← HP El Hacedor de Sueños · de
HP El Hacedor de Sueños — capítulo 49
Capitulo 49 Fafner
-
Espera podemos descansar un poco - Imploró el chico.
-
Nos estamos quedando sin tiempo, y jamás podrías enfrentarme nuevamente en tu estado actual. Continuemos.
Ron se levantó solo para volver a caer, el cuerpo ya no le respondía, las ráfagas que Aire le lanzaba de manera continua mermaban su cuerpo, era imposible sentir los brazos o las piernas, había pasado los últimos dos días en permanentes duelos con su maestro. Algunos de ellos resultaban verdaderamente interminables.
Por otra parte Aire continuaba presionándolo con el hechizo "Aerus"; aunque sus instrucciones eran más bien limitadas, solo repetía una y otra la vez una cantinela sobre obligar al cristal que llevaba en el cuello. Y era cierto, aquella pequeña joya parecía irradiar poder. De hecho el pelirrojo sentía en su interior una fuerza ajena a la suya cuando intentó hacer el hechizo por tercera y cuarta vez. Aunque la ejecución no fue tan satisfactoria. La tercera vez quedó sin conocimiento prácticamente al instante, al día siguiente lo intento por cuarta vez, reconocía el poder del cristal fluyendo por él, y estaba en plena forma después de un trago de aquel maravilloso néctar. El resultado mejoro, pero no fue lo que esperaba, una pequeña brisa que desplazó parte del vapor que formaba la nube en donde estaba fue el resultado, pero fue todo, una enorme sensación de agotamiento fue lo que sucedió a eso.
Esa noche durmió un poco y ya era el sexto día cuando aire lo vino a buscar.
- Hoy no combatiremos - fue la respuesta al gesto de guardia de Ron - por el contrario, hoy quiero que te relajes, eres libre de visitar cualquier lugar de este mundo. Creo que hemos forzado todo lo que podíamos tu cuerpo.
Ron agradeció el descanso, era cierto, su cuerpo no soportaba esas enormes presiones. Se marcho del sitio donde estaba dejando a Aire, comprobó que las nubes se disipaban a medida que se alejaban del centro donde entrenaban. Baja la vista hacia el suelo, la perspectiva, aunque un total desierto, era hermosa. Un poco más allá pudo divisar un oasis. Forzando la vista se divisaban los límites de ese desierto. Hacia el norte se veía una mancha verde, parecía un enorme bosque. A su espalda, al sur, había hierba, y una enorme montaña, a sus lados, en el oeste también había manchas, aunque había más azules que verdes, y en el este había uno de los planos más extraños que pudieran verse, había nubes en el suelo.
Aquel paseo fue relajante, se tomo un segundo para pensar en la naturaleza de su situación, estaba en una nube. Parecía una de esos cuentos muggles que su padre coleccionaba. Y se sentó un momento a pensar en lo divertida que resultaba la situación, Hermione se moriría de envidia cuando se lo contara, la echaba de menos. Se sentía lejos y a la vez cerca de ella. Los ojos comenzaron a cerrársele buscando aprovechar la ocasión para un momento de reflexión y meditación.
-
Pensé que nunca te tomarías la molestia de escucharme - dijo una voz.
-
¿Quién eres?
-
Ron se giro, pero su cuerpo quedo inmóvil. Se levantó pero su cuerpo continuaba sentado con las piernas cruzadas. Se veía a sí mismo sentado, inmóvil.
-
Aun no te ha llegado la hora - respondió la voz a la pregunta que Ron tenía en la cabeza - Solo eres tu subconsciente. Soy la escancia de Aire, el cristal que llevas en el cuello. - Y Ron lo comprendió, "obligar al cristal a que te de su poder" le repetía Aire una y otra vez.
-
Necesito tu poder - le dijo como si eso fuera todo.
-
¿Por qué lo quieres?
-
Siempre he estado con Harry y con Hermione, desde la primera vez que se enfrento a Voldemort, esta vez no es distinto.
