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HP El Hacedor de Sueños — capítulo 59
Capitulo 59 Aún Mas Reuniones en la Oscuridad
La semana estaba llegando a su ecuador en casa de la familia Weasley, un pequeño regimiento de pelirrojos se reunían en las multitudinarias comidas, Hermione y Fleur se encontraban entre el gentío como sintiéndose parte completa de ese homogéneo grupo. Trozos de pollo, cazos de arroz, o una gran variedad de zumos alimentaban a la numerosa familia mientras un coro de gritos de potentes voces masculinas no competía con las voces de Molly, Fleur y Hermione que eran fácilmente apagadas a diario entre todo el sonido.
La más pequeña de los Weasley se limitaba a alimentarse rápidamente y desaparecer en el interior de su habitación. Procurando pasar de ese modo el tiempo mínimo posible en las cenas con su familia. Molly, Arthur y los demás Weasley que estaban al tanto de su situación actual con Harry lo habían entendido, aunque extraña, como una etapa. Fleur que debido a su avanzado estado de gestación limitaba sus movimientos en las escaleras y parecía más reacia a creer la actitud de la chica. Según ella misma no era una actitud propia de ella. Y era eso mismo lo que no pasaba inadvertido al último miembro de esa casa que no disponía sangre Weasley. Hermione estaba intranquila, en varias ocasiones había intentado abordar a la chica sin demasiado éxito pues Ginny se había percatado de que quería seguirla. Y procedía nuevamente a auto recluirse en la aparente seguridad de cuatro muros de madera llenos de poster que era su habitación.
La última noche que Hermione pasaría en la madriguera antes de pasar la cola de sus vacaciones con sus propios padres la pequeña Weasley realizo su ritual de desaparecer rápidamente de la cena. Hermione fingiendo no encontrarse del todo bien le pidió disculpas a la señora Weasley y abandonó la mesa, al instante se cruzó con Ginny que salía fuera de casa, le concedió un par de minutos de ventaja y ella también salió, El jardín estaba desierto.
Hermione observó alrededor pero no había señales de la chica por ningún lado, en las últimas semanas había logrado una especial afinidad con su elemento, y la tierra alrededor de la estaba ligeramente removida. Sin pensarlo siquiera ejecuto el último hechizo que había aprendido, formulando su deseo en voz alta.
- Muéstrame su rastro - dijo la chica mientras ejecutaba dicho hechizo.
Aquel hechizo parecía servir para más que crear montañas. El camino terroso se allano casi por completo al instante a excepción de unas pequeñas marcas en el suelo. La distancia entre ellas y el tamaño parecían evidenciar que eran huellas que se alejaban de la madriguera con paso rápido. Hermione no encontró problemas en seguirlas bajo la oscuridad de la noche. A medida que caminaba la tierra a su espalda volvía a estar removida y nuevos terrenos delante de ella se alisaban. Tras diez minutos de caminata el aire comenzó a llenarse de un olor dulce y al girar una piedra un paisaje lleno de rosas lleno los ojos de la castaña. El hechizo que aun permanecía activo creaba una ilusión haciendo desaparecer las flores dejando en su lugar las huellas que se dirigían al centro. Allí de pie mirando las estrellas se encontraba Ginny, El hechizo se desvaneció tan pronto como Hermione confirmó donde estaba.
-
No te preguntare como me has encontrado, pero quiero estar sola - le dijo la chica sin ningún atisbo de emoción.
-
No voy a dejarte hasta que hablemos - le dijo Hermione.
-
… -
-
Escucha Ginny, estamos preocupados, no sé qué problema tendrás con Harry, pero no nos metas en esto.
-
No te lo repetiré Hermione, déjame sola.
