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HP El Hacedor de Sueños — capítulo 47

Capitulo 47 El Cristal de Fuego

Ginny sentía cierta culpa, estaba haciendo esto a espaldas de Harry, había abandonado su cama y se había internado en la oscuridad de los pasillos en busca de algo que quizás no ayudara mucho, su carta simplemente la citaba en un punto concreto, la sala de los menesteres, aunque usaba otro nombre.

Aprovechando la mitad de la noche abandono la cama de su chico y salió a hurtadillas tras vestirse, atravesó los pasillos y se encontró con sus amigos en aquel cuarto, después de escuchar a aquel anciano siguió a Hermione a través del portal, en ese momento sintió envidia de ella, al lugar al que iban, sea cual fuera, ella tenía a Ron, y su novio estaba varias plantas más abajo durmiendo tranquilamente en una cama. Sin ella.

Dejo de ver a sus amigos solo un segundo después de que atravesara el portal, al siguiente segundo los fragmentos verdes oscuros y plateados dejaron de aparecer para y pudo abrir los ojos, el paisaje era cuando menos extraño… sobre todo porque no había paisaje para ver, detrás de ella se elevaba una enorme pared de roca, delante un laberinto de galerías se abría a cada paso. Estaba sola, tocando las paredes se dio cuenta de la primera sensación del lugar, el calor. La pared estaba caliente, muy caliente, incluso tuvo que retirar la mano debido a la temperatura que parecía emanar de ellas. Sin embargo ella estaba ahí y no tenía ningún problema por el modo en que se sentía su cuerpo y la consistencia del aire, podía respirar sin problemas. Algo en su interior le decía que tenía que seguir caminando, que las respuestas se encontrarían más adelante. Y para bien o para mal obedeció a esa corazonada.

Las galerías a las que su instinto le condujo comenzaron a hacerse más y más empinadas, a cada paso que daba más y más metros de túneles se abrían ante ella. Continúo andando en pos de una esperanza que no sabía si era real. Después de varias horas andando la temperatura de las rocas comenzó a enfriarse, el aire parecía más fresco y el techo era cada vez más alto. Ginny se sentía mucho más cómoda que cuando había llegado a ese sitio. Finalmente, cuando la pelirroja conto cien giros en las esquinas una fuente de luz se filtro al final de ese pasillo rocoso. Se apresuro al final y se encontró de frente con la realidad. Una enorme cantidad de hierba se extendía un poco más debajo de donde estaba, se giró, parecía haber salido del mismo corazón de una montaña gigante.

Se quedo un momento observando el paisaje, era hermoso, los prados se extendían hasta donde la vista alcanzaba. Algunos escasos arboles crecían desperdigados aquí y allá. Y un pequeño arroyo formaba su cauce un poco más lejos mientras cortaba al medio aquel paisaje. Se hubiera quedado allí horas, pero un movimiento repentino en su bolsillo pareció despertarla de su sueño en vida. Y una bola de pelo morada salto de su chaqueta y comenzó a alejarse saltando de donde estaba la pelirroja.

  • ¡Arnold ¡ vuelve - le grito la chica.

El pequeño micropuff sin embargo no parecía querer obedecer a su dueña, más bien pretendía ejercicio a gritos pues se alejo dando pequeños brincos de la escena. A chica lo siguió intentando capturarlo sin escasa suerte. Era verdaderamente rápido cuando se lo proponía y en esa ocasión se estaba esforzando en serlo.

Entre prisas y brincos la pequeña bolita peluda llego a la base de la montaña con Ginny varios metros detrás. Tras unos cuantos minutos de persecución Arnold, agotado por la carrera, torció en dirección al lago y giro en uno de los pocos árboles que había en el lugar. Fue cuando la chica lo perdió de vista.

Siguiendo el curso del rio y gritando su nombre continuamente fue cuando la escuchó.

  • ¿Qué pasa pequeñito? ¿De dónde vienes?- Dijo una voz femenina cerca de ella, parecía provenir de un pequeño círculo de hierba alta. Ginny se acerco a la propietaria de aquella voz.

