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Historia 56112 — capítulo 7
La soledad le pesaba terriblemente.
Una foto vieja le sonreía desde el pequeño cuadro de su sofisticada mesa de luz,y solo con ese detalle cayó en la cuenta de lo atrás que había dejado a la dueña de esa sonrisa medio rebelde,que un momento determinado había posado para él.
Quitó entonces el vidrio que enmarcaba la imagen,la miró por unos segundos,le dijo adios a esos años de noviazgo hacía tiempo terminados,y procedió a romper la fotografía de una mentira y un desamor que se le habían revelado cuando había probado aquella otra boca,a cuya dueña no había vuelto a ver desde ese día.
Nuevos números de teléfono,su contacto de red bloqueado,y una ausencia tajante y voluntaria,habían hecho el resto.
Aníbal no había vuelto a ver a Carmela desde entonces.
**Por ella había terminado con Agustina mucho antes de ese beso.Porque ya no había soportado compararlas.Había sido muy doloroso para él.**Porque Carmela siempre había salido victoriosa.
Porque se había enamorado de ella hasta las fronteras de la obsesión,y había podido confirmar lo que tantas noches había supuesto fantaseando con su boca.
Se habían besado en esa oficina,y hubieran cruzado el límite de la piel de no haber sido por el inoportuno de Francisco,que a su juicio,siempre había estado de más,y a quien él había conseguido desdibujar en ese juego íntimo.
Porque Carmela había correspondido su beso y estuvo seguro de que antes de la interrupción lo había disfrutado.
Aníbal se había enterado de su divorcio,y también de la enfermedad de su padre.
Aún conservaba el trato con amigos en común del ambiente del trabajo,y tenía una vaga idea en su mente,por cosas que ella le había contado en confianza cuando eran los mejores amigos,acerca de que existía un pueblo de características familiares llamado Río Angosto,donde residía parte de su historia personal.
No le fue difícil saber de la muerte del padre,y de su viaje a ese punto del mapa al cual ya se había encargado de visualizar e identificar perfectamente.
Ya no le quedaban trámites de disolución de la infortunada sociedad,y tenía suficiente dinero como para hacer un stop en esa vida solitaria por elección propia,en la cual el trabajo solo había tenido sentido cuando con Carmela habían conformado aquella dupla.
Porque Francisco nunca le había importado,y lo había considerado un sobrante,en relación a la gran compatibilidad con ella,y en absoluto había sentido culpa al hacer lo que había hecho con su mujer.Porque Carmela para él,era suya.
Aníbal se miró al espejo,que le devolvió un rostro cansado de vacilaciones.
**Aún tenía en su puño cerrado la foto destrozada de Agustina.La última.El símbolo de que había cortado sus esperanzas por alguien mucho más importante.**Por ese alguien que estaba a solo tres horas de auto,y que ya no estaba atada a ningún compromiso.
Los dos eran libres.Y él definitivamente haría algo al respecto.
Tenía su equipaje listo y la decisión tomada.
Arrojó a la basura los trozos de la foto,cerró la puerta del departamento,y le dijo al portero que estaría fuera por algunos días,pero que no sabía cuántos.
Fue por su auto a la cochera,y en un ritual silencioso se despidió de esa ciudad que de momento carecía de opciones que ofrecerle.
Agustina y su imagen desgarrada,ya ni siquiera eran pasado.
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-A mi me gusta mucho este pueblo,tal vez porque vengo de la ciudad.Pero supongo que para ustedes a veces debe resultarles tedioso¿no?.-dijo Carmela ya más suelta ante un Gabriel que se había quedado pensativo.-Georgina me dijo que a veces te escapas a la "civilización".
-Sí,no puedo estar demasiado quieto.Me gusta el cambio,es verdad.Pero no desprecio el lugar donde crecí.Nada mejor que esto,pero a veces una dosis de ciudad es necesaria.
-Ahora podrías irte a las sierras o al mar.
-No sé si me voy a ir,como te dije.Y si Emilse quiere viajar supongo que no se lo voy a impedir por el hecho de que yo no tenga ganas.Más bien había pensado pasarme el verano tranquilo acá.A veces algunas vacaciones te agotan.
-Tienes razón.Sabes,mi problema va a ser si me acostumbro a esta paz.Cuando llegue el momento de irme.
-Bueno,te quedas.Que mejor que una ciudad chica para la crianza de los hijos.-argumentó Gabriel fingiendo un tono de broma,pero para estudiar la reacción de Carmela.
-Hace rato que dejé de creer en imposibles.Acá yo no podría trabajar de lo mío.Mi actividad es ciento por ciento urbana.Supongo que mi nena se va a tener que criar en el "mundanal ruido".
-Así parece.-respondió Gabriel con una contrariedad que lo había ganado a partir de las realidades que habían surgido de una simple charla.
