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Historia 56112 — capítulo 6
Carmela se compró ropa y calzado apropiado para su estadía en Río Angosto y agregó también algunas prendas al vestuario de Luz para que tuviera bastante para cambiarse.
Tal y como había dicho,esa noche cenó sola con su hija y se acostó temprano.
Al día siguiente,apenas ambas se llegaron hasta el comedor del hotel para tomar el desayuno,uno de los concerjes le informó que en la recepción había una nota para ella.
Antes de que le sirvieran el café con leche,fue por ese recado que le entregaron enseguida.
Carmela Rossi**,Presente.-decía un sobre cerrado que ella con intriga procedió a abrir.**
Buenos días,
pasé por el hotel antes de ir al estudio.
Te dejo mis números de teléfono en la tarjeta
que te mando,para que me avises,así si vas a lo de
mis padres te indico el camino.
Espero que hayas pensado en aceptar la propuesta.
Por eso,voy a esperar que me lo confirmes.
Gabriel.
Carmela regresó a la mesa del comedor pensando en que si o si debía devolverle las zapatillas a la señora Adela,pero lo que la tenía indecisa era la posibilidad de aceptar o no el hecho de permanecer con los Tenaglia durante el tiempo que decidiera quedarse.
Sabía que eran buena gente y que le habían brindado el ofrecimiento de corazón,pero francamente vacilaba sin convencerse.
Solo tenía tres grandes valijas prácticamente embalaldas,por lo que una mudanza no le significaba gran pérdida de tiempo,pero aún así seguía con las ideas dando vueltas sin detenerse en una opción.
Marcó entonces el número del estudio que había tomado de la tarjeta,y pidió que la comunicaran con el doctor Gabriel Tenaglia.
-Carmela,que bueno que te hayas decidido...
-Hola Gabriel,pero no me decidí todavía.Gracias por tus atenciones.
-Bueno bueno...hagamos lo siguiente.-dijo como con una rarísima euforia pero que no se hiciera muy evidente en el tono de su voz.-Te paso a buscar al medodía.Tienes un par de horas más para pensarlo.Tu acuérdate de todo lo que la nena podría disfrutar.-le dijo utilizando ese argumento demasiado convincente e imposible de contradecir.
-Bueno.Está bien.Lo lograste.Me convenciste.Pero no hace falta que me guíes si tienes otras cosas que hacer.Me das la dirección y me dices bien como llegar para no perderme y listo.No queiro incomodarte.
-Carmela.No tengo "nada" que hacer.Además allá me esperan a almorzar.Tu manejas y yo te guío,así aprendes.No es molestia.Al contrario.Mientras le voy a ir avisando a mi mamá para que vaya arreglándote tu habitación.
-Muchísimas gracias.Te espero entonces.Y le agradeces también por adelantado a tu gente de parte mía.Hasta luego.-dijo cortando la comunicación.
Del otro lado de la línea,Gabriel sonreía como si hubiera ganado un juicio,con esa misma complacencia inevitable que había experimentado al saber que el ex había partido a la ciudad.
Estaba como fascinado con ese elemento nuevo y diferente insertado en la geografía de un pueblo simple y sin emociones.
Un vínculo de interés,un punto de contacto.Una persona fuera de lo común,ajena a la chatura mental reinante,que más allá de los doctorados que exponían algunas de sus amistades,por momentos él detectaba,aún entre sus filas.
Porque no era una cuestión de títulos universitarios,sino de un carisma que a Carmela parecía sobrarle.
Le gustaba estar cerca de ella.Intuía que ambos protagonizarían buenos diálogos,que le generarían buenos momentos.
Definitivamente esa mujer le había caído de maravillas,desestructurando esa rutina de tranquilidad,que a diferencia de su hermano,a él muchas veces llegaba a molestarle.
A las doce en punto,estuvo en la recepción del hotel,y pidió que le avisaran a Carmela que había llegado.
El concerje le indicó que podía pasar a la habitación,y allí,cunado llegó a la puerta,golpeó tratando de moderar esa alegría rara que lo desbordaba.
-¿Cómo estás,como amanecieron?-dijo dándole un beso a Carmela y saludando con cariño a Luz,que le sonreía recordando sus bromas del día anterior.
-Mejorando de a poco.Cuesta.Pero por mi hija lo tengo que hacer.Ella no tiene la culpa de nada.No se tiene que poner mal por verme llorar.-le dijo en voz baja mientras la nena estaba distraída.
-Piensas muy bien.Pero bueno vamos ya que te ayudo con tus cosas.Vas a ver que contenta la hago poner si le hablo de los animales que hay en casa.Y la idea es que las dos la pasen bien.
-Ustedes Gabriel se están portando espectaculares conmigo.
-Y si somos familia.Simple.