La primera reacción fue de sorpresa, era una chica, no parecía superar los quince años pues era menuda y sus curvas aun no estaban bien definidas. Sin embargo sus rasgos parecían adultos, como única prenda llevaba un vestido de seda que le cubría apenas unos centímetros debajo que la cintura La naturaleza de la seda provocaba trasparencias que hacían sentirse a la chica incomoda con tanta ropa. Su piel era blanca, casi perlada, y una cascada de cabello rubio le caía por la espalda; sus pies descalzos parecían gozar con cada paso sobre la hierba y a su lado se encontraba una bonita cesta de hilo o de seda, daba la impresión de que la tela que le faltaba al vestido se encontraba en ese cesto. Era la mujer más hermosa que Ginny hubiera visto nunca, aquel lugar solo hacía por resaltar la belleza de la chica que miraba sus manos que estaban ligeramente alzadas y juntas, en la palma de la unión de ambas se encontraba una pequeña bola de pelo morado. Sus ojos lilas observaban a Arnold sin quitarle la vista de encima. Ginny salió de su escondite.

  • Perdona, es mío
  • le dijo a la chica - siento si te ha causado problemas.

Por toda respuesta aquella niña bajo sus manos y dejo al micropuff en la hierba, esta vez más obediente se acerco con pequeños saltitos hacia la pelirroja, y se metió en su bolsillo, Ginny lo noto temblar probablemente de lo agotado que estaba, y un segundo después estaba durmiendo. Y como si esa sensación le sirviera para ella misma recordó lo agotada que estaba, llevaba horas andando y corriendo con distintos ritmos. La chica del vestido no le quitaba los ojos de encima.

  • ¿Cómo te llamas? - le pregunto la niña, aunque su voz parecía sonar adulta.

  • Me llamo Ginny Weasley - dijo la chica.

  • Encantada. Soy Iría. Eres la primer persona que veo por aquí, me encantaría que aceptaras un regalo como recuerdo - le dijo la niña con una voz dulce, era probable que su impresión anterior fuera fruto del cansancio y no real.

  • Claro.

La chica que esperaba una especie de pequeño ramo de flores o algo parecido se quedo maravillada con la realidad, Iría se había acercado al canasto que tenía delante y levanto una cadena plateada muy finamente labrada, a la chica el diseño le recordó al colgante que solía llevar Harry, con la diferencia de que aquel era dorado. En el centro colgaba el dije más hermoso que la chica hubiera visto nunca, a grandes rasgos parecía el diseño de una llama, un pequeño círculo por debajo al cual le salían varios picos sin control de manera vertical. En conjunto era la joya más hermosa que la chica hubiera visto.

  • No puedo aceptarlo, Iría, no tengo nada que darte - le dijo la chica que no despegaba los ojos de aquel hermoso colgante.

  • No te preocupes, además iba a tirarlo, a mi ya no me gusta - dijo la chica de la camisola.

  • ¿Estás segura? - respondió Ginny, aunque sus deseos eran mayores pues había extendido la mano.

Por toda respuesta Iría se coloco detrás de ella, con una velocidad sorprendente, y le coloco el colgante, cuando el dije toco la piel desnuda de Ginny esta abrió los ojos y desapareció al instante.

  • ¿Qué te parece? - dijo una voz que sonó detrás de Iría.

  • Tiene talento

  • respondió la niña, aunque su voz sonaba claramente adulta - he notado su poder, parece una buena elección, Llámame cuando creas que esta lista.

  • Descuida, lo hare - dijo desapareciendo al instante dejando una voluta de humo.

Ginny sin embargo había aparecido nuevamente, reconoció el lugar al instante, era el primer sitio donde había llegado, lo comprobó tocando brevemente la pared, la temperatura seguía siendo caliente pero ya no le quemaba además noto una luz que venía de algún sitio, retiro la mano y la luz se apago. Volvió a tocar la pared y comprendió de donde venia la fuente de luz, era el colgante, aquel cristal con la curiosa forma de una llama parecía iluminarse cada vez que se acercaba a aquella pared.

