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Historia 56220 — capítulo 4
Las amigas de Amelia querían defenderla de ese grupo. Pero la chica con señas les decía que no se metieran. Luego de lo que dijo Sabrina, respiro profundamente. -¡Vaya! Pero si Escalona, tiene quien lo defienda.-comento Amelia con una sonrisa irónica-Y no es cualquier persona ¡NO! sino que es nada mas y nada menos que Sabrina Ricardi, la rubia "Cabeza-hueca" del instituto.-agrego con un toque de arrogancia. La rubia estaba totalmente furica, ¿como aquella idiota se atrevía a ofenderla? ¿A ella? A Sabrina Ricardi, la chica mas rica del instituto ¡Esto se lo iba a pagar!-En definitiva, ambos son tal para cual. La rubia- no- hay- nada -en- mi cerebro Ricardi y El niño- mimado- el- mundo- gira- a- mi- alrededor- y- mi- cerebro- es- del- tamaño- de- una- hormiga Escalona-dijo con aire burlesco. Sus amigas rieron a carcajadas, al igual que todos lo que se encontraban en la cafetería. Solo el grupo que acompañaba al castaño y a la rubia se mantenía en total silencio. Los jóvenes estaban fuera de si; pero antes de que los humillados pudieran decir algo, para defenderse. Sono el timbre, indicando que ya era el comienzo de las clases, y todos los presentes se levantaron para dirigirse a sus destinos. -Lo siento chicos.-comento Amelia, dirigiéndose su mirada hacia Sabrina y a Eduardo-Debo ir a clases, fue excelente charlar con ustedes-dijo antes de continuar su camino. Debía ir a su clase de Castellano. Sus amigas le siguieron el paso, mientras contenían las risas. -¡Odio a Carrasco!-chillo Eduardo, cuando Amelia hubo desaparecido. -¡Yo también la odio!-chillo Sabrina-¡Me ha dejado en ridículo!-objeto. -Pronto nos vengaremos de ella, te lo aseguro Sabrina-comento el castaño. -Estoy segura de eso amor-dijo la rubia sonriendo maliciosamente. -Vamonos ya a clases-dijo el chico. -Vamos-acoto la rubia.********************************************En otro lugar. -¡Estuviste fantástica, Amelia!-le felicitaron las chicas mientras reían a carcajadas. -Gracias, chicas-sonrió la pelinegra. -Ricardi y Escalona, han quedado sin palabras-comento Marissa-¿vieron sus caras?-pregunto. Las presentes asintieron y comenzaron a reír a carcajadas, recordando las caras llenas de rabia de los humillados. -A decir verdad, me dieron un poco de lastima-susurro Amelia con la cabeza gacha. Todas sus amigas voltearon a verla ¿Acaso estaba loca? ¿Tenerle lastima a esos idiotas?-Creo que no sabían con quien se metían-susurro sonriente. Y comenzó a reír escandalosamente. Sus amigas hicieron exactamente lo mismo. Afortunadamente el profesor aun no había llegado al aula. -Lograste asustarnos, Amelia-dijo Carolina.-Pense que estabas loca-acoto tratando de controlar su risa. -¿Por qué? ¿Acaso no creen que yo pueda sentir lastima por ellos?-pregunto de forma inocente. -La verdad-comenzó Amelia-¡NO!-dijo con voz fuerte- Si así fuera no serias mi mejor amiga-acoto. -¡Auch! Eso dolió.-dijo con dramatismo Amelia-Pero tienes razón. Sentir lastima por esos imbéciles no es lo mio-acoto sonriente. -Eso es cierto-sonrió Catherine. Pero las chicas tuvieron que dejar su charla, ya que el profesor acababa de adentrarse en aquella aula.