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HP El Hacedor de Sueños — capítulo 58

Capitulo 58 Soledad Compartida

Hermione había dirigido a su novio a escasos metros de la puerta de La Madriguera, el sitio donde pasaría la pareja la semana de pascua, Hermione se marcharía el fin de semana para pasar el día de pascua con sus padres, pero las vacaciones la pasaría con quienes serian sus suegros, La casa estaba intacta; como siempre las paredes se levantaban entre las coníferas formando las múltiples plantas, Hermione guio a Ron hasta la puerta central que separaba el jardín del interior de la pequeña cocina y Ron abrió la puerta. Una señora regordeta con el cabello recogido y pelirrojo como toda su familia se apresuro a recibirlos.

  • Bueno, os estábamos esperando, pero no os quedéis ahí, hacer el favor de pasar - dijo dejando el trapo que estaba usando en ese momento para lavar los platos - Ron, por favor límpiate los pies los traes llenos de barro. Hermione estas hermosa - dijo abrazándola, girándose hacia Ron y dándole varios besos en la mejilla - Harry, no te quedes fuera, pasa por favor - Dijo Molly mirando hacia la puerta

  • ¿Harry?

  • No ha venido con nosotros señora Weasley - le dijo Hermione sin rodeos.

  • ¿Por qué? Pensé que vendría, teníamos comida para él.

  • Bueno Mama, no creo que haya problema, la comeremos igual, voy a cambiarme - Le dijo Ron a su madre mientras subía las escaleras.

  • Cariño, quizás puedas darme un poco de información - le dijo Molly a Hermione.

  • Bueno vera, Harry no vendrá porque prefiere no cruzarse con Ginny. - le respondió brevemente Hermione.

  • ¿Con Ginny? Hagy se ha pelado con Ginny - Preguntó una voz a la espalda de Hermione, la chica se volteó, Una chica, antaño delgada, lucía una enorme barriga de un embarazo bastante avanzado.

  • Buenas noches Fleur, vamos a la cocina, así puedo contarles mejor, ¿Ginny ha llegado?

  • No te preocupes por eso, Arthur ha ido a recogerla a la estación, su tren llegará en unos quince minutos, cuéntanos - dijo Molly mientras ayudaba a sentarse a su nuera y a su futura nieta.

  • Bueno vera, Ginny está algo nerviosa por su carrera deportiva, y no solo ha discutido con Harry, incluso yo misma me he planteado lo de no venir esta semana.

  • Es cierto, hace tiempo que no contesta mis cartas - dijo la señora Weasley preocupada.

  • Pego siguen juntos ¿Vegdad? - Preguntó Fleur - quiego decig, es Ginny, siempre ha estado pog Hagy.

  • No lo sé - dijo Hermione después de un momento - Pienso igual que tú Fleur, pero jamás la había visto así con él.

  • ¿Hay algo más? - pregunto la madre.

  • No - dijo la chica consciente de que no sería prudente revelar más información - nada mas, aún así creo que Harry también necesita tiempo, no le culpo por haberse quedado, probablemente esta semana separados les sirva a ambos.

El sonido de un golpe seco proveniente de una de las paredes interrumpió la conversación, tres Agujas doradas con las caras de Ginny, Arthur, y Bill Weasley se movieron al unísono en el reloj a la posición "Viajando" y escasos tres segundos después nuevamente se escucho un gong y se trasladaron a "En Casa". La señora Weasley se apresuró a abrir la puerta y dejar pasar a los recién llegados, Ginny saludó brevemente a su madre y sin siquiera mirar a las que ocupaban la mesa subió rumbo a su habitación. Bill dedico una mirada de saludo a la visita al igual que Arthur antes de concentrarse en sus respectivas mujeres. Hermione se levantó de la silla y observó un momento el curioso Reloj de Posición.

  • Hago lo que puedo amigo - le dijo a la única manecilla plateada que apuntaba al pequeño rotulo "Hogwarts" que parecía contrariar a las demás. Acto seguido subió las escaleras en busca de su amiga, ambas se debían una charla entre mujer y mujer.

Bastante lejos de los terrenos de La Madriguera un chico moreno, alto y con gafas se apresuraba a su habitación, las palabras de Luna en la reunión que habían mantenido con McGonagall le resonaban en la mente. Entró en su habitación a todo correr asustando a Arrow que estaba reclinada sobre su percha comiendo haciendo que la enorme lechuza negra se precipitar al suelo, pero un momento antes de que sus plumas lo rozaran abrió sus alas y recupero la posición sobre su percha mirando a Harry con cierto tono de duda, como si no esperase que estuviera allí. Quizás entre confusa e indignada levantó el vuelo buscando un momento de intimidad al pasar por la ventana en los terrenos del colegio.