Estaba en el mismo lugar que antes y estaba frustrada, incluso enfadada, se apoyo contra la gruesa pared de piedra que tenía en la espalda, cerro el puño y la golpeo con todas sus fuerzas, algo pareció abrirse en la pared con ese golpe, era cierto, a pocos centímetros de su cabeza una pequeña portezuela trampa se había abierto, dentro brillaban varios carbones, y un pequeño pedestal que sujetaba una roca ahuecada. Ginny la miro desconcertada.

  • Cógela - se escucho una voz en su cabeza.

Ginny obedeció, metió una mano en el pequeño compartimiento y saco aquella extraña piedra, la reconoció enseguida de uno de los viajes que había hecho con su familia como roca volcánica, estaba caliente, pero no parecía quemarla. La reacción no pareció hacerse esperar, la enorme roca que antes era una pared se sacudió fuertemente, y una enorme llama consumió lo que quedaba del sitio donde un segundo antes se encontraba la roca que ahora tenía Ginny en la mano. La roca por su parte comenzó a resquebrajarse, y dividirse en dos mitades, un minuto después como si se tratara de una puerta las dos mitades se abrieron dejando paso a una escalera que bajaba.

  • Genial, más escalones - dijo la chica compadeciéndose, sin embargo comenzó a bajarlos, estaba claro que el primer camino no la sacaría de allí.

La escalera solo bajaba, una ingente cantidad de escalones después, donde la chica no hacía más que agotarse, la sala nuevamente comenzó a abrirse, y nuevamente noto una luz al final, aunque diferente a la había encontrado antes, esta era anaranjada, y emitía destellos continuamente.

Cuando llego su primera impresión era que había muerto y se encontraba en el infierno. Enormes columnas de humo se acercaban a un techo que parecía no existir. Un círculo exterior bordeaba toda la sala, de ese círculo salían cuatro puentes colgantes de unos tres metros, los mismos comunicaban a una enorme plataforma que estaba suspendida, o mejor dicho, según observo la chica en un examen más profundo, flotaba, en un enorme lago de lava ardiendo. Observo su pecho, el colgante no dejaba de brillar, y esta vez no tocaba ninguna pared. Su segunda impresión en cambio, es que si no estaba muerta ese lugar debería matarla de calor, en ese lugar la temperatura debería superar los mil grados, sin embargo, no tenía más calor que alguna noche con Harry.

  • Es por el cristal, absorbe toda la temperatura que tu cuerpo no puede soportar - dijo una voz a su espalda - Te esperaba Ginny Weasley, bienvenida. Soy Fuego.

Ginny se giro para contemplar a su maestro, tenía la estatura t las extremidades de un hombre normal, pero era lo único que parecía ser humano. Todo su cuerpo cambiaba entre un tono naranja y rojo continuamente, Ginny supuso que llevaba unas botas con protecciones y distintas partes de armaduras, pues algunos detalles sobresalían un poco, su torso estaba esculpido por Dioses y sus brazos eran atléticos, unos amplios picos salían de donde estarían sus hombros, y de su cabeza sobresalían dos pequeños cuernos. Cada milímetro del contorno de ese ser simulaban pequeños bailes de llamas, era imposible creer que su piel estaría quieta en algún momento pues pequeñas llamas bailaban a cada centímetro.

  • Gracias por permitirme estar aquí - le dijo la chica. Mientras se acercaba al centro de la plataforma con su maestro a su lado. Extrañado por el ritmo de su respiración, Fuego observo su mano, aun portaba la curiosa piedra que había sacado de la pared de roca.

  • Pensé que lo habías descubierto, bebe su contenido por favor - le dijo señalando la piedra.

