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Historia 5674 — capítulo 1

N/T: sí, al final, después de chantajes, amigos plastas y tal, me animé a traducirlo... y bien que he hecho. Bueno, antes de que comencéis a leerlo, querría comentar un par de cosas, y lo primero de lo que quiero hablar es del título. Sí, como habréis visto, el original se llama “Slytherin Rising”, y “Redención Slytherin” no es una traducción muy literal... pero, tal como comenté con la autora, era el más adecuado. Y bueno, más comentarios ya los leeréis en su nota, que también he traducido.

¿Que por qué se me ha ocurrido traducirlo? Bueno, lo primero es explicaros que inmediatamente me sentí identificada con el fic, como todo slytherin que se precie... al menos, como a su autora, todos los tests que he hecho sobre esto me han colocado en Slytherin (salvo 1, pero como he hecho muchos no cuenta... además, me ponía en Ravenclaw. No cambia demasiado) Otro motivo es la manera que tiene de tratar al gran Severus Snape... Y, cuando ya has leído varios capítulos, el fic te cautiva por sí solo, ¡de modo que no creo tener que hablar más en su defensa!

Recordad: a pesar de que sea una traducción, ¡haced comentarios y dejad reviews! Yo misma contestaré lo que pueda y, si hay algo a lo que no pueda o que no sepa contestar, se lo comentaré a la autora. Y os dejo con la traducción...

N/A: este fic ha sido creado por dos motivos: primero, por un comentario en broma de alguien en el grupo Harry Potter for Grown-ups sobre lo que podría pasar por la mente de Snape en varios pasajes del libro, y segundo, que un test sobre las Casas de HP me colocara firmemente en Slytherin. Me llevó bastante tiempo hacerme a la idea, porque siempre pensé que yo más bien era una ravenclaw, pero al final me acostumbré, y entonces se me ocurrió lo mal tratados que somos normalmente. La palabra “Slytherin” parece ser otra manera alternativa de decir “mortífago”. Y, para ser honesto, esto se hizo desagradable rápidamente, así que decidí intervenir. A mí siempre me ha gustado escribir. Siempre quise ser escritora. Así que, después de descubrir este sitio y los maravillosos fan fics que había sobre Harry Potter, decidí escribir uno yo también.

Tenía tres objetivos en mente:

  1. Echar unas pocas flores a Slytherin y probar ante el mundo que no somos mortífagos.

  2. Escribir sobre personajes femeninos ya que estaba en ello. Es una queja muy común que no hay suficientes, así que viendo que había unas pocas rondando por mi cerebro sin hacer nada, decidí incluirlas. Por desgracia, al final se han apropiado del fic y lo han dominado, de modo que va a estar un tanto dominado por ellas, al menos al principio. Tendréis que aguantarlo.

  3. Entrar en la mente de mi personaje favorito, el profesor Snape. Durante mucho tiempo me he estado preguntando qué fue lo que le convirtió en el bastardo que es hoy en día. Después de discutirlo mucho en varios grupos por e mail, mucho pensar y deducir por mí misma, leer un montón de fics sobre Snape y un poco de ayuda de inconsciente colectivo que amablemente me lanzó hacia el hombre en cuestión, finalmente puedo decir que tengo una ligera idea. Aunque no os la voy a decir. Todavía. : ) Sin embargo, digamos que este fic es tanto una historia sobre la Redención del profesor Snape como sobre la Redención de toda la Casa Slytherin. Fans de Snape, os encantará.

Finalmente, debo avisaros a todos de que esto será una historia épica. Probablemente tendrá un total de ocho partes, cada una con quince capítulos o así. La parte uno se sitúa dos años antes de “la Piedra Filosofal”, y las otras siete partes corresponderán a cada uno de los libros de Harry Potter. Afortunadamente, soy bastante prolífica, así que lo tendré hecho bastante rápido. Y otra cosa más, ¡LEED LOS CUATRO LIBROS DE HARRY POTTER ANTES DE LEER ESTO! Contiene aclaraciones que no se dan hasta El Cáliz de Fuego.

DISCLAIMERS:

Rating: PG-13 en general, temas de adultos virtualmente por todo, y algo de violencia, pero nada peor que lo que podréis encontrar en las propias novelas de HP. No habrá ninguna descripción explícita de actividades sexuales, así que estará bien para adolescentes y adultos. ¡Pero NO se trata de una HISTORIA INFANTIL! Así que si tienes menos de 13 años, lo siento pero esto no es para ti. De todas maneras, no te gustaría.

Copyright: es bastante obvio, pero de todas maneras ahí va. El mundo que se describe en este fic, las situaciones y la maoyr parte de los personajes pertenecen a las novelas de Harry Potter, de J. K. Rowling. Luella, Deanna, Marlie, Rianne, Caitlin, Melissa y la mayor parte de slytherins (con las obvias excepciones de Snape y los Malfoy) son mis propios personajes.