-
Entonces, Siempre has sido el segundo a bordo, e innecesario, además Hermione está contigo porque Harry esta con tu hermana. Siempre ha estado enamorada de él, no eres más que su segundo plato.
-
No le deseo a nadie lo que Harry ha tenido que vivir, sobre Hermione, confío ciegamente en ella, me casare con ella si así lo quiere - respondió Ron, aquella presencia guardo silencio unos segundos.
-
Tu corazón no alberga dudas, eres digno de llevar mi poder, úsalo con orgullo y con sabiduría joven mago - dijo finalmente antes de apagarse.
Ron sintió una enorme sacudida, y se levanto de golpe, todo parecía indicar que se había quedado dormido. Estaba anocheciendo y decidió volver, aquel mar de nubes era enorme, y por esa misma razón no tarda en perderse.
Buscando el centro de aquel inmensa llanura de copos busco con la mirada el pico que había usado para subir, su sorpresa fue enorme cuando en el lugar donde aparentemente estaba aquella aguja ahora solo se encontraba la mitad de ella, estaba cortada de manera trasversal, la otra mitad descansaba a su lado media enterrada en la arena.
Siguiendo su pista llego cuando el sol casi había desaparecido, Aire lo observó un segundo, y cambio su expresión a asombro total.
-
¿Qué le ocurre maestro? - Le pregunto asombrado de la reacción de Aire al verlo.
-
Prueba el hechizo muchacho - le dijo sin despegar los ojos de su pecho.
-
De acuerdo - dijo Ron dudando.
Como en ocasiones anteriores, extendió levemente las piernas y flexiono las rodillas buscando un punto de apoyo, los últimos fracasos le enseñaron a hacerlo para evitar caídas prematuras, o al menos para amortiguarlas. Se concentro en el cristal pero no encontró su esencia, observó su pecho y allí solo había un trozo de piedra, el resto, su cristal, no se encontraba, por la forma que tenía el pedrusco que colgaba de su cuello parecía que el pequeño dije de vidrio se había hecho añicos; preparado para un indecible dolor, extendió los brazos y se concentró en el hechizo. La primera sorpresa fue que seguía en pie, sin ningún tipo de dolor. La segunda que una leve brisa recorría su brazo y salía en dirección a donde su puño cerrado apuntaba.
Abrió apenas un centímetro la mano, y la corriente comenzó a subir en intensidad.A medida que sus dedos se abrían en distancia milimétrica el silbido del viento aumentaba, y la fuerza del hechizo también. El poder era increíble, la última frontera lo esperaba y él quería comprobarlo. Abrió por completo la palma de la mano. Un enorme torrente de viento, se formo, y la mano que Ron tenía libre comenzó a subir y bajar, pronto se dio cuenta que controlaba la temperatura, ambas corrientes la antigua fría, y la que estaba lanzando ahora más caliente se fundieron en un enorme huracán. Ron pudo vislumbrar millones de pequeñas alas que se agitaban dentro de ese cono. No tardo en comprender que podía controlar la dirección, Pronto el uso de las manos dejo de ser necesario. Dándole ordenes con la propia mente. Cuando un rayo retumbo en la tormenta que había creado, Aire dio una palmada y todo se disolvió.
- Felicidades, has aprendido a controlarlo, bien ejecutado una tormenta puede lograr electricidad; recuérdalo - le dijo su maestro. Y como había pasado anteriormente levanto sus propios brazos y mando a volar a Ron.
El chico sin embargo, se esperaba ese ataque, un simple giro en el aire le basto para caer de pie sin mayores complicaciones y girarse de cara a su maestro. Inmediatamente desapareció.
