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Historia 56112 — capítulo 4
Las tres damas habían estado de acuerdo en que un velatorio prolongado solo hubiera contribuido a acrecentar más la tristeza y la desolación.
Por ello,al cabo de las horas reglamentarias y una despedida respetuosa por parte de ese pequeño pero ya unido entorno familiar,llegó junto con la mañana el momento del entierro,que en aquel cementerio de pueblo circundado de sauces y acacias,y otros árboles en flor,la escena no resultaba tan deprimente.
El cantar de las aves y las cigarras como testigos de un verano de cielo limpio sin una sola nube,contrastaba con el sutil murmullo de los sollozos de la despedida.
La pequeña Luz,en brazos de su padre,no entendía la razón por la cual habían viajado durante la noche,y tampoco porqué su mamá no le había sonreído tanto como acostumbraba esa madrugada al verlos llegar al hotel,al cual había ido para bañarse y cambiarse de ropa.
Solo observaba las escenas que sucedían frente a sus ojos de inocencia,sin comprender aquella realidad por fortuna ajena a sus pensamientos que nada tenían que ver con la muerte.
-¿Papi,por qué todos lloran?.-preguntó Luz.
-Porque tu abuelito se fue al cielo y lo van a extrañar.Pero tu no te preocupes.Duerme si estás cansada.
-Mamá llora...
-Ya se le va a pasar.-le dijo como pudo Francisco a quien Carmela muy cerca de aquellas personas que fugazmente le había presentado,le resultaba una perfecta extraña.
Veía a esa mujer suya en otros tiempos,abrazada a Magdalena como si en verdad hubiese sido su hija,y comprendió esa necesidad que tenía ella de ser parte de un núcleo familiar.Esos sentimientos que la ganaban a pesar de sus aires de elegancia y sofisticación,y de mujer superada.Sabía que necesitaba esa sensación de pertenencia,y al parecer esa señora se la estaba brindando.
Uno al lado del otro,y junto a sus padres Adela y Braulio,estaban Gabriel y Román Tenaglia,y Georgina por su parte se encontraba sumida en una gran tristeza,abrazada a Emilse que no la había dejado ni por un segundo,como en una extraña forma de consuelo,cuyo único propósito había sido acapararla,y no permitir que Román o Carmela,o hasta inclusive su madre estuvieran cerca de ella por demasiado tiempo.
Pero era tanta la omnubilación que el dolor aportaba al alma delicada y débil de Georgina,que Emilse,en un manejo mezquino,había logrado ponerse en el rol de la amiga comprensiva,cuando veinticuatro horas antes hubiera intimado con Román de haber podido hacerlo.
Román que la miraba con una rabia disimulada,y Gabriel,viendo que su noviazgo se desdibujaba lentamente,se sentía más cómodo lejos de Emilse,que teniéndola encima suyo.
Rita y su pareja Cristian,se habían acercado también a compartir el adios,y cuando todo el penoso ritual llegó a su fin,el matrimonio Tenaglia ofreció su casa de las afueras para organizar un almuerzo que sirviera como una oportunidad de contensión para aquellas almas lastimadas por la partida.
-Te extrañamos.-dijo Francisco acariciando el rostro pálido de Carmela que tenía a Luz ya dormida en sus brazos,deseosa de recuperar esas horas que la habían mantenido lejos de su hija.
-No empieces,por favor.-respondió mientras acomodaba a la nena en el asiento especial del auto y se aseguraba de quedara cómoda y firme en su sueño que le duraría por mucho más tiempo que el breve viaje.
Luego se sentó adelante junto a su ex,y cerró la puerta del vehículo.
-Francisco,ahora lo que menos me preocupa son las idas y venidas de nuestra separación.Lo que sí te digo,es que me voy a quedar.Por lo menos un mes.Con Lucecita.Quiero desconectarme un poco,poder pensar,aclararme las ideas.
-¿Y acá lo quieres hacer?
-Es un lugar tranquilo.Tres horas de auto no significan nada.Puedes venir a ver a la nena cuando quieras.
-Veo que ya planificaste todo.