El concepto de “glamoury” (que no se utiliza demasiado hasta más adelante) también se encuentra en “Paradigm of Uncertainty” de Lori. Pero se da la casualidad que sé que no lo inventó ella, pues pertenece a la mitología irlandesa, así que estoy a salvo. También quería dar las gracias a “Letter from Exile this Merciful Morning”, de Sphinx, y “Faeries and Wizards”, de Spydre, dos fics sobre Snape que me dieron excelentes ideas. Cassandra Claire, en “Draco Dormiens” y “Draco Sinister”, me inspiraron un poco más adelante. Finalmente, también hay una poción llamada “Muerte Dormida (sleeping dead)” en “A Sirius Affair”, de Penny Linsenmayer y Carole Estes. No tiene ninguna conexión con la poción de este fic salvo por el nombre, que adapté de uno mencionado en La Piedra Filosofal. Los efectos de esta Muerte Dormida son completamente invención mía. Aunque si a Penny y a Carole les apetece ponerlos en ASA o en otro fic relacionado, encantada. El encantamiento Asclepio viene de Draco Dormiens y Draco Sinister. Todos los fics que he mencionado antes se encuentran en fanfiction.net, y los recomiendo todos.

También encontraréis unas cuantas referencias a Monty Python y al Discomundo, como una parte del capítulo 17. La familia Vetinari están relacionados de alguna manera con los patricios de Ankh-Morpork. ;) Lo demás podéis verlo por vosotros mismos.

¡Espero que disfrutéis del fic, leedlo y dejad review!

MUERTE DORMIDA

Por J. L. Matthews. Traducción de Estela R.

Capítulo Uno: Una carta misteriosa>/i>

Julio, 1989. En algún lugar del Surrey suburbano.

Las vacaciones de verano siempre eran un rollo, pero este año parecían peor que de costumbre, pensó para sí Luella Martin. Ni siquiera las vivaces sugerencias de Deanna Tyler, su mejor amiga, sobre lo que podrían hacer juntas, eran capaces de animarla.

  • Venga, Lu, ¡tenemos que hacer algo! Yo estoy aburrida, tú estás aburrida, así que vamos a divertirnos. Yo puedo traer unos cuantos discos y tú coges tu aparato de música, y pasamos la tarde al lado del río...

  • Siempre hacemos eso. Todo el verano. Todos los veranos. No tengo ganas - dijo Luella, deprimida.

Deanna dejó de pasear por la habitación y miró a su amiga, que estaba sentada en su cama con pinta de estar harta. El rostro de Luella, normalmente redondo y animado, enmarcado por sus cabellos marrón oscuro y dominado por sus claros ojos azules, parecía aburrido y preocupado.

  • Suéltalo, Lu. ¿Qué es lo que te pasa? Como si no pudiera adivinarlo.

Luella la miró a los ojos.

  • No me pasa nada. Estoy bien - hizo unos gestos dramáticos -. Después de todo, lo único que me preocupa es que mi mejor amiga en todo el mundo, mi mejor compañera desde la niñez, se va a algún internado de esos caros en septiembre para hacer un montón de nuevos amigos y olvidarse completamente de mí - se levantó -. ¿Qué me importa si tengo que quedarme aquí con toda esta basura comprensiva, con todos los imbéciles del colegio para que hagan de mi vida una miseria? ¿Cómo voy a poder luchar contra todo eso, ir a un nuevo colegio, hacer nuevos amigos, sin mi mejor amiga conmigo? - Luella dio media vuelta, con el rostro oculto entre sus manos.

