← HP El Hacedor de Sueños · de
HP El Hacedor de Sueños — capítulo 51
Capitulo 51 Fenrir
- Intenta concentrarte en mis brazos y no tanto en la pelea - le dijo Tierra al finalizar el entrenamiento del quinto día a Hermione.
La chica presentaba marcas y golpes continuos y descansaba en silencio, después de las continuas pruebas decidió limitar el uso que le daba al liquido que emanaba de la roca y solo lo bebía una vez al día, cuando acabó ese trago, su cuerpo, antes magullado y lleno de moretones volvió a ser el mismo cuerpo perfecto. Su efecto era increíble.
-
Lo sé, maestro, pero estoy algo agotada, y no parece que este más cerca de dominarlo - le respondió Hermione sumisa.
-
Estoy seguro que lo harás pronto, y recuerda, solo tienes que obligar al cristal a que te de su poder.
Era extraño, pero Hermione notaba que cada vez que decía esa frase la mirada de aquel enorme ser se dirigía a su pecho. La enorme intensidad del entrenamiento había hecho mella en su ropa y ahora solo tenía la camiseta hecha jirones, el cristal descansaba en su canalillo y siempre que escuchaba esa frase de su maestro se sentía "observada" y un poco incomoda. Lo cierto es que llevaba mucho tiempo pensando en alguien que no la ponía incomoda cuando sus ojos claros se clavaban en su cuerpo.
-
Mañana volveré a intentarlo - le dijo la chica restándole importancia. Habían hecho un par de intentos pero el dolor era demasiado intenso siempre que intentaba controlar la más mínima partícula de tierra.
-
Lo descubrirás cuando sea el momento. Mañana continuaremos. - termino su maestro, al instante se interno en la roca del suelo desapareciendo por completo.
Hermione se miro a sí misma, la ropa estaba destrozada, y si bien el agua de Yggdrasil al consumirla la hacían sentirse limpia llevaba varios días sin la comodidad de un buen baño, la sensación de dormir durante mas de unas pocas horas seguidas también era algo que echaba de menos, esa noche sin embargo durmió plácidamente y soñó uno de sus sueños más extraños.
Todo estaba oscuro, y sin embargo escuchaba a lo lejos su voz. Algo marchaba mal, lo sabía. Unos ojos esmeraldas se toparon con los suyos en la oscuridad.
-
¿Harry? - preguntó la chica
-
Necesitaras esto - le dijo su amigo entregándole un objeto y cerrándole su mano en torno a él, corre, te necesita. - le dijo y se separó de ella, dio media vuelta y se perdió en la oscuridad.
Hermione abrió su mano para comprobar lo que le había entregado su amigo, era el desiluminador, aquel antiguo mechero que tantas veces había usado Dumbledore para capturar las luces y tantas otras había usado Ron en su lucha contra los Horrocruxes, sin embargo tenía otro uso, y ella lo sabía. Abrió el mechero y una pequeña burbuja luminosa salió de él, no ilumino para nada aquel sitio, por el contrario solo se quedo suspendida en el aire. Hermione pasó a través de ella con enorme facilidad.
Se encontraba en el patio del castillo, había un enorme silencio, pero unos fogonazos de luz le activaron todas sus alarmas, con toda la velocidad de la que fue capaz se dirigió allí, cuando giro la esquina, todo fue muy rápido, la chica levantó la varita y lanzo su hechizo a la persona que tenía delante. La mujer lo recibió de lleno pero pareció reírse de su triste intento. Dejándole de prestar atención un segundo después y volviéndose a su oponente. Aquellos rizos negros se movían con una agilidad enorme, finalmente dicto sentencia; levanto la varita y un rayo verde impacto directamente en el pecho de su oponente. Lo último que vio la chica fue que sus hermosos cabellos pelirrojos sin vida se estrellaban contra el suelo.
No lo dudo y atacó con todo lo que tenia, la cabellera morena describiendo una curva precedió una estridente carcajada y desapareciendo del lugar. El cadáver de su novio comenzó a desaparecer, y al igual que antes una bola de extraño barro quedo suspendida en el aire.
