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HP El Hacedor de Sueños — capítulo 52

Capitulo 52 Valkiria

El cabello de la pelirroja volvió a caer sobre su espalda cuando las serpientes que giraban en torno a ella desaparecieron después de ejecutar el hechizo por tercera vez. Fuego acababa de grabar la séptima línea en el suelo. Estaba claro, había dominado al cristal, y con esa acción había obtenido el poder que hacia falta para controlar foger. El hechizo de la defensa de serpientes era estupendo. Y parecía que aquellas bocas centelleantes se devoraban todos los ataques mágicos que le venían. Orgullosa de su intento se volvió a mirar a su maestro. Pero Fuego no se encontraba frente a ella, dio un vistazo alrededor, en el anillo no había nadie, la plataforma estaba desierta, intento tranquilizarse. Pero parecía claro que algo estaba ocurriendo. Cuatro destellos provenientes del anillo exterior le hicieron activar todas las alarmas. Hacia ella se dirigían a una velocidad enorme cuatro proyectiles de fuego, Con mucho esfuerzo salto hacia un lado para esquivar el primero, un hechizo de agua fue suficiente para apagar los otros tres, había sido sencillo. Un segundo después el fuego líquido en el que flotaba la plataforma pareció apagarse, y toda la cueva quedo en una profunda oscuridad.

Presa del pánico sin saber que hacer decidió quedarse de rodillas a esperar a que le viniera una idea, no tuvo tiempo, ocho fogonazos en los extremos opuestos describieron la cueva como si se tratara de una brújula. La chica comenzó a esquivar las bolas de fuego que tenían especial afinidad por ella, cuando la séptima se encontró con el suelo gracias a un salto en el último momento de la pelirroja, con el rabillo del ojo Ginny observó multitud de destellos, dieciséis centellas ardientes salieron de las paredes buscando el cuerpo de la chica. Esta vez no había agilidad que le sirviera de nada, aun así pudo escapar de la mayoría, una, la última, sin embargo paso rozándole el hombro provocándole una ligera rozadura que le molesto al instante, Intento sacar la roca volcánica de su bolsillo pero no la encontró allí. No tuvo tiempo de pensar pues los destellos volvieron a duplicarse anunciándole una nueva oleada.

  • No fastidies
  • dijo, intentando darse ánimos, y lo comprendió enseguida, era una prueba, extendió las manos, olvidándose de su varita y grito con toda la fuerza de sus pulmones
  • ¡Foger¡-

De inmediato la serpiente naranja comenzó a girar protegiendo toda la altura de su cuerpo, las treinta y dos bolas de fuego se estrellaron contra su defensa sin dañarla, desde el interior solo veía el cuerpo naranja girar sin parar y la cabeza posicionándose en todos los rincones donde venían los proyectiles. Ese fue el último ataque proveniente de las paredes. Pero sintió al momento como sus pies se calentaban y enseguida dio un salto hacia atrás. Justo a tiempo para esquivar una columna de lava que se elevaba desde el suelo. El pilar ardiente desapareció tan rápido como había llegado sumergiendo a la chica en la oscuridad solo iluminada por aquella serpiente que seguía girando alrededor de ella.

Era preciso saber a qué se enfrentaba, y era imposible ver nada, una orden mental basto para hacer que su defensora dejara su cuerpo, era relativamente sencillo pedirle con la mente a donde tenía que ir, básicamente era como concluir el hechizo, solo que en lugar de atacar se le ordenaba otra cosa. Al ser la única fuente de luz de la que disponía pudo comprobar que el sitio no había cambiado tanto, pero si parecía que la pared de la enorme caverna aparecía de inmediato, ya no existían los puentes, ni el circulo de lava. Su examen tuvo que verse interrumpido pues una fuente de luz aun mayor se encontraba a su espalda. Ordeno a la serpiente quedarse quieta. Ella simplemente se agacho evitando el ataque de su maestro.