Deanna se acercó a ella y la rodeó con sus brazos. No había esperado que Luella se lo fuera tomar tan mal. Aunque pensándolo bien, ¿qué podría haberse esperado? Luella y Deanna se habían conocido durante años. Vivían en la misma calle y habían crecido juntas. La madre de Deanna, sacando adelante a su hija ella sola, había estado agradecida por el apoyo que los Martin le habían ofrecido cuando se había trasladado, y, como resultado, las dos niñas había pasado mucho tiempo juntas. Fácilmente podrían haber terminado odiándose, pero por alguna razón se habían llevado bien inmediatamente. Las dos habían descubierto que tenían personalidades semejantes, un deseo compartido por los problemas y, quizás más significativamente, ninguna de las dos se parecía a nadie más que conocieran. Por ejemplo, todo parecía ocurrir alrededor de ellas dos. Las cosas volaban de las estanterías o se caían de las paredes de tanto en cuando. O desaparecían completamente. Luego estaba aquella vez en la que se las habían arreglado para quedar atrapadas en un armario cerrado con llave del colegio, sin abrir la puerta antes. Los profesores estaban regularmente furiosos con ellas, y el señor y la señora Martin siempre se estaban preguntando por qué su hija no podía ser normal como todos los demás. La señora Tyler, por otro lado, parecía tolerar las extravagancias de su hija con una actitud de diversión. Pero de todas maneras ella misma no era exactamente normal, una excéntrica viuda galesa con un misterioso trabajo en Londres que ocasionalmente requería que desapareciera durante unos cuantos días, dejando a Deanna con los Martin. Su casa era regularmente un cofre del tesoro lleno de velas, incienso, Grendel, la lechuza familiar, cristales, objetos extraños sin propósito aparente, objetos normales que hacían de todo menos cosas normales, y libros con títulos como "Bailando en la oscuridad: mi vida como auror", por Penelope Moonfalcon, "Magos y brujas oscuros del siglo XX", por Burke y O'Reilly (19ª ed.) y "Contra maleficios para todas las ocasiones", por Ninianne Paracelsus. A sus espaldas era llamada "la bruja del pueblo", y algunas veces Luella se había preguntado si eso podría ser verdad. Deanna, de todas maneras, aceptaba todo esto como algo normal. Era el resto del mundo lo que ella pensaba que era extraño. Mientras que Luella sólo era capaz de preguntarse si realmente pertenecía a ese lugar, Deanna siempre había sabido que ella no lo hacía. Y éste era el motivo de su actual pelea.

Deanna había estado esperando ir al colegio de su madre desde que era muy pequeña. Luella, sin necesidad de decirlo, iba a asistir al instituto local. Esto podría no haber sido un problema sin solución para dos chicas normales, pero Luella y Deanna no eran normales. Los demás niños del colegio siempre se habían metido con ellas y las habían tratado mal, o, con mucha suerte, las habían ignorado. Todo lo que realmente habían tenido era la una a la otra. Y ahora...

  • ¡Ahora ni siquiera tendré eso! - lloraba Luella - Nunca me importó ser la niña rara que no gustaba a nadie, porque al menos las dos éramos niñas raras juntas. ¿Qué voy a hacer ahora?

Deanna alzó la vista, sin saber hacer nada más que enjugar los ojos de su amiga.

  • Lu, ¡lo siento! Realmente lo siento. Nada me gustaría más que tú también fueras a Hogwarts. De verdad creo que eso te gustaría. Pero si no estás preparada para ello no te cogerán. Realmente lo siento.

  • No lo sientes lo suficiente como para decirle a tu madre que no vas a ir - observó tontamente Luella.

Deanna se retorció las manos sintiéndose culpable.

  • Lu, lo siento pero... no hay ninguna opción. Si sólo te pudiera explicar... - se echó hacia atrás, suspirando - ¡Si sólo te pudiera explicar qué significa Hogwarts para mí! Desde que era pequeña mamá me ha contado todo sobre Hogwarts, sobre lo que es. Ha sido mi mayor esperanza, mi sueño, ir allí, una colegio entero lleno de gente como, bueno... - Deanna pareció querer disculparse - Gente como yo, básicamente. Y mamá. El tener que vivir en una ciudad pequeña de mente tan estrecha como ésta, el tener que codearme con esos idiotas del colegio y con adultos que simplemente no entienden... - miró a Luella, pidiéndole desesperadamente que la entendiera - Es todo lo que me ha mantenido a flote este tiempo, el saber que este lugar no es mi verdadero hogar ni mi verdadera comunidad. Que cuando tuviera once años iría a Hogwarts, y recibiría una verdadera educación con mi verdadera gente. ¡Eso es lo que realmente me ha mantenido cuerda, el saber que puedo escapar! ¡Lu, me importas mucho y realmente valoro tu amistad, pero no puedo abandonar mi sueño! ¡Por nada del mundo! - tomó aliento y continuó - Ni siquiera por ti. Lo siento, pero así es. Espero que lo entiendas.

Luella había dejado de llorar, pero su estado de ánimo no había mejorado. Ahora sólo parecía amargo.

  • Oh, te entiendo perfectamente. ¡Te preocupas más por tu preciosa Academia Hogwarts que por tu mejor amiga! - dijo secamente - Bueno, si eso es lo que sientes, perfecto. Pero no esperes que siga siendo tu amiga y que todavía vaya por ahí contigo actuando como si todo fuera perfecto. ¡Porque no lo es, y yo ya no quiero verte más! ¡Ahora vete de aquí!

Deanna se levantó y abrió la boca como si fuera a decir algo, pero la cerró de nuevo. No había ningún sentido en discutir. Si Luella quería actuar estúpidamente, entonces que así fuera. Después de todo, ya conocería a gente nueva en Hogwarts. Deanna dio media vuelta y se marchó, dando un portazo al salir. Con un nudo en la garganta y una extraña sensación en los ojos, Deanna fue a su casa.