-
Has comprobado que tu hechizo no le afecta - dijo una voz que salió de la bola de lodo. - para eso necesitas mi poder. - de pronto Hermione recordó donde estaba, y se dio cuenta que era imposible que fuera verdad, razonó al instante.
-
¿Eres el cristal? - pregunto la chica recordando las continuas palabras de su maestro.
-
Podría decirse que si, en realidad soy mucho mas, soy tu escensia, pero en resumidas cuentas, si, podría decirse que soy al que llamas cristal. Buscas mi poder verdad ¿Por qué lo quieres? - le pregunto tranquilamente como si aquella escena llena de muerte no fuera más que un mero cuadro.
-
Para evitar que esto pase - fue la rápida respuesta de Hermione mientras abría sus brazos.
-
¿Te refieres a la muerte del chico? Es solo una muerte, un peón para dar con el rey - le dijo la voz, la situación parecía divertirle.
-
Cierto - le dijo la chica, el ajedrez era el terreno de su novio, y por respeto a el tenía que ganar esa conversación, recordó las palabras que le había dicho Ron cuando intentaba enseñarle a jugar cierto dia que ella mantenía que unas piezas que solo pueden moverse una casilla no resultarían muy utiles. Tras esa charla ese mismo día un profesional Ron le había ganado la partida solo utilizando dichas piezas. - Pero de poco sirve sacrificar todas las piezas, no hay nadie que pueda ir a por el rey - le dijo dando un circulo con los brazos señalando todos los niños muertos, y agregó para puntualizar - quiero protegerlos a todos. - La voz se mantuvo callada unos segundos
-
De acuerdo, serás la reina de esta partida - y la enorme bola de barro húmedo se secó de repente y cayó pesadamente al suelo, destrozándose en miles de pequeños pedazos provocando un sonido como si una ventana se rompiera al impactarle una piedra. El ruido despertó violentamente a Hermione, y no era el único sonido, el suelo comenzó a vibrar violentamente debajo de ella. Era cada vez más intenso. Salto hacia un lado y dio un giro antes de aterrizar.
Tierra había emergido del suelo con enorme violencia, y con sus manos extendidas, pretendiendo atacar a la chica. No esperó ni mucho menos le dio explicaciones, y atacó a Hermione de frente, la chica se planteó eso como un entrenamiento al principio pero bastaron unos movimientos para ver que la intensidad de los ataques de su maestro era enorme, en comparación, recordaba su primer duelo como un juego de niños.
La enorme agilidad y elasticidad que había ganado a base de repetir el ejercicio del risco le valieron para esquivar las enormes manazas de Tierra, que proyectaba ataques físicos con una potencia enorme, y a cada impacto las paredes temblaban un poco más. En lo que respectaba a la parte mágica Tierra hacia gala de ataques sorpresa, desapareciendo y apareciendo un momento después como aquel primer ataque sorpresivo.
La chica sabía que no podía estar huyendo permanentemente, con sus manos, pues no tenía la varita encima, lanzo todos los hechizos que se le ocurrían, las maldiciones más potentes que conocía rebotaban en su maestro sin siquiera causarle cosquillas.
- Vamos Hermione, sabes que solo un hechizo te servirá en esta situación, hazlo.
Y Hermione entendió porque hacia todo aquello, nada le garantizaba que podría lograrlo esa vez pero tenía que intentarlo, Intento imitarlo poniendo la misma postura pero un nuevo golpe le hizo estremecerse para esquivarlo. No había tiempo siquiera para posturas, y uno de sus enormes brazos se dirigía hacia ella. Extendió las manos en dirección a él y pronuncio el hechizo. La Tierra con la que estaba formado el brazo estallo en mil pedazos.
El enorme gigante de tierra se detuvo un momento mirándola asombrado, pero al instante de su cuerpo creció otro brazo para reemplazar al primero, aunque a costa de su tamaño. Ahora solo se veía como una persona normal.
- Ya lo estas aprendiendo - le dijo Tierra - pero esto aun no ha terminado, recuerda tienes voluntad sobre la tierra. Y se lanzo en línea recta hacia ella. La pérdida de su volumen le hizo ganar velocidad.