La figura humanoide ya no parecía amable, sino todo lo contrario, sus rasgos se habían acentuado, los extraños apéndices que le salían de la cabeza formaban un casco perfecto, y su expresión era colérica. De pronto entendió que aquello ya no era un juego. La columna de lava, los sesenta proyectiles, todo eso había sido el calentamiento, enseguida se puso en guardia

Las ráfagas de calor que Fuego lanzaba de la punta de sus manos no tenían nada que compararle al duelo que habían tenido el primer día, su piel sudaba violentamente, Agradecía mas que nunca que el cristal le hubiera entregado su poder, de otro modo sus huesos se hubieran carbonizado con solo una de esas ráfagas. Parecía estar claro que el cristal protegía a quien ella quería proteger, sentía que el cuerpo de Arnold dormía sin ningún problema en su bolsillo ajeno a esa pelea.

Era imposible derrotarle sin pasar al ataque, en una de los golpes que Fuego había lanzado Ginny le contrarresto con un hechizo de agua, le golpeo en el pecho, no le hizo ningún efecto.

  • Sabes que eso no decidirá esta batalla, demuéstrame lo que has aprendido - se burlo Fuego.

  • Foger.

Una nueva serpiente se conjuro en sus manos e inmediatamente devoro el ataque que le había lanzado Fuego, "ataca" le ordenó mentalmente.

La serpiente dejo de protegerla, y veloz como el rayo se dirigió al cuerpo de Fuego con las fauces abiertas, su oponente sin embargo la desvió con un golpe de revés de sus manos sin siquiera inmutarse. El reptil anaranjado se consumió antes siquiera de tocar el suelo. Ginny no tuvo tiempo de recapacitar sobre lo frustrante de su ataque, pues tuvo que lanzarse al suelo para esquivar un nuevo torrente que salía de las manos de Fuego. "estúpidas manos" pensó la chica mirando a su oponente, el torrente de fuego había desaparecido a su espalda sin ningún efecto, y era extraño algo así hubiera derretido la roca hacia tiempo. Vio un ligero brillo detrás de una roca. Y tuvo un último plan.

Se levantó al momento y comenzó a correr en dirección a su oponente, gracias a los continuos entrenamientos de esa semana, y a su actividad de deportista sorprendió a su maestro saltando sobre él, y comenzó a atacarlo con las manos y con la varita mientras lanzaba todos los hechizos que conocía. No servía de nada, solo hacía que Fuego retrocediera un par de pasos, sin embargo continuo con su arremetida, un minuto después la onda expansiva de los poderosos hechizos de la pelirroja habían posicionado a Fuego en el sitio que un momento antes había ocupado ella misma. Solo habían cambiado las posiciones, pero por el resto Fuego estaba intacto, observaba a su oponente con gesto de superioridad, la chica estaba rendida, respiraba entrecortada y ruidosamente, Fuego se estaba planteando si su elección había sido la correcta. Pero lo que más le extraño de todo el momento es que la chica estaba sonriendo. Como si fuera ella la clara vencedora.

  • ¿Qué le ocurre maestro? Creía que sus hechizos eran fuertes - le dijo la chica sonriendo.

Fuego levanto las manos, era lo que Ginny quería, aquel comentario pareció exasperar a su mentor, y lanzo un enorme ataque contra la chica, lejos de esquivarlo levantó las manos, varita y mano desnuda lanzaron un hechizo acuático que colisiono en la mitad con el ataque de Fuego, Pero era lo que quería, las manos de su Mentor estaban ocupadas firmando la sentencia del combate. La orden fue sencilla "ataca".

La enorme serpiente naranja se lanzo como un rayo, y clavo sus colmillos fogosos en la espalda de su maestro, El ataque se interrumpió al instante cuando estaba a punto de llegarle a Ginny. La pelirroja tuvo la oportunidad de ver como los anillos se enroscaban en torno a la cintura de su mentor una decima de segundo después decenas de hechizos golpearon a bocajarro al orgulloso elemento. Aunque eterno e inmortal, las bolas de fuego, y sus enormes ataques mágicos en su propia carne le molestaron bastante.

Cuando la serpiente se desvaneció, su maestro estaba levemente inclinado, y se apoyaba con dificultad, tardo un momento en reincorporase. Levantó las manos y Ginny esperando otro ataque volvió a ponerse en guardia. Sin embargo decenas de antorchas se encendían en la dirección que Fuego apuntaba iluminando tenuemente el lugar en el que se encontraban.