Un choque de corrientes tras otro se llevaron a cabo durante los próximos minutos, el movimiento de ambos era tan rápido que era imposible seguir el ritmo de combate, Ron se movía con enorme agilidad, y Aire era un experto en su materia. Era un duelo de velocidad, apariciones y desapariciones en el que Ron agradecía cada segundo que había pasado con Cristine entrenando, y también lo que le había suministrado el entrenamiento de esa semana. Era fuerte, y rápido, muy rápido. Un último ataque de Aire de una enorme ráfaga tomo por sorpresa al pelirrojo, sin embargo no valía de nada huir, El golpe final llegaría en menos de un segundo, Ron extendió los brazos, y recibió de lleno la tormenta nebular que Aire le había enviado, más no le hizo daño alguno, para sorpresa de ambos, la enorme corriente seguía girando en la palma de la mano del chico. Sin saber que hacer golpeo el suelo de nubes con su palma, con solo una orden en mente "ataca". Su propia corriente sorprendió a Aire saliendo del suelo, Ron vio volar a su maestro en medio de aquel huracán girando sin sentido. Inmediatamente levanto la mano para anular el ataque, Pero Aire dijo una palabra inentendible y los vientos de ambos contrincantes se apagaron. Aire miro a Ron.
- Felicidades, has pasado tu primera prueba joven mago - le dijo orgulloso.
Y a continuación le toco y comenzaron a bajar a la nueva cúspide del risco destruido, Ron había dejado de dormir en esa cueva el primer día pues era más rápido para todos hacerlo en el propio sitio de entrenamiento. Ron le pregunto a su maestro algo que llevaba tiempo dándole vueltas en la cabeza.
-
Maestro, ¿Qué le ha ocurrido a esta montaña? Parecía solida cuando llegue.
-
Una buena elección por mi parte - dijo Aire como enigmática respuesta - Dormirás aquí lo que queda de noche, mañana bajaras a la base, allí te enfrentaras con el guardián. Te recomiendo hacer uso de la bebida, pues en la prueba solo dependerás de tu poder. Adiós Ron Weasley.
Ron durmió esa noche con gusto, había logrado dominar el hechizo, aquel guardián no podía ser nada difícil. O al menos no más complicado que el propio elemento.
A la mañana siguiente, Ron se despertó avisado por su maestro, se llevo aquel odre consigo, y bajo los pocos cientos de metros que faltaban para la base, sentía la arena increíblemente pesada en comparación a su hábitat de la última semana. Siguiendo las instrucciones de Aire, bebió una última vez y le entregó el odre. Su prueba final estaba a punto de comenzar. Aire se adelantó un par de pasos y comenzó a hablar, era una voz grave, y Ron jamás lo había oído así.
- Fafner, poderoso entre poderosos, amo de los cielos, por favor acude a mi llamada y prueba a este candidato. Yo, tu señor, y señor del aire pido que escuches mi llamada, y des tu veredicto final.
Inmediatamente desapareció.
Al principio no paso nada durante un par de minutos, salvo una enorme sombra de un avión que pasaba por encima, o al menos eso parecía. Y después el suelo tembló un momento. Se dio cuenta de una cosa, en toda la semana que llevaba ahí no había visto nunca ningún avión, no había visto ninguna forma de vida de hecho. Sus ojos percibieron movimiento por el rabillo del ojo, centro su mirada en ese movimiento.
Era una pata, una enorme pata verde esmeralda que salía de detrás de lo que quedaba de la enorme aguja de piedra Ron comprobó con pavor que solo una de sus garras media lo que él, nuevamente se movió y a cada paso fue descubriendo más y más su figura, un enorme estomago del mismo color. Y una titánica cabeza a la que le siguió el resto del cuerpo, la espalda se curvaba en un movimiento serpenteante, y decenas de púas decoraban toda la longitud de su cuerpo. Las alas eran enormes aunque plegadas se podía apreciar el tamaño, estaban compuestas por dos enormes membranas de murciélago.
Quedaron uno frente al otro, y aquel enorme dragón observó a Ron con la misma dulzura como si se tratara de un tentempié. Finalmente parece ser que lo prefirió muy hecho pues se elevo sobre sus cuartos traseros un segundo y cuando volvió a caer lanzo una enorme llamarada. Ron por su parte lo evito sin problemas desapareciendo y apareciendo detrás del enorme pilar caído.
