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HP El Hacedor de Sueños — capítulo 44

Capitulo 44 El cristal de Aire.

Cuando Ron atravesó el portal siguiendo a su novia tuvo la clara sensación de que tomaban caminos diferentes, Hermione se perdió de vista en aquel vórtice, lo último que vio de ella antes de que la oscuridad la engullera, fue su sonrisa, que parecía alentarlo a hacer cualquier locura con tal de estar nuevamente a su lado. Dejo de girar en aquel extraño vórtice y un desierto fue el escenario escogido para aparecerse. Varias dunas se veían en el horizonte, y un enorme peñasco se alzaba un poco más lejos, el hecho de que solo fuera su sombra le indicaba a Ron lo lejos que estaba. En su cabeza escucho una voz conocida.

  • Ve hacia allí
  • le dijo la voz.

Y Ron como si se tratara de una orden directa de un titiritero comenzó a andar hacia el peñasco, después de atravesar varias dunas comenzó a ver en el cielo un cúmulo de nubes, a su espalda se mostraba completamente despejado, pero al frente enormes nubarrones de tormenta oscuros se mostraban en el cielo frente a él. El mismo epicentro de la tormenta parecía ser la colosal aguja donde se dirigía.

Después de caminar durante varias horas pudo llegar al sitio donde parecía provenir todo. Aquel peñasco parecía llamarlo continuamente con claros susurros.Sin embargo la teoría de la tormenta era cierta, cual pararrayos, infinidad de nubes se arremolinaban en torno al enorme pilar de piedra que se extendía ante el pelirrojo. Debido a ellas era imposible saber cuando terminaba ese pico.

  • Sube por él - le dijo nuevamente la voz.

Aunque reticente, Ron comenzó a subir por la cara más suave de aquella pendiente, se sentía fuerte, pero las corrientes de viento lo hacían tambalear cuando llevaba unos cuantos cientos de metros escalados. La voz volvió a sonar en su cabeza cuando estuvo a punto de cerrar su mano en una roca.

  • Allí no - le dijo simplemente, y Ron saco la atención de la roca que sería su punto de apoyo y sujeto otra, un segundo después la primera roca se desprendió; de no haber escuchado la voz ahora mismo estaría cayendo junto con aquella pequeña roca por el precipicio.

Agotado, y tras varias horas de pendiente de distintos grados de elevación, guiado por instinto y en gran parte por la voz que sonaba en su cabeza, llego a una cueva ubicada en la propia montaña. No demasiado grande pero si lo suficiente para albergarlo y permitirle descansar unos minutos. Sobre una pequeña base de piedra, se encontraba un cofre finamente labrado, parecía irradiar luz propia.

  • Regalo, para ti, abre - Volvió a escuchar a la voz.

Ron se acercó al cofre y lo abrió revelando su contenido. Dos artículos lo esperaban dentro. El primero era una cadena plateada, en el centro el dije mostraba dos figuras parecidas a flechas que se encontraban en el centro y formaban un circulo. Ron se puso el colgante se sintió mucho más ligero de lo que había sido un segundo antes. El segundo era mucho más extraño, era un orbe, estaba labrado con lo que parecía ser piedra erosionada por un viento de miles de años, Ron lo sujeto en alto y se lleno de agua.

  • Bebe - escucho de nuevo la voz.

El chico estaba demasiado agotado para replicar. De un trago apuro su contenido. El cambio fue instantáneo. Su cuerpo se sintió como si nunca hubiera visto esa montaña, mucho menos escalarla. Estaba listo para una pelea que podría llevar años si fuera necesaria. Con ánimos y fuerza recuperada volvió a subir por la falda de aquel escarpado pilar. No tardo en comenzar a atravesar nubes. La temperatura empezó a mermar rápidamente, algunos pliegues de su ropa empezaron a escarcharse mas su cuerpo no lo sentía. Y traspasarlas por el otro lado, la montaña continuaba hasta que la vista se perdía, sin embargo la voz, aunque escueta, volvió a pronunciarse en su cabeza.

  • Ya es suficiente, salta.

Era imposible, las manos no obedecían esa orden suicida, si saltaba caería por el precipicio en caída libre hacia el suelo sin escoba. Fue entonces cuando lo vio, una figura que parecía humana estaba de pie sobre uno de esos condensaciones llenas de gas, El mar de nubes parecía tener cierto efecto en él, parecía reinar sobre ese manto. Aunque le costó un poco decidirse opto por saltar, esperando una caída libre, tan solo un segundo después de saltar estaba de pie sobre uno de aquellos copos de algodón gigante.