Ginny tenía razón, el rio de lava había sido reemplazado por una placa terrestre que unía al anillo exterior con la plataforma, los puentes habían desparecido y no había rastro de la lava. Fuego levanto nuevamente los brazos y el techo comenzó a abrirse mostrando un cielo estrellado. Lo que antes había percibido como rocas, ahora se distinguía como una perfecta escalera a la cima de aquel lugar.

  • Felicidades, me has demostrado personalmente que no me he equivocado al elegirte, fue una estupenda idea - Le dijo Fuego mientras le entregaba la piedra volcánica de la que salía aquel liquido. Ginny bebió un par de veces y se lo entrego nuevamente pues Fuego lo reclamaba con la mano.

  • Muchas gracias, para mí fue un duelo estupendo también, perdone, pero ¿Dónde estamos?

  • Compruébalo tu misma- le dijo señalando la escalera, y agregó - vuelve cuando estés lista.

La pelirroja subió los rústicos escalones, una vez en la cima todos los recuerdos le vinieron a la cabeza, allí abajo, a lo lejos, un fino hilo azul bordeaba un bosquecillo, estaban en la cima de una enorme montaña. Todo el tiempo había sido un entrenamiento dentro de ese volcán. Y ahora estaban en la chimenea principal. Volvió al lado de su maestro que la miro e hizo un gesto de afirmación. Dio un par de pasos al frente y comenzó a hablar con la misma voz que había escuchado en su duelo, tuvo que hacer un esfuerzo enorme para no temblar de miedo ante la gravedad de su voz.

  • Dulce y letal princesa, que tu filo corte las dudas de mi elección, Por favor, te pido que acudas a mi llamada como un favor personal, y pruebes su poder.- y no emitió mas palabras, se convirtió en una columna de humo y desapareció de allí.

Ginny había quedado sola, otra vez. Debido a su última experiencia de soledad conjuro una serpiente de inmediato que comenzó a girar en torno a ella protegiéndola de un peligro que no llegaba.

Al segundo minuto de total quietud, la chica comenzó a pensar que aquella princesa, fuera lo que fuera, había decidido no presentarse. El sonido del relinche de un caballo la saco de sus dudas.

  • ¿Peleare con un caballo? - se preguntó para sí misma.

No era un caballo, la sombra de las cuatro patas y el cuerpo pasó por encima de la enorme chimenea batiendo sus alas, algo pequeño y aparentemente rápido salto del pegaso, enarbolando algo brillante, Ágilmente dio un par de vueltas en el aire y aterrizo limpiamente con ambos pies juntos en un sonido metálico a pocos metros de la chica.

La primera sensación de Ginny era de una armadura perfecta. En tan solo un segundo pudo admirarla, las botas parecían comodas y flexibles, entre las rodillas y la cintura estaba desnuda, momento en el cual una falda tapaba la zona y una cadena sujetaba una vaina a su costado; le seguía un fino y delicado peto que dejaba entrever su identidad femenina, la cara estaba completamente tapada por una máscara que hacía a la vez de casco; los hombros y los brazos estaban desnudos, pero en las manos llevaba unos finos guantes oscuros, en su mano derecha portaba una alabarda, que aunque de hoja pequeña, el largo del bastón parecía duplicar a la chica. Todo su porte era majestuoso, y cada pieza de su peculiar armadura parecía haber sido forjada especialmente para ella.

No hubo tiempo para una segunda percepción, su oponente tomo la ofensiva al instante. Describió un arco con su arma y la descargo sobre ella, Ginny la esquivo sin problemas, pero la hoja se hundió limpiamente en la dura piedra como si fuera mantequilla, al instante comprendió que su ataque no estaba dirigido a ella si no a demostrarle lo peligrosa que era esa arma. El duelo comenzó de verdad, ambas comenzaron a moverse con enorme agilidad felina. Su oponente Era rápida, se movía con gracia, como si su vida fuera combatir.