***.

Pasaron unos cuantos días. En sus separados hogares, Luella pasaba todo el tiempo posible encerrada en su habitación, sin hacer caso de los planes de sus padres para el nuevo curso escolar, mientras Deanna escuchaba las ávidas historias de su madre sobre sus propios días en el colegio.

  • ¡Oh, no puedo esperar a que empiece el curso, querida! ¡Hogwarts te va a encantar! Recuerdo cuando era una niña allí - la señora Tyler suspiró con nostalgia -. Mis amigas y yo éramos bastante problemáticas. Melissa Harker y Lily Evans. Es una lástima que nunca conocieras a Lily, pero murió cuando sólo eras una niña muy pequeña. Éramos muy buenas amigas. Lily era popular en todas partes, incluso entre los gryffindors. No me sorprendió que fuera Premio Anual, ¿sabes? De todas maneras, murió durante los Problemas. Una lástima, tenía tanto potencial... Sin embargo, tu tía Mel sobrevivió. Siempre lo hace. Era brillante en todas las asignaturas y muy ambiciosa, más que muchos slytherins. La única razón por la que nunca fue Premio Anual era que nunca fue tan buena como Lily promocionándose a sí misma. Solía trabajar como auror, como yo, hasta que fue ascendida - la señora Tyler se perdió en sus pensamientos antes de devolver su atención a su hija -. Volvamos a los negocios. Necesitamos tu uniforme, libros, equipamiento y mascota, y preferiría hacerlo pronto. El callejón Diagon está lo suficientemente lleno a estas alturas del año. No quiero esperar hasta la última semana de agosto, cuando todos los hijos de muggles están intentando conseguir sus cosas, como todos los padres que no se molestaron en hacerlo antes. Deanna, ¿me estás escuchando?

Deanna, que había estado mirando por la ventana hacia la casa de los Martin, devolvió su atención a su madre.

  • Por supuesto que te escuchaba.

La señora Tyler adivinó lo que ocurría en la mente de su hija.

  • Oh, Deanna. Ya sé que añorarás a tus amigos de aquí. Pero ellos no son como tú, ¿sabes? Tú perteneces a Hogwarts, y te prometo que serás mucho más feliz allí. Y tendrás un montón de nuevos amigos, estoy segura. La hija de tu tía Mel, Marlie Lovegood, tiene tu edad, por no mencionar a la hija de alguien más que conocí en el colegio, Rianne Stormosi. Estoy segura de que te gustarán. De cualquier manera, siempre serán alguien con quien hablar.

  • Sí, pero no son Luella, ¿no? - soltó Deanna - Es mi única mejor amiga, y ni siquiera me habla por culpa del maldito Hogwarts.

  • ¡Deanna! - dijo la señora Tyler, escandalizada.

  • Lo siento. ¡Pero es verdad! Si no fuera por esa maldita escuela todavía sería mi amiga - se lamentó Deanna -. Mamá, ¿estás segura de que no me puedo quedar aquí?

La señora Tyler suspiró.

  • Si yo te entiendo, Deanna, de verdad. Pero si Hogwarts te quiere tienes que ir. No hay nada que tú o yo o cualquier otra persona pueda hacer al respecto. De todas maneras, Grendel ya ha llevado la contestación. Vas a ir. Final de la discusión.

Deanna se calmó un poco. Después de todo, tampoco quería perderse Hogwarts, no después de todo lo que había oído.

  • Vale, vale, no me importa tanto ir. ¿Pero no puede ir también Luella? Sé que sólo puede ir gente como nosotros, pero Luella no es como el resto de los muggles, ¿no? ¡Se parece más a nosotros que ninguna otra persona que conozco! Por qué no puede ir, estoy segura de que le gustaría.

  • Seguro que sí. Algunas veces me pregunto si no será una de nosotros. Pero yo no tomo las decisiones. Cada vez que un niño nace en este país...

  • Lo sé, lo sé - Deanna terminó la frase -. Una pluma mágica en el Castillo de Hogwarts escribe el nombre de cada niño que es uno de nosotros, y cuando tienen once años les llega una carta diciéndoles que vayan a Hogwarts, ¡me lo has dicho un millón de veces!

  • Bueno, no tantas - dijo la señora Tyler sonriendo -. Solían enviar las lechuzas el día del cumpleaños del niño, pero entonces se dieron cuenta de que las lechuzas estaban utilizándose siempre y de que nadie podía encontrar una para enviar cualquier otra cosa. Así que envían las cartas durante las vacaciones de verano. Los herederos reciben sus cartas los primeros, ya que sus padres generalmente cuentan con que sus hijos estudien allí, para que puedan hacer sus propios preparativos. Yo fui a Hogwarts, y lo mismo harás tú por haber heredado mis poderes. De todas maneras, también hay niños cuyos padres son muggles, por lo que nunca fueron a Hogwarts y no tienen poderes.

