hacían una pareja estéticamente visual y constituían dos elementosde rareza en aquel ámbito con mesas de manteles de hilo tramado y paredes decolor salmón con detalles de maderas y cuadros de paisajes y flores.
Un matrimonio de ancianos,únicos comensales,los contemplaban en detalle y con muy poco disimulo,ya que realmente generaban curiosidad.
-Háblame Aníbal.-le rogó Carmela viendo como a él se le perdían los ojos en la carta del menú.Solo entonces,al oirla,la dejó sobre la mesa,y aprisionó su mano.Esa misma que Gabriel había osado tocar,y la besó suavemente sin perder la conexión con sus ojos.
-Te lo prometo.Pero ahora disfruta.Relájate.
Un mozo igualmente extrañado y falto de discreción ante esos dos estilos,les tomó la orden,y tan solo en un rato ya estaban disfrutando de una buena carne con especias aromáticas yverduras frescas acompañadas de un vino dulce.
-¿Más tranquila?-preguntó a Aníbal al cabo de unos minutos robados al reloj,viéndola endulzar****se los labios con la suave crema del postre como final del almuerzo.
-Sigo esperando.Aunque no lo parezca.Me conoces muy bien.Pero te agradezco estos detalles.De verdad,me halagas mucho.
-Tu los mereces.Quiero que dejes de estar tensa;como si yo fuese un extraño.Fuimos tan buenos amigos...
-Sí Aníbal.No sé que nos pasó después.
Él sonrió encontrando de lleno los ojos delicadamente maquillados de Carmela,como queriendo hablarle sin frases,como de****seando que ella pudiera entenderlo sin que le dijera nada.
-¿Te gustó la comida?.¿Acerté con respecto a la calidad?
**-Tu siempre aciertas Aníbal.**Tienes un gusto exquisito.
-Por eso estoy contigo.Lógica pura.-le respondió lleno de sensaciones quepugnaban por salir,pero que por alguna razón,aún las contenía.
-Una vez estuviste en pareja formal con otra persona Aníbal.Y la dejaste.Perdiste el entusiasmo,el fuego sagrado,la pasión...no lo sé.Ese es un antecedente de cuidado para mi...
-No te compares.Tu eres otra historia.Otro tema.No creas que porque una vez dejé de querer,se va a volver una costumbre.¿A ti no te pasó igual con Francisco?
-Por tu culpa.
-Lo asumo y me hago cargo.Y me encanta.
-Aníbal necesito que me hables naturalmente.En un lenguaje que yo pueda entender.No que tenga que adivinar,o decodificar,o interpretar.¿Me comprendes?.Si no lo haces me voy a tener que ir con las manos vacías.Y no quiero eso.Yo vine a buscar certezas.A que colabores conmigo y no a que me compliques mas de lo que estoy.
-Te entiendo.Termina de comer y volvamos a la habitación.Ya no te voy a hacer esperar más.Tienes un amigo algo inseguro y desconfiado.No eres la única a la que le pasa eso.Pero a la vez no puedo estar calculándolo todo.Es verdad y te pido disculpas.Nunca fue mi intención hacerme el misterioso.Es que cuando se tiene frente a uno un valor tan grande,es inevitable llenarse de inseguridades.
-Eso no debería existir entre nosotros.Yo también tengo parte de responsabilidad en esto.Nunca fui muy clara en cuanto a lo que me pasaba contigo.
-Si Carmela.Nos besamos y desapareciste.Si no vengo a Río Angosto estarías sola.O peor.Con el abogado.Y ese sí hubiese sido un crimen.Tu no naciste para estar sola o mal acompañada.
-¿Qué sería estar bien acompañada para ti?
-Termina y en la habitación te lo explico.
Carmela humedeció sus labios con un último pequeño trago de vino dulce y dejó su silla para de una vez por todas terminar con esas instancias que parecían un juego de estrategias.
Subieron al cuarto,y lo primero que Carmela hizo,fue tomar el obsequio que había elegido p****ara él,y dárselo.
-Para ti.Para que escribas cada día algo importante que sientas,o que agendes tus momentos,tus compromisos,no sé.Lo que decidas.
-No soy escritor**.Quisiera pero creo que para eso hay que nacer.**
-Yo tampoco.Pero puedo expresarme a veces.
-Gracias linda.-dijo mirando la finura del presente y dándole un abrazo suave.-Recuerdo cuando nos conocimos en aquel envento de organizadores de eventos.Que predecibles...tu estabas con tu ex...
-Sí,y tu con Agustina.
-No tienes que mencionarla.-dijo poniendo la mano sobre su boca a la que intuía muy dulce,mezclada de sabores.
-No paramos de hablar y de congeniar.Fue un buen momento.
