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HP El Hacedor de Sueños — capítulo 55
Capitulo 55 El Último Regalo
La mañana amaneció gris, y la actitud de Harry no mejoraba mucho, Hermione recibió la novedad con una mezcla de desconcierto y estupor a primera hora del desayuno.
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No puedo creerme que hiciera eso - le respondió asombrada la chica cuando le contó lo acontecido la noche anterior.
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Pareces sorprendida - le dijo Harry intentando pensar un poco.
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Lo estoy Harry, es decir, es Ginny, siempre creí que terminarían juntos. Siempre has sido un héroe para ella.
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Ya, pero es mucho más poderosa que yo, ya no puedo protegerla… puede que lo haya entendido, y no es la única - razonó el chico - todos, desde que han estado en ese entrenamiento han cambiado, Ron es increíblemente seguro de sí mismo. Y todos han mejorado muchísimo, Jamás me imagine que Luna o Neville tuvieran tanto poder, e incluso tu eres mucho mas fuerte - Harry guardó silencio un momento y luego añadió - siento que me estoy quedando atrás Hermione.
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No digas eso Harry, sabes que no es verdad, sabes que siempre hemos sido un equipo y nada cambiara en ese sentido. Escucha tengo que marcharme, pero no vuelvas a pensar en eso.
Hermione se despidió del chico con una sonrisa, Harry sabia, sin embargo, que ya nada sería como en el pasado, Hermione por su parte era consciente de haberle mentido a su amigo.
Los días pasaron y Ginny solo se dirigía a Harry por los horarios o cuando era increíblemente necesario lo que desencadeno que la noticia de que la pareja de oro de Hogwarts había cortado el vinculo que los unía se extendiese como la pólvora, varios estudiantes de distintas edades no tardaron en intentar encontrarse con la chica por los pasillos "accidentalmente" y tentar una conversación que la pelirroja acostumbraba a ignorar completamente, varios de ellos incluso habían salido mal parados con distintos hechizos que la chica usaba de una manera leve para sacárselos de encima, estaba claro que no había cortado con Harry por que hubiese otra persona, de hecho parecía rehuir completamente a las personas que tuviera alrededor. Harry por otro lado, dividía su tiempo entre las clases donde procuraba tener el mínimo contacto con Ginny que fuera posible, de este modo las actividades que normalmente hacia con ella, ahora las hacía con Hermione, Ron dividía su tiempo entre su hermana y su mejor amigo sin culpar a ninguno de los dos permaneciendo neutral en todo momento. En sus clases él era el líder, y era en el único momento en que se sentía dueño absoluto de la situación, las impartía con correcta disciplina, castigaba y premiaba a las personas como si nada mas existiera en el mundo, la última clase que tuvo lugar en febrero fue observada por McGonagall que, preocupada por la situación sentimental de Harry temía que afectara a su trabajo, al final de la clase felicitó a Harry por una estupenda clase acerca de maldiciones y escudos. En las horas que tenia libre el chico se auto recluía en la sala de los menesteres mientras no paraba de entrenar tanto física como mentalmente.
Sus hechizos habían ganado poder sin duda, y Harry se sentía mucho más tranquilo debido al tiempo que invertía en su meditación. Pero estaba a una enorme distancia de los hechizos que había visto hacer en esa misma sala a sus compañeros hacia casi dos meses atrás.
Marzo llegó con un aluvión de lechuzas en el desayuno, entre ellas estaba Arrow, como había hecho en ocasiones anteriores los últimos días que Harry tenia correo bajó en picado directamente hasta él, le entregó la carta y se marcho sin hacer ningún otro movimiento. Era algo que definitivamente extrañaba a Harry, en el pasado su lechuza había hecho gala de una majestuosidad perfecta, llegando al punto de parecer esgrimir una enorme dosis de orgullo, los últimos días estaba intranquila, se limitaba a hacer su trabajo y desaparecía rápidamente en la ventana más cercana. Por la noche Harry intentaba ver en sus ojos la razón de su nerviosismo, pero como si supiera de qué se trataba Arrow esquivaba la mirada del chico una y otra vez.
Tras leer la carta de Dora que le habían enviado esa mañana contándole las novedades que tenían que ver con su pequeño ahijado, Harry decidió pasar la mañana en la sala de los menesteres, la sala se encontraba vacía como siempre, la estrategia de pedirle a la sala un sitio para estar solo nunca le había fallado. Atravesó el portal que separaba el interior del pasillo del séptimo piso y entró en la sala, Los muñecos que usaba para entrenar estaban apilados a un lado, con un toque de varita los muñecos se alzaron y comenzaron a atacar al chico que ágilmente los esquivaba sin problemas, y con solo desearlos los muñecos estallaban en pedazos, sin embargo el chico no notaba mejoría alguna en todo el tiempo que había pasado allí.