La chica lo miro extrañada, y nuevamente a la piedra, cuando lo hizo inmediatamente se lleno de un liquido color carmesí, Fuego le hizo señas para que se lo bebiera, fue una de las mejores experiencias que la chica hubiera tenido, recordó vagamente el baile de navidad en el que su cuerpo había experimentado algo parecido. Cuando las gotas tocaron su lengua los músculos se le relajaron y se estiraron nuevamente, dejo de estar cansada, y se sumió en un estado de clímax prácticamente total. Se sintió como si nunca hubiera tocado un escalón en todo el tiempo que llevaba allí.

  • Estupendo, ahora que estás lista, podemos combatir - le dijo Fuego.

Y sin mediar palabra Fuego se puso a distancia y avanzo directamente a la chica a una velocidad enorme, Gracias a los enormes reflejos pudo esquivarlo sin problema y lanzo un hechizo de agua que parecía ser lo más indicado, su hechizo se desvaneció incluso antes de tocar a su oponente. Sorprendida por su fracaso no pudo prever una segunda arremetida de Fuego. Un segundo después todo se detuvo, Fuego se encontraba a la espalda de Ginny, y la chica estaba paralizada. Al segundo siguiente un liquido carmesí comenzó a brotar de la cara de la chica, un corte en la mejilla que iba desde la sien al nacimiento del labio comenzó a sangrar de manera rápida. Sin embargo al tercer segundo Fuego recogió la piedra que traía Ginny consigo, y no tardo en llenarse, Fuego vertió el agua donde un segundo antes había cortado su cara. La herida desapareció como si jamás hubiera estado ahí.

La chica se recupero del susto casi de inmediato y observo a su maestro. La sangre se había evaporado al instante incluso antes de tocar el suelo. Parecía evidente que aquel líquido no era inmune a la temperatura que ella poseía.

  • Bien hecho - le dijo sorprendiendo a la pelirroja - no esperaba que esquivaras mi primer ataque, y en otras circunstancias tu ataque me hubiera afectado. - Fuego la guio hasta una pequeña habitación en el circulo exterior - Dormirás siempre que lo necesites aquí. Hoy está perdido, pero a partir de mañana entrenaremos tu resistencia a las heridas algunos días, es posible que todo el tiempo, hasta que tu entrenamiento termine, descansa.

  • ¿Días? - Pregunto la chica - no puedo ausentarme tanto.

  • No te preocupes por eso, tenemos autorización para modificar el tiempo en esta circunstancia, solo pasaran un par de horas del sitio del que vienes, descansa, comenzaremos en unas horas.

A las pocas horas Fuego la despertó diciendo que tenían que comenzar el entrenamiento, el concepto era sencillo, sin embargo la práctica no lo era tanto, solo eran duelos donde Ginny solo tenía que esquivar o aguantar las arremetidas de su maestro. El problema era que Fuego era un combatiente estupendo, y ni siquiera tenía que tocar a la pequeña para causar profundos cortes en su piel ya que el propio calor de su cuerpo se encargaba de hacerlo, no eran dolorosos pues eran limpios, sin embargo eran aparatosos, en el entrenamiento a cada corte Ginny se apresuraba a lavarlo con aquel milagro suministrado por la piedra volcánica, dado lo que la chica sangraba comenzó a pensar que además de curar las heridas aquel liquido también reponía la sangre que la chica perdía. Al tener una completa carencia de algo que le permitiera ver el paso del tiempo (había dejado el reloj en la habitación de Harry) y el lugar era completamente cerrado era imposible conocer el paso del tiempo,

En una ocasión Fuego detuvo el entrenamiento para explicarle algo que a la chica le pareció verdaderamente interesante.

  • Para superar el entrenamiento no solo debes batirme a mí, para ello te enseñare el hechizo necesario para poder hacerlo - le dijo Fuego

Aquel llameante ser extendió los brazos y luego los apunto hacia delante diciendo solo una palabra "Foger" Una enorme serpiente llameante salió de sus manos, y comenzó a describir círculos en torno a su invocador

  • Atácame con tu mejor hechizo, pero que no sea mortal - le dijo Fuego a la chica mientras el cuerpo de la serpiente describía espirales continuamente sobre su invocador.