-
No hasta que no podamos hablar, tienes a toda tu familia preocupada, esto no se trata de Harry, si no quieres seguir con nosotros adelante, pero Harry es mi amigo y tu hermano la persona con la que quiero pasar mi vida…
Fue rápido, Ginny se giró y lanzo su ataque de Expeliermus en dirección al pecho de Hermione, no era un aviso, la chica lo esquivó sin problemas pero un segundo ataque le hizo ver claramente que no podría hablar con ella hasta que se tranquilizara. El segundo ataque pasó rozándole la mejilla llegando a escocerle. Hermione paso al ataque casi al instante, varita en mano lanzo todo lo que podía sin tener la intención de herir a su amiga pero si tranquilizarla. Las intenciones de Ginny parecían distintas, los hechizos estaban dirigidos al cuerpo, que gracias a la elasticidad ganada en el último entrenamiento había logrado esquivar. La idea de modificar el terreno a su alrededor le concedió una ventaja casi al instante con el fin de limitar los movimientos de la pelirroja.El hechizo que había aprendido de Tierra salió de la palma de sus manos en forma de rayo en dirección al suelo de la pelirroja, pero la respuesta de Ginny, que esperaba ese hechizo en particular, no se hizo esperar, una serpiente de fuego bordeo su cuerpo al instante y su cabeza devoro el hechizo sin inmutarse. La decima de segundo siguiente aquella misma serpiente se liberaba de su conjuradora y se cerraba en torno a Hermione, cuando sintió que la ropa se le chamuscaba con sus fauces y un pequeño calor en la zona la tierra a sus pies se removió y unos pilares salieron del suelo,
- A mi no - dijo la chica en voz baja y la tierra se desvaneció.
La acción sorprendió a Ginny que esperaba que ese fuera el final de su combate, una pared de tierra se materializó a su espalda, e impactó contra ella, aprovechando el contacto directo sendas anillas se formaron en torno a sus muñecas y a los tobillos duras como piedra, cancelando toda posible acción de la chica. Hermione se acerco a su prisionera.
-
Deberías saber que tengo control sobre mi propio elemento, lo sabrías si hubieras pasado las últimas semanas con nosotros.
-
Hermione suéltame ahora mismo.
-
No hasta que me digas que te ocurre, jamás habías sido así, y menos por un estúpido partido de quidditch. Y, sinceramente, nunca pensé que me atacarías - le dijo Hermione, no parecía estar enfadada, más bien sorprendida. El silencio de Ginny fue su única respuesta. - De acuerdo, quiero que sepas que no haría esto si no me hubieras atacado, soy más poderosa e inteligente que tu pero también soy profesora y me preocupa lo volátil que eres con los demás estudiantes.- Hermione levantó la varita hacia su prisionera amiga - Verdiriam - y de la punta salió un rayo plateado que impacto en el pecho de la chica. - ¿Quién eres? - una pregunta sencilla bastaría para saber si había funcionado.
-
Hermione, no lastimare a los estudiantes, sácame de aquí - Dijo la pelirroja enfadada.
El hecho de que no haya dicho su nombre era un claro indicio de que el hechizo no había funcionado, Había hecho todo lo que Harry le había indicado, salvo que Ginny no parecía estar débil, solo enfadada. No quería hacerlo, pero ese duelo le preocupaba.
-
Créeme que siento muchísimo esto, pero te he dado la oportunidad de hablar directamente, Expeliermus - además del claro efecto de desarmarla, el hecho de hacerlo a tan corta distancia había creado una onda expansiva que dejo inconsciente a la pelirroja casi al instante - Enervate. La pelirroja abrió los ojos lentamente.
-
Hermione, por favor - El sonido de sus palabras le hacían ver que estaba agotada.
-
Tengo que saberlo, lo siento, prometo que la información que me reveles a menos que sea importante será un secreto de amigas, Verdiriam - nuevamente el rayo plateado impacto en la chica, el efecto fue distinto que la primera vez, los ojos de la pelirroja quedaron un momento en blanco. - ¿Cómo te llamas? - Aventuró la chica.
-
Me llamo Ginny Weasley - a su respuesta Hermione deshizo el hechizo que la tenia prisionera, Ginny no pareció inmutarse sobre esto y se sentó en la hierba entre las flores.
-
¿Por qué actúas así? ¿Tienes algún problema con Harry o con alguno de nosotros? - le pregunto la chica.
Las respuestas que le dio la pelirroja no se hicieron esperar, la cara de Hermione paso por el absoluto desconcierto y después por un mudo gesto de asombro, mientras su amiga hablaba con total sinceridad inducida por el efecto del hechizo. El duelo que habían disputado había quedado como un banal recuerdo.
En Howarts sin embargo, la semana de pascua había sido bastante diferente para un joven mago que tenía prácticamente el castillo para su uso particular. Los pocos profesores que había en el castillo lo dejaban campar a sus anchas, donde aprovechaba el tiempo para visitar a Hagrid y Fang, o recorría los pasillos buscando algún recodo que ya no conociera. La ausencia de estudiantes era prácticamente total salvo contadas excepciones, una de ellas era Victorie. Desde su encuentro fortuito en las cocinas a mediados de semana y de esa desastrosa practica de quidditch ambos pasaban muchísimo tiempo juntos, tiempo que agradecían mutuamente por la compañía, la mayoría de esas horas se la pasaban encerrados en la sala de los menesteres de la séptima planta teniendo interminables duelos de magia.