Ginny ordenó atacar a la serpiente que seguía protegiéndola, la extraña chica de la alabarda no se inmuto y recibió el ataque de lleno. La mordedura fue limpia, pero inofensiva provocando un ligero roce en su perfecto cuerpo.

Entendió al instante que estaba vacía, sin ningún hechizo, de ese modo jamás conseguiría nada, al instante convoco otra, mientras lanzaba a su oponente todos los hechizos que recordaba, no servía de nada, aquellos hechizos, ya sea "reducto" o las maldiciones de piernas de gelatina rebotaban en su armadura sin siquiera provocarle daño alguno. Tenía que pensar algo y rápido, estaba comenzando a cansarse de correr. En una descarga de la chica, Ginny no fue tan rápida, la hoja impacto en la serpiente que estaba en espiral en su cuerpo y se corto a la mitad sin problemas. Todas aquellas piedras que podían servir para ocultarla eran fácilmente reducidas a causa de esa poderosa arma. Finalmente se le ocurrió algo que podía hacer, salió de la última roca en el momento en que el arma describía el arco y lanzo directamente el hechizo al arma en lugar de su oponente.

  • Wingardium Leviosa - Dijo la chica apuntando con su varita y sus mano a la hoja.

Al instante la alabarda se desprendió de las manos, pero Ginny no fue capaz de mantenerla en el aire y cayó pesadamente en el suelo. Intentando atacar a su oponente con su propia arma, intentó levantarla por el bastón. Era imposible, era increíblemente pesada, ni siquiera pudo moverla. Era fantastico ver a esa chica manejarla con una enorme agilidad, ella no podía siquiera levantarla dos milímetros. Ginny se alejó al instante cuando aquella armadura perfecta quisó recuperar el arma. Todo sucedió muy rápido, la pelirroja lanzo nuevamente el hechizo y la hoja dio contra la máscara que llevaba su oponente. La pequeña pieza se resquebrajo en pequeños trozos y todos cayeron a la vez. Su cara estaba perfecta.

  • ¿Tú? … ¿Pero…Como? - balbuceo Ginny mientras una mata de cabello rubio era libre del casco que la aprisionaba y caía cubriendo la espalda de su oponente.

Iria, no pareció sentirse cohibida por haber sido descubierta, sin siquiera variar su expresión dejo olvidada su arma en el suelo y desenvaino una fina espada plateada. Sin esperar más volvió a atacar a Ginny a cual tuvo que hacer maravillas por esquivar.

Aquella dulce niña que había conocido tiempo atrás era una esgrimista estupenda, recordó el momento en que la conoció, Arnold volvió a su bolsillo temblando, probablemente el pequeño micropuff había notado su verdadero poder.

Las estocadas de Iria eran sencillamente perfectas, calculadas al milímetro, Ginny tenía que recurrir a la desaparición para salvar la vida. Los hechizos que le lanzaba eran fácilmente repelidos por su armadura, y los que impactaban en su piel desnuda no tenían ningún efecto.

En dos ocasiones lanzo a Foger, con los mismos resultados que la primera ocasión, apenas ocasionaba roces, podía estar así hasta vencerla pero comenzaba a sentirse agotada, y a ese ritmo tendría que usar cientos de serpientes para que funcionara. Siempre que había atacado con ese hechizo la otra persona había atacado con magia, pero Iria basaba todos sus ataques en perfectos movimientos físicos.

La velocidad de Iria era estupenda, Ginny conjuro una tercer serpiente que comenzó a girar en un espiral perfecto en torno a ella. Y Lanzo un hechizo a Iria pero tuvo que desviarlo en el último momento debido a la velocidad de su oponente. Sin embargo, el hechizo no pasó su propio escudo, una enorme cabeza naranja devoró su Reducto. Como no lo había pensado antes, ella misma podía alimentar el hechizo.