Cuando el último muñeco que quedaba en pie voló por los aires Harry comprendió que había llegado a su límite, sin embargo eran solo muñecos, incapaces de atacar, y si no podía mejorar ese detalle, sabía perfectamente que nunca podría mejorar.
Habiendo terminado con la parte física Harry se sentó cruzando las piernas y cerró los ojos vaciando su mente por completo. Era un ejercicio sencillo que según le había comentado Cristine hacia mucho, servía para conectar con su magia interior. Una voz a su lado le llamo a los pocos minutos de comenzar.
- Harry, ¿Eres tú?
Cuando Harry abrió los ojos una mirada de ojos claros lo observaba, parecía extrañada de habérselo encontrado allí.
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Victorie, ¿Qué haces aquí?
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Suelo venir aquí cuando necesito pensar, no sabía que esta sala era conocido por otras personas.
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Bueno, conozco la Sala de los Menesteres desde hace años, la usamos para algunas clases, y últimamente para encontrar un sitio de tranquilidad ¿Cómo la has conocido?
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Vaya, yo la conozco desde el año pasado, cuando tuve problemas con aquellos hermanos que enseñaban Artes Oscuras, Escape buscando un lugar donde esconderme; y esta sala apareció ante mí, Poco después supe cómo funcionaba, desde entonces siempre que necesito un lugar para que no me encuentren vengo aquí.
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También fue mi meta - le dijo Harry, supongo que por eso nos hemos encontrado aquí.
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Es posible, ¿Qué hacías? - le dijo Victorie sentándose a su lado.
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Entrenaba, me gustaría ganar algo de poder mágico y perfeccionar algunos hechizos. - Harry pensó que no había problema en decirle parte de la verdad.
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Ya veo, aunque no sé por qué lo haces, quiero decir, eres la persona más poderosa que conozco, me refiero has derrotado a Voldemort Harry - Al chico le extraño al principio que usara su nombre real.
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Bueno, gracias por tu voto de confianza, pero hay gente a mi alrededor que ha ganado mucho poder, solo quiero intentar estar a su altura - Victorie guardo unos segundos de silencio digiriendo las palabras de su antiguo maestro.
Harry pudo observar un momento a la chica que estaba a su lado, aunque joven, tenía muchas experiencias en sus pocos años, hablar con ella tenía el mismo efecto que hablar con un adulto. Ahora mismo le estaba confiando todo eso con una naturalidad absoluta, sea lo que sea que esa chica hubiera vivido en su pasado, Harry no se lo deseaba a nadie si eso era el responsable de la ausencia de inocencia en sus ojos.
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Me gustaría agradecerte lo de hace tiempo, ya sabes, el entrenamiento. Si no llega a ser por ti creo que aun seguiríamos allí.
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Ya, no te preocupes.
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Escucha Harry, yo… se que vuestra relación ya no existe - dijo la chica sin rodeos - y no puedo decirte que lo siento, Ginny últimamente está obsesionada con los entrenamientos, y nos va a matar a todos. Así al menos el resto puede tener oportunidades.
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Ya… lo sé - Dijo Harry sin entender hacia donde se dirigía la conversación, y para no perder el calor agregó - escucha, ¿Te gustaría tener un duelo de practica conmigo? No como tu profesor, si no como tu compañero.
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Pensé que nunca me lo pedirías - le dijo Victorie poniéndose de pie y en posición sonriente.
La sensación era infinitamente mejor que luchar contra vánales muñecos de madera, Aunque para Harry no era un reto, suponía un entrenamiento perfecto, durante unos minutos se olvido del resto del mundo, solo eran él y Victorie enzarzados en un duelo de magia, no existía el mundo ni tampoco Ginny. Solo existía quien en ese momento era su oponente, La chica rubia tenía una agilidad felina, las acrobacias no eran exclusivas de la escoba, y aunque con un poder limitado la chica atacaba a Harry con una velocidad increíble para su edad, Harry recordó cuando el mismo daba las clases en quinto curso y así se sorprendió pensando que no sería capaz de vencerla en esa época. Definitivamente la chica era increíble. No por menos había podido conjurar un patronus perfectamente corpóreo en su tercer año. El fin del duelo vino marcado por una maldición que chocó violentamente con el escudo que Harry había conjurado un momento antes. La onda expansiva mando el cuerpo de Victorie varios metros más atrás victima de su propio ataque, Harry quedo de pie aunque pudo notar que su escudo se tambaleaba violentamente.
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Eso ha sido estupendo Victorie - Hacia tiempo que Harry no se sentía tan bien.
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Harry, eres increíble, ni te has inmutado con todo lo que lance - le dijo la chica agitada.
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No digas eso, tengo algo más de experiencia, es todo.
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¿Me darás la revancha? - le pregunto la chica esperanzada por algo más que por el duelo. Harry lo pensó un momento, en quinto era feliz dando clases, y desde luego era mejor que entrenar en solitario.