Carmela asintió,y en unos minutos cada uno en su auto partieron para esa casa hospitalaria y amable,llena de gratas sensaciones.
Apenas estacionaran en el inmenso jardín,Adela y Braulio salieron al encuentro de sus huéspedes realmente contentos de que su propuesta fuera aceptada, complacidos de que la hermana de Georgina y esa hija luminosa que se los había ganado,estuvieran por fin allí,ya sin dudas.
-Ven a ver a los conejitos.-dijo Braulio a Luz luego de haberles dado la bienvenida oficial mientras la nena de inmediato tomaba la invitación dándole la mano.
Adela llevó a Carmela hasta el que sería su dormitorio,y Gabriel las acompañó sin ganas de hacer otra cosa,más allá de que tenía que encargarse del equipaje.
Lamentablemente en relación a lo que alguna vez habían sido sus sentimientos,o su costumbre,o alguna figura conocida que representara el rol de novia oficial,en un ambiente donde todo tenía que estar estructurado,ese mediodía y sin que la culpa lo atormentara,se sentía pleno y feliz sin Emilse.
Sin esa mujer agarrándolo.Porque él ya no consideraba abrazos a esos amarres a una situación que luego de años,se acercaba irremediablemente al final.
Al cabo de un rato,Braulio volvió con Luz que no paraba de detallarle a Carmela todos los animales que había visto,además de los dos perros Terranova que tenían los dueños de casa,que le habían permitido que los acariciara sin problemas.
-Veo que te divertiste.-le dijo como una madre muy conmovida internamente al poder verla tan feliz,más allá de la muerte y la separación,y aquellos errores que había dejado entrar en su vida durante los últimos tiempos.-Vete a lavar las manos que Adela va a servir la comida.-agregó mientras la señora le indicaba que la siguiera hasta la cocina con mirada de abuela.
En media hora comenzaron a almorzar,y Carmela,con su naturalidad propia y la fluidez en su vocabulario que su trabajo le había aportado,comenzó a relatar algunos aspectos de su vida a aquellos generosos,deteniéndose particularmente en la relación con Georgina y Magdalena,y de como había decidido dejar atrás cualquier posible resentimiento,con una actitud adulta que apuntara a construir.
-Solo me preocupa mi hija.Como sabrán,el papá y yo nos separamos.Hay motivos que nos impiden volver.-dijo mientras Luz jugaba con sus muñecos en el sillón de la sala.
Y una vez más,al escuchar eso,a Gabriel,como un reflejo involuntario,se lo ganó sin remedio la complacencia.
-Ya vas a salir adelante.No todas las parejas funcionan,mujer.Si no,el mundo sería perfecto.-dijo Braulio con una actitud contenedora y paternal que agradó mucho a Carmela.-Mientras ustedes no peleen delante de la nena,todo se puede arreglar.
-Sí,pero igual es triste.Por eso me puse contenta cuando vi a mi hermana tan bien en pareja.Román y Georgi se quieren y se nota.
Adela asintió,pero no pudo evitar ver como Gabriel bajaba la vista,ya que su relación no se parecía en absoluto al vínculo estable que mantenía su hermano.
Porque lo suyo era una costumbre,un entusiasmo ya viejo,y la actualidad,sencillamente una apariencia.
Después del almuerzo,llegó el impostergable ritual de la siesta de verano en el campo,y el matrimonio Tenaglia se dispuso a cumplirlo con absoluta puntualidad.
Carmela no podía exigirle a Luz que durmiera y más aún con ese mundo verde que se presentaba ante sus ojos de niña ávida de juegos.
Salió al patio techado de la casa que conectaba con una larga galería llena de plantas en flor cuidadosamente ordenadas.
Carmela se tendió en una reposera mientras le pedía a su hija que jugara a la sombra,ya que veía que tenía ganas de buscar el cariño de esos dos perros a los que le sobraba nobleza.
Gabriel se sentó a su lado en otra silla mientras se incrementaba en él la necesidad de buscar charla,pero a la vez no quería incomodar,ni sonar denso o fastidioso.
Una muerte muy dolorosa y cercana flotaba todavía en el aire,aunque la belleza de aquel campo contribuyera a sobrellevarla mejor.
-¿Estás cómoda Carmela?
-Sí,muy cómoda.¿A qué hora te vas a tu estudio?
-Es que no...de hecho...adelanté mis vacaciones.Dejé ordenados todos mis asuntos pendientes.Tengo dos socios.Nos vamos rotando.Los casos los tomamos en conjunto,como empresa.
-Que bien.Supongo que viajarás.No te vas a quedar en Río Angosto.Tu novia va a querer algún veraneo.-le dijo Carmela trayéndolo a la realidad de golpe.
Luego se quedó callado.
Confrontando una vez más entre lo que quería y lo que debía hacer.