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HP El Hacedor de Sueños — capítulo 54

Capitulo 54 La pasión del Fuego

Los ánimos de la pelirroja tampoco parecieron mejorar en los días siguientes, el tiempo que no pasaba sumergida en horarios y en sus propias clases lo hacía envuelta en planillas, en planes y jugadas de quidditch, los entrenamientos capitaneados por ella se habían triplicado y lo hacían todos los días; cuando no disponían del campo; Ginny pasaba horas en conversaciones en las que se suponían que estimulaba al equipo. Las percepciones exteriores de Harry eran distintas.

Harry pudo notar como los golpeadores; Matt y Jasper tenían una presión añadida clara en sus clases; Por una serie de incompatibilidades en los horarios la segunda semana de febrero las clases de Ron y Hermione habían sido alternadas siendo la de su amigo la primera de la semana y en la hora de las observaciones del chico se dieron cita en las clases de ambos. En la clase del pelirrojo estaban comenzando a hablar sobre el efecto de las maldiciones imperdonables en distintas personas pues Kingsley había levantado el velo sobre enseñarlas de manera teórica a los alumnos mayores. Y ciertos puntos prácticos en la maldición Imperius. Sin embargo Romilda estaba fuera de sí, su pelo normalmente perfecto estaba despeinado mostrando un claro índice de stress, apenas se había fijado en Harry situado al final de la clase, cuando la misma terminó, la chica lo vio con el rabillo del ojo y fue inmediatamente a hablarlo. El chico, que esperaba algún tipo de declaración de confusas intenciones por su parte se quedo asombrado con el escueto comentario de la morena.

  • Perdona Harry, pero podrías decirle a tu novia que no somos maquinas - le dijo simplemente antes de marcharse junto con su grupo de amigas.

En la clase que sería presidida por Hermione, dos chicas observaron a Harry con particular interés quizás albergando la esperanza de que su antiguo profesor volviera a dictarlas. A los pocos minutos entendió sin problemas por que Victorie y Lucy se encontraban tan presionadas, Hermione era implacable. Cuando la clase de primero llego a su fin y Lucy había sido corregida por la chica en varios vicios que poseía a la hora de sostener la varita, la pequeña abandonando toda vergüenza se acercó a Harry.

  • ¿Volverá con nosotros? Profesor. - le preguntó la pequeña. Harry observó a Hermione que disimuladamente se puso a ordenar unos papeles en su mesa como si aquella conversación no fuera con ella.

  • ¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso no estás contenta con Hermione? - le pregunto el chico desviando el tema.

  • Lo prefiero a usted - dijo la pequeña. Y para más información agregó- me ha enseñado más.

  • No lo creo Lucy, Hermione es muy buena, a mi me has conocido antes es todo. Haremos una cosa; intentare estar para tu examen final de junio, así podrás demostrarme todo lo que has aprendido con mis amigos ¿De acuerdo? - La chica pareció meditar un momento y luego agrego.

  • De acuerdo, le veré en junio - le dijo la pequeña mientras intentaba salir en pos de sus amigas.

  • Y otra cosa Lucy… El trato de usted déjalo para McGonagall que tiene más años en esto, yo no soy tan mayor. - le dijo el chico divertido.

  • Está bien profesor, te veré en Junio - dijo sonriendo la chica mientras se apresuraba en salir. Una vez que Lucy estuvo fuera del aula Hermione levantó la vista.

  • Le has calado hondo Harry - dijo aguantándose la risa - en mi clase solo sabe decir "Harry esto…" "Harry lo otro…" pero has hecho un estupendo trabajo, tiene el poder que nosotros teníamos en tercero… si tan solo supiera usarlo.

  • Yo también me he dado cuenta, esa niña es impulsiva, pero también muy poderosa, ya estaba haciendo volar cosas cuando a los demás se le caía la varita de las manos. - Dijo el muchacho pensativo, y después agregó para suavizar el ambiente - Eres estupenda como profesora.

  • Ya lo sé - dijo Hermione con una falsa modestia ocultando su risa.

La clase de segundo paso rápido, Hermione había preparado un pequeño test sobre distintas criaturas que los chicos habían ido respondiendo sin ningún problema, al final de la hora se marcharon rápidamente sin siquiera reparar en Harry, a excepción de algunos vagos saludos.