  • Sé lo que es un muggle, madre, veo los suficientes - interrumpió Deanna -. ¿Qué pasa con ellos, qué hace Hogwarts al respecto?

  • Bueno, querida, aunque los muggles no van a Hogwarts y normalmente no saben nada sobre nosotros, con bastante frecuencia sucede que un niño con padres muggles tiene poderes, como nosotros. Son los hijos de muggles. Lily era una de ellos, lo que sólo nos lleva a ver que son tan poderosos como los herederos como nosotros. Ése es el motivo de la pluma mágica y del libro con los nombres, es la única manera de asegurarse de que Hogwarts coge a toda la gente que debe.

La atención de Deanna estaba asegurada. Esto era nuevo para ella.

  • ¿Así que también pueden ir los hijos de los muggles? ¡Guau, espera que se lo diga a Luella!

  • ¡Espera un segundo! No sabemos todavía si el nombre de Luella está apuntado. Ahí es donde quería llegar. Los hijos de los muggles reciben sus cartas más tarde. No más de un par de semanas más tarde, pero aún así después. Sus padres necesitan educación sobre nosotros, para que sepan dónde van sus hijos y no les importe. Reciben más información, y a menudo un miembro del claustro de profesores visita su casa para explicarles lo que no quede claro. La mayor parte de padres lo entienden sorprendentemente bien una vez que ha pasado la sorpresa inicial, creo que están contentos de que las rarezas de sus vástagos les sean explicadas. Pero siempre hay unos pocos que oponen algo de resistencia. De todas maneras, lo que estoy diciendo es que Luella podría acompañarte en el Expreso de Hogwarts.

Deanna estaba sobre emocionada.

  • ¡Quieres decir que es una...!

  • No estoy diciendo nada - la previno la señor Tyler -. Hasta que no reciba una carta de Hogwarts lo mejor es asumir que es una muggle. De todas maneras, tengo mis sospechas sobre tu joven amiga. Demasiado a menudo he visto cosas extrañas ocurrir alrededor de vosotras dos, y no siempre ha sido tu culpa.

  • ¡Oh, guau, Luella podría venir conmigo a Hogwarts! ¡Esto es brillante! Oh, eso sería maravilloso. ¡La única cosa que lograría que volviéramos a hablarnos! ¿Cuándo llegan las lechuzas a las familias muggles?

La señora Tyler miró por la ventana, apartando las cortinas. Una gran lechuza acababa de caer del cielo aterrizando frente a la puerta delantera de los Martin.

  • Por estas fechas, diría yo.

***.

Luella estaba tumbada sobre su cama, en el piso de arriba, cuando su madre llamó a la puerta.

  • ¡Luella! ¡Luella! ¡Baja inmediatamente! Tu padre y yo necesitamos hablar contigo.

Murmurando algo, Luella se levantó de la cama y siguió a su madre por las escaleras. Esto no sonaba prometedor. La señora Martin nunca se refería al señor Martin como "tu padre" al menos que tuviera problemas. Una mirada a la cara de su madre lo confirmó. La señora Martin, una mujer amigable y atractiva en sus primeros cuarenta años, tenía una mirada muy firme en el rostro que claramente indicaba que tenía mucho que explicar. De qué podría tratarse, Luella no lo sabía. La chica entró en la cómoda salita de estar de clase media y se sentó en el sofá verde de tres plazas. El señor Martin, un hombre calvo y con un poco de sobrepeso con el mismo cabello castaño y ojos azules que toda la familia compartía, tenía en las manos lo que parecía un pergamino. Una pila de documentos de brillantes colores descansaba encima de la mesa.

  • Luella, ¿qué significa exactamente esto?

La voz del señor Martin tenía una mezcla de irritación y confusión. Luella, aprensivamente, cogió la carta de su mano y leyó.

"Queridos señor y señora Martin,

Nos complacemos en informarle que su hija Luella ha sido seleccionada para asistir al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Somos conscientes de que ésto podría ser una fuente de asombro para ustedes, pero en nuestras mentes no hay ninguna duda de que Luella tiene una habilidad mágica natural y de que es una candidata ideal para Hogwarts. A pesar de que tenemos en cuenta el hecho de que es su hija y su educación está a su elección, nos gustaría que consideraran que si no asiste a Hogwarts nunca aprenderá a utilizar sus poderes apropiadamente y éstos podrán hacerse palpables en algunas ocasiones, particularmente cuando su hija esté asustada, enfadada o excitada emocionalmente de cualquier otra manera. Esta tendencia se incrementará de acuerdo a su crecimiento, y sus poderes se harán más fuertes. Les recomendamos que permitan que su hija acuda a Hogwarts, para lo cual deberán re enviar el formulario que acompaña a esta carta a la dirección más abajo indicada. Añadimos además alguna información sobre el colegio para ayudarles a hacer su elección. Si necesitan ayuda, marquen la casilla adecuada del formulario y un miembro de nuestro claustro de profesores estará encantado de visitarles y contestar cualquier pregunta que pueda tener. Esperamos recibir una contestación el 1 de agosto de 1989.