Para ella Harry significaba el profesor perfecto, su poder era sobradamente conocido y desde que organizaran esas reuniones ella misma se había visto mejorar muchísimo. Para Harry en cambio esas reuniones significaban un soplo de aire fresco, una nueva persona con la que competir y demostrar sus habilidades en el duelo. Los movimientos de Victorie eran perfectamente calculados y las acciones de esta estaban muy por encima de la media, dejando al chico boquiabierto en muchas de sus piruetas, él mismo se sorprendió mejorando en sus reflejos, coordinación y velocidad para intentar alcanzarla. Y al ser una sola persona y no veintisiete como lo fuera en su momento el ejército de Dumbledore era mucho más fácil corregirle sus manías.
El chico le había enseñado algunas tácticas de meditación que había aprendido de Cristine ese mismo año, y las mismas servían para matar las horas muertas que pasaban entre sesión y sesión de magia cruzada. Parecía ser que a la chica le gustaba la compañía de Harry y este se veía cómodo con ella. En más de una ocasión los, normalmente perfectos, saltos de la francesas no lo eran tanto y un mal movimiento hacían que la chica perdiera el equilibrio y terminara cayendo sobre los hombros de Harry o incluso tirándole al suelo por el impacto. Momento en el que la chica se separaba rápidamente de él, y volviendo a atacar sin darle mayor importancia.
En una de esas accidentales caídas cercanas al fin de semana en los que ambos terminaron en el suelo de la sala. Harry notó, aunque fuera solo un segundo, el cuerpo de la chica sobre el suyo de una manera que no le hacía sentirse bien, o quizás el problema fuera todo lo contrario. En su habitación, una mezcla de sentimientos inundo su cabeza cual torrente, como puntos importantes se encontraba el hecho de que se sentía perfectamente cómodo y a gusto con ella y Ginny había decidido terminar con su relación. Por lado estaba el punto de que no dejaba de ser su profesor, si bien no existía ninguna regla que lo prohibiese si era cierto que el haberla conocido en el primer trimestre de su etapa indicaba cuan joven era. Y le parecía una chica estupenda siquiera para proponérselo a su propia cabeza. Y el hecho de que el recuerdo del perfecto cuerpo de su ex lo atormentara ciertas noches no ayudaba a olvidarla. Sin embargo esos accidentes fortuitos dejaban claro que Ginny no era tan "única" como él pensaba. La idea de que la relación perfecta se hubiera convertido en un infierno de la noche a la mañana le preocupaba, quizás no estuviera listo para tener a alguien a su lado. Se durmió con la idea de que ojala Hermione pudiera sacarle la información de lo que le ocurría, Ex o no, Harry seguía preocupado por ella.
El domingo Harry se la paso dando vueltas sin rumbo por el castillo visitando el campo de quidditch, el lago, las inmediaciones del bosque, o algunas aulas en las que antaño solía dar clases. Cuando la noche estrellada cubrió el cielo nocturno con un calor primaveral los tentáculos del calamar gigante provocaban pequeñas ondulaciones en el agua, visibles gracias a la luna que se reflejaba en ella, que Harry disfrutaba al amparo de un árbol.
- ¿Puedo sentarme? - le dijo una voz su espalda.
La rubia francesa se sentó a su lado sin esperar respuesta.
-
Claro, Victorie, Puedes sentarte - sonrió el chico. Parecía algo más seria de lo normal. - No te he visto en todo el día.
-
Estaba en las cocinas.
-
¿Qué es lo que te ha pasado esta semana? - Preguntó Harry después de dejar pasar unos segundos, Él sabía perfectamente que era lo que buscaba cuando iba a las cocinas. - Quiero decir, el otro día parecías triste.
-
Esperaba que no te dieras cuenta - le confesó la chica - de acuerdo, no es esta semana Harry, ¿Recuerdas cuando te conté lo de mi padre? - Harry asintió - bueno, fue hace diez años, a principio de abril. Yo no lo recuerdo pues era muy joven cuando ocurrió, pero siempre me pongo algo triste por estas fechas… Déjalo, soy una idiota por pensar así. - Le dijo la chica sollozando, algunas gotas comenzaron a salir sin control por sus ojos.
Fue un movimiento completamente involuntario, pero la mano de Harry ya estaba en el hombro de la chica cuando su cerebro procesó esa orden. Y al igual que su mano, su lengua hablo por impulso.