La siguiente clase sorprendió a una Victorie que no se esperaba a Harry sentado en última fila, la clase trato sobre distintos tipos de criaturas, sin embargo Harry que estaba tan pendiente de Hermione como de los alumnos observó que la perdida de atención de la rubia, anteriormente una de las principales estrellas de su clase, se perdía por momentos, le era difícil intentar concentrarse en lo que Hermione estaba explicando, y su aspecto estaba muy desmejorado en contraste con las ultimas semanas en las que parecía irradiar energía. Cuando la clase de Hermione terminó y casi todos los presentes se habían marchado la rubia se acerco a la visita y Hermione regresó a su rutina con los ojos en los papeles de su escritorio.

  • Buenos días Harry - le dijo la chica intentando abrir una conversación.

  • Buenos días Victorie; ¿Qué te pasa? - le pregunto Harry sin rodeos.

  • Estoy algo agotada, los entrenamientos, la capitana nos está machacando, quería comentarte que ya puedo formar el patronus. - le dijo mientras tomaba asiento frente a él.

  • ¿En serio? Eso es estupendo ¿Puedes mostrártelo? - le pregunto el chico asombrado.

  • Claro - le dijo sonriendo.

La chica se levantó de la silla, sacó su varita y tras unos segundos de concentración la nube plateada se materializo en un roedor de gran tamaño, y después de una orden se disolvió en el aire.

  • Es estupendo Victorie, felicidades.

  • Si, es una bonita mangosta - le dijo la chica orgullosa - En fin me alegro que estés bien. Ha sido un placer hablar contigo.Hasta la siguiente semana profesora.

  • Buena suerte Victorie - le dijo Hermione quedándose nuevamente a solas con su amigo. - Tienes mucha confianza con ella.- Harry no la escuchaba.

  • Hermione ¿De qué se alimentan las mangostas? - le pregunto el chico.

Principalmente de serpientes, ¿Sabes? Parecías muy compenetrado con ella, parece que te aprecia. Ten cuidado con Ginny- Harry volvió a la tierra con ese comentario.

  • Hace mucho que no hablo con ella con la misma sinceridad con la que lo hice con Victorie ahora mismo.

  • Puede que este preocupada - Pero Hermione podía percibir que algo no marchaba bien - Este sábado es San Valentín prepara algo bonito para ella.

  • Tienes razón, gracias por la clase Hermione, eres estupenda. - le dijo el chico con un hilo en la voz marchándose de la habitación.

Hermione sin embargo vio a su amigo marchar preocupada, Había notado cierto brillo en los ojos de su compañero cuando vio la mangosta conjurada por su alumna. Y no era la única, Victorie llevaba varios días completamente apagada y la visita de Harry pareció revivirla. Se marcho escaleras arriba con esos pensamientos en la cabeza.

El sábado, día de San Valentín, Harry estaba pendiente de todos los detalles para una noche especial al lado de su novia. Ron entre tanto le habían pedido a Harry el servicio de Kreacher y el anciano elfo estuvo encantado de preparar para el pelirrojo una velada romántica en la sala de los menesteres para su amigo. Sobre Luna y Neville Harry conocía el dato de que estaban en los invernaderos haciendo sus propias clases particulares. El moreno veía a través de sus gafas el producto de su trabajo. Toda su habitación estaba cubierta de pequeños pétalos rojos y blancos. La habitación olía a un perfume mezcla de varios almizcles y raíces. Era un pequeño paraíso particular con lo cual tenía pensado agasajar un poco a su chica.

Sin embargo las horas del sábado se extendieron más de la cuenta, la noche sorprendió a Harry esperando a una Ginny que no aparecía, no la veía desde la comida donde escuetamente se habían saludado escuetamente y no habían cruzado mas palabras luego fue de donde se había marchado con su uniforme de quidditch. Desde el partido que tuvieran contra Ravenclaw la chica se mostraba ausente. La medianoche había dado el paso al domingo y en el castillo aun se respiraba actividad, los profesores habían levantado el toque de queda debido a la ocasión especial que era, Harry había sacado el mapa del merodeador, cientos de parejas aun se paseaban de la mano buscando un poco de intimidad en algún aula vacía. Y mas allá de las puertas del castillo una pequeña etiqueta junto a otras cuantos con nombres como "Victorie" o "Matt" para la total sorpresa del chico aun estaban en el campo de quidditch. Mas por sus propios alumnos que por su novia fue a buscarlos lo más rápido de lo que fue capaz a los vestuarios. Llamó un par de veces pero al no recibir respuesta atravesó el umbral de la puerta.