El enorme dragón comenzó a seguirlo, lo bueno es que era bastante lento dado su tamaño, lo malo es que era bien sabido para Ron su resistencia a la magia.
Salió de su escondite para intentar atacar sus ojos, pero solo recibió un latigazo de la cola, afortunadamente fue leve, pero podría haber arrancado su brazo. Era evidente que ese plan no funcionaria. Recordó vagamente el combate hace años de Harry contra el Colacuerno Hungaro, en comparación, aquel fiero dragón parecía una lagartija al lado del que tenía delante.
Cuando salió nuevamente, Fafner se había giradó y lo observaba, puede que sea la sorpresa de ver a su comida correr, pero dudo un segundo en lanzar una nueva llamarada.
Ron hizo lo primero que se le había ocurrido hacer lanzo el hechizo que había aprendido con el entrenamiento, la llamarada de fuego se envolvió en el torbellino de Ron y este la devolvió al dragón que recibió el hechizo directamente en la cara. Lejos de dañarlo lo enfureció por completo, su respuesta fue un enorme rugido que helo la piel del pelirrojo.
El enorme dragón esmeralda paso al ataque, extendió las alas y se elevó, primero unos centímetros y luego varios metros, arremetía contra Ron lanzando bocanadas de fuego que él se esforzaba en evitar, Sin embargo era imposible que atacara, era muy complicado ver el sitio donde estaría al momento siguiente, necesitaba un lugar más elevado para poder ver sus movimientos. Y entonces lo comprendió. Aquella montaña que había sido destruida unos días antes ahora se erguía como una plataforma de la cual atacar, o al menos poder divisar mejor a su oponente. Estaba a punto de desaparecer cuando un golpe de la cola del enorme reptil le hizo saltar y estrellarse contra la arena, pero sus reflejos le hicieron rodar y las manos se llevaron casi todo el golpe.
Una vez recuperado, ejecuto el plan, desapareció y se materializo nuevamente, varios cientos de metros en el corte de la montaña que el mismo había creado sin darse cuenta varios días atrás. Ahora la vista era perfecta. No se lo pensó demasiado, conjuro el hechizo al confundido dragón que se encontraba en tierra.
No tuvo demasiado éxito, su habilidad para volar hacían de ese hechizo por si mismo inútil, independientemente de la fuerza que creara el aire, solo eso, parecía ayudar a Fafner a volar.
Enfadado por el retraso de la pelea, el guardián pretendía acabar rápido, comenzó a atacar una y otra vez, pero siempre que lanzaba fuego Ron fácilmente lo envolvía en aquellas burbujas de aire y se lo devolvía al dragón sin causarle daño. Y siempre que intentaba arremeter contra él, la clara ventaja de deportista de quidditch le permitía esquivarlo sin problemas. No obstante las reservas de energía de Fafner parecían ser infinitas, Ron en cambio empezó a respirar mas agitadamente marcando una clara fatiga latente.
Ron conciente de que era cuestión de tiempo de que la batalla terminara en una clara derrota, y puesto que las manos comenzaban a molestarle, las observo preguntándose porque y las vio llenas de arena, pequeños granos de aquel material le punzaban las manos y algunas le ocasionaban pequeños puntos rojos a punto de sangrar.
- Arena- Dijo para sí mismo. Y observó el enorme desierto como si se hubiera topado por casualidad con una respuesta sencilla en un examen.
Actuó rápidamente, abrió las manos lanzando el hechizo generando al instante una enorme tormenta que llego al suelo ocasionando un poderoso huracán, el efecto embudo combinado con la succión provocó que un segundo después aquel enorme cono estuviera lleno de esas diminutas partículas. Contento con el resultado enfocó su hechizo hacia el dragón que venía a intentar un nuevo ataque.El enorme ciclón devoró al titánico dragón justo en el momento que una bocanada de fuego quemaba parte de la ropa del chico, La piel comenzó a arderle pero sabía que esa era su única posibilidad, concentro todas sus fuerzas en aumentar la fuerza del hechizo.