  • Bienvenido Ron Weasley - La voz no salió de su cabeza, si no de aquella presencia que se alzaba ante él. Se giro mostrándose de frente. Era alto, y el torso parecía masculino. Cada milímetro de su cuerpo parecía estar en constante movimiento, sus piernas bailaban sobre las nubes sin ningún temor a caer y a cada movimiento de los brazos enormes ráfagas de aire golpeaban el cuerpo de Ron. Se volvió a girar y levanto los brazos, Ron le observó, en la dirección a donde los brazos apuntaban a la altura de la tierra varios cientos de metros más abajo un cono de aire se formo, y al tocar tierra se convirtió en un ciclón. Causo algunos destrozos. - Soy Aire - Se presentó ante Ron - Llevas en tu cuello el símbolo de mi elemento. Es lo que ahora mismo te permite mantenerte aquí arriba. Si te lo quitas, caerás - resumió Aire, volvió a señalar el ciclón que estaba disminuyendo en velocidad.

Ron volvió a observar la escena, el ciclón se disipaba rápidamente, en el sitio donde antes se encontraba la tormenta una enorme figura esmeralda se elevaba en el aire extendiendo lo que parecían unas enormes alas, lo que fuera que veía se elevó y se perdió en el mar de nubes.

  • ¿Que fue eso?

  • Le pregunto Ron

  • Tu oponente, El guardián - Le dijo Aire, Ron retrocedió un par de pasos, Ponte en guardia muchacho.

Sin mencionar palabra levantó la mano, una fuerte ráfaga de viento fue esquivada por Ron con algo de acierto y se posiciono delante de aire para atacarlo, Un enorme golpe en la espalda lo lanzo varios metros de donde estaba. La ráfaga de viento que había lanzado había vuelto como si se tratara de un boomerang golpeando su espalda.

  • No esperaba que esquivaras el primer ataque, parece que no todo está perdido - le dijo Aire al Ron que estaba reclinado sobre sus piernas, - levántate y acompáñame - apuntó mientras comenzaba a caminar.

Ron le siguió a la cueva donde poco antes había encontrado el cristal y la copa, Según le comento Aire a continuación la copa se llenaba de manera automática con cada pensamiento de Ron proporcionándole en su contenido los nutrientes que necesitaba para alimentarse. Cualquier necesidad corporal era cubierta por ese líquido, incluso hacia innecesario dormir.

  • Te quedaras aquí una semana - al ver la extraña mirada de Ron, Aire aclaro - en tu mundo solo pasaran unas horas, quizás menos. Los primeros días nos concentraremos en tu percepción, y en la práctica del hechizo que he de enseñarte, durante el resto de la semana quiero mejorar el poder que pareces tener. Finalmente volverás a enfrentarte a mí, si te considero digno, combatirás contra el guardián.

  • De acuerdo maestro - respondió el pelirrojo de manera automática.

  • Muy bien, usaras esta cueva para descansar cuando lo necesites, el resto del tiempo lo pasaras conmigo arriba. Creo que no es necesario que te diga cuán importante es ese símbolo que llevas en el cuello para que no te precipites al vacio, más adelante veremos otras utilidades. Volvamos arriba.

Volvieron al lugar de entrenamiento, Aire le entrego una venda a Ron, y este cegó sus ojos con ella. La primera parte del entrenamiento era sencilla, Debía escuchar las ráfagas que Aire le lanzaba para así poder esquivarlas, al principio eran suaves brisas, pero pronto comenzaron a ser cada vez más potentes. La única tarea de Ron consistía en intentar escucharlos y esquivarlos, Era imposible, cuando creía escuchar un susurro por la izquierda se giraba a la derecha solo para recibir el golpe completo de frente. Cuando, varias horas después, el cuerpo de Ron fue ablandado por las embestidas de las ráfagas Aire decidió dar por concluido ese día de entrenamiento.

Tras unas horas de escaso sueño y algunos tragos a aquel milagroso néctar el pelirrojo estaba listo para un segundo asalto, no le fue mejor, al pasar las horas los golpes arremetían una y otra vez contra su cuerpo, Aire interrumpió el entrenamiento.

  • El cristal que llevas no solo sirve para mantenerte en el aire, también tienes que obligar al cristal a darte su poder para el hechizo que te enseñare a continuación - Ron le prestó toda su atención, Aire se quedo quieto y extendió los brazos hacia arriba y nuevamente hacia delante - Aerus - De las manos de Aire salió una pequeña brisa, a los pocos segundos se convirtió en una ventisca que tomo forma cónica, y volvió a cambiar, parecían miles de insectos que arremetieron varios cientos de metros contra el suelo. Los miles de insectos que formaban ese remolino de aire seguían las instrucciones de Aire, al impactar provocaron un gran boquete en la duna - inténtalo, obliga al cristal a que te de su poder.

