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Historia 56112 — capítulo 5

La estadía hasta el atardecer en casa de los Tenaglia,había puesto fin a una compañía discreta y de solidaridad,y abrió la puerta a los duelos personales.

Gabriel llevó a la fastidiada Emilse a su casa,Román hizo lo mismo con Georgina y Magda,y Rita y Cristian se marcharon dejando siempre su apoyo a todos como la buena gente que eran.

Carmela,su hija y su ex,fueron los últimos en despedirse de Adela y Braulio,una vez más incentivados a permanecer cuanto quisieran en su casa,y una vez más considerados familia sin ningún tipo de dudas.

Regresaron así al hotel,pensando que esa noche irían a cenar a algún restaurante de la zona,y que a la vuelta cuando la nena pudiera dormirse,aclararían todos y cada uno de sus pasos a seguir

Lo cierto era que Francisco pernoctaría en Río Angosto y esperaría la mañana para desayunar y despedirse de su hija.

Cenaron así como tantas veces lo habían hecho en los buenos tiempos,tratando de brindarse un trato cordial para no afectar a Luz que estaba fascinada con tantos paseos y momentos que le habían tocado vivir en aquel ambiente que para ella era toda una novedad.

Y esa noche,la escena de esa hija dormida plácidamente sobre la cama del hotel,les dio la pauta de que debían comenzar a delinear esa vida próxima que se planteaba frente a ellos.

-De verdad,Fracisco.No tienes que "correr".Quédate unos días con Luz y luego te vas.

-No,Carmela.Voy a venir a verla los fines de semana,a estar con ella,llevarla a pasear.Por lo menos hasta que tu te vayas para casa y todo vuelva a ser como antes.

-Nada va ser como antes...

-Me refería a tu ritmo de vida.Ya sé,ya entendí que terminamos.Pero que conste que es porque tu quieres y no porque yo te lo haya exigido.Un beso no hace al valor de una mujer.

-Un beso que no tuvo que existir Francisco.Y que me hizo dar cuenta de muchas cosas.

Carmela vestía su camisón de satén y encaje negro y la frescura de un baño sobre su piel.

Francisco llevaba su boxer y el torso desnudo.Ambos estaban acostados en la misma cama compartiendo la charla como dos viejos conocidos que se despedían y conversaban de la forma más natural.

-Capaz que esta sea la última vez que dormimos juntos.-dijo Francisco con ganas de abrazarla,intimidado por ese encanto que se desprendía de ella.Pero sabiendo que los separaba un gran muro de hielo y culpa.

-Es probable.Mañana en el desayuno vamos a ver todo más claro.Ahora solo quiero dormir.La verdad,no puedo pensar en papeles de divorcio en un momento como este.Tampoco tenemos apuro.Podríamos esperar a que yo volviera.

-Tienes razón.-dijo Francisco apoyando su cabeza sobre la almohada,y apagando la lámpara de su mesa de luz.

Guardaba en secreto por el hecho de la posposición de ese papeleo,la esperanza de una posibilidad de recomponer la pareja.

-Hasta mañana.-dijo Carmela apagando la última lámpara,como sabía perfectamente que se había apagado su matrimonio con Francisco.

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El comedor del hotel olía a café y se escuchaba el murmullo de los otros hospedados además del ruido familiar de platos y tazas.

Un televisor exponía el noticiero que reportaba el clima para la segunda quincena de un enero agobiante.

Luz esperaba que la leche de su tazón se entibiara,mientras optaba por las medialunas que le habían correspondido,en lugar de los cereales que entre otras delicias,se presentaban en la mesa a disposición de los dispuestos a desayunar.

Carmela y Francisco se miraban en silencio,sabiendo que de un momento a otro vendría la despedida,por fortuna nada traumática para la nena que se había quedado ilusionada con todo lo que le habían prometido los Tenaglia,incluído el regalo de un conejo.