No contenta con su descubrimiento, lanzo nuevamente el hechizo, una segunda serpiente broto de sus manos, y compartió el sitio con la primera. La concentración de Ginny pareció romperse, mantener ambos hechizos en funcionamiento era demasiado difícil en un combate, pero mientras esquivaba las enormes arremetidas de Iria lanzaba todos los hechizos de los que conocía exceptuando la maldiciones imperdonables, después de varios minutos ambas serpientes estuvieron verdaderamente cargadas, y ella agotada. Solo disponía de una oportunidad. Y si fallaba no habría una segunda. No tenia poder para una segunda. Y sabría que Iria sería capaz de contrarrestarlas como había hecho Fuego en su duelo anterior. Tenía que evitarlo.

Era un sacrificio, pero tenía que hacerlo, vio la estocada de Iria y no lo pensó dos veces, no la esquivo.

Aquel frio acero perforó su hombro derecho como si fuera papel, debido al perfecto filo del arma la herida no dolió en lo mas mínimo, pero era evidente que no podía mover el brazo derecho. Con su mano izquierda sujeto la mano de Iria contra la empuñadura de aquella espada y con sus últimas fuerzas dio la orden a sus hechizos de atacar.

La primer serpiente busco su brazo desnudo, la segunda una de sus piernas, ambas se enroscaron en torno a si y parte de la armadura se resquebrajo, decenas, quizás cientos de hechizos golpearon a Iria al mismo tiempo, y con un poder sin igual, Ginny vio contenta como sus hechizos atacaban a la chica que tenía delante sin compasión.

Finalmente ambas serpientes se desvanecieron, e Iria tiro de la empuñadura del arma que abandono el hombro de la pelirroja. Al instante se desplomo hacia delante desmayada, fue detenida antes de tocar el suelo por los brazos de Fuego que había aparecido a su lado, y la coloco suavemente entre unas rocas.

  • Rápido, bebe
  • le dijo a Ginny mientras le entregaba la piedra volcánica.

La sangre dejo de brotar y la herida se cerró al instante que Ginny bebió el primer trago, una segunda medida de aquel liquido basto para recuperar su poder. Al instante la piedra comenzó a calentarse y la chica tuvo que soltarla. Se encendió y se convirtió en polvo.

  • Sabe que no la necesitaras mas - Le dijo Fuego a su alumna al percatarse de a donde miraba la chica. Ginny lo entendía, al instante giro la cabeza al cuerpo de Iria.

  • ¿Se pondrá bien? ¿Verdad?

  • Claro, las valkirias estamos hechas para los combates - Le respondió la chica que se había incorporado con una agilidad felina - Felicidades, el mejor combate que he tenido en años. - Le dijo Iria a Ginny, y se giró a Fuego - La mejor elección que podrías haber hecho.

Iria camino ágilmente, un par de pasos con porte orgulloso, de no ser por su resquebrajada armadura nadie diría que había tenido una pelea hacia unos minutos, se agacho y levantó su alabarda como si pesara apenas unos gramos. Se llevo los dedos índice y pulgar a la boca y emitió un agudo silbido. Un sonido equino le respondió y el pegaso más hermoso que Ginny había visto en su vida aterrizo a su lado. En el último momento se volvió hacia Ginny.

  • Ha sido un placer para mí llamarte "amiga" - le dijo y monto en aquel perlado corcel. Sin esperar respuesta las alas del animal se desplegaron e Iria y su montura abandonaron aquel lugar.

  • Mis días como tutor han llegado a su fin - dijo dando un paso a su izquierda, una imagen se materializo en su lugar - podrás usar este hechizo en tu mundo para proteger, y has podido comprender por ti misma el poder que tiene, ha sido un orgullo poder enseñártelo.

  • Gracias maestro - le dijo Ginny sincera.

Ginny observó el portal que se había abierto, aquella sala de Hogwarts la esperaba del otro lado. Ginny hizo una última reverencia que Fuego devolvió, observo el sitio de entrenamiento que había quedado prácticamente destruido y atravesó el portal.

Las imágenes que se veían en el viaje eran confusas, pero solo un segundo después la chica dio un paso al frente y observo que se encontraba en aquel salón tan bien conocido, lleno de cojines y con aquel tatami al fondo donde practicaban con Cristine. Estaba en casa.