Ron siguió los movimientos de Aire, se colocó con las piernas semi-extendidas y se concentro en el cristal que tenía en su pecho, no parecía reaccionar, sin embargo en ocasiones anteriores cuando entrenaba lo había notado moverse, como si poseyera energía propia, Apenas sintió una breve sacudida se concentro en gritar la palabra que convocaría el hechizo. Y el efecto fue devastador, comenzó a sudar violentamente, la vista se le nublo y cayó de rodillas con la cabeza retumbándole. Cayó entre las nubes, inconsciente. La mano le temblaba pero no había salido de su palma ni una brizna.

Cuando se recupero algunas horas después Aire le miraba crítico.

  • No has solicitado la ayuda del cristal, te has desmayado porque has usado todo tu poder mágico en una técnica fallida.

  • Entiendo - resumió el chico - ¿Qué podemos hacer?

  • Seguir entrenando, para pasar este problema tendrás que prestarle especial atención a tus oídos, y obligar al cristal a que te ayude.

Estuvieron el resto del día entrenando, y continuaron haciéndolo al día siguiente, Ron sin embargo comenzó a percatarse de los problemas al tercer día, se concentraba en su piel, en sentir las brisas y no era lo que había que hacer. Cuando comenzó a centrarse en sus oídos, a escuchar las brisas incluso antes de que salieran de las palmas de las manos de Aire su entrenamiento comenzó a dar resultado, Sin embargo, Aire comenzó a aumentar su velocidad demostrando su aprobación y los oídos ya no le bastaban.

  • Pide ayuda al cristal - Repetía cada vez que Ron encajaba una latigazo de sus manos.

Al inicio del cuarto día lo sintió, Cuando Ron estaba en peligro el cristal emitía un leve destello cálido, y pronto se dio cuenta que podía acumular ese poder, una vez controlado y liberado en el momento justo Ron pudo esquivar correctamente una complicada corriente que le había lanzado Aire en ese momento. Su maestro para descartar la suerte lanzó verdaderas tormentas una y otra vez durante varios minutos, la comunicación con el cristal, sumado a la percepción que había desarrollado le permitió esquivar todos y cada uno con una combinación de saltos e inclinaciones. Incluso llegaba el punto que apenas se movía un par de milímetros para esquivar los ataques. Aire contento freno su ataque al final del cuarto día.

  • Creo que estas listo para intentar otra vez el hechizo, recuerda, obliga al cristal de Aire a que te entregue su poder.

Ron se coloco nuevamente en posición, inclino sus manos ligeramente hacia abajo, se concentro un segundo y sintió el cristal titilar brevemente, imagino que esa era la señal pues nunca lo había hecho sin las continuas presiones de Aire. Y se concentro en la palabra y la expreso en voz alta "Aerus". Lo primero y último que supo es que no había funcionado mejor que la última vez. Sintió un enorme cosquilleo en el brazo seguido de un impulso eléctrico en todo el cuerpo, sus piernas se durmieron y se dejó caer hacia delante, solo un segundo después su vista se nublo por completo y perdió el conocimiento.

  • Debes concentrar en obligar al cristal a que te entregue su poder - Le dijo Aire al inconsciente cuerpo de Ron.

Al tener a su alumno fuera de combate dio la clase por concluida, levantó a Ron con la intención de llevarlo a la cueva pero un enorme batir de alas le desvió la atención, Un enorme cono de pequeños insectos aéreos se dirigía en línea recta hacia el risco que comunicaba la tierra con el mar de nubes, El hechizo de Ron impacto de lleno en la solida roca, y un enorme crujido después el enorme obelisco que conectaba ambos mundos comenzó a inclinarse hacia un lado. Una limpia fisura en el sitio donde había hecho contacto el enorme ciclón hizo que el enorme pilar se dividiera a la mitad. Un minuto después la mitad superior se estrellaba contra la arena dejando a su hermana completamente destruida, el orgullo del desierto había caído.

Aire soltó a Ron, e improviso en un segundo un pequeño lecho para que descansara con unas cuantas nubes cercanas. Una vez el chico estuvo descansando lo observo detenidamente. La potencia de lo que había visto le indicaba que no podría haber existido una elección mejor. Su prioridad era que lo controlara, y para eso solo tenía escasos dos días para lograrlo.


Bueno hoy no me voy a enrollar mucho, aqui va el segundo de esta sub-trama de la historia, Los comentarios como siempre son bien recibidos.

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Un saludo y hasta el proximo