El dragón en tanto solo veía un enorme montón de tierra pasar a velocidades increíbles frente a él, había paralizado su duelo, pero eso no le detendría, Sin embargo, al poco tiempo de verse en esa situación, miles de millones de pequeños granos de arena cortante golpeaban sus escamas, y sus alas, ocasionándole pequeños pero infinitos cortes en todos los rincones de su cuerpo. La tormenta aumento en intensidad y rayos comenzaron a generarse dentro del huracán donde estaba, haciendo que el hechizo fuera increíblemente poderoso.
El pelirrojo no aguantaba más, su ropa no se había apagado y comenzaba a arderle el brazo, tuvo una increíble sensación de dolor pero aguantó el hechizo, extendiendo los dedos con fuerza, delante de él un enorme ciclón cubierto de la arena del desierto encerraba una criatura enorme. Varios rayos se escucharon dentro del ciclón prueba de que el hechizo había llegado a su máxima fuerza. O al menos a la fuerza que el lograba dominar.
Finalmente se escuchó un enorme rugido y el dragón salió de la tormenta, pero ya no atacaba a Ron si no que se marchaba de la aguja donde el pelirrojo se encontraba. Aire intervino y con un movimiento el ciclón de Ron desapareció. El chico pudo ver claramente como Fafner se retiraba, las antes majestuosas alas se encontraban torcidas y describía un vuelo extraño e irregular mientras cientos de pequeñas gotas oscuras caían de su cuerpo. Ron se apresuro a apagar el fuego que estaba en su capa, su piel representaba un estado lamentable, después de la emoción de la pelea fue consciente de lo que le dolía, gran parte de la piel de su brazo había sufrido los efectos del enorme calor, era grotesco. Aire apareció a su lado tendiéndole el odre lleno de líquido. Ron lo apuro de un trago, y al instante la herida desapareció por completo dejando en su lugar un brazo completamente sano. Necesito de un segundo trago para recuperar su fuerza y su vitalidad. Cuando estuvo de pie Aire lo miro con orgullo.
-
Sera la última vez que lo uses, en vuestro mundo no servirá de nada - le dijo mirando el odre - Me has demostrado que he escogido bien, pocos serian capaces de plantarle cara al guardián. Podrás usar este hechizo para convocar tormentas o disipar dudas. Felicidades Ronald Weasley, nuestro entrenamiento ha acabado.
-
Ha sido un placer para mí estar esta semana entrenando maestro - respondió Ron sinceramente.
Aire dio un paso hacia un lado, detrás de él se encontraba un portal, al otro lado se veía una sala conocida, la Sala de Los Menesteres del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería lo esperaba al otro lado. Ron se despidió una vez más de quien fuera su profesor y atravesó el portal sin mirar atrás. Confiaba que su mejor amiga y su novia lo esperaran del otro lado, y deseaba contar su experiencia y escuchar la suya.
Bueno, pues aqui teneis otro capitulo, sinceramente me alegro de haber acabado el entrenamiento de Ron, no os dais una idea lo que me costo narrarlo... y eso que su mundo es el mas desierto de todos... supongo que me gusta complicarme con detalles.
Sean bienvenidos a Mitologia level 2: Fafner es (como resulta evidente) un dragón, para mas datos hubo una aldea que aterrorizada por ese dragon solicita ayuda, entra en escena un joven llamado Sigfrido (u otros nombres similares) el cual mata a este dragon, el caso es que decide bañarse con su sangre y la misma hace que el hombre sea inmune a cualquier cosa que dañara la piel que la sangre tocara.... La historia es emocionante sobre todo su final, asi que si quereis ilustraros un poco mas recomiendo que la investiguen por ahi.
Bueno el siguiente capitulo sera escrito y publicado cuando mi capitulo anterior genere ese famoso cuarto comentario; Es la razon por la cual este tardo tanto en publicarse.
Tambien se agradecen comentarios en este, aunque bueno, no es el orgullo de todos de esta mini saga.
Un saludo a todos y nos vemos en el siguiente.
PD. Espero que cierto triangula ausente este bien