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Historia 56220 — capítulo 3

-Dejen de pelear, chicas.-reclamó una chica de cabellos castaños y ondulados, quien poseía unos ojos marrones oscuros, ocultos bajo unas gafas. -Catherine tiene razón, dejen de pelear-reclamo Amelia. -Esta bien-aceptaron Carolina y Marissa al unisono. -¿Tregua?-pregunto Marissa a Carolina. -Tregua-suspiro la rubia chica estrechando la mano de la morena y abrazándola. -Chicas hagan silencio-dijo otra voz femenina-acaba de llegar el profesor-comento la voz, la cual era perteneciente a una chica de cabellos rojos y ojos verdes. -Esta bien, Damaris-acotaron todas. Pvo. Amelia Luego de que Damaris, nos avisara que el profesor ya estaba dentro del salón. Todas nos  giramos para observarlo, era un hombre de unos cuarenta años, de cabellos totalmente plateados (debido a su edad) y poseía uno ojos azules, su rostro mostraba gran variedad de arrugas. -Hola alumnos. ¡Bienvenidos a la clase de Historia!-exclamo efusivamente-Yo soy Roberto Lara y seré su profesor.-comento-¡Bien! comenzaremos hablando sobre...-Y así comenzó a dar su clase. Estuvimos durante dos horas escuchando atentamente la clase. Luego nos adentramos a la clase de Biologia. Cuando acabaron las primeras cuatro horas de clases. Sono la campana, lo cual indicaba que ya era hora del descanso. Y todos se dirigieron a la cafeteria para tomar (o comer) algo. -Adoro los descansos-menciono Marissa, mientras comía delicadamente un dulce. Yo me desayunaba unas tostadas. -Lo se-respondí sonriente. Pvo. Narrador Las chicas charlaban animadamente. Tanto que no se percataron que un grupo de jóvenes, se dirigían hacia ellas. Eran comandados por un castaño de ojos verdes. -¿Pero a quien tenemos aqui?. Nada mas y nada menos que a Carrasco y su clan-dijo con arrogancia y desden el castaño. Amelia y sus amigas voltearon lentamente. Y se encontraron con el grupo de jóvenes frente a ellas. -Vete de aquí, Escalona-exigió con enojo Amelia. -¡Vaya! ¡Pero si la chica se defiende!-exclamo en tono burlón, mientras sus acompañantes reían a carcajadas. -¡ Cállate imbécil!-grito a todo pulmón Amelia. -No deberías hablarle así a tus superiores, Carrasco-comenzó el chico-habla muy mal de ti-comento con suficiencia. La chica estaba roja de ira. -¡Vete a la mier...!-exclamo totalmente fuera de si la pelinegra. -¡Uy! Cuida tu boca. Una poca cosa como tu-dijo el chico con desdén y el asco estaba marcado en sus ojos-No tiene ni siquiera el derecho de yo le hable. Deberias estar contenta de que al menos noto que existes. Aunque en realidad lo hago porque tu presencia de inferior no me deja tranquilo-explico con arrogancia. -Eres un desgraciado-susurro Amelia con odio-un imbécil, un estúpido, un niño mimado, un egolatra y un maldito arrogante-exploto la chica. -Mira-dijo una joven de cabello rubio (el cual le llegaba a los hombros) y ojos negros. En definitiva era Sabrina Ricardi, la novia de Eduardo. La chica observo de arriba a abajo a la pelinegra y sonrió socarronamente-poca cosa-acoto con un leve tono burlon en su voz-a mi novio nadie lo insulta y mucho menos alguien como tu-comento con arrogancia, resaltando la ultima frase. Las amigas de Amelia querían defenderla de ese grupo. Pero la chica con señas les decía que no se metieran. Luego de lo que dijo Sabrina, respiro profundamente.