Sinceramente,

Prof. Albus Dumbledore, Director"

Luella levantó la mirada, asombrada. ¿Colegio Hogwarts? ¿Seguramente no era el sitio al que iba Deanna? ¿Magia y Hechicería? ¿Poderes mágicos naturales? Pero eso sólo podía significar que...

  • ¿Soy una bruja? - preguntó Luella.

Sus padres se miraron entre ellos. No parecían contentos.

  • Luella, ¿es ésto una especie de broma? - preguntó el señor Martin - Las brujas no existen, ¿estás segura de que lo sabes? Ya sé que querías ir a ese sitio Hogwarts al que va a ir Deanna, pero la verdad, ¿a qué escribir una carta diciendo que has sido seleccionada? ¿Y por qué añadir el trozo de brujería?

  • ¡Mamá, papá, yo no lo escribí! Conocéis mi letra, ¡no es ésa! Y tampoco es la de Deanna - añadió rápidamente. Era exactamente la clase de cosa que podría hacer Deanna, pero no creía que Deanna pudiera llegar tan lejos. ¿Y hechicería? Seguramente no... Pero cuanto más pensaba en ello, más sentido tenía. Todas aquellas cosas extrañas que Deanna y ella habían sido capaces de hacer. Que siempre se hubieran sentido no solamente diferentes de todos los demás, sino iguales entre ellas. Y, mirándolo bien, la manera de vivir de la señora Tyler era difícilmente convencional. No era difícil creer que se trataba de una bruja. Tampoco era difícil creer que Deanna había heredado sus poderes. ¿Pero ella? Su familia era tan convencional como era posible. ¿Cómo podía ser una bruja?

  • Os prometo que no sabía nada de todo ésto, es la primera vez que lo oigo - Luella sintió como temblaba -. Sé que Hogwarts es el nombre del colegio de Deanna, pero honestamente, ¡no sabía que tuviera nada que ver con la magia! ¡De verdad!

Sus padres parecían escépticos. El señor Martin fue el primero en hablar.

  • Bueno, si dices que no sabías nada, entonces te creemos. Pero de todas maneras, no estamos contentos con esto.

  • ¡Además, hechicería y brujería! - exclamó la señora Martin - ¿Por qué clase de estúpidos nos toman? Obviamente se trata de alguna clase de antro para separar a niños inocentes de sus padres con Dios sabe qué propósitos. Bueno, pueden olvidarse de ello. Tú no vas a ir.

E hizo un gesto para apartar los documentos.

  • ¡No! - gritó Luella, intentando cogerlos - ¡No podéis! ¡No podéis no dejarme ir! Deanna va a ir, y si ella puede, ¿por qué no puedo yo?

  • La señora Tyler tiene el derecho de educar a su hija como crea conveniente - dijo secamente el señor Martin -. Y como me recuerda esa carta, nosotros también. Y si crees que vamos a dejar que desaparezcas por sólo los dioses saben dónde, entonces será mejor que pienses en alguna otra cosa.

  • E incluso si ésto fuera real y no sólo una broma... - añadió la señora Martin.

  • ¡ES REAL! - gritó Luella - ¡Os estoy diciendo que Deanna va a ir!

  • E incluso si ésto fuera real - continuó la señora Martin -, ¿de verdad crees que vas a estudiar brujería? Suena bastante peligroso. No, pensamos que estás mejor donde estás.

  • No me creo lo que estáis haciendo - dijo Luella, furiosa -. Mi única oportunidad de salir de este infierno, de hacer algo constructivo con mi vida, ¡y no me dejáis ir! Siempre estáis estropeándome la diversión, siempre me estáis diciendo qué tengo que hacer con mi vida, y ya estoy harta. ¡No me vais a impedir que vaya a Hogwarts! - gritó.

Un jarrón que había sobre el mantel de la mesa explotó, lanzando pedazos de porcelana china por todas partes. El señor y la señora Martin miraron hacia sus restos con la boca abierta. El señor Martin miró a Luella con una mezcla de miedo y rabia, mientras su hija le devolvía la mirada desafiantemente.

  • Vete a tu habitación - dijo el señor Martin -. Lo discutiremos después.

***.

Luella dio media vuelta y se marchó. Era una bruja. Tenía poder. Sólo tenía once años y no sabía ningún hechizo, pero tenía el poder.

  • ¡Soy una bruja, una bruja! - susurró para sí misma.

Espera a que Deanna oiga ésto, pensó. Olvidando todo el resentimiento, sólo pudo imaginar que iba a Hogwarts, aprendía magia, lanzaba hechizos y se divertía con Deanna. "La señora Martin también debe ser una bruja, entenderá lo importante que es", pensó Luella. "Ella les hará cambiar de opinión."