Harry, que en otras circunstancias le hubiera prestado más atención a la pericia de Arrow, se arrodillo delante del baúl abriéndolo con violencia, y comenzó a vaciar el contenido desparramándolo por la habitación, ropa interior, artilugios, varita de broma, plumas y pergaminos salían sin ningún tipo de control, fue cuando lo vio, estaba al fondo en forma de un viejo pergamino gastado arrugado, aquel pergamino que Luna le había entregado varios meses atras con un dibujo cuando estaba observando su clase de cuidado de criaturas mágicas; había pasado en la época en que creía que Luna tenia ciertas excentricidades propias de ella y, si estaba en lo cierto, había cometido un enorme error al prejuzgarla. Lo recogió y abrió, la primera impresión fue de absoluta sorpresa, una risa nerviosa se apodero de él unos segundos, parecía evidente que la mente de su rubia amiga funcionaba mucho más rápido que la suya propia. Sujetó el pergamino con su mano derecha comparándolo con su muñeca izquierda, el diseño, las grabaciones, las marcas, aquella curiosa ave con las alas abiertas, todo en aquel dibujo hecho con la pluma de Luna era idéntico a la pulsera que tenía en su muñeca izquierda.

Harry guardó el papel en su mesilla, no sin antes prometerse que hablaría con ella al respecto cuando volviera, había esperado seis meses desde luego podría esperar una semana más. Se giró y vio el estropicio que había organizado por algo que una vez averiguado no parecía tan urgente, con un pase de varita todas las cosas volvieron a su sitio. Y se recostó en su cama, solo en el castillo podía tomarse todo el tiempo que quería para dormir, sin asistir, ni impartir clases, podía considerarse sus pequeñas vacaciones.

A la mañana siguiente despertó casi a mediodía, saludó a Arrow que le devolvió amistosamente el saludo y fue a explorar el castillo, como había supuesto esté se encontraba prácticamente desierto, la mayoría de los estudiantes se habían marchado a sus casas, y gran parte del cuerpo docente también se había retirado junto con sus familias, aquello era un verdadero placer para poder abusar de los cuartos de baño relajándose durante horas sin que hubiera otras personas esperando para usarlos. A mediodía comía junto con McGonagall, Cristine, que se había quedado pues su madre estaba hasta arriba de trabajo y parecía tener especial interés en elogiar a Harry frente al resto de sus colegas y el profesor Slughorn que no dejaba de mencionar las habilidades innatas de Harry heredadas de su madre. El chico más que sentirse cómodo le hacía parecer azorado, pero desde luego era compañía bien recibida. Por las noches en cambio se dedicaba a cenar en un clima más "tranquilo" en las cocinas. Kreacher y todo un batallón de elfos atendían sus peticiones con extrema pomponearía, pero recibir dicha atención de los elfos era normal. Debido al exceso de cuidados de algunos de sus profesores Harry decidió el segundo día comentarles que el resto de la semana comería en privado, sus tres compañeros parecieron entenderle y volvieron a temas más triviales enseguida.

Cuando atravesó el cuadro que daba a las cocinas el martes por la mañana se sorprendió de escuchar varias voces agudas. Harry se quedo en el oscuro pasillo escuchando lo que ocurría.

  • Lo que quiera para la señorita - decía uno.

  • Seguro que estos pasteles la harán mucho más hermosa de lo que ya es - decía otro.

  • Kreacher también está deseoso de servirla, bella dama, si mi amo me regalara una prenda estaría encantado de cumplir todos sus deseos - Decía una voz conocida, parecían hipnotizados.

  • Muchas gracias chicos, creo que con esto tendré suficiente - Harry no pudo reconocer la voz debido a que estaba ahogada entre los lamentos de los elfos al notar que su invitada planeaba marcharse.

  • Pero si la señorita no ha comido nada, no creo que un pequeño pastel dañe su perfecta figura - dijo un elfo con una voz particularmente lastimosa.

Harry escuchó pasos venir desde uno de los laterales, se interno un poco en el túnel, el giro fue tan rápido que no llegoverla antes de que la chica se internara en la oscuridad. Mas pasos, Harry se quedo donde estaba en aquel oscuro túnel, al instante sintió un cuerpo cálido estrellarse contra el suyo, e inmediatamente poner distancia seguido de la pronunciación de un hechizo inofensivo. Una luz de varita se encendió delante de su cara.

  • ¿Harry? ¿Qué haces aquí?

  • Lo mismo podría preguntarte Victorie - dijo reconociendo la voz a la chica - es un túnel algo estrecho, te importa si salimos.

Harry abrió la marcha y en unos pocos segundos entraron en la sala donde se encontraba el frutero. Ambos estaban muy cerca el uno del otro debido a la estrechez del pasadizo anterior, se separaron tan pronto como se dieron cuenta. Harry observó su cara, y sus ojos claros parecían tener una fina película de agua.

  • ¿Qué haces en el colegio? - preguntaron a la vez, y después se echaron a reír cual niños pequeños.

  • No puedo volver a casa, mamá está algo ocupada, ¿Y tú?

  • Preferí quedarme - le dijo Harry sin darle más importancia al asunto, no quería dársela en ese momento - ¿Conocías las cocinas?

  • Esto… - la chica parecía meditar sobre algo - ¿Me guardas un secreto? - Harry afirmó con la cabeza - conozco este sitio desde el año pasado, estos elfos son criaturas adorables, siempre que estoy deprimida por algo vengo y sus elogios siempre me suben el ánimo. - Parecía ser que el respetuoso silencio de Harry era una invitación - no es nada importante, solo es una fecha que me pone algo triste.