-Fue el inicio.Porque toda historia importante tiene un gran comienzo.-dijo Aníbal modulando sus palabras para que esa voz perfecta con la cual había sido bendecido,se instalara enla sensibilidad de Carmela.-Es increíble que me hayas hecho precisamente este regalo.Una agenda cuando justamente de anotaciones te quería hablar.
-No entiendo.
-Que me pediste que describiera momentos míos.Exactamentelo que ya hice hace mucho.-dijo abriendo el placard y sacando otra agenda de tapas de color azul marino para ponerla en manos de Carmela.-Lee.A veces es mejor así.
Ella lo miró entre el desconcierto y la intriga,ydesplegó la tapa de aquel libro personal que parecía serel de las revelaciones.
-Siempre tuviste letra de docente.-le dijo Carmela antes de adentrarse en ese mar casi sagrado de palabras.
Hoy la conocí...- comenzaba el relato como un diario íntimo un día culaquiera ya perdido en las arenas del tiempo.
Carmela prosiguió sin detenerse,porque esas tres primeras palabras ya habían conseguido robarse su completa voluntad.
Todas las citas sucesivas que siguieron a aquella**,le devolvieron una descripción minuciosa de como el vín****culo entre Aníbal y ella se había ido profundizando.**
-Hoy nos hicimos socios...
-Hoy terminé con Agustina...por ella...
-Hoy por primera vez nos besamos...
-Hoy estoy solo a causa de su silencio...
A Carmela la invadió una emoción muy profunda ya que en cada título situado junto a las fechas,se desarrollaba un breve tex****to de palabras que no constituían la obra de un experto en el arte de las letras,pero sí podía sentirse en ellas una sensibilidad que trascendía las páginas del diario y que se nutría de una realidad cada vez más intensa.
-¿Y esto?.-preguntó Carmela porque en realidad se había quedado vacía de expresiones,con un emotivo desconcierto.
-Lo que significas para mi.Desde el primer día.
Por eso te dije que tu regalo era increíble.Como siempre leíste mi mente,o no sé...a lo mejor yo leí la tuya.
-Quien sabe...-dijo Carmela demasiado conmovida todavía con el diario entre sus manos,mientras sus ojos recorrían una y otra vez las referencias de su protagonismo.-¿De esto me querías contar Aníbal?
-Eso es para respaldar lo que siento.Sé que crees que no tengo estabilidad y sé que te afectó a nivel personal que yo terminara con Agustina.Las buenas mujeres como tu,siempre son parte del "club" que las hace protegerse.Pero que podía hacer cuando lo que tenía no era verdadero...
-¿Qué es lo verdadero para ti Aníbal?
-Tu,porque te amo.Y es lo más real que me pasó.-le dijo con una calma de tal magnitud,que las palabras de su confesión habían impactado de lleno en la espiritualidad d****e Carmela.
Había sido una revelación relajada,que naturalment****e había fluído.Sin aires impostados ni estereotipos de romance.Sencillamente la de un hombre que dentro del lenguaje del afecto que siempre había manejado,se había permitido hacerle saber de forma clara lo que sentía.
-¿Y qué es lo verdadero para ti Carmela?
**-¿Cómo,no lo sabes?.**Estando tan seguro como sé que lo estás y todavía me preguntas...será que pensamos con la misma mente...
-Quiero que me lo digas.
-Que te lo diga...bueno...decirte que todo cambió cuando te conocí;que fuiste mi mejor amigo;mi compañero;un tipo muy cercano.Muy...perdona...es que no me salen las palabras...-dijo con la voz a medio quebrar,porque la emoción se le había vuelto inevitable.-Es muy fácil amarte Aníbal...y me pasa eso.
-Pero...
-Mi vida está difícil.Ya te lo dije.Estoy llena de problemas a resolver.
Unas lágrimas comenzaron a deslizarse por su rostro,mientras se le alteraba la respiración.
-Me gustan las vidas difíciles.Yo quiero estar.Déjame.Ya terminé con el misterio como me pediste.Te lo dije todo.-dijo abrazándola muy fuerte,y entendiendo,desde su profunda inteligencia como Carmela podía llegar a sentirse,por lo que trató de que ella se serenara.
-Somos nosotros.Un buen dúo.Para lo que sea.Siempre fuimos los mejores.
Carmela le sonrió todavía con****el rostro salpicado y los ojos húmedos.Había sido una sonrisa rara,pero se había convertido en una buena señal.En una luz verde por más congestionado que estuviera el camino.
**Supo que Aníbal la comprendía,**y que le hubiera dicho que la amaba de la manera en la que lo había hecho,había sido un enorme paso.
-Que linda mujer...que pena que haya llorado cuando tiene que disfrutar.Disfruta Carmela,todo va a salir bien.Todo va a estar más que bien.
La abrazó una vez más****sintiendo que la piel de ambos era la última frontera.La prueba final.
-¿Me dejas?-le susurró al oído con su perfecta voz.
-Sí.