La chica sin siquiera pensarlo lanzo a su maestro el hechizo de moco murciélagos, antes de impactar en su objetivo, la cabeza de la serpiente que continuaba describiendo círculos en torno al cuerpo y altura de Fuego, engullo el rayo que contenía el hechizo sin ningún problema. Fuego sonrió e hizo una pequeña seña con la mano. La enorme serpiente dejo de girar y se dirigió a Ginny a una velocidad de vértigo, en poco menos de medio segundo se enrosco en su cintura, la mordió a la altura del hombro. Y se desvaneció.

Lo primero que sintió la chica fue un enorme calor, el cristal brillo más que antes y su cuerpo volvió a la temperatura normal. Sin embargo estornudo y unas alas negras salieron de su nariz. Entre dos estornudos se apresuro a aplicarse el contra maleficio y dejo de estornudar al instante. Cuando comprendió la magnitud de lo que estaba viendo se quedo asombrada.

  • He recibido mi propio hechizo - razonó

  • Exacto - puede tener varios hechizos, aunque solo lo hemos probado con uno, curioso efecto - sonrió Fuego - luego simplemente mandas a la serpiente a atacar, provoca un daño enorme dependiendo de tu propio poder y devuelve con sus colmillos todos los hechizos que haya recibido, además no tienes que mantener la concentración.

  • ¿Puedo intentarlo? - pregunto la chica.

  • No lo sé ¿Puedes? - Fue la respuesta de su maestro, y la chica se puso en pie preparada

  • recuerda esto, es un hechizo divino, tienes que obligar al cristal a que te de su poder.

Ginny se puso en pie e imito a su maestro, extendió los brazos y para más comodidad separo un poco las piernas, pensó en lo que había dicho su maestro acerca del cristal y lo sintió brillar, supuso que se refería a eso, puso las manos hacia delante y pensó en la palabra… fue un error. De la palma de sus manos solo salieron un par de chispas, pero su cuerpo pareció notar de golpe los mil grados que habían en la sala, comenzó a sudar violentamente, y un enorme ardor en las piernas la hizo tambalearse un poco, el calor era insoportable y cada centímetro de piel parecía quemarse, recordaba vagamente lo que se sentía cuando se recibía una maldición de tortura… prefería la maldición, se desmayo un instante después. Cuando despertó estaba en su improvisada habitación, Fuego la observaba, sus ojos rojos parecían ser críticos.

  • Te dije que tenias que obligar al cristal a que te diera su poder, continuaremos cuando quieras - le dijo mientras la dejaba sola.

Unos minutos más tarde la chica estaba lista para continuar, en los entrenamientos siguientes notó que su maestro grababa con fuego (que salía de sus manos) unas líneas sobre el suelo después de bastante entrenar, había dos grabadas y terminaba de grabar la tercera, los entrenamientos continuaron iguales que los primeros, y con similares resultados, pero cuando Fuego acababa de grabar la cuarta línea Ginny observo que podía "comunicarse" con el cristal, aquello no era solo una pequeña piedra. Parecía tener vida y sentimientos propios, pero de lo que disponía en abundancia era de poder. Se dio cuenta que si se lo solicitaba el cristal podía prescindir de un poco y la piel de Ginny comenzó a ser más resistentes, ya no dependía tanto de aquella milagrosa agua que usaba para curarse.

Cuando Fuego estaba grabando la quinta línea sobre el suelo decidió dejar esa lección para un entrenamiento mental, ambos meditarían, y Ginny descubrió lo fácil que era comunicarse con el cristal en ese momento, nuevamente se dio cuenta de lo poderoso que era, tanto que parecía no tener límites. Tendría que recordar a Iría por su regalo. Cuando la jornada de meditación termino volvieron los combates, Fuego estaba contento con los avances de Ginny, pero observaba su pecho una y otra vez, y repetía siempre la misma cantinela "tienes que obligar al cristal a que te de su poder"

Cuando Fuego grabo la sexta línea, Ginny comprendió que cada línea significaba un día, tenía sentido, siempre lo hacía después de mucho entrenar, había pasado casi una semana ahí. El hecho de que la necesidad de dormir hubiera sido reemplazada por la necesidad de beber aquel liquido cambiaba por completo los planes de la chica, pero sobretodo cambiaba su percepción del tiempo, hacia mucho que no estaba con Harry, y lo echaba de menos, también al resto del grupo y se pregunto cómo estarían los demás.