El cabello pelirrojo de la chica que parecía liderar la reunión se mecía en todas direcciones siguiendo las rápidas zancadas del resto de su cuerpo, Ginny no parecía darse cuenta siquiera de la presencia del chico que acababa de entrar en los vestuarios y se encontraba a su espalda.

  • Tenemos que ganar, y tenemos que hacerlo por mucha ventaja - repetía la chica en una cantinela por enésima vez.

La vista del resto del equipo parecía haber desconectado hacia mucho. Y su experiencia le demostraba que aquellas palabras lejos de motivar el equipo estaban haciendo todo lo contrario. Decidió intervenir antes de que los jugadores organizaran un motín.

  • Buenas noches Ginny, chicos - la pelirroja se giró dándose cuenta por primera vez que Harry estaba allí.

  • Harry ¿Qué haces aquí? Esto es solo para jugadores.

  • De acuerdo - Dijo Harry que no esperaba un recibimiento así - chicos disfrutar del día de San Valentín, aunque ya no sea sábado. Ginny te espero fuera.

  • No hace falta, el entrenamiento ha terminado - le dijo a sus jugadores que aprovecharon el momento para salir en estampida del vestuario, al pasar Victorie y Romilda le agradecieron con la mirada su intervención.

Les dieron un minuto de tiempo y cuando ambos se quedaron solos marchándose hacia las habitaciones; Ginny comenzó a hablar.

  • ¿Por qué has venido? - le preguntó la chica.

  • ¿Qué te ocurre? ¿Sabes la hora que es? Los jugadores son personas Ginny no lo olvides, y es posible que alguien tuviese planes para esa noche - Harry intento endulzar sus palabras y no parecer aludido.

  • ¿Qué es lo que me ocurre Harry? Tú deberías saberlo, tenemos que ganar ese encuentro.

  • ¿Por qué? ¿Por una copa de metal? Ginny estás haciendo que seis personas odien este deporte, y también está afectando sus vidas. Tu nombre ya figura en ella ¿Recuerdas? Además intenta divertirte un poco - Le dijo Harry mientras atravesaban el salón de su clase.

  • Es que ya ha afectado mi vida Harry, es mi trabajo, seré cazadora profesional ¿Recuerdas? - le dijo Ginny mordazmente.

  • Es cierto, has tenido suerte - le dijo Harry sinceramente. Llegando al recibidor, con algo de suerte aquello se solucionaría cuando viera lo que había preparado para ella.

  • ¿Suerte? ¿Qué he tenido suerte? Harry, que ningún equipo se haya fijado en ti, no quiere decir que yo tenga suerte, quiere decir que soy buena, muy buena. Y esta es mi manera de entrenar.

  • Es que son niños Ginny, y se están quejando a gritos - Intentó conciliar Harry.Ignorando el comentario de su futuro profesional.

  • Lo siento Harry pero si no entiendes eso es que simplemente no lo compartes, tenemos metas distintas. Y ya no puedo correr a tu lado para llegar a sitios distintos.

  • argumentó la chica.

  • ¿Entonces es todo? ¿Lo estas dejando?

  • Creo que deberíamos plantearnos muchas cosas, como ¿Quién es el capitán de mi equipo? - Dijo la chica entrando en su habitación - Buenas noches Harry - dijo secamente antes de cerrar la puerta.

Harry sin inmutarse entro en su propia habitación, al ver el camino de pétalos reaccionó sobre lo que acababa de pasar, y cerró los ojos fuertemente como queriendo borrar esa noche de su mente, volvió a abrirlos y todo aquel espectáculo continuaba allí. Con un breve circulo que rodeo toda la habitación cientos de pétalos se consumieron en pequeñas llamas desapareciendo entre las cenizas. Se recostó en su cama y se durmió con la imagen de lo que acababa de pasar.

En la percha Arrow lo observaba con sus profundos ojos azules sin inmutarse, se dio la vuelta y alzo el vuelo buscando la ventana que siempre usaba para sus desapariciones.

Harry despertó a la mañana siguiente, varios pequeños montoncitos de cenizas le recordaron que lo que había ocurrido no había sido un mal sueño.


Ok... no me maten, este capitulo es hasta cierto punto decisivo... y Damas y Caballeros Ginny usa su propia habitacion.

Como siempre, comentarios perfectamente recibidos, elogios tres cuarto de lo mismo, y las piedras hacen pupa pero en cierto punto son bienvenidas.

Un saludo y ya os vere en el siguiente capitulo, como siempre la cuenta de [email protected] esta abierta para cualquiera que quiera enviar algo alli.

Un saludo a todos