Al instante el portal por el que había venido se había cerrado y cuatro portales mas se abrían, de cada uno de ellos salieron Hermione, cuya ropa parecía destrozada, al igual que la de ella, Neville que tenía algunos moretones, Ron que tenía un corte en la frente, y finalmente Luna, cuyo peinado había sufrido bastante. La ropa de todos había sufrido serios daños, pero los cinco poseían un aura nueva de seguridad, la chica podía notar un enorme poder fluyendo en la habitación. Ginny observó que de sus cuellos, al igual que ella, colgaba algo donde antes hubieran estado sus propios cristales. Luna fue la primera en reaccionar.

  • Hola chicos ¿Qué tal? - Sin esperar respuesta corrió hacia donde Neville y le beso con cierta desesperación. El chico no pareció molestarse.

Ron observo a Hermione levemente y esta se acerco a él.

  • Creo que te hace falta ropa nueva cariño - le dijo Ron.

  • Cállate - le dijo su novia antes de besarlo, al separarse, hablo en voz alta - ¿Podrías darnos un reloj?

La sala de los menesteres hizo aparecer al instante un reloj en el que se veía claramente la hora y la fecha.

  • Solo hemos estado fuera 5 minutos - Les dijo Neville a todos, resumiendo con un gesto de sorpresa.

Necesitaban descansar, alguno de ellos, Ginny incluida no dormía ocho horas seguidas hacia tiempo. Echaría de menos aquel néctar pero ahora tenía necesidades que cumplir, una de ellas era dormir, la otra tenía que ver con alguien que se encontraba algunas plantas más abajo… la primera, según sus prioridades, podía esperar.

Salieron de la Sala de los Menesteres y prometiendo hablar al día siguiente dejaron a Luna y Neville en el despacho de este, haciendo uso de todos los pasadizos que conocía llegaron al sitio que tenían reservado como profesores de Defensa Contra las Artes Oscuras y entraron en la oficina del fondo. Harry salía del cuarto de baño cuando ellos entraron y el chico los miro asustado.

  • ¿Dónde han estado? - le pregunto el chico observando las desgastadas ropas y la lastimadura de Ron.

Hermione y Ron sonrieron por toda respuesta y sencillamente entraron en el cuarto de este último.

  • ¿Y bien? - Le dijo Harry a su novia esperando una respuesta de ella - no te he visto en la cama, me he despertado para ir al cuarto de baño y… ¿Estás bien?

Harry la observaba con expresión confusa. Quizás merecía una explicación.

  • Mañana - fue la respuesta de Ginny, mientras le empujaba a la habitación y cerraba la puerta tras de sí.

Bueno... despues de escribir este (y los otros nueve capitulos) es preciso un trago de aquel nectar... En serio, esto es un Fic en si mismo, y la verdad me encantó de verdad escribir este capitulo las razones son dos 1- Es el de Ginny y es el unico que tenia perfectamente claro; 2- es el ultimo.y de verad que gusto me da que sea el que cierre esta parte.

Bueno como muchos estan aqui para clausurarl el seminario de mitologia nordica... aver; las valkirias... Son guerreras y montan pegasos (esa es la parte que esta clara leyendo esto) la que no... son virgenes, jovenes, y hermosas, su pricipal cometido es reclutar guerreros caidos en lso campos de batalla para llevarlos al Valhalla... no explicare lo que es por que si no me enrollare mucho. Pero vamos, creo que con eso estan todos contentos. Me gustaria agradecer a todos por asisitir a este curso gratuito... dejen sus donativos al salir XD

Bueno, es imposible dedicar esta mini-saga a alguien, pero Rama Grande, o Gadi23 o Sandra Lovegood; karencita(y un monton de numeros), , El triangulo (aunque algunas vertices hayan desaparecido estos dias) o los nuevos que han dejado sus comentarios a esta altura de la historia, vamos es imposible nombrarlos a todos.

Como imaginaran a partir del siguiente capi esta historia sigue con el testigo de la mano de Harry, asi que nada mas nos vemos en el proximo capitulo.

Ha me olvidaba, Como siempre, peticiones de mano, piedras, ramas, recomendaciones, donaciones, insultos y todo lo que quieras tambien los recibo en [email protected]