  • Ginny, no me pierdas - dijo Fuego cuando evito atacarla debido a lo distraída que estaba.

  • Me gustaría intentarlo de nuevo, quiero decir el Foger.

  • Adelante - Ginny se puso en posición - Recuerda lo que te he dicho, obliga al cristal a que te de su poder.

Ginny lo entendía y lo asimilaba, había pasado la semana sobreviviendo a ese entrenamiento gracias al Cristal de Fuego. Como había pasado en los entrenamientos su poder mágico se vio aumentado gracias al cristal, era el momento, puso las manos delante y lanzo el hechizo. Supo enseguida que no funciono cuando comenzó a sentir las piernas entumecidas, y cayó de rodillas aunque su estado aun era consciente. Vio su obra, una serpiente de fuego describía círculos a su alrededor, no volaba describiendo espirales como la de su maestro pero era un adelanto.Fuego observo el pecho de la chica, y su cara se torno de asombro. Ginny se apresuro a beber un trago de la piedra volcánica y la serpiente desapareció al instante.

Unos minutos después volvió a su maestro

  • Quiero intentarlo de nuevo.

  • ¿Estás segura? Tu cuerpo podría no soportar otro intento - por toda respuesta Ginny se levanto dispuesta a intentarlo de nuevo - Adelante, se resigno Fuego, recuerda…

  • Ya lo sé, tengo que obligar al cristal a que me dé su poder, lo sé - dijo Ginny repitiendo la frase que tantas veces había escuchado esa semana.

Y fue cuando se dio cuenta, tenía que "obligar" al cristal a que le diera la fuerza necesaria. Estiro las manos. Y cerró los ojos.

  • ¿Quién eres?

  • dijo una voz en su cabeza.

  • Soy Ginny Weasley.

  • ¿Qué quieres?

  • volvió a preguntar la voz.

  • Tu poder - respondió la chica en un intento directo.

-¿Qué quieres hacer con él? -

  • Ayudar a mis amigos a proteger al Hacedor de Sueños - razonó la chica.

  • Motivos nobles - dijo la voz - de acuerdo, tienes mi poder.

Y se escucho un enorme crujido, Ginny abrió los ojos y observo a su maestro, Fuego sonreía ampliamente, observaba el pecho de Ginny donde antes se encontraba el cristal pero ahora se había hecho añicos. Pero aun más sorprendente era la dueña de ese colgante.

Una chica pelirroja estaba suspendida en el aire sobre la plataforma de lava. Su cabello largo y pelirrojo tenía una fuerza invisible que lo impulsaba hacia arriba. Alrededor de su cuerpo flotante no una sino dos serpientes de fuego se movían a velocidad de vértigo encerrando a Ginny en una cúpula dorada prácticamente impenetrable. La chica estiro un brazo y ambas cabezas acudieron a la palma de su mano al instante y desaparecieron, Ginny despendio lentamente y apoyo suavemente los pies en la plataforma.

Fuego observo a la chica y a la cadena donde antes había estado su cristal. Parecía orgulloso.

  • Felicidades, has obligado al cristal a que te de su poder - le dijo. Ginny sonrió a su maestro.

Bueno pues este fue el ultimo, curiosamente, dado la manera Ginny termina siendo las que mas palabras me consumio, tambien es cierto que es la que mas tiempo pasa, a partir de ahora comenzaran unas cuantas cosas. asi que estar pendientes-

como siempre los comentarios son perfectamente bien recibidos,

Y los correos a [email protected] también.

Un saludo a todos