-Sabes que no...yo no sabía que el fin iba a llegar tan rápido.Quiero que entiendas que estoy triste.Es muy grande la soledad que siento.
-Porque quieres.Ya está Carmela.Ya fue.No te crucifiques por un impulso.Ya te lo dije mil veces.
-Y yo te dije mil veces que nos tenemos que separar.Que por más que evalué la situación me di cuenta que es así...que si yo te hice lo que te hice fue porque evidentemente ya no sentía lo mismo.No siento lo mismo.La verdad con el amor no me pasa nada ahora.No me lo hagas difícil.Lo que te pido es que en este momento trates de ponerle buena cara a estas personas.Son gente de campo,hospitalarios.Manejan otros códigos de respeto.Por favor Francisco,se amable ¿si?.Como siempre fuiste.
-Está bien.No me voy a convertir en tu enemigo.No te voy a hacer la vida imposible.Creo que tu sola ya lo estás haciendo.Voy a ser amigable.Estas personas me caen bien.Lo que me tiene mal es la idea de tenerlas lejos a ti y a mi hija.
-Quédate en el pueblo.Estamos en época de vacaciones.No te tienes que ir ya.
-No Carmela.Mañana me voy a ir y después ya veré como nos arreglamos .Al menos te agradezco que consideraras la posibilidad de tenerme cerca.
-Es lógico.Porqué no habría de hacerlo.-le repondió para luego quedarse callada durante el resto del camino que señalizaba la camioneta de los Tenaglia.
-Llegamos.-dijo Carmela viendo detenerse la caravana frente a la puerta de una casaquinta.
Ingresaron luego por un camino de pinos enfilados y rápidamente estuvieron delante de una bella casona antigua pero muy bien cuidada,lugar acordado para el almuerzo.
Francisco tomó a Luz en sus brazos,que continuaba dormida,y Adela le indicó gentilmente que la recostara en el sofá de la sala ya que si despertaba en una habitación desconocida podría ponerse a llorar.
Carmela por su parte,al caminar ese bastante extenso trayecto de césped perfectamente cortado,pero reblandecido por la acción de la lluvia fuerte de días atrás,vio como los tacos de sus zapatos de fina línea aptos para las perfectas veredas de la ciudad,se trababan sin remedio.
Rita ya había entrado junto con Cristian,y Magdalena y Georgina que seguía teniendo a Emilse como posesivo apéndice,los siguieron ya con el llanto reemplazado por los primeros pasos de una levísima resignación.
-No te sirven esos zapatos acá.-dijo Gabriel mientras Carmela manejaba un caminar dudoso por ese suelo de poca consistencia.
-Es cierto,pero sabes que estoy acostumbrada a estos tacos.Me olvidé que no son apropiados para esta zona.-dijo descalzándose y dejando descubiertos sus estilizados pies de uñas perfectas pintadas de bordó.
-Igual eres alta.Como Georgi.Te voy a conseguir unas zapatillas cómodas de mi mamá.-le dijo observando como esos pasos desnudos se afirmaban a la suave y verde alfombra natural del parque,sin combinar con un fino y discreto vestido azul oscuro sin mangas,por encima de las rodillas.
Carmela no se parecía en absoluto a las mujeres de Río Angosto y a pesar de que no estaba tan producida como el día anterior,igual le resultaba muy llamativo contemplarla.
Fueron los últimos en entrar al gran living comedor de diseño rústico acorde al ambiente,decorado con un gusto exquisito.
Allí,una mesa dispuesta con quesos y fiambres de elaboración casera,servían como aperitivo de la carne asada que vendría después,y no como una celebración como tantas otras veces,sino como una manera de compartir un momento difícil en familia.
Ya vendrían los tiempos de la soledad y los duelos personales.
-Estás descalza querida...-dijo Adela Tenaglia al ver que Carmela portaba sus zapatos en la mano,mientras de inmediato iba por algo para prestarle para vestir a esos bellos y delgados pies.
-Gracias señora.-le dijo dirigiéndose a los sillones donde Luz dormía profundamente cuidada por Francisco que se sentía muy incómodo a pesar de la hospitalidad de aquella gente.