Sólo había comenzado a subir las escaleras cuando sonó el timbre de la puerta, así que dio media vuelta para responder.

Deanna entró como un tornado, exclamando "¿Bien? ¿Has entrado? ¿Vas a ir? ¡Oh, estoy tan contenta, siempre pensé que eras una de nosotros!"

La señora Tyler también entró, amablemente apartando a su hija de su camino.

  • Buenos días, Luella. Creo que has recibido el correo. ¿Podemos pasar? Me gustaría hablar con tus padres.

Luella vio inmediatamente la oportunidad que había esperado.

  • Señora Tyler, he sido seleccionada para Hogwarts, ¡soy una bruja! Pero mis padres no me dejan ir. Tiene que hacerles cambiar de opinión, ¡tiene que hacerlo! - Luella parecía aterrada - Por favor, señora Tyler, usted también es una, ¿no? Les puede decir que no es peligroso, ¿no? ¿Por favor?

Deanna estaba en estado de shock.

  • No... ¿no ir? - vaciló, volviéndose hacia su madre - ¡Mamá, no es posible que no vaya! Tú misma lo dijiste esta mañana, si Hogwarts te quiere, tienes que ir. Mamá, tienes que hacer que abran los ojos, ¡tienes que hacerlo!

La señora Tyler estaba a punto de responder cuando llegó la señora Martin.

  • Dios santo, ¿a qué viene todo este ruido? Ah, Caitlin, hola. Nos has cogido en un mal momento, me temo. Una pequeña crisis familiar.

La señora Tyler se apartó el pelo color dorado miel de la cara, fijando los ojos marrones en la señora Martin y repasando el vestido de terciopelo púrpura que llevaba.

  • Habéis recibido una carta de Hogwarts, entonces.

La señora Martin la miró con asombro.

  • ¿Cómo... cómo lo has sabido?

  • Esta zona no destaca por su población de lechuzas, no un sábado a las diez de la mañana. ¿Puedo entrar? - sin esperar una respuesta entró en la sala de estar y se volvió hacia las dos niñas - Vosotras dos marcháis de aquí e id a hacer lo que haga la gente con once años. No os metáis en problemas, ¿me oís?

Después se volvió hacia el señor Martin, que se acababa de poner de pie.

  • Hola, Terry. Supongo que habéis recibido una carta.

El señor Martin se recompuso rápidamente y, tendiéndole la carta, habló secamente.

  • Ah, Caitlin. Justo la mujer a la que buscábamos. Me preguntaba si podrías arrojar alguna luz sobre ésto.

La señora Tyler cogió la carta y se sentó a leerla. Los Martin se sentaron a cada lado, cerrando firmemente la puerta de la salita de estar. En el otro lado, Deanna y Luella escuchaban conteniendo el aliento.

  • Hmmm - dijo la señora Tyler al cabo de un rato -, no es la carta que estoy acostumbrada a ver, pero supongo que tienen una diferente para los padres muggles. Sí, ésta es una carta genuina del colegio de Deanna. Felicidades, Terry, Celia. Tenéis una bruja en la familia.

  • ¿Una bruja? - murmuró la señora Martin apretándose el pecho como si estuviera a punto de desmayarse - ¿Cómo puede ser posible que nuestra hija sea una bruja?

  • No tengo ni idea, la genética no es mi punto fuerte. Pero los magos y las brujas pueden crecer virtualmente en cualquier familia. Es, realmente, bastante común - la señora Tyler sonrió amablemente -. Pero todavía puede resultar una sorpresa, ¿no?

El señor Martin parecía, por el contrario, poco impresionado.

  • Mira, Caitlin, esperábamos que tú harías que este sinsentido descansara de una vez por todas. Nunca han existido las brujas.

La sonrisa de la señora Tyler se desvaneció.

  • Que nunca han existido, ¿eh? - dijo suavemente. Levantándose, buscó entre sus ropas y sacó lo que únicamente podría describirse como una varita mágica, viendo los pedazos del jarrón que Luella había hecho explotar - Luella ha roto un adorno, ¿no? Yo también lo solía hacer muy a menudo. Mi madre se acostumbró a comprar jarrones solamente para que yo los rompiera. Estuvo muy aliviada cuando cumplí los once años y me pudo mandar al colegio. Permitidme.

La mujer señaló con la varita hacia los restos del jarrón y gritó "¡Reparo!". Los trozos del jarrón salieron de todas las esquinas de la habitación y volaron juntos. El jarrón se unió durante un poco de tiempo antes de parar, y la señora Martin se levantó para examinarlo.

  • ¡El jarrón! - dijo entrecortadamente - ¡Está completamente arreglado!