  • Pues, acepta un consejo, y ni se te ocurra comentarlo jamás delante de Hermione, tiene una teoría algo curiosa acerca de los elfos domésticos.

  • De acuerdo Harry - la chica seguía hablando con ese tono tan impropio de ella.

  • Victorie, ¿Tienes tu escoba aquí? - Le dijo Harry, quizás su terapia para malos momentos también le funcionase a ella, la rubia afirmo con la cabeza - ve a buscarla, te veo en el campo de quidditch en quince minutos. - le dijo el moreno despidiéndose y subiendo a toda prisa las escaleras.

Harry entro en el vestíbulo y quizás la superación o quizás simplemente el hecho de que en ese momento la necesitaba para algo mejor no lo dudo y abrió la habitación que pertenecía a Ginny, había tenido suerte de que la chica solo trasladara los libros indispensables a la torre Gryffindor. Como si se tratase de un altar la túnica dorada la banda de capitana y la escoba descansaban sobre la cama. Harry recogió la Saeta de Fuego como si abrazara a una vieja amiga. Y volvió a salir de la habitación con ella.

Apenas un minuto después aterrizaba junto a Victorie en el campo de quidditch.

  • ¿Te apetece una prueba? Si logro colarla en los aros diez veces antes de que tú cojas la snitch serás mejor que yo - le ofreció Harry.

  • Yo, ¿Mejor que el gran Harry Potter? Es una prueba estupenda. Ve a por las pelotas - le ordenó la chica.

Fue una verdadera experiencia, surcar los cielos nuevamente con su Saeta de Fuego era enriquecedor a cada segundo que pasaba en el aire, como muchas otras veces los problemas permanecían en el suelo.

Muy pronto la idea de Harry de cambiar los roles surtió efecto, la enorme especialidad que tenía cada uno en el ámbito que manejaban era sobrecogedora, pero el papel de Harry como cazador era penoso, y las acrobacias de Victorie en busca de la snitch le hicieron ver claramente que estaban medidas para una pelota al menos diez veces más grande. El desastroso juego de ambos desencadeno en risas cada vez más estridentes y con ello el olvido total del las reglas.

Una hora después en la que ambos aterrizaron riéndose del otro, Victorie observó a su oponente que no era capaz de mantener la quaffle entre las manos.

  • ¿Empate?

  • Empate - aceptó Harry, y lanzo la pelota en un tiro vertical. Y al instante salió disparado montado en su escoba. Victorie por su parte ascendió verticalmente, cogió la pelota y describió un rizo perfecto lanzando la bola roja hacia el aro central que estaba ubicado al otro lado del campo. La quaffle atravesó el aro al mismo instante en que el puño de Harry se cerraba en torno a la pequeña bola dorada. Harry aterrizó al lado de la chica que lo miraba sonriente mientras guardaba la pequeña bola en la caja de pelotas.

  • Sera mejor que nos dediquemos a nuestras propias posiciones - dijo el chico observándola, sus ojos volvían a tener el acostumbrado brillo normal.

  • Cierto - dijo la chica aún sonriendo - Estás en séptimo, ¿Por qué no juegas? Estoy segura que serias mejor que Ginny.

  • Bueno, hay reglas, no puedo… soy profesor - le dijo el chico mientras caminaba junto a ella.

  • Ya veo - la chica pareció entristecerse un poco al oír esas palabras - Gracias Harry.

  • ¿Por qué?

  • Por esto, quiero decir, he crecido viendo tus trofeos de quidditch, cuando estaba en primero no pude verte jugar porque me habían castigado, y la final la jugo Ginny, y bueno en segundo no estabas. Para mí verte jugar era un sueño.

Harry no sabía cómo reaccionar ante las palabras de la chica, por lo que se creó un breve silencio entre ambos que no resultaba nada incomodo mientras caminaba a su lado. Finalmente en la puerta del castillo Victorie observó un momento al chico.

  • Iré al lago un momento

  • ¿Quieres que te acompañe? -

  • Mejor no Harry, Gracias por pasar hoy conmigo, me sentía algo sola - y la chica se acerco a Harry y lo beso en la mejilla, luego comenzó a caminar hacia el lago.

  • Victorie escucha - la chica se giró - ¿Quieres entrenar mañana conmigo por la mañana en la séptima planta?

  • Estaré encantada - sonrió la chica - es una pena que seas profesor - dijo Victorie en voz baja pensando que no la había escuchado, Harry la miro asombrado - Para el quidditch claro - agregó nerviosa mientras caminaba hacia el lago.


Bueno como suele ser costumbre aqui va otro capitulo más que sufre alteraciones el proceso de escritura. como modificaciones en el largo, ideas nuevas, etc etc etc.

Bueno y como siempre digo los comentarios son mas que bien recibidos, asi como los mails a [email protected]

Un saludo a todos y ya nos veremos en el siguiente que se llamara "Conversaciones" (es mentira pero asi doy algo de informacion)