- Eres la persona más noble y madura que he conocido nunca - le dijo - no es para nada la definición que tengo de una idiota. A mí también me ocurre en ocasiones, yo era un bebe. Pero en ciertas fechas me pongo algo más melancólico de lo normal. Curiosamente suele coincidir con el aniversario de su muerte, Es normal, es y siempre será tu padre - concluyó el chico.
Como la mano de Harry, la de Victorie busco la zona lumbar del chico ofreciéndole así un poco de apoyo en un mudo abrazo, de los ojos de la chica dejaron de caer lagrimas.
- Gracias Harry… creo que… necesitaba oírlo, la verdad es que esta semana ha sido perfecta, Harry… yo.
Y fue cuando pasó, es imposible saber con exactitud si fue por la noche estrellada, el lago y las ondas de este, o que fue lo que ocurrió, pero fue apenas un roce, ambos labios se juntaron suavemente en un gesto tímido y con un ligero deje salado producto de las lagrimas de la chica.
-
Escucha… no deberíamos - le dijo Harry tras una pausa en la que la mitad de su ser quería continuar con esa sensación.
-
Lo sé - resumió la chica, aunque parecía hacer un esfuerzo enorme por hablar - Eres un profesor y yo soy tu alumna, no creo que podamos. - Harry agradeció la ignorancia de la chica con respecto a esa regla, que en realidad no existía ningún impedimento para que entre profesor y alumna existiera algo, pero que de momento evitaría que sufriera, Victorie se puso de pie suavemente - Harry; Esta semana ha sido increíble… todo este año ha sido increíble, el quidditch, tú, esto - dijo abarcando los brazos - gracias por haberme permitido conocer esa sensación. Ginny ha cometido un error muy grande el dejarte marchar.
-
Lo que dices es encantador, me encantaría poder corresponderte, en serio… - comenzó el chico pero Victorie le interrumpió.
-
Pero simplemente no puedes, lo entiendo, me vale con esto, un último consejo Harry - El chico se quedo esperando - tengo entendido que le darás clases a Romilda, ten cuidado; no creo que ella se detenga por una simple regla. Me voy a la cama. Déjame descansar esta semana del entrenamiento y me encantaría unirme a ti la siguiente. Además creo que Ginny volverá a torturarnos con su propia agenda.
-
Victorie ¿Por qué no dejas el equipo? - Se le ocurrió a Harry - deberías disfrutar jugando, no sufrir.
-
Gracias Harry, pero ya te he robado un beso, seguro que si además le digo que dejo el equipo me mataría, y prefiero estar viva para robarte otro. Buenas noches. - La francesa se reclinó y beso rápidamente sus labios. Harry respondió con gusto, sabía perfectamente que ese sería el último que vendría de ella. Aunque no estaba seguro de ser lo que deseara.
La chica se encamino al castillo, Harry le concedió varios minutos de ventaja y acto seguido el mismo se dirigió a sus dormitorios, a la mañana siguiente la semana se acabaría, los estudiantes llegarían en masa para comenzar sus clases. Parte de Harry deseaba que eso pasara por que eso suponía posibles noticias de Hermione, otra parte hubiera deseado que fuera eterna para así poder estar en el lago. Había sido una semana larga.
Una idea golpeo su mente antes de que el sueño lo dominara por completo, Victorie era la segunda persona que le advertía acerca de Romilda, y el mismo ya tenía experiencia con esa chica. Sería un trimestre largo y tenia clara una cosa, Romilda no era su cazadora favorita de los leones.
Bueno si alguien se estaba preguntando ¿Por qué me tomo la molestia de crear en el capítulo 2 un hechizo que nunca uso? aquí tenéis la razón, porque lo he usado ahora, esto demuestra un poco que la historia estaba creada en mi cabeza desde el principio, y lo cierto es que ahora hago un vistazo hacia atrás y vaya que ha pasado tiempo, ideas y escrituras, también creo que he mejorado un poco en comparación con los primeros, de todos modos dejo la veda de caza abierta en comentarios.
Si alguien pensaba de verdad que este capítulo se llamaría "conversaciones" es porque aún no me conoce :P lo cierto es que el primer boceto seria "labios salados" pero me parecía un poco spoiler. Así que fue cambiado. Prometo que no habrá más "reuniones en la oscuridad" ni sucedáneos.
Como siempre digo, los comentarios son perfectamente bien recibidos, y los correos en [email protected] también.
Un saludo a todos y ya nos veremos en "inicios" titulo que tiene un 98% de posibilidades de ser cambiado... si es que soy un desastre.