Creía que su papá tenía que irse a trabajar a la ciudad y que ella tenía que quedarse de vacaciones,por lo que no protagonizó ningún tipo de escena triste,y Francisco se sintió aliviado al no generarle malestares a esa hija,a quien luego tendrían que explicarle acerca de la separación,con palabras que ella pudiera entender.

Ya Carmela había pensado en ello,e intuía que poder hacerlo en un marco distendido como aquel oasis de tranquilidad Llamado Río Angoto,definitivamente sería una decisión acertada.

Luego del silencioso desayuno,se saludaron sin dramas junto al vehículo,dándose un afecto que no cambiaría entre ambos,y Francisco abrazó a las dos mujeres de su vida,para luego disponerse a manejar por esas calles arboladas hasta tomar el acceso a la ruta que lo llevaría de vuelta.

-¿Dónde vamos hoy mamá?.-preguntó Luz pensando en los animales que Braulio le había prometido mostrarle cuando lo visitara de nuevo.

-Hoy vamos a ir a almorzar con Magdalena y la tía Georgi.

-¿Al campo?-insistió la nena.

-Hoy no.Pero te prometo que te voy a llevar.Tenemos mucho tiempo.Estamos de vacaciones,no te olvides.Vamos a ir a visitar muchos lugares y papi también el fin de semana que viene te va a venir a ver.

Luz entendió perfectamente y se quedó conforme.Georgina le había caído bien como le caen a las criaturas todas aquellas personas dulces, y la profunda espiritualidad de su hermana,que había dejado de lado los miedos,los nervios,y cualquier posible rencor,se habían borrado en el abrazo con esa nena preciosa que compartía parte de su sangre.

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Carmela llegó cerca de las doce treinta a casa de su hermana.

Llevaba un postre,algunas bebidas para compartir,y además algunas facturas y masas de panadería.

Quería agradar.Aportar detalles de dulzura que brindaran calidez y demostraran a Georgina y Magdalena su buena voluntad de integrarse sin ningún tipo de resentimientos.

Dolía la partida de su padre,pero ese pueblo tan encantador de aceras limpias y casas sin rejas le llenaba la vista de serenidad que se trasladaba luego al alma cansada de penas por hechos que no tenían retorno.

Magdalena abrió la puerta tratando de sonreir y mirando a Luz,que esperaba un beso para ella,no pudo menos que suavizar la pena de su cara.

La nena entró primero,y se acercó de inmediato a Georgina que no dudó en tomarla en sus brazos, sintiendo así demasiadas cosas bellas mientras miraba a Román que le sonreía dulce como siempre,y acariciaba la espalda de la pequeña abrazada a su novia.

Gabriel también estaba allí,y rápidamente le dio un beso a Luz,y después a Carmela que lucía ese aspecto distinto que tanto le llamaba la atención,a pesar de sus escapes constantes a la ciudad,donde podía observar a las mujeres que vestían como ella.

La casa olía a salsa deliciosa y los platos ya estaban puestos en la mesa,listos para ser servidos.

Carmela se ofreció a ayudar a Magdalena ya que de ningún modo quería ser tratada como invitada sino como familia.

-No,no,no.Tu por lo menos hoy no trabajas.Por favor te sientas.Yo acá tengo a mi ayudante.-dijo Georgina refiriéndose a Román que asintió dándole la razón.

-Bueno.Si es así...-respondió Carmela mientras su hija jugaba en el patio trasero de la casa,a la espera de que la llamaran a comer.

Se quedó entonces sentada a la mesa junto con Gabriel,sin saber de qué hablarle,a pesar de que su trabajo la había convertido en una maestra en el arte de socializar.

-¿Tu esposo no viene?-le preguntó siendo una vez más y sin querer,indiscreto como aquella tarde en la cafetería del hospital.

-Ex esposo.Se fue para nuestra ex casa.Yo me voy a quedar con Luz por un tiempo.

-Siempre lo arruino contigo.Perdona.Pregunté porque ayer estaban juntos.

-Sí,pero estamos separados.Pero no te preocupes.Como le dije a Georgi;no es un secreto.Es una triste realidad.