Hermione reflexiono las palabras una decima, y pensó "crece" y repitió el hechizo, una pared se levanto delante de su maestro que no alcanzó a frenar y se estrello contra ella, aprovechando que estaba aturdido Hermione apunto sus brazos al sitio donde estaba y abrió de golpe las manos, un enorme hoyo se trago a Tierra, Hermione no lo dudo un segundo y cerro su mano de golpe, el hueco que contenía a su maestro se cerró de golpe y con violencia provocando un enorme estrepito, la intensidad de la batalla y el enorme movimiento que provoco el último ataque de Hermione provocó que la cueva comenzara a derrumbarse, Hermione convocó su varita del sitio que usaba para dormir y salió a toda prisa de allí esquivando las rocas que caían del techo.
Su maestro estaba fuera de la cueva, intacto y tan titánico como siempre.
- Felicidades - dijo mirándole el pecho - lo has dominado.
Hermione bajo la vista y comprendió la razón de sus miradas, el cristal antaño hermoso, ahora no se hallaba allí, en su lugar solo se encontraba esquirlas como si se hubiera roto en algún momento.
-
Se nos acaba el tiempo, sube el risco, y dirígete por el sendero del bosque hasta que des con un prado.
-
Aún tenemos un día de ventaja, ¿Verdad? - dijo la chica haciendo cuentas, según creía ese era su sexto día.
-
Has dormido todo el día de ayer, es la mañana del séptimo día - le dijo Tierra antes de fundirse con el suelo.
Confundida, la chica siguió sus instrucciones, subió el risco, en tan solo unos minutos, muy distinto del puñado de horas que había usado la primera vez, una vez arriba encontró el sendero que le decía su maestro y tras una media hora de caminata llegó al prado, Tierra estaba en el centro.Cuando llego su maestro la cogió del brazo y juntos comenzaron a bajar por la misma tierra.
Fue la sensación más extraña que Hermione tuviera jamás. Cientos de miles de centímetros de roca le masajeaban todo el cuerpo con movimientos constantes de presión, aunque perfectamente confortable. Salieron a los pocos segundos, el prado había desaparecido, en su lugar se hallaban arropados por enormes picos de montañas y peñascos.
Tierra le entregó la roca que emanaba aquel néctar, pidiéndola a Hermione que bebiera, cuando lo hizo la chica se sintió como nueva. A continuación Tierra le pidió el odre y este se fundió con su cuerpo al tocarlo. Ajeno a todo eso, su maestro avanzó un par de pasos y hablo con una enorme, profunda y gutural voz. Cada grano de su elemento por el que estaba hecha aquellamontaña se estremeció con cada silaba.
- Fenrir, verdugo de la tierra, por favor, escucha la llamada de tu señor, líbrate de tus cadenas y prueba a la que fue escogida por elección divina. Yo Tierra, tu señor te lo ordena - y como solía hacer en otras circunstancias, Hermione lo vio fundirse con el suelo y desaparecer.
Fue un minuto atípicamente largo, el silencio era absoluto, Hermione no bajaba la guardia, al inicio del segundo minuto fue cuando paso, un enorme aullido pareció aniquilar toda esperanza de vida en varios kilómetros a la redonda. Hermione, sin embargo, estaba preparada para ello, el primer día había escuchado algo similar, la sangre le volvía a correr desde entonces. Levantó la cabeza, la fuente de ese aullido venia de arriba. Pero no esperaba encontrarse algo como lo que vio.
Unos ojos ambarinos le devolvieron la mirada, encima de uno de los acantilados cuatro patas como troncos sujetaban un enorme lobo plateado, era difícil saberlo a la distancia pero probablemente aquel enorme animal fuera incluso más grande que su maestro. Levanto la cabeza y aulló nuevamente pues parecía que no había hecho efecto en Hermione, la chica vio que llevaba atada al cuello sendas cadenas.
