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Historia 56658 — capítulo 7
Las clases del día pasaron con lentitud.
Tras la última (y aburrida) lección, Historia de la Magia, todos nos reunimos en el Gran Comedor.
-¡Hermione! ¡Hermione!
-¿Uhm?- dije, despertando de mis ensoñaciones, y girando la cabeza hacia la mesa de Hufflepuff.
-¡Herms! ¿Qué te pasa? ¡Estás como ida!
-Nada…-contesté, suspirando-¿Qué pasa?
- ¡Te tengo que contar una cosa! ¡En serio!
-¿Qué?
-¡Algo de Snape! ¡Es muy fuerte!
-Ehm…No…No puedo…Esto…Es que tengo que…Tengo que ir a estudiar a la biblioteca.
-¡Pero es el primer día!
-Ya pero…Es que, ehm, en serio, no puedo. Mejor después de cenar, ¿vale?
-Vale…
Me sentía mal, por Susan, pero tampoco podía rechazar la proposición de Draco…
En mi interior, algún albergaba alguna esperanza de cambio…
Más pronto de lo que imaginaba, llegó la hora de la verdad.
Cogí los apuntes de Encantamientos (por si alguien preguntaba); y, respirando hondo, tomé el camino hacia la Lechucería.
-Hola.
-Ahm…Has llegado.-dijo, sin girar la cabeza.-He estado alimentando a tu lechuza Atenea, ¿te molesta?
-Eehm…No, pero… ¿Cómo sabes que se llama así?
-Lo oí en…En la estación.
-Nunca mencione su nombre en King's Cross, Draco.
Draco giró la cabeza, y pude ver sus impresionantes ojos grises.
-¿Has…Has estado…Espi…?
Antes de que pudiera terminar la frase, mis labios se cerraron en contra de los de Draco Malfoy.
Fue el beso más bonito, dulce e intenso que jamás recibiría en mi vida
Aunque no lo disfrutaría demasiado…
A los pocos segundos, Draco se echó atrás bruscamente, mirando hacia el suelo.
-No…No…
-Draco, yo…
El muchacho rubio comenzó a correr fuera de la Lechucería.
No sabía qué hacer, como reaccionar; si debía correr tras él o no volver a dirigirle una mirada…
Destrozada, sin palabras y perdida, me senté en el bordillo de la ventana y comencé a llorar desesperadamente.