  • Déjame ver eso - ordenó el señor Martin. Él también lo examinó antes de volverse hacia la señora Tyler - ¿Cómo lo has hecho? - susurró, en una mezcla de asombro, miedo y furia.

La señora Tyler permaneció inmutable.

  • Ya lo he dicho. Soy una bruja. Hago magia. Así es como me gano la vida, para lo que fui entrenada. ¿Y hay alguna otra explicación para lo que acabáis de ver que no sea la magia?

Los Martin negaron con la cabeza, boquiabiertos. La señora Tyler comenzó a caminar por la habitación mientras los Martin se volvían a sentar, asustados. La señora Tyler empezó a hablar de nuevo.

  • La magia existe. Las brujas existen. Pueden nacer en cualquier familia, desde viejas familias mágicas que se remontan muchas generaciones, como la mía, hasta las familias más convencionales y poco mágicas, como la vuestra. Deanna es una bruja, como yo y toda mi familia. Todos fuimos a Hogwarts, y Deanna irá este año. Luella también es una bruja. Y es por su bien por el que también debe ir. Mirad ese jarrón. ¿Creéis que parará aquí? Está alcanzando la adolescencia, cuando el poder de una bruja es más volátil e incontrolable. Necesita estar en un entorno donde pueda ser controlado y canalizado hacia actividades productivas, un entorno donde haya magos más experimentados para guiarla, donde la gente esté acostumbrada a cosas extrañas y donde no se sienta extraña y dejada de lado. En una palabra, Hogwarts - la señora Tyler contuvo el aliento y les miró -. No será feliz en ninguna otra parte. Lo sabéis, ¿no? Podrá o bien reprimir su poder y ser infeliz, o bien expresarlo y ser declarada demente o algo peor. La decisión es vuestra, pero espero que hagáis la elección correcta.

El señor Martin habló, temblando.

  • Pero no es la brujería... ¿peligrosa?

La señora Tyler rió cortantemente.

  • ¿Peligrosa? Por supuesto que es peligrosa. La vida es peligrosa. Y no la podéis mantener encerrada en vuestra cómoda casita de clase media para siempre. Un día, llegará un tiempo en el que no seréis capaces de protegerla, y será herida. Estudiar magia no es diferente de cualquier otra cosa en ese aspecto. De todas maneras, lo que creo que me estáis preguntando es si es el estudio de la magia peligroso por sí mismo. ¿Estará segura en Hogwarts?

Los Martin asintieron, estupefactos.

  • Bien, si eso es lo que os está preocupando, sólo os puedo asegurar que Hogwarts es el lugar más seguro para ella. Sería extraño que se la expusiera a algún peligro que el claustro de profesores no pudiera dominar, o que sufriera alguna herida que la enfermería no pudiera curar. Os aseguro que lo peor que le puede ocurrir es que acabe haciendo un duelo con otro compañero y consiga que un par de maldiciones poco importantes vuelen en su dirección. Ese tipo de cosas es bastante común y no deja ninguna cicatriz. Ella estará bien.

Los Martin parecieron recobrarse, y el señor Martin fue el primero en hablar.

  • Bueno, si lo que dices es verdad, entonces supongo que tendremos que dejar que vaya. ¿Estás segura de que estará a salvo?

  • Muy a salvo. No mandaría a mi propia hija allí si hubiera algún peligro.

Los Martin se miraron el uno al otro.

  • Bueno, si estás segura... será mejor, entonces, que la dejemos ir. Si no lo hacemos sólo será infeliz - suspiró la señora Martin -. ¿Dónde podemos conseguir su uniforme y todo lo demás?

  • Más importante, ¿cuánto me va a costar? - dijo irritante el señor Martin.

  • Hogwarts no cuesta nada a sus estudiantes; sólo tenéis que pagar las cosas del colegio como transporte, uniforme, varita mágica, libros de texto y esa clase de cosas. Me atrevería a decir que recibiréis una lista cuando enviéis la contestación. Y sobre ir a comprarlos - aquí la señora Tyler cambió el hechizo -, de todas maneras, necesito viajar a Londres para conseguir las cosas de Deanna, ¿por qué no viene Luella? Os ahorrará la molestia - y sonrió su mejor sonrisa estilo Hollywood.

  • Bueno, si estás segura...

  • Increíblemente amable por tu parte, espero que no sea demasiada molestia para ti.

  • Oh, por supuesto que no, ninguna molestia. Luella es una niña encantadora, de hecho, es más educada que Deanna.

***.

Al otro lado de la puerta, Deanna y Luella chocaban las cinco y se daban un impulsivo abrazo.

  • ¡Vamos a Hogwarts juntas! ¡No me lo creo! - susurró Luella.

  • Mejor será que lo creas, compañera - sonrió Deanna -. ¡Bienvenida, amiga mía, al mundo de la magia!