Solo le peocupaba el rechazo,y su inminente partida a la ciudad,lo tenía como en el aire.
Gabriel y Román se acercaron a mirar a la nena que parecía vencida por el sueño.
-Es muy linda.Ya empezará el jardín ,¿no?-dijo Román para iniciar una charla dándose cuenta que de Francisco se sentía algo fuera de lugar,tratando de distender el trato.
-Sí.-le respondió continuando la conversación pero sin poner demasiado interés,ya que la sola idea de que su Carmela cambiara de opinión y decidiera aceptarlo,era el único pensamiento que lo obsesionaba.
Carmela a quien Gabriel seguía observando de la cabeza a los pies desde que había llegado,aunque silencioso mientras escuchaba como su hermano se esforzaba por ser el centrado de siempre.
Emilse,que ya había decidido que había hecho por demasiado tiempo el papel de la buena amiga,dejó a Georgi con Rita, Cristian,Magdalena y el matrimonio Tenaglia,para ganar posiciones donde su novio y ese cuñado que de depender de ella tendría metido en su cama,ensayaban su hospitalidad cacterística.
Abrazó con los modos posesivos que solía utilizar a Gabriel,mientras ponía una cara de congoja como fachada,ya que lo único que le importaba era concretar un enlace con algún Tenaglia que la hiciera acreedora de algún derecho a la generosa situación económica que la familia manejaba a partir de una actividad agrícola rentable.
Le molestaba Carmela,y esa clase que indiscutiblemente tenía y que a ella le faltaba.Y que esa mañana a pesar de la pena por la dureza de un adios,no lograba desdibujarse,con los ojos de su novio demasiado focalizados en ella.
Luz comenzó a desperezarse y de inmediato buscó sus figuras familiares de vínculo,mientras todos los que circundaban el sillón excepto Emilse,le sonreían para que se sintiera tranquila y a gusto.
Se abrazó a su mamá mientras estudiaba las caras extrañas que pretendían hacerla merecedora de su cariño.
Carmela le pidió que saludara,y luego quiso llevarla junto a Georgina y Magdalena.
-Ella es tu tía Georgi.Dale un beso y un abrazo grande.Y a Magdalena,que es su mamá,también.-le dijo con reales ganas de hacerlo.Como una necesidad imperiosa.
Georgina,dentro de la gran angustia que le significaba esa muerte tan cercana y hostil,abrazó a su sobrina respirando profundamente y disfrutando de ese cálido vínculo mientras ese ser le despertaba la familiaridad más entrañable.
-Preciosa.-le dijo entendiendo que se había recibido oficialmente de tía,con los ojos llenos de lágrimas,y comprendiendo además que siempre se podía comenzar de nuevo,y recuperar el tiempo perdido.
-¿Dónde se están hospedando?-preguntó a Carmela Braulio Tenaglia,encantado de ver a Luz en brazos de quien sería su nuera.
-Estamos en el centro.En el hotel España.
-¿Por qué no se vienen acá?.Ustedes son familia directa de Georgi,de Magda.Les ofrezco esta casa,de corazón.Tengo entendido que se quedan por un tiempo.Para qué gastar en hotel si acá a nosotros nos sobra lugar.Acá tienes el campo para que la nena corra,la pileta.Piénsalo.
Gabriel,que había escuchado la propuesta de su padre,dejó la charla de hombres y se acercó primero como oyente,y después como otro interesado en que Carmela aceptara.
-No es mala idea.-dijo.-Así no estarían tan solas y aburridas en el hotel.Que te parece Georgi.-agregó buscando apoyo en su cuñada.
-Bueno,yo les ofrecí mi casa también.Pero es cierto Carmela.Acá es un lugar ideal para Luz.Además yo vengo seguido.En serio,podrían.
-Denme un tiempo para pensar y organizarme y les contesto ¿si?.Igual les agradezco mucho.
-Carmela esta es tu casa.-dijo nuevamente Braulio haciendo que ella sonriera,mientras a Emilse se le retorcía el estómago.