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La semana siguiente, el lunes por la tarde, ¿De acuerdo? - le ofreció el chico.
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De acuerdo, me marcho Harry, te veré la siguiente semana, ha sido un placer - la chica recogió su varita del suelo y se encamino hacia la puerta, en el último instante se giro a mirar al chico - Por cierto, me gusta tu pulsera, creo que nunca te la había visto - y se marcho de la habitación.
Harry bajo la vista y allí estaba, la pulsera que le había regalado tiempo atrás Ginny estaba en su muñeca, se pregunto cuánto tiempo llevaba allí, al igual que el cristal que llevaba colgando del cuello no era consciente que estaba ahí a menos que se detuviera a pensar en él, observó un momento la pulsera e intento quitársela, mas le fue imposible, una cosa que le llamo la atención es que la fecha que estaba grabada en el cuero negro que indicaba el inicio de su relación había desaparecido, en su lugar solo se encontraba la figura de un pájaro con las alas abiertas. Intentando apartar la imagen de su mente intento caminar hacia la puerta, pero como si los abalorios que llevara encima hubieran adivinado que estaban hablando de ellos ambos comenzaron a brillar con una enorme fuerza, a los pocos segundos la enorme cantidad de luz que salía de su pecho y su muñeca cubrió todo el lugar cegándole y obligando a bajar la vista.
Cuando todo volvió a disponer de la suficiente luz como para ver alrededor se dio cuenta al instante que ya no se encontraba en la Sala de los Menesteres, ni siquiera estaba seguro de que aquel denso bosque perteneciera siquiera a Inglaterra. Se acercó a un árbol e intento tocarlo pero su mano atravesó limpiamente el tronco, a Harry le vino a la imagen su propia memoria sumergiéndose en un pensadero. Aquello parecía perfectamente real, aunque estaba claro que no lo era, al menos no en su propio lugar. Quizás se tratara de un sueño, pero no recordaba haberse dormido. El sonido de unos cascos al galope lo saco del sopor en el que se encontraba. Detrás una aguda voz partía el silencio de aquel bosquecillo. Los cascos estaban cada vez más cerca y sonaban con un ritmo claro de desesperación. Y fue entonces cuando ocurrió, una luz plateada iluminó de pronto su cara, y por puro reflejo Harry se lanzo al suelo justo en el momento en que el cuerno de un hermoso unicornio precedía al resto de su cuerpo saltando desesperado donde segundos antes se encontraba el chico. Fue demasiado tarde, el animal no alcanzo a tocar con sus patas delanteras el suelo cuando una maldición paso al lado de su cuello abriendo algo parecido a una arteria, el animal cayó abatido mientras su vida en forma de liquido plateado salía sin parar de su cuello, Harry quiso ayudarle poniéndose a su lado y taponando la herida pero sus manos atravesaron limpiamente el cuello del animal. ¿Quién demonios sería capaz de hacer algo así? Pensó el chico. La respuesta se vio a los pocos segundos, una figura oscura se aproximaba tambaleándose por el mismo lugar que había saltado el unicornio, varita en mano el brillo de los cabellos negros de Bellatrix se había apagado, al igual que cualquier facción de su rostro. La desmejorada Bellatrix se guardo un papel que estaba contemplando en uno de los pliegues del vestido y continuo andando.
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Nadie puede conmigo, estúpida criatura - le dijo a Harry.
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Maldita- A Harry no le salían las palabras, con su varita en alto apuntaba a Bellatrix que caminaba lentamente hacia donde él estaba.
Harry no pretendía dejarle dar ni un movimiento mas, pero Bellatrix lejos de siquiera darse cuenta de su presencia continuaba caminando jactándose de alguien, como siempre hacia cuando mataba a alguien. Y Harry comprendió que no se dirigía a él, si no al unicornio que se estaba desangrando. Bellatrix pasó a través de Harry como si se tratara de un fantasma y se arrodillo al lado del cuello sangrante del hermoso y agonizante animal.
Finalmente flexiono su cuerpo en una convulsión final y pego sus labios a la herida donde aquel liquido plateado emanaba, el unicornio adulto dio su ultimo respiro mientras Bellatrix Lastrange consumía su sangre. Harry pudo notar como instantáneamente el cabello de aquella bruja comenzó a brillar nuevamente dotando a su cuerpo de una falsa vida.
A continuación la enorme luz fue lo único que vio Harry, para un segundo después volver a encontrarse en la Sala de los Menesteres, preocupado comprendió lo que significaba, el Ritual de Sueño que habían practicado unos meses atrás había llegado a su fin, Bellatrix Lastrange había despertado.
Bueno pues aqui va otro capitulo, como siempre los comentarios son siempre agradecidos, ¿Soy el unico que ha notado que esta historia va bastante mas rapido que antes en el tiempo?
Bueno bla bla [email protected] bla bla...
Un saludo a todos y nos veremos en el siguiente capitulo