De santos y rosarios — capítulo 1
Las campanas de la iglesia, sonaban con mucha fuerza. Un hombre de largos cabellos negros, se asomaba por una de las enormes ventanas de piedra y miraba hacia abajo. Los feligreces se acercaban a su iglesia de costumbre. Los contempló con una inspiración fuerte. Seguramente, tendría que hacer una pomposa presentación. Era el nuevo cura de la ciudad. Miró con mucha atención, mientras un anciano lo miraba a él y sonreía. El antiguo cura, Albus Dumbledore, ya era muy viejo y presentaba su retiro. Le hubiera encantado continuar, pero ya era muy tarde para eso.
— Entonces, es mejor partir antes de que me invada la nostalgia. Los monaguillos están preparados para la última misa, luego comenzarán las festividades patrias y tendrás que estar listo. ¿Te sientes en confianza para conseguirlo?
— Sup0ngo que sí. No estudié tanto tiempo ni leí sobre costumbres, solo para no saber ni tener idea de lo que haré en este pueblo, Albus Dumbledore.
Albus sonrió con suavidad y miró a sus monaguillos, que entraban. Estaban listos para oficiar la eucaristía de ese domingo de pascua. Necesitaban preparaciones con anterioridad; ya que las festividades patrias coincidían y chocaban un poco, con la decoración de la iglesia. Trabajaban en eso y solían interrumpir el paso de las personas. Por ende, las misas se preparaban con anterioridad para no tener que ir y venir.
Severus Snape, era un cura bastante particular. Serio y de poca tendencia a doblegarse por cualquier detalle. Vivía encerrado en su casa parroquial y había sido citado para un traslado, del que no estaba muy contento. Su ciudad natal, lo veía como alguien recio y perfeccionista en lo que hacía. Para Albus, era como su hijo.
Él lo había recomendado.
— Recuerda, tu sotana...
— Nunca se me quedaría... vivo con ella desde que recuerdo.