-Que mal...-dijo Gabriel como para acotar algo,pero muy en el fondo sintiendo una extrañísima y complacencia,que no supo explicarse.Luego siguió.-Pero de verdad Carmela,tendrías que aceptar la propuesta que te hizo mi papá.Qué vas a hacer sola en el hotel.Especialmente por la nena...

-Me voy a venir acá a hacerle compañía a Magda.Aunque creo que Georgi tiene licencia hasta mediados de febrero.

-Bueno,pero esta casa es chica,no tiene mucho fondo.Allá tu hija podría estar más cómoda.Y nosotros somos familia.Tu hermana es mi cuñada.No tienes que dudar.

-No sé Gabriel.Es mucha molestia.No estoy mal en el hotel.

-Mira.-dijo apoyándole la mano en su hombro descubierto que una blusa de tiras finas permitía exibir.-Para nosotros no es ninguna molestia.Al contrario.Mi mamá estaría feliz de que estuvieras con ella.Tu nena ya la compró.

-Uy..tu mamá...tengo que devolverle las zapatillas que me prestó ayer.-dijo Carmela ya sin la presión de esa mano que intentaba convencerla.-Quizás esta tarde paso a saludarla y se las llevo.Tengo que si o si comprarme ropa y calzado acordes a este lugar.

-Bueno,podrías ir y de paso quedarte.

-La verdad Gabriel ahora que lo pienso,no recuerdo el camino.Francisco manejó detrás de ustedes.

-No hay problemas.Yo te indico.Si quieres cuando nos vamos de acá salimos juntos.

-No;tengo cosas que hacer.En realidad tengo que pensar en lo que ustedes me proponen.Y no te olvides lo que te dije de la ropa que estoy necesitando.

-Está bien.No insisto más.-dijo Gabriel evidenciando cierta desilusión.

-Hagamos una cosa.-le sugirió Carmela.-hoy me organizo y mañana,bueno...a lo mejor te hago caso.Pero esta tarde imposible.Además para qué lo voy a negar.No estoy muy bien.Creo que esta noche me voy a ir a comer con la nena y después nos vamos a acostar temprano.Mañana será otro día.

Luz entró contenta desde el patio y se sentó sobre las rodillas de Carmela,mientras Gabriel le sonreía.

-¿Sabes quién soy yo?-le preguntó.

-No.-contestó Luz.

-Bueno yo soy una especie de tío.El tío Gabi.Mucho gusto.-le dijo dándole la mano de forma graciosa logrando que la nena riera.

Con una risa que impactó en la gélida actitud de Emilse que había entrado y se había quedado fija contemplando la escena de tinte tan familiar.

-Hola amore.-dijo buscando la boca de Gabriel en una actuación posesiva,sorprendida de haber encontrado a su novio allí,ya que él no se lo había informado.

Después de una falsedad que Carmela hubiera podido detectar a kilómetros,las saludó y se ubicó tomando la mano de Gabriel como marcando su territorio.

Carmela comprendió ese lenguaje gestual,y como sabía que faltaba un rato para la comida,se fue con Luz hacia el grupo que vigilaba el hervor de las pastas.

-Y...¿Te vas a quedar con los míos?¿Te convenció mi hemano el abogado?-le preguntó Román que gentilemente abrazaba los hombros delgados de Georgina.

Carmela puso cara de dudas,todavía algo incómoda por aquella actitud poco normal de Emilse,incomodidad que a su hermana se le pasó por alto,pero que Román comprendió a la perfección,por experiencia propia.

-Todos los Tenaglia queremos que vayas cuñada,en serio.

Carmela se sintió bien y sonrió.Ese "cuñada" la había hecho sentir querida.

-Gracias Román.Muchas gracias.

Gabriel por su parte,se quedó experimentando la sensación de que Emilse sobraba allí.Lo invadía una inquietud bastante similar al fastidio.Porque hasta que su novia había llegado él se había sentido muy a gusto.

Solo esperó que el bueno de Román lograra que Carmela aceptara la propuesta.