Extrañado de que el sonido no hubiera hecho el efecto deseado el enorme animal salto y aterrizo sin problema la distancia mayor a trescientos metros de altura que Hermione calculó que tenía en el peñasco, decidido dirigió sus ojos hacia Hermione y con un par de zancadas llego hasta la chica. E intento cerrar las fauces en torno a ella.
Hermione, más rápida, había desaparecido y evitado el ataque, en su espalda lanzo todo el plantel de hechizos que recordaba… no sirvió de nada, salvo para delatar su posición. Las maldiciones rebotaban en su piel acorazada sin hacerle ningún daño. El enorme lobo volvió a atacar su velocidad había aumentado desde el último ataque, y no se compensaban a su tamaño, Hermione escapó por poco de esos colmillos.
La pelea comenzó a ganar intensidad a medida que pasaba el tiempo, Fenrir atacaba una y otra vez, con su cuerpo, sus garras, sus fauces y su cola hacia funciones de un letal látigo. Para Hermione era imposible acercarse a él en tierra. Para colmo, el enorme lobo tenía la habilidad de desaparecer y aparecer como su maestro debajo de ella saliendo del suelo, y solo tenía un segundo para saber en qué momento y lugar saldría. Esos ataques comenzaron a hacer verdadera mella en el estado de la chica.
En uno de los saltos, Hermione lanzo el hechizo Terrous y levanto una pared entre ambos, pero la agilidad de Fenrir superaba en mucho a la de su maestro, o al menos la que este le había mostrado, después de todo había sido convocado por su "señor". En otra ocasión pudo esquivar el salto y las garras y nuevamente abrió un hueco donde el enorme lobo aterrizaría, pero solo le basto una decima de segundo salir antes de que pudiera cerrarlo. A Hermione se le estaban acabando las ideas, y después del todo el tiempo que llevaban peleando las energias también comenzaban a menguarle. En una ocasión creyó que lo podía abordar desde detrás pero un golpe de su cola le dejo uno de los brazos dormidos un par de segundos. Y apenas le había rozado, un segundo antes y su brazo hubiera volado.
Y no había sitio para esconderse, eso era lo peor, no podía preparar un ataque si no podía distraerlo un momento. "escondites" dijo para sí misma, ella podía crearlos. ¿Cómo podía ser tan idiota?
Esquivo un último ataque por parte de Fenrir y apunto las manos hacia su propio suelo lanzando el hechizo con enorme rapidez, Un enorme pilar la elevo del sitio donde estaba dejando a Fenrir en el suelo. Desde allí tenía cierta ventaja. Comenzó a usar el hechizo para levantar enormes pilares. Separados entre sí. Fenrir salto a uno para continuar la lucha pero era demasiado enorme para entrar en uno de ellos por lo que cayó irremediablemente junto con todo el montón de tierra. Los pilares eran lo suficientemente estrechos para evitar el ataque especial de excavación del enorme lobo. Pronto Hermione había conjurado lo menos treinta pilares con lo que había hecho una prisión para el lobo.Lo vio encerrado, y con un último esfuerzo abrió un hoyo donde Fenrir se encontraba.
El enorme lobo se precipitó en el agujero, pero al igual que antes, un segundo después de que tocara suelo saltó evitando así que la chica lo cerrara con él dentro. Hermione en cambio, aunque enormemente agotada sonrió satisfecha pues era lo que pretendía. Cuando Fenrir intentó aferrarse a una de los pilares, pues eran lo único que tenía al alcance de sus zarpas, la chica emitió una orden sencilla a ese obelisco y este se desmorono, el enorme peso de Fenrir hizo que este se inclinara y ambos, pilar y guardián, este último de espaldas, cayeran dentro del agujero. En un solo movimiento Hermione cerró las paredes del cráter con el titánico Fenrir dentro.
Extenuada por el enorme esfuerzo cayó rendida sobre sus rodillas, una a una las columnas comenzaron a perder fuerza y comenzaron a derrumbarse y caer y Hermione con ellas. Un último esfuerzo por parte de la chica la hizo ponerse a salvo apareciéndose a unos pocos centímetros del lugar donde treinta pilares creaban una nueva montaña. Donde en el centro Fenrir estaba enterrado, sintió pena por él.