-Tu tienes suerte,por tu profesión.Los abogados pueden trabajar donde quieran.Siempre hay pleitos donde mediar.Ustedes siempre tienen posibilidades.
-Es cierto.-dijo Gabriel de nuevo optimista,dándose cuenta que cualquier cosa que Carmela le decía,le provocaba sensaciones corporales,y eso jamás le había pasado.Era la primera vez que se tomaba tan en serio una sencilla conversación de jardín,y que sus latidos se le aceleraban con un diálogo común y corriente.
Tenía claro que sentirse así no era normal.
Luz seguía muy divertida jugando con los dos Terranova,mientras Carmela cerraba sus ojos e inspiraba profundo haciendo una pausa de silencio en la charla.
Gabriel también había necesitado esa interrupción,y como si se hubiese tratado de una película en aquella quietud de la siesta entrecortada de a ratos por las risas de esa criatura que realmente se encontraba plena,comenzó a pensar.
Tres años antes,cuando había comenzado con Emilse,por intermedio de la amistad con Georgina,que siempre había estado enamorada de Román y Román de ella hasta que no hacía mucho habían concretado.
La proximidad de las familias amigas en el contexto de un pueblo chico,el empeño generosamente obsesivo de Georgi de ver a su inseparable vinculada de alguna manera con el entorno familiar que ella sentía como propio;todos esos elementos habían conformado una especie de novela viviente donde dos amigas entrelazaban sus vidas con dos hermanos en un mundo perfecto,pero solo en apariencias.
Aquello para Gabriel había sido la obra de la comodidad y la costumbre.Nada de amores.Una continuidad de caras conocidas.Georgina con Román y él con Emilse,con quien al principio había compartido una buena cama y dentro de algunas circunstancias la pasión por la carrera de derecho,que de algún modo los había mantenido dentro de cierta compatibilidad.Pero eso en un pueblo chico rápidamente se había vuelto rutina,y con la rutina cansancio,y ante la aparición de un elemento realmente interesante como Carmela,la certeza de un error.
Uno a uno vio Gabriel pasar los exámenes desaprobados en la carrera de Emilse,donde un tiempo valioso se le había pasado sin que hubiera podido obtener su título.
Porque él ignoraba sus ambiciones,y lo que a ella realmente le interesaba.Tampoco sabía de su deseo medio delirante hacia Román,y su falta de respeto para Georgina de quien se llenaba la boca diciendo que la sentía valiosa y que la quería como a una hermana.
Georgina que a pesar de que por el trabajo social que realizaba diariamente contactaba con la realidad muchas veces dura,a veces prefería por decisión propia vivir en un cuento de hadas.
Pero Emilse no era un hada;por más que se esforzara por parecerlo.
Tenía un alma negra y mezquina,modos vulgares y groseros que Román había podido comprobar en carne propia,y que Carmela había adivinado.
Gabriel,por su parte,ya no la analizaba.Porque cada vez le importaba menos y ni siquiera se detenía a pensar qué harían en un futuro.
No sabía de sus bajezas,ya que conocer ese lado oscuro le hubiera dado la posibilidad de concluir más pronto con esa equivocación peligrosa y arraigada,mimetizada con la cotidianeidad.
Y así,solo así,en el silencio de esa siesta compartido con una mujer que lo inquietaba,había podido detenerse a reflexionar acerca de su gastada situación con Emilse.
No se iría de vacaciones con ella.De eso estaba completamente seguro.
-¿Qué te parece si nadamos un rato Carmela,no quieres,con Lucecita también?.A esta hora el agua no está tan fría.-preguntó para salirse de sus pensamientos.
-Es muy grande esa pileta Gabriel.Otro día.Además la nena está muy ocupada con tus perros.
-Carmela...las tardes de verano en el campo se te van a hacer una eternidad si no llenas un poco esas horas.En la ciudad tienes más opciones.Pero acá hay poco que hacer.Bueno;pero poco.
-Así parece.Pero no te enojes.Hoy no tengo cabeza más que para estar recostada en esta silla.A duras penas estoy asimilando las dos pérdidas que tuve.
-Tienes razón.Disculpa.Si tu necesitas descansar.Es lógico.No tienes que hacer todo en un día.
-¿Todo?.¿Qué otras opciones ofrecen Río Angosto y su gente?
-Andar a caballo,pescar,visitar la feria artesanal de los sábados en la plaza,teatro independiente con artistas locales que hacen clásicos,música...
-No es un pueblo aburrido entonces.
-No.Para quien lo sabe apreciar,no.
-No te preocupes Gabriel.Tu disfruta tus vacaciones aunque no te vayas a ningún lado que yo te aseguro que no me voy a aburrir.Algo interesante me va a pasar en este tiempo.
Carmela nunca supo cuanta verdad encerraban sus palabras.