La chica observó un segundo aquella enorme obra, lo había logrado. Había creado una montaña. Un enorme terremoto se sintió en sus pies, quizás fuera Tierra, sin embargo en el pico de la montaña se abrió un enorme agujero como si fuera un volcán y una sombra salto y apoyo sus cuatro patas en las toneladas de tierra que lo habían sepultado un segundo antes. Hermione lo miro horrorizada, no tenía fuerza ni siquiera para lanzar un triste hechizo de levitación.
El enorme lobo le devolvió la mirada con sus ojos ambarinos vidriosos, dio un par de pasos en su dirección, y las piernas delanteras le vencieron, y todo su cuerpo se vino abajo, antes de que cerrara los ojos. Cayó rodando las varias decenas de metros que lo separaban de la cima. Al lado de su rival. Respiraba entrecortadamente y su lengua estaba tendida un metro en el suelo. Ahora que lo veía de cerca y con calma, comprendió que lo que en un principio habían sido percibidas como cadenas alrededor de su cuello solo eran cintas.
- Bonita obra - dijo una voz a su espalda. Tierra estaba observando orgulloso la montaña recién creada - felicidades has doblegado al guardián, ten bebe. - le dijo mientras le pasaba el odre de piedra.
Cuando el pequeño odre estuvo lleno Hermione, para sorpresa de Tierra, se lo acerco a la lengua de Fenrir, el contacto de aquel liquido con su lengua hizo que este se recuperara. Con una actitud mucho menos violenta se acercó a su señor, aquellos ojos ambarinos miraban a Hermione.
- Gracias, ha sido un estupendo combate - le dijo Hermione cuando había bebido ella misma un par de tragos y estaba recuperada. Recibio un gruñido gutural por respuesta.
Tierra toco la pierna de Fenrir y desapareció sacándolo de escena, volvió a los pocos segundos cuando Hermione apuraba la segunda carga del néctar que le proveía aquella roca. La primera solo le había bastado para recuperar su poder mágico, la segunda curo su brazo. Al terminar de beber la pequeña roca se desintegro entre sus manos.
-
Sabe que no la necesitaras mas, tu actitud hacia Fenrir me hace pensar que he hecho la elección correcta, es bueno ser poderosa, pero es mejor ser compasiva con tus oponentes - dijo Tierra al ver la cara extrañada de Hermione - Me has demostrado esta semana que mi elección ha sido la correcta, Solo tu sabrás el límite de las habilidades que has visto. Ve con mi bendición Hermione - le dijo mientras daba un paso al lado, frente a ella había un portal,al otro lado se divisaba la sala de los Menesteres.
-
Muchas Gracias, maestro, espero no fallaros - le dijo la chica sincerándose.
-
No lo has hecho.
Hermione observó una vez la montaña que había creado y aquel lugar un fugaz momento antes de meterse en el portal, después de su sueño anterior se moría de ganas de besar a su novio, también le atraía la idea de un baño caliente, y de quitarse esa ropa destruida; quizás podía combinar las tres ideas en una sola, después de todo había perdido una semana de su vida y después de meses de dormir a su lado, lo notaba.
Bueno pues aqui va otro mas, Esta vez le tocó el turno a Hermione, como siempre los comentarios son bien recibidos.
Por otro aldo, el seminario de Mitologia esta a punto de llegar a su fin: Creo imposible que nadie que este leyendo esta historia (o haya leido HP) no le suene este nombre; y he aqui el por que el hombre lobo lleva este nombre, pero no han pagado este seminario (nadie lo ha pagado XD) para que os hable de Greeyback... Fenrir, fue uno de los hijos de Loki (otro que tal) al igual que el guardian de Neville, en este caso es como habran podido ver un lobo... muy grande si cabe. es el que sentencia el Ragnarok... algo asi como las trompetas biblicas. y entre otros "meritos" se carga a Odin... y eso es todo lo que os dire.
Como siempre comentarios, poemas de amor, declaraciones romanticas, cactus, vociferadores y esas cosas tambien son bien recibidos en la cuenta [email protected]
Un saludo a todos y ya nos vemos en el siguiente